Vuela hacia el Edén
Capítulo 1
Tenía que levantarsse temprano, muy temprano, había olvidado hacer su tarea el día anterior, entonces creyó conveniente programar su despertador a las 5 am, total, el trabajo era recolectar ideas principales.
Bajó las escaleras para dirigirse a la cocina, sentía su garganta seca, quería apagar su sed y era hora de poder probar algo dulce. Abrió el refrigerador y sacó una lata de refresco sabor naranja, sabía que estaba mal tomar eso a esas horas, lo mejor sería un vaso de leche pero no quiso; saboreó el refresco, cerró la puerta del refrigerador, se dio la media vuelta y se dio cuenta de que su hermana estaba detrás de ella.
— ¡Pavline! ¿Quieres matarme del susto?
— ¿Qué haces a estas horas despierta y bebiendo refrescos? — Preguntó de manera inquisidora la chica.
— Olvidé hacer mi tarea, así que la haré ahora, antes de ir temprano a la escuela.
— Yuna ¿qué estuviste haciendo todo el día de ayer?
— Tenía prácticas ¡oye, yo no te pregunto porqué a veces regresas tarde del trabajo!
— Soy responsable de tu persona, no más drama. Ve, ve a hacer tu tarea, pero a las 6am quiero que desayunes como es debido ¿has oído?
— Si, ya te oí — Emprendió su marcha apresurada hacia su dormitorio.
Yuna Rostov vive hace 3 años en Grecia junto con su hermana Pavline, una contadora de 27 años que consiguió un buen empleo en la capital del pueblo heleno. Los padres no pudieron frenar a la pequeña Yuna de irse junto con su hermana, su hermana era como su mejor amiga y además le preocupaba el hecho de saber que estaría sola en otro país, fue así como terminó matriculada en una escuela céntrica de la ciudad y adaptándose.
— Tengo que terminar la maldita tarea... Me muero de sueño. — Solamente le quedaba encontrar cinco ideas principales más y su trabajo estaría terminado. Parecía como si sus ojos se quemaran por el cansancio, quería cerrarlos, así que pensó en cómo haría para dormir toda la mañana en clase. No era esa clase de alumna que se "iba de visita" al colegio, trataba de hacer siempre todo correctamente. Era considerada a veces como la cerebrito de su clase, aunque ella no prestaba mucha atención a ese detalle tan irrelevante. Sonó su teléfono móvil, eran las 5:45 am, lo mira sorprendida ¿quién llamaría a esa hora? — ¿Qué haces llamándome a estas horas, Kouga?
— Lo bueno es que has contestado la llamada... ¡Yuna, debes de ayudarme! ¿había tarea para el día de hoy?
— Por supuesto que sí, de hecho, la estoy terminando.
— Olvídalo, no iré a clases hoy.
— Ah ¿y qué le dirás a Saori?
— La verdad. Lo único que me da un poco de miedo es que Tatsumi me tenga entre ceja y ceja toda la mañana. Cuando regreses del colegio dime que habrá para mañana. ¿Puedo contar contigo?
— Sí, no te hagas drama. — Cuelga la llamada y se dirige a tomar su desayuno, tal como se lo prometió a Pavline.
A final de cuentas, el amigo de Yuna no tuvo el valor suficiente como para decirle a su madrina que no iría a la escuela y le rogó a su amiga que se encontraran temprano para que por lo menos lo ayudara con la tarea.
Llega corriendo al colegio, un hermoso edificio, inspirado en la arquitectura neoclásica, con su jardín frontal... el colegio θεοτοκος (Madre de Dios) era, quizás, el más bello de toda Atenas.
Kouga había quedado con ella en que se encontrarían en el salón de clases, así que emprendió su camino hacia el segundo piso, al cual había que llegar tomando una escalera de mármol en forma de caracól. Cuando por fin estaba llegando y dobla a la izquierda para ir a su salón, la joven Yuna se lleva algo por delante... alguien: sintió un aroma a sándalo con leves notas de menta, era algo verdaderamente atrapante; un muro no tendría ese aroma, ni una niña tampoco. Alza su mirada para ver a quién se había llevado por delante, con lo primero que se encontró fue con un par de ojos turquesas.
