Nueva historia. Limpiando ortografía y sintaxis.

Como nota para los 2-3 followers que tengo: Me sorprende la verdad que haya gente interesada en mis antiguos lemons, tenía una bandeja de mensajes a tope con peticiones de continuar las historias y la inclusion de personajes propios. Lamentablemente no creo continuarlos, hace siglos que deje de ver MLP y hace más que había dejado de escribir lemons, es algo que hago por ocio.


Era pasada media noche y todos los miembros de la familia Watterson se encontraban durmiendo. Bueno, casi todos: Gumball Watterson, un joven gato de color azul se encontraba acostado en su habitación pensando en lo afortunado y desafortunado que había sido las ultimas veinticuatro horas.

Todo comenzó por una estupida apuesta entre Tobias y Gumball, momentos antes de que comenzara la clase de deportes. Los dos estaban discutiendo cual de ellos tenía el mejor sentido de orientación: Tobias presumia que había ganado cientas de medallas en su grupo de exploración y contaba de que su familia había ido a acampar en medio de las montañas en el extranjero sin necesidad de brújulas o mapas; Y Gumball, que no perdía ninguna oportunidad de competir, contaba como en una ocasión en que había salvado a un grupo de ancianos de las profundidades del bosque de la perdición, guiandoles a la civilización sin nada más que su instinto.

Desde luego, estaban exagerando intentando no quedar mal frente al resto de su clase. Realmente tenían la misma habilidad que cualquier otro niño de trece años.

Cuando la campana sonó el resto de sus compañeros se dirigió al gimnasio.

- ¡Ja! Creo esta claro que yo soy el mejor - dijo Tobias aun discutiendo.

- ¡En tus sueños! Es obvio que yo soy el mejor - respondió Gumball, irritado por la actitud de su amigo.

- ¡Yo!

- ¡No, yo!

- ¡Yo!

- ¡No, yo!

La pelea siguió un par de minutos hasta que la campana nuevamente volvió a sonar. Ambos iban tarde y comenzarón a preocuparse de el regaño que les daría la profesora Simian si descubría que no estaban en clase.

- Solo queda una forma de descubrir quien es el mejor: Veamos quien de los dos llega primero al gimnasio...

- ¡Pff! ¿Que tiene eso de díficil? Es claro que yo soy más rápido - Se burlaba Tobias mientras se dirigía discretamente hacía la puerta, para comenzar con una pequeña ventaja -, llegare siglos antes que tu.

- ...con los ojos cubiertos.

Tobias se paró en secó y trago saliva. Era muy tarde para echarse hacía atras.

- De la misma manera te hare tragar mi polvo Watterson.

Ambos se cubrieron los ojos y se colocarón en posicion de salida.

- En sus marcas...

- ...Listos...

- ...¡Fuera!

Completamente ciegos, salieron disparados del salón de clases, chocando cada tres pasos con algún otro estudiante que caminaba por el pasillo principal o con las puertas abiertas de algún locker. Rápidamente sus rostros se llenaron de golpes y heridas.

- ¡Ouch! ¡Perdón! ¡Lo siento! ¡Ay!

Pronto llegarón a las escaleras y ambos calleron sonoramente múltiples escalones. Gumball se levantó, mientras escuchaba un peculiar sonido metalico detras de él. Solo tenía que cruzar el patio y entrar al gimansio. Tobias había terminado aterrizando en un bote de basura.

Salió de la escuela y cruzó a toda prisa la platea de cemento, tropezandose con las bancas y mochilas que había en el suelo. Finalmente chocó contra un muro. Podía escuchar la voz de Darwin en el interior del edificio.

Este debe ser el gimnasio. Pensó Gumball.

Empezó a deslizarse a lo largo de la pared hasta que encontró una puerta. Podían oirse distintas voces en su interior. La abrió y accedió con un gesto triunfal.

- ¡En tu cara Tobias! ¡He ganado! - exclamó Gumball quitandose la banda que tenía en los ojos.

Gumball miró lo que tenía frente a él y se quedó boquiabierto, mientras que en su percepción, el tiempo se hizó cada vez más lento.

Se hizó el silencio.

No había entrado por la puerta principal del gimnasio. No. Se había desviado varios metros.

Frente a él se encontraban casi todas las chicas de su clase. Pero eso no era lo más importante, lo principal es que estaban a medio cambiarse en sus uniformes de gimnasio: Había entrado en el vestidor de las chicas. Su mirada inconscientemente se desvió de lado a lado: del pecho plano de Teri a la ropa interior rosa de Penny, y de ahí a los cuartos traseros de Molly. Las imagenes se le quemarón instantaneamente en su memoria y en ese instante agradeció al universo por ese momento que estaba viviendo.

Lamentablemente la realidad regreso a él casi de inmediato con el grito de Masami:

- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Hay un chico en el vestidor!

Las demas chicas se unieron al grito y una hora más tarde Gumball estaba en la oficina del director Brown, junto a sus padres. El resto es historia: Lo habían suspendido treinta dias de la escuela y había recibido uno de los regaños más terrorificos por parte de su madre que jamás había experimentado, prohibiendole salir con sus amigos o ver televisión, a pesar de que le había intentado explicar que había sido solamente una equivocación.

Esa noche acostado en su cama se preguntaba como lograría sobrevivir todo un mes de aburrimiento.

Al día siguiente Gumball se levantó tarde, algo confundido. Nadie se había tomado la molestía de despertarlo y se sentía ligeramente abandonado. En pijamas bajo las escaleras para descubrir la casa vacía: Darwin y Anais estaban en la escuela, Nicole se había ido a trabajar y no estaba seguro de donde estaba su padre. Por un momento pensó en todas las cosas que podría hacer teniendo la casa para el mismo, pero sin Darwin las cosas no serian lo mismo.

Se encogió de hombros y se dirigió a la sala de estar para ver televisión aprovechando que no habría nadie que pudiera regañarlo a esas horas, pero se llevó una sorpresa al ver que el televisor no estaba en su sitio. Su madre había anticipado al parecer sus movimientos.

Derrotado, se fue arrastrando los pies a la cocina para desayunar algo. Antes de sentarse en la mesa encontró una nota dirigida a él en la puerta.

Era una serie de tareas que tenía completar Gumball a lo largo de la semana como parte del castigo impuesto por su madre, principalmente tareas domesticas. Gumball dio un largo suspiro y temiendo sufrir la ira de su madre por segunda ocasión, tomo un rápido desayuno y decidió ponerse manos a la obra.

La primera tarea: Limpiar la casa.

- Pan comido - rió para si mismo. Despúes de destruir la casa dos veces al mes en promedio, ordenarla sería una tarea fácil. Solo había que ordenar lo más obvio y esconder lo más sucio.

Cinco minutos más tarde la casa estaba impecable... aparentemente, mientras que en el jardín de los Robinson habían aparecido varias bolsas de basura.

- Eso fue sencillo. Veamos que sigue.

Lo siguiente en la lista no sería posible de disimular: Lavar la ropa.

Gumball gimió y se preparo mentalmente para sobrevivir al trabajo pesado... para sus estandares. Subió a su cuarto y recogió pocas prendas sucias que encontró en una canasta. Por suerte para él, su familia era tan pobre que Darwin ni siquiera tenía ropa, lo cual significaba menos trabajo.

En el cuarto de sus padres casi pierde el sentido del olfato despúes de recoger uno de los calcetines de Richard; Aprendiendo de sus errores, recogió el resto de la ropa de su padre con unas tenezas y cubriendo su nariz. ¿Como era posible que una persona ensuciara tanto su ropa? Es más: ¿Como era posible que la ropa no se desintegrara con tal nivel de suciedad? Finalmente recogio las prendas de su madre. Varios juegos exactamente identicos uno al otro etiquetados con los dias de la semana en que correspondia usar cada vestuario.

Bajó al cuarto de lavado y comenzó a lanzarlo todo a la maquina de lavar: Múltiples calcetines pegajosos, un vestido de Anais lleno de tierra, dos pantalones de Richard con manchas de comida, varias playeras de su Nicole casi en perfecto estado, el tenis de repuesto de Darwin. Rápidamente la lavadora estuvo a tope y Gumball la encendió.

Quizas no sea tan pesado el trabajo. Pensaba Gumball acomodandose en la ropa restante para tomar una breve siesta mientras la lavadora hacía su trabajo.

Cerró los ojos y volvió enfocar su mente al día anterior. Podía recordar casi a la perfección las imagenes de sus compañeras de clase en el vestidor, que hasta aquel momento nunca había visto como miembros del sexo opuesto, si no solo como compañeras. Era claro que con el paso del tiempo se habían empezado a desarrollar para convertirse en jovencitas, pero Gumball no había notado en los años que las conocía. Sin embargo él solo tenía ojos para una persona.

Enfocó su memoría al recuerdo de Penny en el vestidor. Era la primera vez que la veía fuera de su vaina, y más aún: En ropa interior.

Quiza otras chicas le habían dado un mayor espectaculo como Molly, pero nunca olvidaría el cuerpo de Penny. Era posible que pasaran años hasta que tuviera la oportunidad de volver a verla fuera de su cáscaron.

Una sensación en la parte inferior de Gumball lo trajó nuevamente a la realidad. Tenía una erección debajo de su pijama. Hacía años que habían tenido su clase de orientación sexual, sin embargo nunca se había tomado la libertad de explorarse a si mismo. Pasaba gran parte de su tiempo divirtiendose o en el hospital (despúes de que algo saliera mal), sin mencionar que eran contadas las ocasiones en la que se encontraba solo.

Metió su mano debajo del pantalón y pensó nuevamente en Penny unas horas atras, a medio vestir hermosa ropa interior de color blanco y en lo que habría debajo de ellas. No tardo mucho en correrse y sentirse más que complacido.

- ¡Esto es asombroso! - decía Gumball para si mismo, sorprendido de la satisfacción que había sentido sengundos atras. La reacción exacta de todo adolescente al descubrir las primeras delicias del goce sexual -. ¡No entiendo porque la gente no hace esto todo el tiempo!

Este marcaría el inicio de una nueva fase en su vida.

Pasaron un par de días y Gumball había encontrado una rutina para abolir el aburrimiento gracias a la nueva actividad que había descubierto. Su familia no sospechaba nada, sin embargo Nicole seguía enojada con él y Richard seguía desapareciendo en las mañanas, cambiando de tema cada vez que su hijo lo cuestionaba.

Ese día Gumball tenía que cortar el césped; Otra tarea aburrida que no podría evitar.

Apáticamente empezó a dar vueltas en el jardín mientras la podadora lentamente hacía el trabajo, pero su falta de interés pronto se vió interrumpido por el sonido de una campanilla en algún lugar de la calle.

Volteó la cabeza para ver como una mancha naranja se acercaba calle abajo en un pequeño triciclo en dirección a su casa. Gumball se animó bajo la posibilidad de que fuera alguno de sus amigos que hubiese venido a verle, pero conforme la figura se fue acercando más pronto sus esperanzas se derrumbaron completamente: Era Jamie.

Jamie era una de las bravuconas de su escuela, con dos intimidantes cuernos, que solamente eran superados por Tina Rex.

Por lo que había escuchado, Gumball sabía que Jamie originalmente pertenecía a una generación más arriba que él, sin embargo la maestra Simian, se había encargado de que tuviera que recursar completamente el ciclo escolar despúes de nunca haber entregado una sola tarea.

Gumball y Darwin le tenían pavor: Victimas de memorias que se remontaban años atras cuando recien habían entrado al colegio Elmore. Jamie les había quitado el dinero del almuerzo durante meses hasta que fue descubierta por el director Brown.

Por un instante consideró correr a esconderse, pero ya era demasiado tarde.

No te dengas. No te dengas. No te dengas. Pensaba Gumball mientras que el triciclo pasaba justo frente a su casa. Lamentablemente para él, Jamie tambien lo había visto y se detuvo justo enfrente de él.

- ¡Hey Gumball! - le grito Jamie desde la acera -. No creí que fuera real, pero veo que realmente tienes pelotas.

Gumball estaba confundido. Acaso detectaba 'admiración' en la voz de Jamie.

- ¿A que te refieres? - preguntó

Jamie se bajo de su triciclo y se sentó en la acera.

- ¡Hey! ¡No te hagas el listo conmigo! – respondió Jamie un poco más en su tono habitual, Gumball retrocedió instintivamente – Todos en la escuela estan hablando de ello...

Gumball palideció por uninstante. Como todas las cosas que siempre hacía, había asumido que todo mundo ya habría olvidado el incidente.

- ... Tobias y Masami le han contado a todo mundo a detalle todo lo que hiciste en el gimnasio...

¡Tobias!. Maldijo para sus adentros. Por un segundo Gumball considero en desmentir cualquier cosa, pero Jamie lo interrumpió.

- Te has vuelto muy popular estos dias.

- ¿Popular?

- No hay nadie que no sepa de tu arremetida contra las chicas, de primero a noveno.

- ¡¿QUE?!

Gumball ahora si estaba realmente nervioso, esto podría costarle su afamada reputación... que era inexistente. Peor aún, esto podría hacer que Penny lo evitara. Su mente empezó a descender en una espiral de negativismo.

- Pero bueno Gumball – interrumpió nuevamente Jamie que tenía en ese momento una sonrisa picara -, dime, ¿Quien fue la chica más sexy en el vestidor?

Gumball empezó a flotar nuevamente entre nubes, mientras las memorias de aquel día comenzaban a fluir.

- No se de que hablas – respondió nervioso Gumball intentando fingir demencía.

- Jajaja – rió Jamie – Aunque no quieras decir nada, tu cuerpo habla por ti – la chica toro señalo el paquete que tenía gumball entre sus piernas.

Gumball se hizó consciente de su erección y su color cambio de azul a escarlata, mientras intentaba cubrirse con las manos.

Jamie aún riendo, se recostó en el cesped y miró las nubes.

- En lo particular yo creo que Teri es la chica más atractiva de tu grupo – dijo ella innesperadamente.

- Teri es linda, pero demasiado desconfiada – asintió Gumball en automático.

- Igualmente haría papiroflexia con ella cualquier día.

La situación en si misma era bizarra; más lo era que ella expresara tan abiertamente su orientación sexual; pero las palmas se lo llevaba el hecho de que Gumball se sintiera momentaneamente cómodo hablando de ello con Jamie. ¿Como habían llegado a ese punto en menos de cinco minutos?

Siguierón platicando de las demás jovencitas del instituto durante la siguiente hora. Inclusive Jamie decidió ayudar un poco a Gumball con el jardín antes de que Richard apareciese.

- Un momento - reaccionó Gumball -... ¿Que haces aquí?

- Me estaba aburriendo en mi casa.

- No, no me refiero a eso. ¿No deberias estar en la escuela?

Jamie volvió a reir.

- ¡Woops! ¿No te conte? - dijo ella sin prestar mucha atención a lo que estaba haciendo - Me suspendieron por encerrar a unos niños en un casillero.

- ¿Qué? - respondió él sin dar credito a lo que estaba escuchando.

- ¡Que vamos a ser compañeros de suspensión esta semana! - recalcó Jamie lanzando a Gumball fragmentos de césped a manera de confetí.

Minutos más tarde Jamie se volvió a montar en su triciclo e inició el viaje de regreso colina arriba.

Gumball seguía parado en el jardín aún bastante confundido.

- ¿Qué?


Espero continuar la historía, la verdad fue una idea de una hora tras ver un maratón de Gumball. No se como demonios me perdí de esa serie en el pasado, es pornografía multimedia para cualquier Diseñador Grafico.