Holas!... ¿paralelismo con mi otro fic de nombre muy parecido?, pues la verdad que sí, de hecho acabé ese fic pensando en este (y en otro de Rukia)… espero les guste y tenga buena acogida…

Bleach es de Tite Kubo y bla bla blá… ya saben el resto… lo único mío es la historia y las ideas que plasmo… aunque cabe decir que una de estas declaraciones vino luego de que una amiga me contara los términos en que estaba con un chico (que según ella es un completo idiota… según yo también xD) y cómo fue el resultado de su declaración… de antemano muchas gracias por haberme dejado contarla a mi manera y modificarla xD (obviamente no voy a decir quien fue ni cuál es esa declaración, anonimato al 100% ;)).

Como todo lo que hasta ahora he escrito es un Universo Alterno, así que los personajes pueden quedar algo alejados de sus personalidades, sepan disculpar eso ^^


Forma 1: Declarándose a un idiota de categoría mundial

Ya llevaban meses conociéndose, los apodos no faltaban. Ella le decía fresa y el respondía enana… que tiernos…

Se conocieron cuando ella aún tenía novio, un tal Renji Abarai… sus amigos en el trabajo la molestaban cada vez que la veían con Ichigo. Al principio les intimidaba su apariencia vandálica, pero con el paso del tiempo hasta le tenían una amigable forma de dirigírsele cuando no estaba presente; "el novio que aparece cuando se va el novio real"… algo largo y poco creativo, que luego cambiaron a "el sustituto", por su parte Rukia sólo reía de esos comentarios y otros de ese tipo.

Si bien Rukia no estaba completamente enamorada de Renji, se había acostumbrado a su presencia en su vida y se sentía bien por tener a alguien que "la amara" tanto. Bueno, eso hasta que llegó el día fatídico en su vida en que descubrió que estaba con ella por su apellido, por su dinero… habían incluso tenido planes de boda cuando lo descubrió.

Todos le tenían lástima esos días, sus compañeros del trabajo la trataban de animar y le decían cosas como "eres una mujer muy linda, ya encontrarás a quién te merezca" y algunas otras de ese tipo. Ichigo no la había visto en ese tiempo porque había viajado a su casa a celebrar el cumpleaños de sus hermanas. Cuando volvió no pudo tener menos tacto al no saber de la situación.

-Enana… -Rukia había terminando de trabajar y se aprestaba a marcharse a su casa. Lo vio y le sonrió algo agotada. –Hola… ¿hoy también te va a raptar esa cabeza de piña? –preguntó con molestia… siempre le decía que Renji era un idiota. Rukia lo miró dolida y poco faltó para que soltara lágrimas. Ichigo ablandando su expresión se le acercó y la trató de tocar -¿estás bien Rukia?, ¿qué pasa?

-N-nada… me voy a casa… -sin darle tiempo salió del lugar dejando a Ichigo con la duda marcada en su rostro.

-¿Qué le pasa? –preguntó en voz alta… una de las chicas que trabajaba ahí le soltó lo importante e Ichigo comprendiendo corrió hacia el estacionamiento. -¡Rukia! –la chica se detuvo antes de subir con la puerta abierta de su automóvil. -¡Perdón!, no sabía –respiraba agitadamente y al llegar afirmó la puerta para que la chica no la cerrara, Rukia simplemente presionó con fuerza su mano sobre ella.

-No quiero hablar de eso… -Ichigo se revolvió los cabellos inquieto.

-Bueno… puedes verle el lado positivo… -la chica lo miró interrogante.

-¿Y cuál es ese?

-Te deshiciste de un idiota –dijo sonriendo socarronamente. Rukia lo miró fulminante. –Además no es para tanto, la Rukia Kuchiki que conozco ni siquiera le daría importancia…

-¿Eres idiota?, ¿a caso me tienes por una chica sin corazón?

-Pues obvio… las enanas del demonio como tú no tienen –Rukia levantó su puño agresivamente y comenzó a perseguir a un Ichigo que huía y se reía de ella. Inevitablemente Rukia ladeó su cabeza lado a lado mientras sonreía, ese idiota le había levantado el ánimo. Pero igual se las cobró golpeándolo.

Cada uno sabía las debilidades y fortalezas del otro, se conocían bien y se compenetraban a la perfección. Cuando uno se molestaba con el otro sabía perfectamente dónde picarle para vengarse o en contrapartida qué hacer para molestarle.

Ichigo la había hecho esperar media hora sentada en medio de un parque para ir a comer… había desperdiciado valiosos treinta minutos antes de que se acabara su libre de almuerzo.

-Lo siento Enana, yo invito –llegó rápido y se movió sin siquiera saludarla.

-Que amable eres Kurosaki-kun… te tomas muchas molestias solo por mí… -su tono meloso que tanto le disgustaba al chico, salía a relucir cada vez que hacía algo que la molestaba más de lo normal.

-Maldita enana… -habían ido en dirección a un local de comida rápida, Ichigo no pensaba gastarse más de lo estrictamente necesario.

-Hasta me invitas una hamburguesa… Kurosaki-kun… tengo algo que decirte… -Ichigo la miraba molesto y ella simplemente le sonreía dulcemente, atrayendo la mirada de varios chicos. –te quiero…–dijo cantarinamente.

-¡Maldición Rukia!, ¡ya dije que lo siento! –la chica lo pateó bajo la mesa igual de molesta.

-Un lo siento no basta Ichigo –hablaba ahora en su tono normal. –Es una falta de respeto enorme el llegar tarde tarado.

Al día siguiente Ichigo le mandó un peluche de Chappy edición limitada a su trabajo con una tarjeta que decía: "¿ya con esto basta?, no me jodas más". Que lindas palabras…

Se peleaban hasta por teléfono, tenían trabajos distintos y vivían en lugares muy separados de la ciudad, sólo la casualidad de la vida que algunos tildan de "destino" había hecho que se conocieran, y aún así, desde ese primer día que se conocieron, ninguno de los dos se había apartado del otro y se encargaban de al menos hablar diariamente con su contraparte… los fines de semana a veces quedaban para algún evento o trataban de avanzar en sus trabajos en medio de conversaciones de chat… bendita internet.

Y no, ninguno de los dos había entrado a pensar en el plano amoroso. Se sentían demasiado bien en ese estado de no ser nada y a la vez ser la persona más importante del otro. No querían que las cosas se complicaran. No se atrevían a dar el paso que para todos los que los rodeaban era obvio.

Pero era inevitable darlo… En especial si se tiene a Rangiku Matsumoto como compañera de trabajo y amiga.

Por la decimotercera vez en el día Rukia suspiraba aburrida. Rangiku le sonrió mientras se acercaba en uno de sus tantos ratos libres.

-¿Qué pasa Rukia?

-El idiota no ha llamado… dijo que tenía una reunión importante y nada más acabar me llamaría… se supone que la tuvo hace tres horas.

-¿Y tan preocupada por eso?, yo que pensaba que no podías terminar tu informe… -miró la pantalla del computador de la chica y lo vio finalizado. –Vaya que eres rápida… deberías pedir un aumento –sorbió un poco de su café.

-La eficiencia es algo natural en todo Kuchiki –comentó orgullosa de sí misma. Rangiku simplemente ignoró su comentario.

-Y… ¿todavía juegas a ser amiga de Ichigo? –Rukia arqueó una ceja y la miró interrogante. –Por favor… los amigos no se comportan así… -Rukia simplemente la miraba sin cambiar de expresión -¿me vas a decir que en serio no te atrae su escultural cuerpo?, dios… y tiene una voz tan… -Rukia se sonrojó mientras apartaba la vista.

-Deja de decir ese tipo de cosas, no es…

-"Nuestro tipo de relación" –dijo Rangiku para acabar la frase de Rukia, la había escuchado cientos de veces. –Lo sé, lo sé… ¿pero estás segura de no sentir nada cuando hablas con él?, yo desde mi puesto hasta veo que cuando hablas por teléfono tu rostro cambia… -Rukia la miró sorprendida –ya sabes… parece el rostro de una enamorada recibiendo una llamada de su enamorado…

-¡Deja de decir ese tipo de cosas!

-Entonces deja de hacer eso, si no te pusieras así entonces no tendría nada que decirte… además, ¿qué con eso de andarlo golpeando?, ¿será que no puedes tener tus manos lejos de él? –Rukia se sonrojó por las palabras.

-¡Eres una pervertida!

-No más que tú–diciendo esto le sonrió y le guiñó un ojo. Rukia se cruzó de brazos, siendo salvada por el sonido del teléfono. –y hablando del rey de roma…

-¿Aló?... te tardaste en llamar idiota –dijo con tono molesto mientras inevitablemente sonreía, Rangiku sonrió viendo la alegría en el rostro de Rukia y se fue a su cubículo… "si tan solo pudiera verse en un espejo en este momento" la chica de amplias curvas sabía que su amor sería correspondido y la verdad a veces hasta se molestaba que Ichigo tampoco hiciera nada, pero así eran ellos.

Tuvieron su típica conversación amorosa… me entienden, ¿verdad?, bueno, y acabaron con un Ichigo invitándola al sábado a un festival local por su ascenso en el trabajo, era media semana.

El bichito de la inquietud estaba insertado en Rukia. No pudo dormir bien, su mente despertó por fin a lo que su corazón sabía de antemano en el primer momento en que lo conoció. Pasó gran parte de la madrugada observando el cielo nocturno mientras trataba de identificar el momento preciso en que realmente se había enamorado del chico y solo podía remontarse al primer día en que lo vio.

Se preguntaba que sentía él por ella… se preguntaba en las coincidencias de la vida, en qué pasaría si ella no hubiera estado ese día justo en el trabajo cubriendo a su amiga cuando Ichigo apareció por la puerta principal y acudió a ella. Recordando cada detalle de ese primer día y de las escusas que tenía Ichigo, por demás muchas veces tontas, para ir a verla e incluso llamarla, no podía evitar sonreír. Había encontrado a un idiota muy idiota, pero lamentablemente así era la vida y a ella le tocaba enamorarse de ese tipo de idiotas.

El trabajo se le pasó volando al igual que los días laborales y en su mente no podía aguantarse más la duda que la invadía. ¿Qué podía pasar en el peor de los casos?, si Ichigo no la quería podía simplemente rechazarla… solo esperaba que no dejaran nunca de ser como eran, amaba las peleas rutinarias, las malas bromas, el hostigarlo y que la hostigara… amaba pasar cada momento que pasaba con él.

Llegó el día y la hora del encuentro, estaba nerviosa, llegó hecha un mar de líos y aguardó. Se lo iba a decir… hoy mismo se declararía y daría el paso que necesitaba dar. Pero el hombre en cuestión no llegaba. Era la segunda vez que la hacía esperar y en su vida nadie la hacía esperar por tanto.

Una hora en total, con algunos minutos extra, la hizo tener en ascuas y nerviosa hasta que apareció felizmente… acompañado de una chica de naranja cabellera. A Rukia el mundo se le vino abajo por un instante, pero se recompuso, Ichigo le habría dicho si tenía novia.

-Rukia, perdona… me topé con Inoue y se me pasó la hora. –dijo a modo de escusa rápida mientras dejaba que la chica se presentara a sí misma.

-Hola… soy Orihime Inoue, un placer.

-Rukia Kuchiki… el placer es mío –le devolvió el saludo mientras miraba interrogante a Ichigo.

-Es una vieja amiga, no nos veíamos desde la universidad –en sus ojos se veía un brillo especial que Rukia supo identificar como mucho afecto, tal vez a Ichigo le gustara… y las tenía todas de perder si era el caso, consideraba que la otra chica era muy hermosa… y sus curvas seguro traerían loco a más de algún hombre.

-¡Ah Kurosaki-kun!, ¿recuerdas a Ishida? –preguntó Orihime, Rukia estaba apartada de la conversación al no saber de qué diantres hablaban.

-Sí…

-¡Pues se mudó a Kyoto el fin de semana pasado!

-¿En serio? –Orihime asintió efusivamente mientras le sonreía. -¿y eso por qué?

-Conoció a una chica que es de allá… y bueno… ya sabes… -comentó sonriéndole y sonrojándose.

-Cuatro ojos afortunado… -Rukia permanecía callada escrutando a Orihime, descubriendo algo importante… la chica también estaba enamorada de Ichigo.

-Este… Kurosaki-kun, ya que no nos veíamos de tiempo… ¿qué dices si mañana nos juntamos a conversar más? –se sonrojó y Rukia al instante recordó que al día siguiente Ichigo la acompañaría a la pre-venta del libro "Las increíbles aventuras de Chappy" en edición dorada que venía acompañado con un peluche gigante coleccionable y por la tarde irían al cine a ver una película que Ichigo ansiaba ver.

Hay dos tipos de chica, básicamente, para esta situación; la del tipo que le restregaría en la cara el compromiso… y la que se haría a un lado al ver el deje de afecto del chico y la correspondencia de la otra chica. Pese a que dolía, Rukia era del último tipo, así que viendo que Ichigo se negaría le dio un jalón a su manga mientras lo miraba seriamente.

-Que no te importe, puedo ir sola –Ichigo en respuesta frunció el ceño, pero luego de un instante recordó a lo que se refería la chica.

-A, eso… no, bueno, la verdad Inoue no voy a poder, tengo muchas cosas que hacer estos días… -dijo excusándose, Orihime le sonrió ocultando un deje de tristeza que Rukia pudo ver.

-Entiendo… bueno Kurosaki-kun, fue agradable haberte visto, espero y nos veamos de nuevo pronto.

-Sí, cuídate mucho Inoue y suerte con el trabajo. –la chica se despidió de Rukia antes de despedirse de Ichigo y marcharse.

-Eres un mentiroso… -Rukia estaba junto a él sin verlo. Ichigo simplemente soltó un suspiro.

-En verdad la quiero mucho… pero no como ella quisiera. –volteó y comenzó a dar sus enormes pasos con las manos en los bolsillos. Rukia por su parte quedó completamente atónita ¿sabía que le gustaba a Orihime?

-¿Qué estás diciendo?

-Se me declaró el último año de la universidad… la rechacé con el mayor tacto que pude… -Rukia lo miró completamente ida…

-¿Tú con tacto?... ¿dónde quedó el Ichigo que conozco? –él la miró molesto –por demás… eres un anormal.

-¿Qué?

-No eres gay y no la aceptaste pese a ser ella… hasta yo encuentro que es muy guapa.

-Solo no es mi tipo de chica…

-¿Y cómo es tu tipo?

-¿Curiosa? –preguntó con su sonrisa socarrona, Rukia comprendiendo lo que tramaba desvió la vista avergonzada y negó.

La pasaron demasiado bien en el festival y Rukia no podía dejar de sentir la necesidad de decirle sus sentimientos, de resolver sus dudas de una vez por todas y tampoco podía dejar de hacerse ilusiones.

-Ichigo… -Ya era muy noche, ambos estaban caminando de vuelta a sus hogares, Ichigo la llevaría hasta el suyo y luego se marcharía en taxi. Ichigo volteó levemente el rostro hacia la chica que caminaba junto a él y aguardó. –Hay algo que quiero decirte.

-¿Sí?, dime… -Rukia se detuvo e Ichigo también, volteando y quedando directamente frente a ella. Rukia apretó sus puños mientras ladeaba la vista un momento, en duda, y dejaba que su rostro se crispara en molestia con los dientes levemente apretados.

-Yo…

-… ¿si?

-… -lo miró a los ojos y se sintió indefensa, la mirada de Ichigo la penetraba y la hizo sentirse débil (*) –yo… te amo… -ya está, lo dijo. Sus ojos miraban a los almendrados que tenían en frente y en estos no había rastro de dudas.

-Perdón -¿la estaba rechazando?, bueno, no era competencia para la chica de la que ya no recordaba el nombre, y si a ella la había rechazado ¿qué le hacía pensar que a ella misma no? –ya te dije que Inoue me detuvo, por eso me tardé.

-¿Qué? –no entendía absolutamente nada.

-Perdón.

-Espera… ¿me oíste bien?, acabo de decirte que te amo… -dándose cuenta que volvía a declararse se sonrojó enormemente.

-¡Y yo ya te pedí perdón!, maldición Rukia… no pienso pagarte el libro de mañana, esa porquería de conejo cuesta una fortuna… -y muchas otras palabras que Rukia no alcanzó a registrar. Estaba furiosa, con lo que le había costado se había declarado… y no una, ¡sino que dos veces!

-¡Eres un idiota! –le gritó completamente enojada, Ichigo sin entender la miró muy confundido.

-¿Qué?

-¡Eres un maldito idiota que no sabe ver cuando se le están declarando! –comenzó a golpearlo para liberar frustración al tomarlo por sorpresa y al dejarlo tirado en el suelo apresuró su paso molesta en dirección a su hogar.

Ichigo al fin comprendiendo la situación se levantó mecánicamente y se quedó mirando por donde Rukia se marchaba. Se le había declarado la chica que le gustaba… y no era una de las bromas pesadas que le gastaba a veces cuando la disgustaba…

Como idiota corrió tras ella y al alcanzarla la detuvo y se quedó frente a ella respirando para recuperar el aire. Rukia le apartó la vista mientras se cruzaba de brazos.

-Realmente no tengo problemas en que seas tan idiota, que no se te olvide que mañana quedamos para mi libro y tu película, no me vas a salir con la excusa estúpida que le diste a la otra chica esa… si no llegas me voy a… -antes de acabar la frase sintió como Ichigo la cogía por los hombros y la volteaba para que le viera el rostro.

La besó apasionadamente y Rukia se hubiera desplomado en el piso si no fuera porque el chico la mantenía afirmada a él.

-Idiota… -estaba feliz, muy feliz y lo demostraba sonriéndole ampliamente. Ichigo por su parte le sonreía en igual intensidad.

-Pero así me amas… ¡au! –Rukia lo golpeó por su arrogancia en lo alto de su cabeza, gracias al cielo Ichigo no la había soltado de su abrazo -¡enana agresiva!

-Pero así me amas Kurosaki-kun –el chico la miró ahora muy molesto refunfuñando, Rukia lo volvió a besar y se soltó de él para continuar hacia su hogar. Ahora ambos iban igual que siempre, pero con una certeza más grande en sus corazones y una felicidad mayor por solo estar vivos.


(*): para mayores referencias es la mirada del adiós… que linda esa mirada en ese capítulo del que ni recuerdo el número… cuando se va porque ichi perdió sus poderes… T-T lloré por lo que decían sus ojos…

Como me enfermé hoy (bueno, por la hora fue ayer) no pude evitarlo y me puse a escribir esto xD, aunque debo confesar que el próximo capítulo voy a tardar en subirlo… y etc… y la frecuencia de caps creo que será uno mensual xD.

¿Alguna review?, he oído que son buenos remedios para cuando una se enferma xDDD jajajajaja.