¡Hola!

He estado algo desaparecida… bueno vale, muy desaparecida, pero es que han sido unos meses algo… intensos, por decirlo de alguna manera xD

El caso es que hoy, limpiando carpetas en el ordenador, he encontrado un trabajo que hice en 1º de la ESO, si no me falla la memoria O_O

Me ha hecho mucha gracia encontrarlo y quería enseñároslo xD

Es algo tonto, pero que queréis que haga, tendría doce añitos -.-'

PD. Este fic no tiene ningún personaje en concreto, parece un MarkxSilvia, pero podéis imaginarlo con quién queráis ;)

¡Gracias por leer!

Una tarde de verano

Y allí estaba yo, sentada sobre la arena aún caliente por el sol mirando el atardecer. Soplaba una suave brisa de viento, de esas que solo soplan en verano, era cálida y olía a mar. Cerré mis ojos un instante para sentir quizá la última brisa de aquel atardecer, dejando mi mente a meced de las olas del mar, que se movían delicadamente, rompiendo en la orilla una y otra vez mojando mis pies descalzos.

Perdí la noción del tiempo, y cuando abrí mis ojos solamente quedaba un solitario rayo de sol que pronto desaparecería detrás de ese mar que brillaba de una manera tan pura… nunca había visto un atardecer como ese.

De pronto alguien interrumpió mis pensamientos sentándose a mi lado. Era él. No me hacía falta girarme para saber que era ese chico castaño con el que tantas veces soñaba hasta despierta.

Estuvimos hablando un buen rato, aunque no me acuerdo ni de la mitad de las cosas ya que a la mínima me quedaba embobada mirándole sus profundos ojos. Lo que me gustaba de él no eran simplemente su cara bonita y sus ojos, sino su mirada. Era una mirada sincera, brillante, propia de un soñador como él. Podría pasarme las horas escuchándole y nunca me aburriría de sus maravillosas historias.

De pronto se levantó un viento suave, pero lo suficientemente fuerte como para removerme mi pelo castaño. Intenté arreglarme el peinado lo antes que pude, pero fue en vano. Entonces noté una suave mano apartándome los mechones de pelo de mi rostro, dejando tras de ella un leve sonrojo que traté de ocultar girando un poco la cara.

"Mi" chico, me dedico una de esas sonrisas que solo me dedicaba a mí, solamente y especialmente a mí. Yo seguía embobada, pero pude entender que era tarde y sería mejor que nos dirigiéramos a nuestras casas. Primero se levantó él, después me levanté yo imitándole. Nos sacudimos de los pantalones la fina capa arena que había quedado esparcida.

Cogí mis zapatillas y vi al chico de mis sueños ofreciéndome su mano para ir paseando. No lo podía creer, estaba muy nerviosa, pero cuando vi su sonrisa, entrelazamos nuestras manos y nos fuimos caminando por la orilla de la playa.

Ese atardecer fue el más bonito de todos. Ese atardecer lo guardé en mi corazón. Ese atardecer fue inolvidable. Ese atardecer es mi favorito porque tú estuviste conmigo, y gracias a ese atardecer supe que tú me amabas.

Nunca te olvidaré.

Pues eso, ¿tonto verdad?

Otra vez, ¡Gracias por leer!