Kate estaba sentada en su escritorio leyendo unos informes mientras esperaba a que Ryan llegara de hacer unas averiguaciones del caso. Esposito estaba en su escritorio revisando registros de llamadas.

Miró la silla de Castle… había estado vacía todo el día. No lo veía desde— '¡Basta!', pensó. 'Tienes que concentrarte en terminar el caso'. Fijó la vista en los informes y siguió leyendo.

Minutos después Esposito la sorprendió mirando fijamente la silla totalmente abstraída.

- Beckett… - no contestó. Probó más fuerte - ¡Beckett!

- ¿Encontraste algo? – preguntó ella tratando de disimular el susto.

- Eh, no… Ryan me avisó que venía con alg— ¿Estás bien? – Esposito hizo una pausa escrutándola. - ¿Pasó algo con Castle?

- ¿Qué podría haber pasado? – le contestó como si no entendiera de qué le hablaba.

- No sé, dímelo tú que no paras de mirar su silla.

- ¡No estaba mirando nada! – dijo defendiéndose. – Solo estaba… pensando en el caso.

- Vamos Beckett, Castle no ha aparecido en todo el día, ¿no le preguntaste por qué?

- ¿Por qué tendría que preguntarle? Ni que me importara saber que hace a cada minuto. ¿Terminaste con los registros? – A toda costa tenía que cambiar el tema.

- De acuerdo, como quieras. – respondió Esposito resignado mientras sacudía las manos es señal de paz y se dirigía de vuelta a su escritorio.

Kate lo siguió con la mirada. Mientras esperaba a que se sentara de nuevo tamborileaba con el lápiz contra el escritorio, impaciente.

Miró el celular… 'No, no puedo ser tan débil', pensó. Respiró hondo mientras se decía a sí misma '¡No necesito saber que hace a cada minuto!' Soltó el lápiz y agarró fuertemente el informe y se obligó a leer… '¿Cuánto había pasado desde que lo había visto?'... '¡Oh, maldición!' dijo para sus adentros. Tomó el celular y le mandó un mensaje:

"¿Qué estás haciendo?"

Pasaron varios minutos y nada. Kate empezó a mover la pierna nerviosa. Levantó el tubo del teléfono y… Su celular sonó.

"Escribiendo… como te dije esta mañana."

Él tenía razón, esa mañana le había dicho que estaba cerca de la fecha de entrega y que esta vez no quería dejarlo para lo último. Ella lo sabía, pero así y todo no había podido dejar de extrañarlo al ver la silla vacía, sin tener su café durante el día.

Estaba por dejar el celular sobre el escritorio cuando volvió a sonar.

"Yo también te extraño."

Arrugó los ojos y la nariz y apretó los dientes, odiaba que la conociera tanto. No lo podía dejar así.

"Te odio."

"Yo también te amo. Nos vemos a la noche."

Kate se mordió el labio para contener una sonrisa. Se moría por darle un beso… 'Oh, dios… Cómo me puede.' Pensó soltando un suspiro. Faltaba mucho para la noche.