Prólogo

Abril 9 del 2023

Mis ojos se abrieron de golpe y me vi sentada en mi cama, sudada y agitada… suspiré ¡Dios que me hace falta un buen polvo!

Miré el reloj de la mesita de noche y gruñí, 5:00 de la mañana, la peor hora para levantarse, en domingo.

Me levante y decidí matar el tiempo saliendo a correr, así que con todo y mi sueño aun presente me vestí, tome mi iPod y salí de mi casa, era una fría mañana pero realmente no importaba, me gustaba correr sintiendo el aire azotar mi cara y quemar mis pulmones.

Corrí distraídamente por las calles de Calgary, Canadá observando la hermosa ciudad que desde hace 3 años era mi hogar.

Para ser una chica francesa, criada con tradiciones muy arraigadas, me las estaba arreglando por mi cuenta, sin el apoyo monetario de mi familia, mi asquerosamente rica familia, y eso era muchísimo más que satisfactorio para mí.

Mientras Imagine Dragons cantaba estupendamente Demons en mis oídos, un fuerte golpe en mi cara y un rebotazo de mi trasero contra la acera me despertaron completamente.

-¡Óyeme idiota que te pasa! ¡Deberías fijarte por donde caminas! ¡Imbécil!- con toda la elegancia que me faltaba estando tirada en la acera, me levante y enfrente al imbécil sin cuidado… ¡Mi Dios hermoso! Sus labios se movían, rápidamente, pero no era capaz de registrar sonido alguno con semejante hombre frente a mí… era alto, bastante considerando mis 1.64 metros, con una hermosa cara angular y barbilla cuadrada que lo hacía aún más hermoso, piel ligeramente bronceada, al parecer ese era su color natural, musculoso sin caer en lo exagerado, labios voluptuosos, ojos negros como el carbón y un hermoso y sedoso cabello marrón, el cabrón era jodidamente atractivo…

-¿te gusta lo que ves, preciosa?- ¡Que voz!

-ehhhh…?- ¡Bien Bella! Conquístalo con tu inteligente boca, extendió su mano y por inercia le devolví el gesto.

-Edward Cullen, un gusto- sonreí

-Isabella Swan- dije, sintiendo como la razón llegaba poco a poco a mi cerebro.

-Bueno preciosa- dijo mientras soltaba mi mano, mi cara decayó un poco –me encantaría seguir, pero este imbécil tiene obligaciones que cumplir- sonreí y ofreciéndome un saludo militar mi hombre se alejó corriendo…

NightWriter95