Cayendo desde el cielo.

Autora: Emotive Gothika

Traductora: Nyanko

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! Pertenece a Akira Amano-sensei! La historia le pertenece a Emotive Gothika y la traducción es mia.

N/T: Aclaro que como en las otras dos la traducción es autorizada, y que me mantengo comunicada con la autora para enviarle los comentarios, asi que si le queréis decir algo ya sabeis.


N/A: Por fin! Aquí esta mi primer fic de varios capítulos de KHR con argumento y "escenario". Por supuesto, YAOI, que es mi orgullo, pasión y amor! Espero que disfruten la lectura tanto como ya disfrute al escribirlo! XD

Parejas: Si han leído mi perfil (y realmente me conocen bien) entonces ya sabrás cual es mi OTP de KHR. En cuanto a las otras parejas… Será sorpresa ;)

Género: Sobrenatural, Romance, Otros?

Advertencia: El lenguaje, OOC, violencia, yaoi en próximos capítulos, y otras cosas que la autora no puede señalar en este momento.

Disclaimer: Imposible…. Simplemente imposible.


Capitulo: I

Escapar, correr y caer del cielo


Frío.

Eso era todo lo que sentía y estaba temblando mucho por ello. El frío de la noche se filtraba a través de su dolor muscular, llegando a sus huesos, como agujas, haciéndole sentir como una varita de hielo al caminar. Por lo general, el frío no le importaba. Su especie estaba bien con cualquier clima, siempre y cuando no hiciera demasiado, pero ahora mismo, en su estado debilitado, la simple frialdad de la noche le afectaba mas que nunca.

Estaba débil. Odiaba sentirse débil, sentirse inútil como antes de enterarse de su linaje. Eso fue hace mucho, por supuesto, y había crecido durante este tiempo, era su secreto, el temor de volver a ser débil y cobarde. No quería volver a sentirse débil e inútil otra vez. Pero al menos, esta vez, había una razón para sentirse así. Tenía hambre, fue privado del sustento que su especie necesita para sobrevivir.

Hacia días desde su última comida, tal vez semanas, y su cuerpo estaba reaccionando de una manera que no le gustaba. No quería temblar por el trivial frío y que sus músculos dolieran, así que, instintivamente los flexionaba, cuando el pensamiento de alimentarse cruzaba por su mente. Desaprobaba la alimentación a la antigua usanza, y hacia tiempo que había dejado de hacerlo, por lo tanto, no quería ceder a sus instintos naturales. No solo informaría de su escondite entre unos arbustos del bosque, sino que también se convertiría en un salvaje inconsciente.

La única cosa que lo vincula a sus últimos vestigios de cordura, era la idea de volver a su casa, con sus amigos, y su familia, en una sola pieza.

Definitivamente no iba a volver en una bolsa de plástico, o peor, en múltiples, tal vez pequeñas.

Tratando de calmar sus instintos, contuvo su aliento y escucho todo a su alrededor. Salvo por el silbido del viento y el susurro de las hojas al moverse, no se oía nada, solo un silencio acogedor. Por supuesto, podría oír mucho mejor, si pudiese ahogarse en el líquido de la vida, pero no hubo suerte, como si fuera a pasar. Ahora mismo, sus habilidades se redujeron a menos de la mitad en las que se aplica en su especie, llegando al nivel promedio humano. Pero sus habilidades, aún estaban por encima del nivel ordinario del ser humano, si el pudiera…

Algo rozo su mejilla e instintivamente salto de la sorpresa, cosa que causo que saliera de su escondite y se mostrara a todos.

"Allí esta!"

O por lo menos a sus obstinados perseguidores.

"Por aquí!"

"Capturadlo!"

"Traedlo de vuelta al jefe de una sola pieza!"

Maldiciendo a dios y a todos los conocidos por el hombre (y desconocidos por la mayoría de la población humana), el niño vestido de blanco corrió a través del bosque, corriendo mas rápido que cualquier humano. Sus perseguidores, un escuadrón de hombres con uniformes blancos armados con largos bastones que emiten electricidad, perseguían al chico moreno, que se estrello contra la maleza por no prestar atención.

El escuadrón siguiéndolo, saltando sobre las ramas de los arboles, y milagrosamente volando por el cielo, con botas que emitían llamas de diferentes colores. Optaron por atacarlo de frente, mala decisión por su parte, ya que los instintos del niño le dieron una ligera ventaja. Los hombres atacaron sin pensar, y las consecuencias fueron, encontrar sus corazones arrancados de su pecho con su pequeña mano. Pueden que no sean humanos, pero, necesitan un corazón para vivir y quitárselo era, más o menos, igual a la muerte.

Lo mismo sucedía con la cabeza y el cerebro, ya que la de algunos hombre fueron aplastadas o arrancadas por el niño, le subestimaron, incluso en su débil estado podía defenderse.

"Necesitamos refuerzos! Daos prisa!"

Y prisa que tenían, porque el niño cada vez estaba más cerca de la civilización. Eso podría significar el caos, si realmente confía solamente en sus instintos animales.


La noche debe ser el momento para descansar, el momento en el que cada ser vivo se acurruca en la cama y cierran los ojos para dormir, desconectarse de los dolores que vienen con la vida. Eso debía ser, por supuesto, a menos que fueras un animal nocturno. Y también esta el echo, de que no todos los humanos hacían eso.

Eso era algo que irritaba a Hibari Kyoya, que se dirigía a través de los callejones de Namimori. Cuando deberían estar durmiendo, esos herbívoros (como él llama a todo el mundo), se amontonaban en las calles y hacían cosas indisciplinadas. De vez en cuando, caminaba sobre la vereda para obtener mejor visión de la ciudad y así fácilmente atrapa a quienes eran indisciplinados, pero no pudo soportar la aglomeración de todos los herbívoros. No había demasiados esta noche. Se pregunto el por que. Kyoya se detuvo y frunció el ceño al sucio suelo. Ah, por supuesto, era domingo, la ultima oportunidad que tenían los herbívoros de "divertirse" o "salir" o lo que hicieran antes de ir a la escuela o a su puesto de trabajo. Que necias e infantiles eran sus formas de pensar. Deberían de ir a dormir temprano a causa de sus responsabilidades.

Cerro los ojos y respiro profundamente para calmar su irritación, y seguir su patrulla. Lo había echo como un deber, en la practica, como su trabajo, disciplinar esta ciudad y que temblaran bajo la suela de su zapato. Tuvo éxito hasta el momento, todas las personas que respiraban en Namimori, temían de su sombra, y el susurro de su nombre hacía que corrieran asustados dejando un rastro de polvo a su paso, pero estaban lejos de ser completamente disciplinados.

Todavía quedaban muchas personas que hacían cosas a sus espaldas y nunca se tomaban en serio sus normas (se debe a que, probablemente, el echo de que sus normas le benefician a el, y no a los habitantes), pero incluso él tuvo que enfrentar el echo de que no los disciplina a todos. Pero, siempre y cuando los tenga en su camino les da la paliza que se merecen.

Y así, Kyoya siguió su camino.


Había llegado a la ciudad, una ciudad maravillosa, una ciudad rebosante, rebosante de gente cuyo corazón latía vivo en sus cuerpos, el bombeo del suculento líquido por sus venas. Le daba más hambre, el pensar que, mientras saltaba de tejado en tejado, abajo estaban los humanos, pero aun tenía su conciencia, su humanidad, y se negaba a ser consumido por el hambre.

El moreno se dio la vuelta justo a tiempo para bloquear un ataque inminente, de uno de sus perseguidores, la electricidad crepitaba de la punta de la vara, a centímetros de su cara, pero fue capaz de evitarlo, uso la mano ya manchada de sangre en el pecho del hombre, sintiendo como rasgaba la caja torácica i apretó alrededor del corazón aun latiendo. Con una sonrisa un tanto salvaje, le arranco el corazón, provocando que el hombre gritara de dolor, luego vio la caída del hombre al suelo de la azotea donde estaban. El chico no cayo muy legos del cadáver, se quedo mirando el corazón que aun latía débilmente y goteaba sangre sobre sus manos.

No duraría mucho tiempo con ausencia de sustento. Y a pesar de que iba contra su moral, era la única cosa con la que podía contar. Con esto en mente, el muchacho levanto el corazón por encima de su boca, mientras estiraba la cabeza hacia atrás. Trago un poco, la boca se le hacia agua, ese reluciente musculo con sangre, el niño abrió la boca y dejo que la sangre cayera dentro, por fin, alivio un poco su sed de sangre. Aplasto el corazón en la mano, para exprimir el exceso de sangre, haciendo que cayera sobre su cara y lentamente por el brazo. Una vez que el corazón fue exprimido, dejo caer el brazo hacia un lado, deslizando el corazón ya marchito fuera de su alcance, haciendo contacto con el suelo con un repugnante chapoteo.

La sangre de su misma especie tenía un sabor amargo y no era atractiva en absoluto. Era como una calabaza amarga, con un regusto desagradable, y realmente no sabia si tenía el valor nutricional que su cuerpo necesita (a diferencia del vegetal ya mencionado). También era fría. Para el, beber sangre de su misma especie era como beber agua de mar en el Ártico, pero la necesitaba para sobrevivir. Ya podía sentir como poco a poco algo de su fuerza regresaba, veía, escuchaba y pensaba con mayor claridad.

Eran muchos los que lo perseguían, pero se atreverían a hacer algún movimiento en presencia de humanos? Estaba prohibido causar alboroto donde los humanos estaban presentes, y ahora lo estaban, habían muchos abajo. Podía oler, oír, y si algo importante estaba a punto de suceder… bueno… quien sabe? El muchacho, volvió su mirada al cadáver. El numero de compañeros de este iba disminuyendo (tal vez porque sabían que no podían hacer mucho en medio de una ciudad?). El chico no sabia, si era valiente o lo suficientemente estúpido, ir tras un fugitivo. Bueno, por cualquier razón, ya estaba muerto y el joven se había podido alimentar.

Temiendo lo que iba hacer, el chico, se acerco al cadáver, se inclino, arrancando una parte de la tela blanca, mostrando un cuello y hombro pálidos. Apretando los dientes, el fugitivo se inclino y comenzó a devorar lo que quedaba del fluido de la vida de ese hombre, chupando el cadáver ya seco de sangre, casi vomito por el sabor amargo que le dejo en la boca. Era terriblemente desagradable – la sangre de su especie – pero fue suficiente para mantener a raya su sed de sangre, por el momento.

Pero, que vendría después? Cual seria su próximo movimiento? Estaba lejos de casa, lejos de sus amigos y de su familia. Si trataba de contactar con ellos, el enemigo probablemente lo sabría enseguida. Tenia que contactar con ellos, informarles de que ya no estaba bajo el control de ese hombre. A lo mejor le podrían ayudar?

"Alimentándote de tu propia especie? Nunca hubiera imaginado que harías algo tan bárbaro."

El niño se alejo del cadáver y rápidamente dio la vuelta, la sangre fría le goteaba por la barbilla, mientras miraba a la alta figura que estaba en una torre de transmisión. La figura no llevaba puesto el uniforme blanco, como los otros que lo perseguían, el suyo era negro y purpura, sostenía una espada en cada mano y tenia dos mas en su cintura, hacían un total de cuatro. El hombre emitía un aura terrible, acentuada por el gesto que hizo al ver, al fugitivo manchado de sangre, pero no se vio afectado por ello.

"Genkishi…" el moreno gruño, mientras se ponía en defensa, tratando de limpiar la sangre de la cara y barbilla, gesto que causo que se expandiera mas por su piel. "Así que, ahora tu eres el peón con el que tengo que lidiar, huh?"

El otro – Genkishi – frunció el ceño y levanto una de sus espadas, la hoja brillaba con las luces artificiales que adornaban la ciudad.

"Mis ordenes son, devolverte a la base," dijo el espadachín apartando la mirada de la cara del niño. "Te sugiero que vuelvas sin oponer resistencia sino quieres salir herido."

La criatura mas joven sonrió antes de tomar una postura de lucha. "Entonces, te sugiero que vengas a por mi," dijo desafiante.

Genkishi no respondió, observo al niño. Salto de la torre, espada en mano, y se lanzo hacia su oponente, con la intención de derrotarlo de un solo golpe. Tomando represalias, el muchacho salto hacia la espada, con la intención de que se encontraran en el aire, puso sus puños, cubiertos de sangre, en alto. Ya estaba cansado de que el enemigo le subestimara.


Después de caminar por un tiempo, Kyoya dio la vuelta a una esquina y entro a un callejón. Había decidido ir a casa, su patrulla para el día ya estaba echa, no ocurría nada interesante, pero se detuvo cuando se dio cuenta de un grupo de cinco adolescentes agrupados en torno a dos chicas que parecían ir a la escuela alta, pero sus trajes son demasiado reveladores.

"Hey, vamos monadas, podéis tener mucha diversión con nosotros," se rio un matón parcialmente alto, con el pelo largo y desaliñado, con perforaciones en la ceja.

El resto del grupo rio con el, acercándose a las dos chicas, que parecían mas que preocupadas por su actual situación. Suspirando para si, Kyoya salió a la luz, mientras sacaba sus preciadas tonfas, sintiendo como su corazón latía con orgullo por sus armas que resplandecían a la luz. El no era un héroe, solo hacia esto, porque significaría disciplinar a estos matones en un solo movimiento de su tonfa.

"Herbívoros, estorbáis," la voz profunda de Kyoya sonó por el callejón. Aunque fuera baja, obtuvo el efecto deseado, los siete adolescentes se volvieron hacia el, y los ojos de las chicas se ampliaron a la vista del infame adolescente de Namimori, con ese eterno ceño fruncido en su rostro y las tonfas de acero que sostenía en sus manos.

"Oh! Bueno, si es Hibari Kyoya!," dijo el mayor de los matones, era el estereotipo de un matón de escuela. "Porque no te pierdes y dejas de meterte en lo que hagan los demás!"

Kyoya resistió el impulso de rodar los ojos. Sinceramente, porque los delincuentes eran tan estúpidos?

"Estáis malgastando mi tiempo y estáis en medio del camino," dijo con su habitual calma. No tenía sentido el luchar contra un grupo de delincuentes mediocres. "Fuera de mi vista o seréis mordidos hasta la muerte. Teneis tres segundos."

El grupo se echo a reír. Al mismo tiempo, las chicas aprovecharon para inclinarse dando las gracias a Kyoya e irse. El moreno no hizo caso, su atención estaba centrada en los delincuentes, tampoco es que tuviera nada mas para centrarse.

"Tienes valor para hablarnos de esa manera, Hibari," dijo el hombre corpulento, que apenas y puede clasificarse como adolescente. Sonrío con picardía a Kyoya, mostrando sus amarillentos dientes, que daban una imagen de asquerosa de su cara. Aunque los miraras de pies a cabeza, sus expresiones eran casi del mismo aspecto.

"Se os acabo el tiempo, herbívoros."

Entonces Kyoya cargo contra ellos, y rápidamente asesto un golpe de su tonfa, en la boca del estomago del mas cercano, dejándole la cara pálida.


Bien, quizás el niño había subestimado sus capacidades por ahora, pero seriamente se mantenía en la lucha con el espadachín de amarillentos ojos. Apenas y podía llamarse lucha! Lo único que hacia era esquivar y evitar las afiladas katanas, casi fui atrapado, pero solo con uno o diez arañazos en los brazos al descubierto y mejillas. La sangre que tomo no era suficiente para recuperar toda su fuerza. Claro que calmo su se, pero todavía se sentía débil. De hecho, se sintió mas humano debido a ella.

Necesitaba mas sustento y rápido. Pero se negaba a matar a un humano debido a su falta de nutrición.

"De verdad crees que puedes derrotarme?" Se burlo Genkishi, blandiendo su espada en el aire, casi tocando a su objetivo en el pecho. "Apenas y puedes atacar en el estado en el que estas. Es casi patética, la forma en la que saltas y esquivas mis ataques, como un roedor."

El chico salto hacia atrás, lejos del espadachín. Aterrizando en el borde de la azotea, en la parte que impedía que la gente cayera. Estaba jadeando, el sudor caía por su frente, dejando rastros de sal en la piel. El muchacho miro a Genkishi, con ganas de golpearlo, pero por desgracia, en este momento no podía. Honestamente, como la gente en medio de una pelea, se pone a hablar? Era molesto! En el campo de batalla, peleas, no tienes una pequeña charla en la que encima te burlas!

Genkishi debería haber pensado lo mismo, ya que endureció su mirada y levanto sus dos espadas de los lados.

"Creo que mi tiempo de juega ya ha terminado," dijo, caminando lentamente hacia el chico, que estaba en el muro de abajo. "Te he dado el tiempo suficiente para que devuelvas el golpe, pero es obvio que no puedes. Por lo tanto, es hora de terminar esto y llevarte de vuelta a mi maestro. Estoy seguro de que va aceptarte, aunque tengas algunos rasguños."

Tch, maldito hipócrita, pero ese no es el punto. Tenia que pensar rápido. Tenia que salir de aquí, si no quería volverá esa celda blanca, donde había vivido en la agonía estos últimos días.

El niño miro al edificio de al lado, para ver cuanta distancia había hacia el suelo, habían casi diez metros, en su estado se dañaría seriamente si caía desde esa altura. Miro a su alrededor, por si había alguna vía de escape, desesperados, sus ojos cayeron sobre un pequeño grupo cerca de la entrada del callejón, del edificio donde estaba. Parecía un grupo de cinco (ahora solo dos) delincuentes luchando contra una sola persona, con una chaqueta negra sobre sus hombros, si les veían luchando significarían problemas no deseados…

Espera… Tal vez ese era su billete de salida!

Haciendo frente a su oponente una vez mas, con una cara determinada se preparo, observando cuidadosamente los movimientos de Genkishi, mientras caminaba hacia el. Solo los había visto durante un segundo por encima del hombro, pero con sus sentidos mejorados, era suficiente para ver al pequeño grupo. Iba a utilizarlos como chivo expiatorio, escudo, pues conocía las leyes de su especie. E incluso el enemigo no se atrevería a hacer nada frente a un grupo de humanos. Heck, incluso el no debería hacerlo, pero tomaría el riesgo para sobrevivir.

"Estas listo para ser derrotado una vez mas?" Pregunto Genkishi, sin esperar respuesta, se lanzo hacia el moreno.

El chico espero, haciendo como si fuera derrotado (que en parte era verdad) como Genkishi le cortaba en los antebrazos. El chico en realidad se dejaba herir, para usar la fuerza de ataque de Genkishi combinada con la suya, para impulsarse hacia atrás, donde el dúo estaba (otro ya había sido derrotado). Genkishi al ver el plan realizado por el otro, amplio sus amarillentos ojos, mientras el otro volaba por los aires.

"Je," dijo el muchacho con una sonrisa, dejando que su cuerpo se relajara, pero no antes poderle dar unas últimas palabras. "Nos vemos… Genkishi…"

Genkishi iba a ir tras el, pero ya era demasiado tarde. El niño ya había caído encima de un humano, estrellándose contra el suelo, con los ojos cerrados y el cuerpo inerte por el agotamiento.


Kyoya no sabía porque se molestaba con estos débiles. Ni siquiera habían pasado cinco minutos cuando cuatro de los cinco ya habían caído, golpeados por un ataque rápido de sus tonfas en la cara. El único que quedaba era el corpulento, que tenia el labio partido y lo mas seguro unos cuantos moretones. El prefecto de cabellos oscuros, le dio el honor de luchar contra el, ya que no todos duran mas de un minuto.

"Maldita sea… voy a aplastarte como a un insecto," gruño el delincuente, cerrando sus manos en un puño.

"Hn…" fue su única respuesta (si contara como una) y preparo sus tonfas, la batalla final iba ser mas rápida, lanzándose hacia el delincuente, pero decidió darle ilusiones de que podía "derrotarle."

Después de todo había durado mas de un minuto contra Kyoya. Merece alguna recompensa.

El más grande se lanzo. A Kyoya le vino un dicho, "cuanto mas grandes son, mas rápido caen" o algo así. En realidad, no prestaba atención a esas cosas. Eran triviales y no merecían su tiempo. El delincuente ya estaba al alcance de su tonfa, cuando algo muy extraño sucedió. Una masa de color blanco de repente cayo del cielo, y se estrello en la parte superior de su oponente, efectivamente elimino al delincuente, aplastando su rostro sobre el duro suelo, haciéndole una brecha en la cabeza. Kyoya no sabia que pensar en este momento, pero cuando se fijo que ni uno ni otro se movían, relajo su postura de batalla. Kyoya se acerco al montón del suelo, sorteando los cuerpos inconscientes que se encontraban en su camino. Miro por encima del que tan convenientemente noqueo a su oponente y le salvo de perder mas energía contra estos débiles herbívoros. Lo que vio, hizo que ampliara sus ojos… y no había muchas cosas que lo consiguieran.

Allí, tendido en la parte superior del delincuente, había un niño. No cualquier niño, uno pequeño, de aspecto frágil cubierto de sangre. Kyoya hubiera dejado al niño ahí tirado, debido a su aspecto pequeño y frágil, pero el echo de que estaba cubierto de sangre sin duda le intereso un poco, lo cual hace que se acerque al pequeño. La masa blanca inconsciente, probablemente, era un poco mas bajo que Kyoya, su pelo castaño estaba empapado de sudor y sangre. Sus mejillas eran redondas, lo cual acentuaba su juventud, y su cuerpo era delgado. El chico llevaba un mono blanco sin mangas de los que llegan hasta los tobillos, de cuello alto. La parte frontal del mono estaba prácticamente bañada en sangre, cosa que haría temblar a cualquiera, por lo que podría haber echo el muchacho para conseguir esa cantidad de sangre.

Poniéndose de rodillas junto a los dos cuerpos inconscientes, Kyoya levanto una tonfa (no la guardo dondequiera que lo hiciera) y empujo la cabeza del niño, preguntándose si aún estaba vivo. Su pregunta fue respondida, cuando la cabeza del pequeño se movió ligeramente y sus ojos cerrados mostraron un rápido movimiento bajo los parpados. La siguiente pregunta que le vino a la mente era, de donde vino el adolescente, obviamente el joven cayo del cielo. Mirando a su alrededor en dirección de donde había caído, se dio cuenta de una figura oscura, en la parte superior del edificio, al final del callejón.

Podía ver sus amarillentos ojos mirándole, pero no pudo distinguir a la figura. Heck, incluso Kyoya pensó, que estaba imaginando cosas, pero por desgracia (o afortunadamente, depende de cómo se vea) se quedo solo, con seis cuerpos inconsciente acompañándole.

Miro al niño repleto de sangre, y reflexiono que hacer con el. En realidad no le ayudo, simplemente cayo del cielo en el momento adecuado, estrellándose contra su oponente y noqueándolo por el (a pesar de que podría hacerlo solo). Aun así, no podía dejar de sentir cierto sentido de la responsabilidad por el adolescente. Seria un problema que alguien tropezara con el y Kyoya estaba interesado en el. Después de todo, no siempre te cae alguien del cielo, cubierto de sangre y heridas que el prefecto no causo.

A sabiendas de que probablemente se arrepentiría de esta decisión, Kyoya guardo sus tonfas, agarro los brazos delgados del chico y lanzo el cuerpo inerte sobre su hombro. No pesaba mucho, era bastante ligero, como si no hubiera comido en días. Cosa que provoco un gesto eminente en su rostro, mientras salía del callejón.

Tenia la sensación de que iba a estar pegado a este chico por un tiempo.


N/A: Ugh, no me gusta escribir capítulos introductorios. Mis prólogos suelen ser malos, ya tengo los futuros capítulos para este fic! *suspiro* De todos modos, seguramente ya sabréis quien es el "niñio" y que es. No hace falta ser un genio para juntar las piezas, pero hay una razón por la cual no lo mencione. Esto tiene un argumento mas grande, que el de dos chicos se encuentran porque uno a caído, durante todos los capítulos? Si, tiene un argumento mas grande. Como va a terminar no lo se, pero supongo que es muy temprano para pensar eso…

*Cough* Bueno, gracias por leer y por favor dejad un comentario! Que me da confianza y sube mi ego! XP


Blooper (solo quería poner algo al final :D)

El delincuente ya estaba al alcance de su tonfa, cuando algo muy extraño ocurrió. Nada cayo del cielo, como ponía en el guion. El actor que interpretaba al delincuente se quedo congelado a menos de medio metro de Kyoya, el prefecto frunció el ceño, mirando al cielo, y se dio cuenta que la supuesta caída del muchacho tomaba demasiado tiempo.

"A-Ano, creo que hay algo mal con el arnés!" dijo una voz desde arriba, y allí estaba el muchacho, dolorosamente colgando en el aire, el arnés que se suponía que haría "segura" la caída, le impedía caer en primer lugar.

"CORTEN!" exclamo el director fuera de la escena "QUE ALGUIEN LO BAJE DE AHÍ!"

Con esa orden, un grupo de decoradores comenzaron a pelear para bajar al chico.

"Hmph…. Herbívoros," gue el único comentario de Kyoya, guardando sus tonfas, se fue de la escena.


N/T: Al fin! ^-^ Esta es otra de las cuatro historias que estoy traduciendo!^^ Bueno como dije en el capitulo de Idol Obsession, esta y la otra se subirán Domingo – Lunes! Estoy cansadísima son las 23:20! *O*

Bye By.