¡ FELICE COMPLEANNO CHARLIE !

Esta serie de One Shoots van dedicados para ti, niña pervert y stalker xDD. Gomen si no te hablado, pero la situación se puso algo densa por acá. Pero lo prometido es deuda, aquí esta tu regalote de cumpleaños owo.


DISCLAIMER: Tsuna, Gokudera y etc. son personajes de Akira Amano-sama. Yo solo escribo idioteces y romances gay con ellos ewe

WARNING: Estos one shoots con de género Yaoi, así que sino te gusta por favor no sigas leyendo.


0. Inizio

- ¿QUEEEEEÉ? – el grito casi dejó sordos a todos los presentes en el pequeño comedor familiar de la familia Sawada. Hace mucho que no se reunían tantas personas en aquel hogar que en antaño solía ser un tipo "base de estrategias" para la Décima generación de Vongola, ahora después de varios años había recuperado la normalidad que había desaparecido tras varias batallas. Pero todo eso era historia pasada. La mafia, las heridas, el sonido de pistolas…

- Guarda silencio, Dame-Tsuna – una patada voladora mando callar a Tsuna, dejándolo con la cara de lleno contra el suelo.

Bueno, casi todo era historia.

- ¡Eso dolió, Reborn! – el castaño se tapó con ambas manos la nariz aún en el suelo, mientras el resto de los adultos lo miraban resignados. Sin duda algunas cosas nunca cambiarían.

- Eso fue tu culpa por ser tan ruidoso – respondió molesto el mini-hitman – Además, ¿de qué te sorprendes? Ya sabías desde un principio que tenías que mudarte a Tokyo para asistir a la preparatoria – cruzó los brazos mirando fijamente a su estudiante.

- B-bueno, ¡claro que lo sabía! – se pusó en pie y volvió a tomar asiento – Pero supuse que nos mudaríamos todos… ¡No solo yo! – terminó apretando los puños contra la mesa.

Recordaba el día en que revisando el correo, encontró una carta de aceptación a una de las más prestigiosas preparatorias de Tokyo. Ese día fue corriendo con su madre para preguntarle si sabía algo al respecto y ella solo negó con la cabeza. Minutos después se enteró que había sido idea de Reborn inscribirlo a la escuela sin consultarlo, y cuando le pregunto que como hizo que lo aceptaran con sus bajas notas, él pequeño solo hizo un comentario de una misteriosa organización italiana que había hecho una gran aportación de dinero a la escuela hace poco.

Tsuna aprendió algo ese día: nunca subestimes el poder del dinero, en especial si se trata de una suma con más de 8 ceros en el cheque.

Pero volviendo al momento….

- Se que puede ser difícil, Tsu-kun – la mano de su madre se posó en su cabeza y lo acarició – Pero tu padre y yo creemos que es la mejor opción para ti –

- Mamá…p-pero…-

- ¡Además ya eres todo un hombre! – su padre que había estado ausente durante 4 meses –seguramente en algún trabajo de la CEDEF- lo interrumpió. Tsuna solo lo miró disgustado ¡De que le servía que volviera si lo único que hacía era ayudar a correrlo de la casa!

- ¡Aún así debieron decírmelo antes! ¡No solo a dos días de que llegue el camión para llevarse mis cosas! – el castaño estaba más que furioso. ¿Por qué no pudieron al menos decirle lo que estaban planeando?

- ¡Vamos, Tsuna-nii! No creo que sea tan malo. Seguro que conoces a un montón de gente, ¡puede que incluso a alguna estrella de televisión!– dijo Fuuta contra su voluntad con una gran sonrisa. Lo cierto es que no quería que se fuera, pero Reborn había convencido a todos que aquello era lo mejor. Al menos se consolaría sabiendo que su "hermano" no estaría solo en la ciudad.

- Fuuta…- puede que ya hubiera dejado las batallas, pero su super intuición aún seguía ahí, y Tsuna se dio cuenta de él no era el único que estaba en contra del malévolo plan de Reborn. – Esta bien, prometo que te escribiré seguido, ¿si? – dijo con una sonrisa al pequeño, quien se echo a llorar al verse descubierto. Tsuna lo abrazó para tratar de calmarlo.

Iemitsu y Nana suspiraron. Su hijo se había crecido tan rápido. Ya no era tan fácil engañarlo como cuando le dijeron que su papá se había convertido en una "estrella". Ahora se daba cuenta perfectamente de lo que sentían los demás y estaban seguros que también había sentido que aquello no era sencillo para ellos tampoco. Pero ya era que su hijo experimentará una vida normal –o al menos eso era lo que pensaba Iemitsu- y conociera el mundo desde la perspectiva de un estudiante normal.

- Supongo que podré acostumbrarme a vivir solo – dijo Tsuna cuando por fin pudo calmar los sollozos de Fuuta. - Un departamento para mi solo… ¡Seguro que mola!- una enorme sonrisa se formó en su cara pensando en todas las cosas que podría hacer sin supervisión de sus padres… ¡y mejor aún, sin Reborn! Ese solo pensamiento casi le saca lágrimas de felicidad.

- ¿Y quien dijo que te ibas a mudar para vivir tu solo? – preguntó Reborn con una sonrisa.

- ¿Eh? – nunca era buena señal que Reborn sonriera… -¿Q-que q-quieres de….? –

El sonido del timbre lo interrumpió de acabar su pregunta.

- ¿Qué esperas, dame-Tsuna? Ve a abrir – le ordenó el bebé acompañando la oración de otra patada. La cara de Tsuna fue a parar del golpe a medio metro de la puerta y se dio –de nuevo- contra el piso.

- Espero que este sea el último golpe que tenga que soportar- sobándose la lastimada nariz abrió la puerta sin pensar que le caerían encima unas 2 toneladas de cajas encima. Aún enterrado entre ellas alcanzó a oír una voz alegre que gritaba a los cuatro vientos….

-¡ JUUDAIME, ESTOY LISTO PARA LA MUDANZA! ¿Juudaime? ¿Dónde está Juudaime? – el sonido de los gritos del peliplata siguieron.

- ¿¡Me mudaré con Gokudera-kun! – gritó mentalmente.

Continuará...