I
Primavera, la estación del año en que el amor florece por todos lados, por lo menos así lo pensaba Kagome Higurashi, estudiante de segundo año de secundaria. Ella era una estudiante modelo, amable, confiable, responsable y muy hermosa.
Su vida era muy sencilla, vivía con su madre Nahomi una excelente madre y ama de casa, su padre Yato que trabajaba como abogado independiente y su pequeño hermano Sota. Amaba a su familia y su familia la amaba a ella.
-¡Ya me voy! – anunció la azabache mientras acomodaba sus zapatos.
Nahomi llego tras ella – ¿Pasaras por Sango, hija?
-No, nos encontraremos en la escuela – terminó con su calzado y miro a su madre un poco triste -, ira con Miroku – hizo un puchero.
Su madre le sonrió – Es normal, ahora son novios, deben querer tiempo a solas.
A la chica le costaba compartir a su mejor amiga, pero se alegraba de verla feliz – Lo sé – sonrió al recordar lo contenta que estaba su amiga con su nueva relación.
-Bien, da lo mejor – animó Nahomi.
La chica se despidió y salió de su hogar.
Mientras caminaba por la orilla del parque que la llevaba directamente a la escuela, su mente vagaba por la posibilidad de comenzar una relación.
"Realmente me gustaría tener un novio" se dijo a sí misma y recordó una pequeña historia contada por su amiga "El pañuelo blanco une a los enamorados" – Es verdad – afirmó feliz y corrió lo poco que le quedaba para llegar a su destino.
-¡Sango! – vio a la castaña y corrió junto a ella.
-Hola, Kag – saludó la chica, soltando la mano de su novio.
-H-hola – saludó con poco aliento y apoyando las manos en sus rodillas tratando de recuperarse -. Hola Miroku – saludó al chico junto a ellas.
-Hola, Kag – respondió divertido el saludo, aun que era un año mayor que ellas, Miroku y Kagome eran amigos desde la escuela media y sentía a la azabache como una hermanita pequeña.
-Sango, necesito hablar contigo – pidió Kagome tomando las manos de la chica con semblante ilusionado.
La castaña miró a su novio y este solo sonrió – Me adelantare, nos vemos luego – se despidió con la mano.
-Gracias, Miroku – habló la morena.
-Bien – la castaña suspiró al ver como se alejaba el chico - ¿Qué ocurre?
Kagome sonrió y comenzó a contarle la brillante idea que cruzó su mente.
Luego de llegar a la escuela, la mañana paso sin prisa, las clases transcurrieron con normalidad, hasta la hora de almuerzo, donde las amigas estaban ocultas tras una pared del patio trasero.
-Kag, ¿realmente pretendes que funcione? – preguntó Sango, mirando el blanco pañuelo que habían dejado en el suelo.
-Claro que si – respondió esperanzada la azabache -, algún chico lo verá, lo tomará y justo en ese momento apareceré yo – sonrió a su amiga -, será el destino, tal como te ocurrió a ti.
Sango cubrió su frente con una mano y negó – Amiga, eso fue realmente un accidente, solo se me cayó el pañuelo del bolsillo y Miroku lo recogió.
-Y gracias a eso comenzaron a hablar – afirmó la chica -. Destino.
La castaña sonrió derrotada, no había forma de hacer cambiar la testaruda mente de su mejor amiga – Eres demasiado ingenua.
-Sera una señal de amo...
No pudo terminar de hablar cuando vieron a un chico ser arrojado violentamente, amabas se ocultaron asustadas.
-Ya te lo dije – escucharon una voz profunda y fria -, no busques pelea si eres débil – vieron a un chico moreno de largo cabello negro trenzado y fríos y aterradores ojos azules.
-¿Quién es él? – susurró Sango.
-No tengo idea – respondió de la mista forma la azabache -, jamás lo había visto.
-K-kag – llamó nerviosa la chica -, mira su espalda.
La morena giró su cabeza y se congeló – E-ese es...
-Tu pañuelo – completó Sango.
Sin darse cuenta cómo o en qué momento, el pañuelo de la azabache había llegado precisamente a la espalda del chico moreno que comenzaba a marcharse.
Ambas quedaron inmóviles sin saber qué hacer, en ese mismo instante el chico que estaba en el suelo se puso rápidamente de pie y atacó por la espalda al muchacho de larga trenza, este último se percató del ataque y volteó rápidamente dándole una fuerte patada en el estomago, provocando con el movimiento que el pañuelo callera y lo pisara, sin notarlo.
Kagome vio como su esperanza era arruinada "Mi elemento de la suerte en el amor" se molesto con el chico por pisotéalo y luego enfureció cuando vio como lo arrugaba al mover un poco su pie "¡Eso es todo!" – Voy por mi pañuelo – dijo saliendo de su escondite, decidida a recuperarlo.
-¡Kagome! – llamó Sango.
La azabache estaba determinada pero un suave agarre en su hombro la hizo detenerse.
-¿Acaso esas loca? – giró y se encontró con un chico de cabello color plata y hermosos ojos color ámbar que la miraba con diversión -. Eso es peligroso – la chica se sonrojó y el misterioso muchacho miró el suelo, donde se dirigía ella -, ¿ibas por eso? – apuntó el pañuelo sucio en el suelo, la chica solo asintió.
El chico caminó ignorando la pelea que se había retomado y tomó el pañuelo sacudiéndolo un poco para entregárselo a ella – Gra-gracias – tartamudeó la azabache.
-Oye Inuyasha – llamó el moreno que se ajustaba la ropa -, ¿qué esperas?, vamos. – demandó con tono frio.
-Si vas a comenzar una pelea justo después de ser trasferido, podría esperar hasta la salida – habló divertido el peliplata.
"¿Que, acaso ellos se conocen? se cuestionó internamente la chica y los miró sorprendida.
El chico de ojos ámbar volteó a verla y le sonrió – Nos vemos.
Ella se ruborizó y se despidió con la mano – S-si.
-Kagome – Sango salió de su escondite - ¿Te encuentras bien?
La chica miró el pañuelo en sus manos "Quizás no funciono como esperaba… pero aun así fue el destino, gracias pañuelo" sonrió feliz.
Las clases terminaron y no había rastro del chico, Kagome volvía a su casa desanimada, cuando paso lo inesperado.
-Hola – una voz conocida la saludo.
La azabache volteó a la casa de enfrente y grande fue su sorpresa al encontrar al muchacho que ocupaba su mente "¿Esto es real?"
-Me acabo de mudar, mi nombre es Inuyasha Taisho – se presentó mientras se apoyaba en el balcón del segundo piso.
-Eh, so-solo han pasado un par de horas – habló con nerviosismos la chica -, ¿me recuerdas?, soy la chica del pañuelo.
-Ah – recordó el chico -, claro que lo recuerdo – sonrió -, ven te invito algo de beber – ofreció y se perdió en el interior de la casa.
-¿Eh? – la azabache estaba confundida, cuando lo vio abrir la puerta, camino en silencio y entró.
La casa era un desastre, estaba llena de cajas de mudanza – Siento el desorden, ven subamos – caminaron por la escalera y entraron en la habitación del chico.
El se sentó en el suelo, seguido de ella y sacó un par de refrescos de un mini bar al costado de su cama ofreciéndole uno a ella – Gracias.
-Perdón por hacerte venir hasta mi habitación – le sonrió y la puerta se abrió de golpe.
-Inuyasha, ¿dónde demonios están las cajas que deje en el pasillo? – el chico moreno apareció malhumorado.
-Ah, este es Bankotsu Hiiryu – presentó Inuyasha.
-Tsk, no me presentes a desconocidos – regañó.
-Bank, ella es la vecina de enfrente – el peliplata ignoró al chico, que miró fríamente a la azabache.
-H-hola, soy Kagome Higurashi – saludó nerviosa.
-Mph… - bufó el moreno y cerró de un portazo.
-Discúlpalo, mi primo es un poco amargado – habló Inuyasha.
-Está bien, será mejor que me vaya – la azabache se pasó de pie y su mirada se fijo en una caja con anillos sobre una mesita-. Que lindos – se acercó a observarlos.
-¿Te gustan? – preguntó el peliplata.
-Claro – sonrió la chica sin despegar la mirada de los diversos diseños.
-Yo los hago de vez en cuando.
-¿Son hechos a mano? – se sorprendió ella, ya que no lo parecían.
-Si, bueno los diseños de fuera, este – alzó su mano, mostrando un precioso anillo con pequeños brillantes rojos -, lo hice ayer.
-Es muy hermoso – la chica tomó la mano de él sin pensarlo, admirando el accesorio.
Inuyasha la miro fijamente y con su mano libro tomó su rostro – Eres muy bonita.
Kagome se ruborizó – Eh, yo… Inu…
El la miró sorprendido y se alejó – Es mejor que pare después de todo – ella lo miró desorientada -. Creo que tu actúas muy seriamente al respecto después de todo – Inuyasha la giró y la empujó suavemente fuera de su habitación -. Ya sabes cómo salir, nos vemos – se despidió cerrando su puerta.
La azabache quedó en blanco parada fuera "¿Qué acaba de pasar?" se cuestionó sin entender la situación "¿Quizás tiene novia?... ¿pero qué demonios estoy pensando?, él es un extraño para mi" sonrió recordando la situación.
Kagome caminó desanimada por las escaleras y salió de la casa con la cabeza baja por la decepción.
-¿Por fin te vas? – escuchó la voz de Bankotsu que se encontraba montado en una motocicleta de velocidad.
Ella solo lo miró fijamente sin saber que decir, "El debe saber muchas cosas de Inuyasha, me gustaría preguntarle pero me da miedo" pensó y continúo mirándolo.
Esto, irritó al chico que bajo de la motocicleta y se acercó a ella - ¿Por qué me miras así?
-¿Eh?, n-no por n-nada – respondió nerviosa, bajo la mirada y se concentró en la golpeada mano de él "Lo tengo" - T-tu mano, esta herida – habló ella tomando la mano del chico.
Bankotsu la quitó de golpe – Estoy bien, déjame en paz.
-¡No!, ¡déjame ayudarte! – pidió ella.
-Que no, te digo que estoy bien, mujer necia – se negó fastidiado.
"No, es mi oportunidad para hacerme amiga de él, y así saber de Inuyasha" se decidió y tomó valor – Déjame ayudarte – exigió firme y sacó un par de banditas de su mochila.
Bankotsu la miró con atención mientras ella colocaba tres en sus maltratados nudillos "Que mujer tan extraña"
-Listo – anunció la azabache.
El chico examinó su mano – Hpm, no creas que después de esto te debo algo.
Kagome palideció, su plan había sido un fracaso y la decepción se apodero de su rostro.
El moreno lo notó y suspiro – De acuerdo, que quieres a cambio de tus pésimos cuidados.
Ella le dio una reluciente sonrisa "Si, funciono"
-o-
Dos horas después, Kagome ya le había confesado a Bankotsu su verdadera intención y ella había llegado a la conclusión de que el moreno no era tan aterrador como aparentaba, ya que había accedido a ayudarla.
-¿Acaso está bien que lo estemos espiando? – preguntó el caminando a una distancia prudente del peliplata que había salido de su casa y llegado al centro de la ciudad, seguido por los dos chicos.
-Claro que no, pero tú no me dijiste mucho – se quejó ella.
El chico se masajeó el puñete de su nariz – Ya se está haciendo tarde, deberías volver a tu casa.
-No, me quedare aquí – ya estaba oscureciendo pero la azabache realmente quería saber algo relacionado con el peliplata.
Siguieron caminando tras Inuyasha pero un extraño se le estaba acercó a ella, por lo que instintivamente se pegó al brazo del moreno.
Él, solo dio una fría mirada al extraño y este se alejó – Te lo dije, está oscureciendo y es peligroso para una miedosa como tú.
Kagome soltó su brazo de golpe y miró al frente, encontrándose por un instante con la mirada del peliplata "¿Acaso nuestras miradas se encontraron?" su corazón comenzó a latir de prisa y miró a Inuyasha que conversaba con algunas mujeres un poco mayores que él.
Bankotsu observó a su primo – Kagome, ya es tarde, será mejor que vuelvas.
-Ya te dije que y… - su hablar se interrumpió cuando vio al peliplata besar a una de las mujeres.
El moreno la miro hacia debajo de reojo – Ahora lo entiendes, es por esto que no quería que siguieras con esto, Inuyasha cree que las relaciones seria son un fastidio.
La azabache no podía despegar la mirada de la escena, muy en el fondo ya sabía cuál era la situación, luego de las últimas palabras de le dijo el peliplata, tenía muy claro cuál era la situación, pero se negó a creerlo – Ya veo – ahora entendía por que la había mirado unos segundo antes.
Las lagrimas amenazaban con salir pero ella luchaba por no dejarlas – Oye – la llamó Bankotsu -, ¿vas a llorar o no?
-No, no lo hare – se contuvo ella.
-¡Eso es mentira, mira esa horrible cara! – la increpó molesto.
Mientras ellos discutían un grupo de hombres se acercó a ellos - ¿Qué es esto? – preguntó uno vestido con ropa deportiva.
-¿Una discusión de novios? – cuestionó ahora otro que traía unos vaqueros gastados y una sudadera.
El moreno cubrió disimuladamente a la azabache con su cuerpo – Largo de aquí, ebrios – habló desafiante.
"Hay no, esto no está bien" la chica olvido toda pena y la preocupación se apodero de ella.
-Bankotsu, creo que es mejor qu…
Uno de los hombres lanzó un fuerte golpe que impactó la cara del moreno pero este aprovecho el rebote y lo golpeo de vuelta.
-No, Bank… - la voz casi no salía por el miedo.
-Solo mantente atrás, Kag – le pidió él, mientras se concentraba en que los borrachos no se acercaran a ella.
-Esto… - la chica veía como el moreno trataba de protegerla, pero eran demasiados -, esto es mi culpa – las lagrimas comenzaban a salir y cubrió su cara por lo que no notó al hombre que se acercaba a ella.
-¡Kagome! – gritó Bankotsu tratando de deshacerse de los dos sujetos que lo golpeaban.
-¿Qué haces aquí llorando en silencio? – una mano cálida se apoyo en su cabeza -, te ves muy linda – ella levantó su cabeza y se encontró con Inuyasha -. Tienes que gritar y pedir ayuda.
-Oye tu – llamó el hombre que había tratado de acercarse a la azabache -, ¿también quieres pelear? – se puso en posición de ataque.
-No, yo solo voy a llevarla a casa, eso es todo – informó muy tranquilo el peliplata.
-¿Qué? – el hombre se veía enfurecido.
-No me gustan las peleas con ebrios, pero si tú tienes algo en contra mío… - sonrió Inuyasha -, puedes ir y decirle a Bankotsu – apuntó al moreno que terminaba de golpear al último sujeto -. Oye, Bank, aquí queda uno.
El moreno se volteó y miró al hombre con sus glaciales ojos - ¿Es así? – se tronó los nudillos y el sujeto corrió despavorido.
Bankotsu dejo salir el aire – ¿Por qué demonios no lo golpeaste? – preguntó mirando a su primo.
-No gracias, no me gusta ensuciar mis anillos – se quejó el peliplata.
-Si no te gusta pelear, entonces ¿por qué e ayudaste? – preguntó de la nada la azabache.
Inuyasha volteó – No lo sé – le sonrío -, estabas llorando ¿verdad?
-Oye tu – el anterior hombre que se enfrentó a Inuyasha trató de atacarlo por la espalda y en un descuido de Bankotsu, Kagome se lanzó para proteger al peliplata.
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La azabache abrió los ojos con dificultada – ¿Ya estas despierta? – vio a Inuyasha frente a ella.
-¿Eh? – abrió los ojos de golpe y se sentó, mirando alrededor y encontrandose con su cuarto.
-En estos momentos estás en tu habitación – informó el peliplata - ¿recuerdas que te desmayaste? – ella negó suavemente con la cabeza, solo recordaba al hombre que amenazaba a Inuyasha -, bueno lo hiciste luego de recibir el golpe, tienes la mejilla un poco hinchada y el labio roto.
-¿Qué?, ¿dónde? – la azabache comenzó a tocar su cara.
-Justo aquí – el peliplata se acercó a ella y la beso.
-Ella ya d… - Bankotsu abrió la puerta de golpe -. Bastardo, ¿por qué estás haciendo un movimiento con ella? – preguntó irritado.
Inuyasha se alejó de la chica y miró sorprendido a su primo – Podría ser que ¿te gusta Kagome? – preguntó manteniendo su asombro.
El moreno abrió un poco los ojos, casi imperceptible – Claro que no – respondió ocultando su sorpresa.
El peliplata sonrió de medio lado y se puso de pie – Sabes muy bien que no me gustan los problemas – se acercó al moreno y tomó su hombro -, olvida lo que viste y buena suerte.
-¿Eh? – Kagome simplemente no entendía nada.
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Bueno, espero les guste, es una idea sacar de un manga que me encanto, amo a esta pareja o
Espero me dejen sus opiniones, sugerencias, lo que sea.
Besos, Fran.
