Kate estaba en la puerta del loft de Castle. Tocó el timbre y esperó… nada. Volvió a tocar pero el resultado fue el mismo.
- ¡Castle abre la puerta! – gritó golpeando la puerta. - ¡Castle! Tenemos que hablar. ¡Abre… la… puerta! – dijo remarcando cada palabra. Golpeo más fuerte, esta vez con el puño. Empezaba a ponerse nerviosa. Justo cuando estaba por volver a hablar, la puerta se abrió de pronto.
- Oh, Kate, menos mal que llegas. – le dijo Martha quien ya iba vestida para salir. – Está encerrado en su estudio con los jueguitos. – Le dijo mientras la hacía pasar. – Espero que hayas traído artillería pesada. Estaba bastante enojado cuando llegó. – Kate miró en dirección al estudio y pudo ver los destellos de la pantalla. - ¿Pasó algo entre ustedes?
- Si… No, bueno, sólo un malentendido…
- Bueno, espero que logren resolverlo, tengo que irme. – Martha le dio un abrazo que Kate agradeció. – Suerte.
- Gracias, Martha. – Le dijo Kate mientras la veía cerrar la puerta.
Kate venía con un bolso. Se acercó al sofá y lo dejó encima. Miró un momento la puerta del estudio, ya había llegado hasta ahí, ahora tenía que ver cómo le haría entrar en razones. Juntó coraje, tomó aire y se encaminó hacia el estudio. Tocó la puerta, que estaba entreabierta y se asomó.
- Castle, tenemos que hablar. – le dijo firmemente desde la puerta. Castle siguió como si nada, jugando sin prestarle atención. – ¡Castle! – se le puso a lado levantándole la voz.
- No tengo nada que hablar contigo, vete por donde viniste. – le dijo muy serio sin siquiera mirarla.
- No me iré hasta que hablemos. – Kate le apagó la tele pero él tomó el control y volvió a prenderla y siguió prestándole atención al juego. – ¡Deja de comportarte como un crío y madura! – le gritó.
- ¿Maduro cómo Josh? ¿Por eso te encontraste con él? – la rabia se le notaba en la voz. Seguía sin mirarla.
- Ya te dije que no pasó nada, él solo quería saber cómo estaba. Salí con él por un año, ¿qué querías que hiciera?
- ¿No te lo podía preguntar por teléfono? - le dijo mirándola unos segundos para luego volver a la pantalla. Kate estaba empezando a perder la paciencia.
- No pasó… nada. – dijo recalcando el "nada". - Nos vimos en una cafetería… a plena luz del día. Vamos Castle, ya me estoy cansando de esto. – le dijo agachándose a su lado poniendo su mano sobre su pierna. Castle se removió en su asiento y miró su mano pensativo, parecía a punto de bajar la guardia pero finalmente volvió a mirar la pantalla. - ¡Bien! – dijo ella levantándose ofuscada. – Si así lo quieres… - Dio media vuelta y salió del estudio. Tomó el bolso que había traído y se metió en la habitación de él.
Cuando Kate salió del estudio Castle no pudo evitar voltear a mirar. Tal vez ella tuviera algo de razón, pero no le había dicho que se encontraría con él. ¿Por qué no lo había hecho? Cuando se enteró por Lanie, fue directamente a la cafetería y se quedó afuera, sin saber si entrar o no… y entonces los había visto salir de lo más sonrientes. Una ira se apoderó de él, se sintió traicionado. Josh solo se limitó a saludarlo e irse sin más. Kate había empezado a explicarle pero él se había negado a escucharla, y para evitar iniciar una discusión sin retorno se había ido directo a su casa, necesitaba calmarse.
Kate veía que con palabras no lograría nada así que tendría que llegarle por otro lado y ella sabía exactamente por donde podría hacerlo. Artillería pesada le había dicho Martha. Si eso era lo que hacía falta, la usaría.
Castle pensó que se iría hasta que se dio cuenta que ella iba y venía dentro de su habitación. Primero la vio sacar algunas cosas de un bolso y ponerlas en la cama. Trataba de resistirse de mirar y no dejarse doblegar pero la curiosidad lo mataba. Se inclinó hacia adelante tratando de no hacer ruido y casi se cae del sillón cuando vio que estaba en ropa interior, cambiándose. Tenía que dejar de mirarla o ella se daría cuenta… pero no podía. Esa mujer desarmaba toda su armadura. No pudo evitar recorrer su silueta con la mirada, recordando el tacto de su piel… y entonces ella se giró para mirarlo. Él se enderezó lo mejor que pudo haciendo como si no hubiese visto nada… pero ella se había dado cuenta. Una sonrisa se dibujó en su rostro.
Castle se maldijo por dentro por ser tan débil. Respiró hondo y volvió a prestarle atención a la pantalla. Minutos después escuchó que ella entraba al estudio de nuevo y sintió como todo su cuerpo se tensaba, expectante.
Kate se acercó a él por detrás y le pasó los brazos por arriba de los hombros abrazando su pecho a la vez que acercaba su boca a su oído.
- Vamos Castle, no tienes razones para estar celoso... – le dijo seductoramente rozando sus labios por su cuello.
- No estoy celoso. – le dijo él aparentando seriedad. Su cercanía empezaba a ablandarlo.
- ¿Estás seguro? Porque a mí me lo parecen… y me encanta. – Empezó a abrirle los botones de la camisa y comenzó a acariciarle el torso con una mano. Castle no se resistía pero seguía mirando la pantalla. Así y todo Kate notó que empezaba a jugar mal, estaba logrando distraerlo pero todavía no lo suficiente. Necesitaba algo que lo sorprendiera, algo a lo que no pudiera resistirse. Y ella sabía qué podía ser.
- Déjame solo Kate, ahora solo quiero jugar. – le dijo sacándole la mano de la camisa.
- ¿Así que quieres jugar? – le preguntó cambiando el tono de voz.
- Sí, quiero jugar. – le repitió él.
- Como quieras. – le dijo separándose un poco. Sacó algo del bolsillo y lo blandió por delante de los ojos de él. Al verlas, a Castle se le cayó el control de las manos totalmente sorprendido. Kate volvió a acercarse a su oído. - ¿Qué te parece si jugamos a policías y ladrones? – le dijo pícaramente sacudiendo las esposas que colgaban de su dedo.
