La noche acariciaba con sus redes el cielo celeste, nublándose la simple vista si se contemplaba por mucho tiempo.
Death city, una ciudad interesante y llena de movimiento despertaba al sentarse la oscuridad con cierto auge de permanencia sutil y refrescante.
Unos disparos sonaban con fuerza a distancia, entre las calles ocupadas de vida nocturna, se desvanecía el tumulto de gente cuando los disparos y gritos de adolescentes se escuchaban a distancia.
Los disparos se incrementaban con la intensidad de un parpadeo rápido y consistente; los golpes de un chico de cabello azulado y de su espada que le hablaba de no atacar sin pensar, la agitación de una guadaña bien plantada por parte de una chica rubia de ojos verdes iba acompañada por los regaños de su compañero que se comunicaba mediante la guadaña.
Los disparos cimentaban puntos de estrategia para derribar al enemigo; el portador de semejantes armas de destrucción, empleaba una puntería exageradamente buena, un talento casi artístico para mover sus manos y el resto de su cuerpo hacia el enemigo para debilitarlo y así sus otros dos compañeros de equipo pudieran terminar con él.
El pre-Kishin se abalanzaba con fiereza, luchando inútilmente por sobrevivir a los ataques furiosos del pistolero.
Aquel muchacho de cabellos negros y tres líneas blancas en el lado izquierdo de su cabeza, le daban un aire tenebroso, inclusive místico; poseedor de grandes talentos, acarreados de un físico excedente, conformaban su perfeccionismo arraigado en su genética.
Todas esas cosas conformaban a Death The Kid. Hijo de un Shinigami, o Dios de la muerte, el más ágil y móvil del grupo de los tres chicos que atacaban al pre-Kishin.
Tan pronto como cimentó un disparo estratégico contra uno de los puntos débiles del demonio, comenzó a tambalearse de un lado a otro de una forma carente de gracias.
-Maka, es tu turno- Dijo Death The Kid con fiereza. -Termínalo!-
-No, eso lo haré yo, su Dios- Intervino el chico del cabello azulado y puntiagudo.
-Oye!- Replicó la chica rubia de los ojos verdes.
El chico del cabello azulado y puntiagudo, llamado Black Star, usaba la espada mística que su arma le otorgaba.
De un movimiento agresivo, acabó con el pre-Kishin, llevándose la gloria de la victoria.
-Su Dios todopoderoso se ha llevado la gloria- Anunció con risa exagerada, encorvado hacia atrás.
La guadaña se transformó en un chico albino, de ojos rojos y dientes puntiagudos como un tiburón, llevando una banda en la cabeza que decía "Soul", resultaba ser el compañero de la rubia de ojos verdes. Maka. Maka Albarn.
-Era mío- Replicó Maka.
-De tu Dios, querrás decir- Black Star expuso ferviente de la victoria.
-Cuál Dios?- Espetó frustrada, frunciendo el ceño.
-El que tienes enfrente- Presumió airoso.
-Esta conversación es tan poco cool- Soul se llevo la mano a la frente con una gota de sudor escapándosele de la misma.
Death The Kid, dejó caer su cuerpo de forma perfecta hacia el piso, posesionando ambos pies contra el pavimento rocoso. Sus dos pistolas se transformaron en dos hermanas rubias de gran altura y diferentes personalidad. Liz, la alta y cool. Patty, la ruidosa e infantil.
-Ya van a empezar?- Kid, le susurró a Soul con desaire.
-Eso parece- Se quejó el chico guadaña. Kid se llevó la mano con un pañuelo a su pálida frente y quitó algunas gotas de sangre que el pre-Kishin derramó en el intercambio de balazos.
-Chicos, dejen de pelearse- La espada mística resultó ser una chica alta de cabellos largos y negro. Muy amable y de personalidad en cierta forma tímida. De nombre Tsubaki. -Ya llevan tres meses con el mismo pleito-
-Es culpa de Black Star- Reclamó Maka.
-Me tienes envidia- Presumió el chico azulado. -Solo acepta al Dios que tienes enfrente y nos ahorramos de pleitos futuros-
-Maka, no te pelees por eso- Soul la agarró de los hombros con aire confianzudo, haciendo su guiño característico. -Mejor anímate y vente con nosotros a la playa, ya nos darán vacaciones con esta misión que completamos- Aseguró complacido.
Maka dio un respiro tratando de bajar sus ganas de golpear al chico de cabello azulado de la impotencia de no haberle ganado por innumerables veces de misiones que tuvieron luego de la derrota del Kishin Asura hacía un año.
-Prefiero quedarme- Mencionó con desajuste, quitándose las dos manos de su mejor amigo.
-Vamos, Maka, piénsalo- Repuso desairado por la negativa de su mejor amiga. -Es tan poco cool que no quieras venir-
-Soul, tu puedes ir- Aclaró, arremangando las mangas largas de su abrigo negro. -No te preocupes por mi- Le tendió una pequeña sonrisa afirmativa.
-Como tu quieras- Respingó.
-De qué tanto hablan?- Inquirió Black Star con interés. -Incluyan a su Dios-
-Es de las vacaciones a la playa que llevamos planeando un tiempo- Expuso la guadaña, metiendo las manos al bolsillo en una pose cool. -Liz y Patty vendrán, o no chicas?- Les guiñó con aire coqueto a las dos armas de Death The Kid.
Estas asintieron repuestas de la pelea.
-Kid, tu irás?- Interrogó el chico estrella.
-No- Respondió prudente.
-Entonces no voy porque necesito quedarme para vencerte, Kid- Anunció victorioso. -Tsubaki, tu puedes ir si gustas ya que sus armas se irán y se quedara aquí desarmado- Ordenó. Tsubaki, su arma, asintió con las mejillas sonrosadas.
-Lo pensare, Black Star-
Los chicos se fueron a otro lugar con el afán de ponerse de acuerdo con el viaje a la playa y conversar sobre la reciente batalla contra el pre-Kishin que fue todo un éxito.
No se percataron de que habían dejado a dos personas excluidas de la plática: Kid y Maka.
El hijo de Shinigami-sama y la hija de Spirit, la mano derecha de Shinigami-sama.
A Maka le daba cierto temor quedarse a solas con Kid, debido a su trastorno obsesivo compulsivo con la simetría y sus achaques mentales que le daban por quererse morir en cualquier momento. Temía por no saber accionar correctamente cuando entraba en una crisis.
Eso si, apreciaba la compañía elegante y caballerosa del muchacho, al contrario de sus dos mejores amigos que eran un desastre.
Kid, por el otro lado, le causaba ansias no saber qué decirle a Maka. Siempre tenia un sentido de la palabra muy claro que ejecutaba con determinación y prudencia, pero cuando se trataba de la chica rubia de las coletas, las piernas le temblaban y se volvía el doble de atento ante las cosas asimétricas.
No mentiría al decir que le gustaba su amiga, llevaba meses que le interesaba, pero sus mismos achaques de su trastorno lo llevaban a alejarla drásticamente, diciendo cosas que al final se arrepentía.
Sacudió su cabeza y metió las manos al bolsillo de su traje negro de Shinigami. Kid, tu puedes.
-Maka, por que no irás al viaje?- Interrogó cortésmente, tragando saliva para darse ánimos. Ella le miró con esos ojos verdes que lo hacían temblar y este terminó por desviar la mirada a otro lado. -A veces es bueno despejarse-
-Lo sé- respondió avanzando, haciéndole señal de que le invitaba a caminar con ella. -Pero, no me gusta el plan que tiene Soul para ir-
Frunció el ceño, el plan de Soul?
Maka notó que lo había dejado en el limbo con ese planteamiento y explicó.
-Es que va en plan de conquista-
Recordó que hubo un tiempo donde Maka mostraba interés en el chico guadaña, mas no estaba seguro si era amor o solo un cariño amistoso muy fuerte; las dos cosas podían ser ciertas y eso provocó que echara un suspiro profundo.
-De conquista…-
-Es que le gusta Liz- Expuso dirigiéndole una mirada de reojo. Ah caray! Liz?
-Liz?- No ocultó su sorpresa por la noticia. -Si es más alta que Soul! Serán una pareja asimétrica-
-Me imagine que dirías eso- Ocultó su risa entre una de sus manos, dejando entrever el brillo de sus ojos verdes relucir. -Por eso no te lo decía-
-Y por qué no me lo dijiste?- Reclamó haciéndose el ofendido.
-Es reciente- Explicó reprimiendo una risita.
-Al menos se hubiera fijado en Patty- Se quejó con dramatismo. -Son del mismo tamaño-
-Kid, tranquilo- Le sonrió aguantándose las carcajadas de reírse de sus dramas. Ya temerle tanto, no serviría si tendría que verle por el resto de las vacaciones de verano.
-Pero…bueno, no me meteré- Musitó rendido del pequeño drama, viendo que quizás incomodaría a la chica que le gusta. -Dejaré que Liz decida si Soul le conviene o no-
-Kid -Le habló luego de un silencio pausado. -Por qué no irás al viaje?-
Recordó el motivo y terminó por sonrojarse ligeramente. Era un motivo absurdo.
-No quiero exponer mi piel al sol y que se vuelva asimétrica- Confesó la razón detrás de su negativa de no ir. -Fuera el fin de mis días volverme asimétrico-
-Nunca te vez asimétrico- Le dijo correspondiendo a sus dramas, queriendo verlo cómodo en la platica. -Siempre te miras atractivo y muy simétrico- Recalcó la palabra "simétrico" con fuerza para que cimentará en su cabeza.
El hijo del Shinigami se coloro ligeramente de las mejillas en un rosa casi cristalino, que no se notaba a simple vista, a menos que le prestaran atención a sus expresiones faciales.
-Gracias, Maka- Agradeció con gesto prudente, penetrándole con la mirada aquellos ojos color ámbar que hipnotizaban a cualquiera que posara sus ojos a los suyos. La seriedad de su porte le daba cierto misterio, un aura atractiva y muy conflictiva debido al TOC.
Esta asintió amistosa, caminando a paso breve en búsqueda de su arma.
En lo que Kid le seguía el paso, sintió que unas partículas de aire se le metieron a la garganta pasándose al pulmón causándole estragos para respirar.
-Kid?-
Este se movía frenético, abriendo los ojos de par en par, dejando relucir sus doradas orbes donde uno podía sumirse en un trance hipnótico.
Al notar la rubia que se ahogaba, se acomodó detrás de él, abrazándolo por detrás con un posicionamiento fijo de sus brazos y un acomodo total y controlado de sus muñecas. Dio un respiro antes de presionar el diafragma del Shinigami que se ahogaba violentamente.
Sintiendo la presión de la chica al intentar salvarlo, el aire comenzaba por pasarle a los pulmones con normalidad. Se desprendió del agarre de Maka que no lo soltaba hasta verlo en sus cinco sentidos.
-Estás bien?- Maka lo miraba atónita, paralizada por verlo a punto de desmayarse del mismo ahogo.
Asintió erguido, sobándose el diafragma y la boca del estómago con delicadeza, debido a que no se esperaba que la rubia de ojos verdes fuera tan fuerte para salvarlo tan pronto.
Es más fuerte de lo que aparenta ser.
-Seguro que estás bien?- Lo agarró del brazo, sus ojos expresando pánico por otro ataque del chico.
-Bastante bien- Asintió nuevamente, poniéndose colorado dentro de su palidez.
-Creí que te desmayarías- Expresó susto, soltándole el brazo con efervescencia.
-Ya estoy bien- Repuso viendo que sus palabras no servían, añadió. -Has sido de gran ayuda, Maka-
Luego de un breve silencio.
-Maka, qué planeas hacer durante las vacaciones?- Preguntó, consciente de que hacía unos segundos casi terminaba por colapsarse. Sintió vergüenza por haberse comportado de esa manera, y ruborizado, desvío la mirada.
-Nada en especial- Respondió nerviosa. -A qué viene la pregunta?-
Kid alzó la ceja, confundido con la conducta de Maka. Qué había sido eso?
-Bueno…- Se le trabó la voz, colorándose como tomate. -Curiosidad, supongo-
-Ah- Suspiró aliviada. -Ya veo-
-De cualquier forma- Repuso nervioso. -Podremos vernos durante las vacaciones, no lo crees?- No quiso sonar tan desesperado en verla, pero su voz lo delató ligeramente. Por fortuna, Maka no captó la indirecta, siendo así que Kid echó un suspiro de alivio adelgazando sus hombros tensos.
-Sí, Kid- Asintió sonriente.
-Maka! Kid! Ahí están- La voz del chico guadaña de dientes puntiagudos exclamaba a los cuatro vientos. -Chrona y Ragnarok se unirán al viaje! ya somos más-
