Esta historia pertenece a la serie "ASL en Rojo", siendo la [Parte 4].


Mihawk descubre las habilidades de navegación de su hijo.


Zoro había desaparecido.

Esto no era algo con lo que Mihawk tuviera experiencia. Estaba perfectamente acostumbrado a poder vigilar a cualquiera que quisiera, oponente o aliado, por lo que la idea de que Zoro simplemente se escapara de su vista era impensable.

Y, sin embargo, allí estaba él, deambulando por el mercado o la ciudad en la que habían parado para buscar provisiones.

Esa mañana se había despertado con una nota que decía que Zoro estaba hambriento y que había ido a desayunar porque no quería despertar a Mihawk.

Zoro era un niño independiente, así que eso no era sorprendente. La nota al menos había sido específica, listando la panadería que habían pasado de camino a la posada. Estaba a menos de cinco minutos a pie para el tamaño de un niño del tamaño de Zoro, fácilmente.

Pero Zoro no había estado allí. Según el dueño, él nunca había aparecido.

Mihawk no había estado demasiado preocupado, Zoro era un deliberado de diez años, no era demasiado irrazonable suponer que había decidido comer en otro lugar.

Pero esta era una villa pequeña. Había solo unos cuantos lugares para conseguir comida. Y ninguno de ellos tenía al pequeño niño de cabello verde, aunque varios lo habían visto pasar varias veces.

Ese fue el punto donde comenzó a preocuparse.

Ahora que los pensaba, Zoro nunca antes había estado fuera de su vista. O al menos no tan lejos como par que Mihawk no lo hubiera alcanzado en un instante o no exactamente donde Mihawk lo había dejado entrenando durante horas.

¿…Alguna vez en realidad había enviado a Zoro a algún lado? No en su isla, los Humandrillus eran demasiado fuertes para el chico en este momento. El barco era demasiado pequeño como para perderlo de vista. Entonces no, no lo había hecho. Y a veces se extraviaba en el castillo…

Mihawk se detuvo para concentrarse, dejando que su Haki de la Observación buscara a Zoro.

¿…Nada? ¿Nada en absoluto?

Mihawk comenzó a repetir lo que sabía en su cabeza. La isla no era pequeña, no, pero tampoco lo suficientemente grande como para que incluso Zoro vagara fuera de la ciudad, fuera del rango del Haki de Mihawk.

Fue a los muelles. ¿Tal vez alguien había sido tan tonto como para llevarse a Zoro? ¿O el niño había intentado huir?

Se acercó a la dueña del muelle.

—Estoy buscando a un niño. Así de alto, cabello verde, debería tener espadas.

Esa sería la mejor manera de sabor si Zoro había sido llevado, un secuestrador lo habría desarmado.

— ¿Ese niño? Sí, estuvo varias veces esta mañana –dijo la mujer mayor. —Una verdadera joyita. ¡Estaba buscando esa panadería cerca de la posada y terminó aquí!

…No había considerado que el sentido de dirección de Zoro fuera tan malo como para no darse cuenta si el destino estaba o no en la ciudad o en los muelles.

— ¿Cuándo paso esto?

—Oh, muy temprano. Le di la vuelta y le señale la dirección correcta, ¡Pero entonces veinte minutos después, estaba de vuelta! –se rió.

Mihawk sintió un tic en su ojo izquierdo.

—Debe estar bromeando.

—Oh, lo desearía. Pobre niño también tenía hambre. Le ofrecí enviar a uno de mis muchachos para encontrar a sus padres, pero él dijo que estaba bien… no estoy segura de a dónde se fue después.

Por supuesto que no. Mihawk frunció el ceño. Zoro ya no estaba en la isla…

— ¿Dónde está la próxima isla más cercana?

—Oh, no demasiado lejos, es solo que… no cree que este ahí, ¿Verdad? –preguntó con los ojos muy abiertos.

—Él no está aquí –dijo Mihawk, en dirección a su barco.

.o.o.o.

Zoro no estaba, eso resultó a la otra isla. O la que venía después. Estaba, de hecho, de vuelta en el castillo y confundido como Mihawk sobre cómo había llegado allí.

—Pero no tenemos comida, ¿Puedes volver pronto? –preguntó Zoro en el Den Den Mushi. —Engañé a uno de los Humandrillus para que imitara a una persona que me diera comida, pero luego trató de comerme. Estoy hambriento.

—Nunca debes ir a cualquier lado sin supervisión, nunca –dijo Mihawk. —Además, estás castigado.

— ¿Por qué?

—Por causarme problemas –dijo Mihawk.

Y si tal vez se permitía el impulso que tenía de abrazar a Zoro con fuerza al verlo de nuevo y luego se negaba a dejarlo fuera de su vista por unos días… bueno, eso era su problema.


Notas del traductor:

¡Hola y bienvenidos a una nueva parte de "ASL en Rojo"!

Una de mis relaciones favoritas padre-hijo es la de Mihawk y Zoro. Por supuesto, este capítulo es encantador... descubrir que tu hijo no tiene sentido de la orientación debe ser muy duro. (?

Como siempre, ¡Gracias por leer!

No duden en pasar a la historia original para dejarle un comentario o apoyo a la autora. Pueden encontrarla como Kereea en Ao3.