Hola. Otro fic de vocaloid. Bueno, este es RinxLen, pero no son hermanos en esta historia. Espero les guste. Por cierto, quiero agradecer a una persona que me ayudó a escribir este fic. Muchas gracias, me diste muchas ideas para poder escribir una historia que me gustó la trama.

Capítulo I: El dragón y la joven.

Un dragón de color dorado con rojo atravesaba el amanecer anunciando un nuevo día. Era el hijo del sol. Todo su color se relacionaba con la luz que tenía por parte de su padre, a excepción de sus ojos, los cuales eran de un color azul zafiro. Su forma era la de un dragón oriental, y su poder era muy grande, ya que era la luz que el padre le daba, y ello se reflejaba en el color de su piel, tan dorada que se podía comparar con el oro. Su nombre era Len.

Pero por las noches, Len tomaba la forma de un ser humano, ya que la luz que le daba su padre no alcanzaba lo suficiente en la noche. Su piel era blanca, su cabello largo y dorado como su piel de dragón, recogido en una cola. Sus ojos eran igual, de un color zafiro incomparable. Su vestimenta consistía en una chaqueta negra, blusa blanca y pantalón café, todo con detalles en dorado y rojo.

En las noches solía pasear por el bosque, aburriéndose y esperando a la llegara su padre, para ir a su verdadera forma a recibirlo. Solía ser frío y serio, puesto que no tenía ningún contacto con nadie que no fuese su padre. A veces el joven se sentía solo, y él sentía que era lo mejor, puesto que a veces pensaba que si las personas se enteraban de quien era heredero, podrían jugar con él para manipularlo.

Una noche, él estaba vagando cerca de un río cuando vio a una joven extrañamente similar a él, de cabello largo y dorado como sol, tez blanca y ojos color zafiro.

-¿Quién será?

Susurró.

Contempló un momento a aquella joven tan similar a él. Ella estaba mirando al agua y su reflejo mismo.

-¿Qué pensará?

Para Len sería mejor no acercarse a aquella joven de cabellos dorados, pues pensó que era una humana, y si establecía relación alguna con ella podría ser utilizado al reconocerlo como el hijo del Sol.

La chica volteó hacia donde estaba Len, este se hizo más pequeño para que no lo viera, extrañamente su vestimenta era similar, sólo que ella usaba un moño en la cabeza, tenía un corsé sobre la blusa blanca y en lugar de pantalón usaba falda.

Len retrocedió un poco y tropezó con una roca. Dio un pequeño grito del susto y esto llamó la atención del espejo.

-¿Quién está ahí?

El chico calló. Ella se acercó, abrió paso entre los arbustos y vio al chico similar a ella.

-¿Estás bien?

-¿Eh?

-Te caíste, ¿No es así?

-S-sí, pero estoy bien.

La niña le tendió la mano al dragón para que se levantara, este la tomó y se puso de pie.

-Por cierto, mi nombre es Rin.

-El mío es Len.

-Mucho gusto Len.

Dijo ella educadamente.

-¿No ves algo extraño en mí?

Ella lo miró detenidamente.

-No. Pareces un ser humano como cualquier otro.

Ser humano. Eso era algo con lo que a Len no le gustaba que lo compararan, él era el hijo del Sol, el heredero que tendría algún día la luz y alumbraría cada día de las personas. Bufó ante la realidad de tener que parecer humano durante las noches.

-No, bueno…

Lo pensó. Era mejor que aquella chica creyera que él era un humano, para no ser utilizado o manipulado en algún futuro.

-¿Pasa algo?

-No. Pero, bueno, ¿No te das cuenta del parecido entre nosotros?

-Sí, pero no me sorprende.

-¿Qué quieres decir?

-Hay humanos que se parecen entre sí, sin tener ningún tipo de vínculo.

-¿Parecerse?

-Sí.

-¿No dicen que cada ser humano es diferente de los demás?

-Sí, pero hay algunas cosas en las que nos podemos parecer, pero no siempre de la misma forma, o exactamente igual.

Aquél dragón pensó un momento. Había sólo visto el comportamiento de los seres humanos desde tan lejos que nunca se detuvo a reflexionar que todos eran diferentes, cada uno único y especial.

-¿Cómo es que tú sabes tanto?

-¿Eh?

-¿Acaso eres de la realeza? Tu vestimenta te delata. Esa ropa es muy fina para ser utilizada en una persona del pueblo.

-Si fuese de la realeza lo sabrías, ¿No? Tu vestimenta también es de un noble.

Len se impresionó. Sólo veía a ese espejo, no se veía a sí mismo.

-Claro que no. Esta ropa no la podría utilizar un noble, la tela es más fina. "Por no decir que está hecha con oro del mismo sol".

Rin sólo miró a Len de manera inexpresiva.

-Para ser un humano eres muy orgulloso.

Él cerró un poco los ojos, e hizo un gesto con la boca. Humano. ¿Acaso esa chica no podía compararlo con otra cosa?

-Escucha.

El amanecer se aproximaba, aquella chica miró con un poco de miedo el alba.

-No puede ser. Perdí la noción del tiempo. Me tengo que ir.

Dicho esto se echó a correr, desapareciendo entre los árboles del espeso bosque.

-Ella está mal.

Susurró Len, para después convertirse en dragón y anunciar la nueva mañana. Sin embargo, no dejaba de pensar en aquella persona que se había escapado por sólo ver el amanecer venir.

Continuará…