Antes de comenzar a contar la historia en sí, quisiera aclara un montón de cosas. Es quizás por eso que este prólogo es tan largo. Aunque reconozco que tampoco es algo que sea increíblemente necesario saber para poder entenderla, así que si únicamente os interesa el fanfiction en sí, aprovecho y os digo que podéis leerlo y pasar de mis comentarios que hay en él. De hecho os lo recomiendo. Pero también escribo esto para que conste en acta y no meterme en problemas.

Para empezar he de explicar que este fanfiction no es mío. O por lo menos gran parte de él no. De hecho tampoco es del señor , que es su traductor al inglés(persona con la que no he podido contactar). Pero tanto yo como el señor , os aseguramos que el nombre del autor/autora de este fanfiction es Kidman. Supongo que si es una chica será o se creerá muy guapa, y si es un chico, pues será fan del Megaman, o algo así. Y también os podremos asegurar (al menos yo) que esa persona es hindú. O al menos sabe el idioma. Y que es fan de Ryoga y Ukyo. Y si no lo es, lo disimula muy bien.

Bien, muchos supondréis que esto es una traducción de la traducción del inglés de la historia original. Lamento deciros que no. Nada más me gustaría a mi que fuese eso, pero hay dos razones fundamentales por las que no lo son. El fanfiction traducido por , no solo estás incompleto, sino que el inglés que utiliza es un idioma oscuro y tenebroso, que dudo mucho que los propios ingleses entiendan. Cosa que me hace pensar que también es hindú, y no de los que sabe ingles perfectamente.

Nada de esto impidió que me leyera los tres primeros capítulos.

De hecho, eran capítulos muy entretenidos, que te dejaban con ese sabor de boca, como de que ya lo has leído y a la vez, te es completamente original. Por aquellos día, yo me pasaba la mayor parte del tiempo intentando retomar fanfictions estancados. Había terminado de dirigir y montar un cortometraje. Era verano y no tenía nada que hacer. Digamos que estaba con ese sentimiento de querer relajarte después de haber hecho algo productivo (o que tu crees que lo ha sido).

Evidentemente, como pasa siempre, mis intentos no fermentaron y acabé subiéndome por las paredes. Siempre me comentan que para volver a inspirarse para un fanfiction, lo mejor es ver la obra original. Yo Ranma ½ me la he leído varias veces y sus 38 tomos siempre me echan hacia atrás. Me miré una película (La del secuestro de las novias, para ser mas concretos), pero tampoco me acababa de animar. Supongo que porque desde los 12 años, la tengo más que vista. Así que me dedique a leer fanfiction. Empecé con españoles, y seguí con ingleses, que aunque no me entero de la mitad, me ayuda al menos a mejorar mi estado de bilingüe.

Era una página medio muerta (de esas que la mitad de las imágenes te dicen que no están encontradas), hecha muy arcáicamente, que contenían varios fanfictions en formato HTML. Nada nuevo. Pero sin embargo, me traía recuerdos de cuando yo empecé en esto de los fanfiction. Así que les eche un ojo, y descubrí esta joya. Joya de tres capítulos. Joya inconclusa. Reconozco que yo no leo nada que no vea que tiene una actualización constante o al menos se que el autor tiene la dignidad de dar la cara, pero es que tampoco me esperaba encontrar nada bueno en una página alejada de la mano de cualquier dios de cualquier Partenón.

El caso es que intenté investigar si había una traducción más avanzada, si existía otra traducción o cualquier cosa. Y me pasé así una semana entera, con una esperanza que si fue desvaneciendo poco a poco. Y así, a los doce o trece días, cuanto ya buscaba por inercia, lo encontré. O creía haberlo encontrado. Y ni siquiera lo estaba buscando. Dando gracias a que el título original también era en inglés, encontré el fanfiction original. Con un Kidman bien grande al lado del título, al igual que la traducción. Y era hindú. No es que yo sepa hindú, o lo reconozca nada más leerlo, pero me fue increíblemente fácil averiguar la escritura. Tampoco es que sea un inútil. Y era toda una suerte, que entre todos los idiomas posibles, fuese hindú, y ahora os explico el porqué.

En España hay mucha inmigración hindú. Al menos en el territorio que vivo yo. Y son muy buenos mercaderes (De hecho mi primera NES se la compre a un hindú). Como yo también soy emigrante, la parte donde vivo pues digamos que estamos un poco apelotonados. Hay de toda Sudamérica, coreanos, chinos, hindúes y del norte de África. Los europeos se van a las zona sur, que es la zona de turismo. El caso, es que tengo vecinos hindúes. No es que me lleve con ellos como uña y carne, pero al menos de pequeño, jugaba con su hija. Algo es algo. Creo recordar que nuestros padres no se llevaban del todo bien, aunque nunca lo supe del todo. El caso es que tenía cierta suerte con esto del idioma (como suele pasar siempre).

El problema es que hace años que no la veía, y empezaba a dudar que siguiera viviendo allí. Podría tocar y preguntarle a sus padre por su paradero. O decirle que se me ha quedado una cosa ahí que siempre quise recuperar. ¿Recuperar 15 años después?

- Hola – Me dijo un día en el ascensor una chica hindú. Y no había más hindúes en el edificio – Cuanto tiempo sin vernos, ¿no?

Pocas veces me han dado ganas de volver a fumar. Esta ha sido una de ellas.

- Creía que os habíais mudado – dije mientras me metía un chicle en la boca. Ella pulsó el botón del quinto piso.

- Hay que ver que eres imbécil. Pero si te veo todo los días en la zona del tendero - Me dijo. Y me metí otros dos chicles en la boca. Siempre estoy demasiado dormido buscando algo limpio que ponerme, como para mirar a los vecinos.

- Entonces no hace tanto tiempo que no nos vemos – Le dije. La boca me sabía a menta fuerte. La chica en cuestión había dado un estirón increíble, y había conseguidos unos atributos igualmente increíbles. No esta muy flaca, de hecho se podría decir que esta con algún kilo de más, pero en ese punto en donde las curvas se le acentúan más, únicamente. Y añadido a el color oscuro de su piel y su pelo largo negro, solo conseguía que comiera chicles sin parar.

- Bueno, ya nos veremos otro día, Jhony – Me dijo al salir del ascensor. Y metiéndose en su casa rápidamente. Había un problema y gordo. El primero: Que no me acordaba como se llamaba.

De hecho, seguramente, si que la hubiese visto alguna vez, pero nunca caí que fuese la misma chica. De hecho me acuerdo de verla por la calle y que me saludara desde lo lejos y yo devolverle el saludo, siempre preguntándome porque me saludaban. Quizás realmente soy un imbécil.

- ¿Cómo se llama la hija de los vecinos? – le pregunté a mi madre. Esta se me quedo mirando.

- Ni idea.

- ¿Lo sabía Luis?

- No lo sé…

- ¿Qué hay para comer?

- No lo… - Dado que mi madre parecía un testigo de un asesinato de la mafia, me metí a la zona alta del armario. Y saque las cosas viejas de mi hermano.

Me llevó dos horas y media, pero encontré una prueba sólida. En un casete, había grabado un programa de radio casero, de los que se graban de niños. Mi hermano hacía de presentador.

"Y ahora damos paso a la pareja de moda del panorama musical, Jhony e Indira, del grupo…" y no me hizo falta escuchar más. Indira era el nombre. Lo recordaba perfectamente. Lo que no me acordaba es que se nos diese tan bien cantar canciones de Tom Jones. Después de tanta aventura para saber el nombre solo quedaba una cosa, pedirle ayuda. Cualquier tipo de ayuda. Con todo el morro y la cara dura que NO me caracteriza. Quiero que quede claro el "NO" delante de todo. Vamos, que no iba a ser algo fácil.

- ¿Ves que nos vemos casi todos los días? – Me dijo desde su ventana del tendedero la mañana siguiente. Estaba colgando su ropa.

- Siento no haberte prestado la atención necesaria – Le dije. No sabía que decirle. Y el hecho que yo estuviese en ropa interior, buscando unos pantalones no me ayudaba.

- Siempre has sido un poco cabrón, así que no me extrañaba. – Dijo sin cortarse ni un pelo. No me acuerdo mucho de ella de pequeña, pero no creo que a esa edad me insultara frecuentemente. Así que aprovechando que parecía poseer cierta confianza conmigo, me dedique a romper un poco el hielo (ya con los pantalones puestos)

- ¿Qué tal está tu familia?

- Bien

- ¿Y de tu vida?

- Voy a la universidad. Odontología –

- Me sorprende…

- ¿Te sorprende?

- No me acuerdo que nos diera por jugar a los médicos hace años - No era de mis mejores chistes, pero servía de prueba de fuego. A ver como se lo tomaba.

- Ja,ja. Conociéndote, no me habrías dejado ser a mi la médica – Bueno, se lo había tomado bien. Necesitaba un cigarrillo – ¿Y tú?

- Busco trabajo. En la TV –

- ¿Estudiaste televisión? –

- Realización Audiovisual –

- Wooo, ¿y tu familia? –

- Bien

- ¿Tus padres?

- Por aquí andan

- ¿Y tu hermano?

- Muerto

Y se hizo el silencio. La había cagado. Vamos, tampoco estaba como para dar otra contestación. Pero quizás tuve que dárselo con más tacto. Pero al menos, ella supo solucionarlo.

- Es verdad, que "ida de pinza". Perdona.

- No es nada – contesté, mientras terminaba de ordenar los calcetines y pillar mi ropa para llevármela. Haciéndome el loco intenté despedirme de ella – Pues ya hablamos la próxima vez que tengas colada –

- Claro – Contestó. Parecía que también recogía sus cosas cuando me di la vuelta y rezando lo que sabía le dije:

- Oye, ya que estamos, ¿Podrías echarme una mano con una cosa?

He de advertir que me esperaba algo muy diferente de la habitación de una chica universitaria hindú. O muchos libros o muchas cosas hindúes. Ni lo uno ni lo otro. Era bastante sosa, con algún póster de estrellas pop tales como Alejandro Sanz, algo desteñidos. Por lo demás, si me dicen que es la habitación de una chica lo dudaría.

- Te esperabas algo como póster de los Red Hot o algo ¿no?

- No exactamente

- Tu serás rockero ¿no?

- Realmente vivo la música de décadas atrás… - Tengo que advertir que al igual que yo, Indira viajó de muy pequeña para España. Así que nunca la veríais viendo películas de Bollywood, ni vistiendo ropa hindú (aunque seguramente le quedaría bastante bien). Por lo tanto es bastante normal que tenga cosas como el Sanz o Maná en su casa.

- Entonces… – dijo mientras encendía el ordenador – Quieres que te deje algo para traducir del hindú.

- Tu sabes hindú ¿no?

- Algo… - Pareciera que ese "algo" significaba "Mas bien no". Pero me fié – Déjame la página que quieres traducir.

Busqué la web y la dirección del primer capítulo del fanfiction. Fue algo bastante rápido. Indira lo miró un momento con una cara de extrañeza total. No es que tuviese planeado decírselo, pero en el caso de que me lo preguntara, ¿como se supone que le explico yo a una universitaria sana y atractiva, sin la menor pinta otaku, que lo que está leyendo es un relato hindú basado en un cómic japonés de los 90, que se tradujo hace unos 3 años al inglés, y que estaba intentando leerlo en el idioma original?

- Esto está en Hindú "chungo"

- Vamos, que no esta escrito a lo "amiguetes"

- Exacto. Tardarías un año, aún dejándote varios libros, en traducir un capítulo. Y eso obviando que el resultado no va a ser una traducción exacta.

Hacía calor e Indira iba con pantalones cortos que le dejaba ver sus muslos. Pero curiosamente en ese momento, deje por un momento de recrearme la vista y me obsesionó la idea de que solo aprendiendo hindú tendría la posibilidad de terminar de leer la historia. Y eso me dio vueltas toda la noche. ¿Cómo podía estar tan cerca, pero a la vez tan lejos? Y lo peor, significa que rendirme era igual a no tener excusa para retrasar más mis fanfiction y ponerme a escribir de una vez.

- He leído el primer capítulo – Me dijo Indira desde su ventana a la mañana siguiente. Ahora era yo el que tendía la ropa - ¿Qué se supone que es?

- Bueno, supongo que algo muy original – Le dije intentando no mirarla. No se si era una tradición hindú, pero cada vez que la veía venía con menos ropa. Al menos se que sus padres no son islámicos.

- ¿Por qué se narra en Japón?

- Supongo que porque en Siberia hace mucho frío

- Déja de tomarme por una estúpida y dime que es exactamente – Suspiré. Aún me quedaba media colada y la cesta estaba bien visible para ella. No había manera de escaparse de su interrogatorio y de su feminidad que sacaba a relucir cada vez con mas frecuencia.

- Es un relato basado en un cómic japonés de los 90. La tal Kidman será una fan que seguramente lo publicó para le resto de los fans hindúes - Indira se me quedó mirando pensativa. Luego se agachó un momento.

- ¿Y el interés por leerlo? – Me preguntó. Se notaba que se estaba vistiendo a escondidas mías.

- Bueno a cada uno tiene sus aficiones. Tu la de desteñir poster de cantantes de poca monta, y yo la de leer relatos en idiomas que no conozco sobre cómics nipones de hace una década o más.

- Es un fan – me dijo mientras se ponía de pie. Se había puesto una camiseta de los Red Hot. Se tomó el pelo para sacar su melena de dentro de la camiseta.

- ¿Cómo?

- El Kidman. Es un hombre. O eso creo. Por la manera de narrar.

- Pareces muy segura

- Bueno, seguramente si siguiera leyendo lo confirmaría – Dijo, a la vez que terminaba de colgar la última prenda. Empecé a recoger mis cosas.

- Bueno nunca se sabrá. Y realmente era lo menos importante de todo.

- Ya.

- Bueno, – le dije mientras me empezaba a marchar – hasta la próxima colada.

- Chao – dijo, mientras se dio media vuelta. Yo hice lo mismo y me empecé a largar. Pero a los poco segundos, una traba de colgar la ropa me golpeó en la cabeza. Ahí estaba ella de nuevo, con su camiseta roja de los Red Hot desviando la mirada.

- ¿Y si te lo leo?

Y así señores, conseguí traductora para el fanfiction. Pero el problema es que Indira, como advirtió, tampoco es experta en hindú, y al poco de empezar a leer el capítulo me di cuenta que no lo contaba literalmente, sino que me leía mas o menos lo que entendía. Eso sin decir que, aun entendiendo que hiciese calor por el verano, no me parecía normal tanto despelote, y menos delante mío. Dicen que la manera de saber si eres pesimista o optimista para un hombre, es como consideras esta situación: o que la chica se te está insinuando, o que no te considera como un hombre. Yo soy de los de la segunda opinión, pero eso no quita que más de una vez se me vayan los ojos.

El resultado final era un resumen más o menos de lo que decía la historia, más unas horas de tensión sexual por mi parte, ¿y para qué? Es decir, ¿para qué todo eso? La historia se perdería igualmente. Dentro de un año no me acordaría de que me la contó y seguramente se negaría a volver a contármela si se lo pidiera dentro de un tiempo. Tampoco es una traducción exacta de la historia, y sospecho que la mujer esta se salta cosas.

- Escríbela – Me dijo El Gran Kaiosama. No es que seamos íntimos amigos, pero como nos gusta los mismos rollos de escribir fanfiction para perder el tiempo, supongo que nos caemos bien y hablamos de vez en cuando por MSN.

- Pero si no es una traducción fiel.

- Bueno, si lo explicas no creo que a nadie le importe.

- No creo que sea lo correcto. Además no me sentiría a gusto pidiendo que me lo tradujeran mientras yo lo copio sin dar explicaciones – Realmente me daba igual, lo que no creo que me concentrara con esa chiquilla semi-desnuda en medio de la habitación. Aunque eso no se lo dije. Que sabía él de mi problema de faldas.

- Puedes hacerlo para ti entonces. Para recordarlo.

- Bueno…

- Y después me lo pasas.

- Creo que esa sería otra manera de publicación.

- Tampoco me puedes contar algo así, y negarme el derecho a leerlo – Opino que la gente de este siglo y el pasado poseen la gran capacidad de adjudicarse derechos con una facilidad pasmosa. Aún así, el hecho de que solo yo conociera esa historia me hacía sentir, no sé, algo solo. Bueno, Indira y sus muslos bronceados también la conocen, pero su interés se reduce a la historia en si, y no a un nivel fandom. Supongo que me dio por pensar.

Y así llegamos a este momento. La decisión final de escribir el resumen de la traducción-explicativa del fanfiction "Twenty Kilos of Ice". Evidentemente la narración es mía, pero las ideas y gran parte del diálogo es lo más exacto que puede ser al de Kidman. Bueno, lo más exacto de la interpretación de Indira del texto de Kidman. Hay algunas cosas que he tenido que cambiar, otras que fiarme de mi sentido del gusto, y otras imaginárnoslas, por problemas de traducción y entendimiento. Bueno lo explicaré si es necesario, y también cosas que creo en necesidad de explicar de la historia.

Por cierto agradezco desde aquí a Indira por ayudarme, y al verano por obligarla a ir con poca ropa en nuestras sesiones.

23 de Noviembre de 2009