Día 1

Propuesta: Cumpleaños de Kano.

Venganza


Diez de mayo una vez más, ese día tan esperado había llegado finalmente después de un largo año de espera.

Se despertó bastante temprano para sus estándares, pero no se levantó de inmediato, permaneció en la cama trazando un plan para el día... ¿Debía fingir que no recordaba su propio cumpleaños? Aquello le daría un aire de chico serio y maduro, con cosas más importantes en su mente... Sin embargo siempre le había parecido una tontería que la gente olvidara esa fecha... Si alguien no recordaba su propio cumpleaños, tampoco recordaría el de sus seres queridos, lo cual lo convertiría en un inadaptado social.

Su tren de pensamiento se desvió hacia el día actual, ¿quién lo saludaría primero? Esperaba que fuera Kido, pero lo sabía... Eso no pasaría, así que la cosa estaba entre Seto y Momo...

–Si me saluda Seto será pastel de chocolate, si es Momo será de crema con cerezas...– se apostó a sí mismo, era estúpido pero solía hacer ese tipo de estupideces para pasar el rato y alejar los malos pensamientos...

Finalmente se levantó, vistió y salió de su habitación con una sonrisa de oreja a oreja esperando por los saludos, regalos y demás mimos que la pandilla le hiciera en su día especial.

–¡Buenos días familia!– saludó, casi todos estaban en la sala, cada uno metido en sus asuntos, sin percatarse de su presencia.

–¡Kano!– exclamó Mary saltando sorprendida –¡Feliz cumpleaños!– fue la primera en saludarlo, siendo secundada por el resto.

–Gracias gracias...– comentó alegremente, considerando de qué sabor sería el pastel... Esperaba que no fuera de pasas de uva, odiaba las pasas.

–¡Siéntate aquí!– Momo se puso de pie –Hoy te daremos un trato muy especial por ser tu cumpleaños– aseguró dirigiéndose hacia la cocina.

Accedió complacido, pero apenas se sentó sus neuronas hicieron sinapsis y un escalofrío recorrió su espalda... Momo más cocina... ¡Algo andaba jodidamente mal!

–¡Aquí tienes!– exclamó la idol regresando con una bandeja que sostenía un jugo de algo rojo de dudosa procedencia, pero no tan dudosa como la mezcla deforme que había sobre el plato que además de verse mal, olía como el infierno –¡Lo preparé especialmente para ti! Así que cómetelo todo.

Tragó duro viendo a su alrededor en busca de ayuda, pero en lugar de eso se encontró con muchos pares de ojos atentos a la situación y varias sonrisas llenas de maldad...

En ese momento lo supo... Nadie lo salvaría.

–¡Muchas gracias Momo!– exclamó intentando no mirar por mucho tiempo esa cosa en el plato –Pero desperté sin hambre, tal vez podrías dárselo a tu hermano para que no se desperdicie.

–Pero Kano...– murmuró ella haciendo ojos de cachorrito.

–¡Qué desconsiderado!– exclamó Shintaro bebiendo una lata de cola –Rechazar el desayuno que preparó una chica por su cumpleaños...

–¡Con esa actitud jamás conseguirá novia!– secundó Hibiya con su mejor sonrisa sádica.

–La comida no debe desperdiciarse...– escuchó esa voz carente de sentimiento que venía del albino...

Los miró con odio, que Shintaro y Hibiya se burlaran de él era natural, pero que Konoha lo hiciera...

Cuando creía haberlo visto todo... Recibió el golpe más grande por parte de quien menos esperaba.

–Come al menos un poco– sugirió Seto sentándose a su lado con una mano en su hombro y esa cálida sonrisa típica en él –. Momo se esforzó mucho por ti... Sería un gran desprecio no probarlo siquiera.

–¿Tú también Seto?– preguntó en un murmullo sintiéndose traicionado por la última persona de la cual lo hubiera esperado en el mundo.

Volvió a mirar el plato respirando hondo, mientras el resto lo animaban a comer esa cosa que parecía retorcerse suplicando que alguien acabara con su sufrimiento. Resignado tomó los palillos y levantó un trozo de aquello llevándolo a su boca con lentitud mientras buscaba desesperadamente alguna salida...

En ese momento se escuchó un fuerte estruendo en la cocina, todos miraron en esa dirección, Seto se levantó con clara intención de correr a ver qué sucedía cuando Kido se asomó.

–Todo está bien, se me resbaló una olla...– avisó, calmando a todos allí.

Cuando volvieron a mirarlo el plato y el vaso estaban completamente vacíos –¡Delicioso~~!– canturreó con una enorme sonrisa relamiéndose –Muchas gracias Momo~

Sabía que no engañaría a nadie con eso, sin embargo no había pruebas en su contra, ya que el barril sin fondo de Konoha ya había tragado por completo aquella asquerocidad sin notarlo siquiera...

Aprovechar la distracción para arrojar esa "comida" dentro de la boca abierta del albino, había sido toda una genialidad... Así de inteligente era él.

Sin embargo no lo sacaría tan barato, y aquel percance sólo sería el inicio...

Aceptó gustoso una bebida enlatada por parte de Mary, la cual en resumen le estalló en el rostro al abrirla... El trapo que Seto amablemente le alcanzó para limpiarse estaba tan embebido en pimienta que tardó al rededor de dos horas en dejar de toser y estornudar.

Cuando Kido los llamó a comer, lo pensó dos veces, sin embargo moría de hambre, y ella había preparado su comida favorita, así que no pudo resistirse... Shintaro y Ene estallaron en risas cuando las patas delanteras de su silla se partieron y terminó con su cabeza enterrada en el plato y casi llevándose todo lo que había en la mesa al aferrarse al mantel en un vano intento por no caer.

–¡¿Por qué me hacen esto?!– chilló al borde de la desesperación viendo como todos contenían sus risas.

–Lo sentimos, sólo son unas bromitas de cumpleaños– comentó Seto condescendientemente –. Tranquilo, no volverá a pasar...

Por algún motivo no le creyó...

Después de que Kido obligara a Shintaro a limpiar todo, Hibiya y Konoha aparecieron en la sala frente a él con una caja de dimensiones considerables envuelta para regalo y con un enorme moño amarillo.

–¡Ah no! ¡Yo no vuelvo a caer!– exclamó cruzándose de brazos desconfiado.

–Por favor Kano, este es nuestro regalo de cumpleaños, de toda la pandilla, sabemos que te gustará– aseguró Momo sonriendo con emoción mientras Mary asentía.

Observó a todos los presentes, se veían emocionados y ansiosos... Tramaban algo, lo sabía...

Si les hace tan felices, caeré en una nueva trampa...– pensó tomando la caja y comenzando a abrirla...

Con un poco de suerte, desde dentro de la caja saldría uno de esos guantes de boxeo el cual lo golpearía en el rostro y dormiría por lo que quedaba del día...

Aunque no lo demostrara, aquellas bromas de mal gusto en un día tan especial para él lo habían deprimido bastante.

Rompió el envoltorio como era la tradición, al ver los gráficos en la caja su corazón dio un vuelco y toda la desconfianza fue olvidada.

–¡Oh cielos!– exclamó sinceramente, era nada menos que aquella consola de última generación que tanto quería, pero que con el magro sueldo de Seto jamás podrían permitirse –¡No puedo creerlo! ¡Son geniales chicos!

Podría abrazarlos, ¡hasta a Shintaro! Observó emocionado la caja al borde de las lágrimas, soportar esas bromas había valido la pena...

–¡Anda ábrelo!– exclamó Momo, y eso hizo...

Lo que sintió en ese momento estaba bastantes niveles por encima de la decepción... La expresión en su rostro al sacar el par de medias que había dentro de la caja debió ser muy graciosa, porque el resto de los integrantes de la pandilla estallaron en risas y no se detuvieron en casi media hora.


Finalmente cada quien se marchó a su hogar, incluso Seto y Mary se fueron a dormir temprano ese día... Probablemente porque en lo que restó de la tarde él se dedicó a permanecer en una esquina oscura abrazando sus piernas y no le habló o prestó atención a nadie más...

–Hey...– lo llamó Kido sentándose a su lado en el suelo –¿Piensas terminar el día de tu cumpleaños así?

–Es culpa de ustedes...– murmuró sin mirarla.

–¡Oh vamos! Yo ni siquiera me presté a esa estupidez...– le aclaró.

–Sí, claro...– murmuró irónicamente –Fuiste la primera en reír con lo del regalo...

–Tienes que admitir que tuvo su gracia– se encogió de hombros –. Pero te salvé la vida en la mañana, así que me debes una.

–Tampoco exageres, sólo tiraste una olla...

–No exagero, vi como Momo preparaba esa aberración...– hizo una pausa dramática –No quería que pasaras el día de tu cumpleaños hospitalizado.

La miró asustado –Supongo que debo abandonar la ilusión de una fiesta sorpresa...

–Todo esto es tu culpa... En cada cumpleaños nos regalas estupideces y no dejas de hacernos bromas pesadas, así que decidieron pagarte con la misma moneda– explicó –. Les dije que era una tontería, pero no me hicieron caso...

–Debiste insistir...– murmuró lastimeramente –Arruinaron mi cumpleaños... Incluso Seto... Son mis hermanos, deberían protegerme de las personas malas...

Rodó los ojos –Preparé tu comida favorita y tuviste ese pastel de chocolate con cerezas que tanto me pediste...

–Pero era muy pequeño...

–¡Porque lo preparé sólo para ti, idiota!– explicó comenzando a exasperarse –¿Esperabas que hiciera pastel para todos después de como te trataron?– él negó aún con su expresión de puchero –Y respecto a Seto, ha trabajado algunas horas extra para comprarte algo, estoy segura de que te lo entregará mañana...

–Entonces... ¿Puedo relajarme frente a ti...? ¿No vas a atacarme cuando menos lo espere?– preguntó cobardemente.

–Creí que podías leerme a la perfección– comentó sacando un pequeño paquete envuelto del bolsillo –. Feliz cumpleaños...

–Gracias...– murmuró aún algo desconfiado tomando el paquete –¿Qué es...?

–Ábrelo.

–No quiero más sorpresas...

Rodó sus ojos una vez más –Sólo ábrelo, no te hará daño.

Inhaló dándose valor y abrió el paquete con lentitud y cuidado –¿Pinceles?– preguntó desconcertado –Es otra broma, ¿verdad?

Respiró hondo, era su cumpleaños y estaba deprimido, no podía golpearlo por más ganas que tuviera, debía al menos esperar al día siguiente –No es una broma, creí que te gustarían...

Miró los pinceles y a ella una vez más –Pero Kido, yo nunca pinto... Ni siquiera soy bueno dibujando...

–Lo sé, pero... Leí por ahí que la pintura es una buena forma de expresar aquellas cosas que no podemos decir– lo miró fijamente –. Y tú tienes mucho de eso...

Sonrió sinceramente por primer vez desde el asunto de la falsa consola, ella realmente había pensado en él, en como se sentía, y escogió un regalo a la medida... Dudaba que unos pinceles lo ayudaran a superar toda esa oscuridad con la que cargaba, pero que Kido le recordara de esa forma que estaba pendiente de él, de su sufrimiento y que sabiendo que no le contaría jamás lo que le sucedía buscara otra forma de ayudarlo... Era el mejor regalo que podía recibir.

–Me encantan...– murmuró acercándose un poco más y abrazándola con fuerza –Gracias por hacer de este un gran cumpleaños...

–Tampoco es para tanto– murmuró apenada respondiendo el abrazo –. Espero que los disfrutes... Y el próximo año te advertiré si planean alguna maldad– le prometió.

–No será necesario– comentó separándose con una sonrisa –. Porque el siguiente año te pediré como regalo que me acompañes durante todo ese día... Nos iremos lejos solos los dos, ¿qué dices?

–Tú eres el cumpleañero...– comentó sonriendo –Escoge un lindo lugar.

–Comenzaré a pensarlo desde ahora– asintió –. ¿Cuánto falta para que acabe el día?

–Mmm... Un par de minutos...– respondió ella viendo su celular.

–En ese caso creo que me daré un último regalo de cumpleaños...– comentó risueñamente.

–¿Qué reg...?– intentó preguntar, pero ese inesperado beso le robó sus palabras y pensamientos al instante.

No fue más que un roce de labios muy suave y bastante corto, y antes de que Kido pudiera reaccionar, tomó los pinceles y huyó a su habitación –¡Gracias por todo! ¡Finalmente fue un gran cumpleaños!– exclamó antes de cerrar la puerta tras él.

Se aseguró de trancar con llave, ya era más de medianoche, por lo que Kido no tendría problemas en partirle algún hueso después de lo que hizo...

Puso un par de dedos en sus labios intentando conservar la calidez que ella dejó en éstos... No se arrepentía, aún si terminaba en el hospital, había valido la pena.

Ese día lo decidió... De ahí en adelante se aseguraría de terminar cada cumpleaños de esa forma... Robándole un beso...

Con un poco de suerte en unos treinta o cuarenta años, ella comprendería la indirecta...


Fin del día 1.

Hola a todos, espero que les haya gustado este capítulo, por ser el primero hubiera querido que saliera mejor, pero irónicamente fue el último que escribí y lo hice un poco apresurada. Los siguientes son mejores, al menos en mi opinión.

Por si les interesa Keysa, una gran artista de la que seguro ya han conocido sus increíbles dibujos, estará subiendo esta serie de historias traducida al inglés. En unos minutos pondré el enlace a su blog en mi descripción, ningún fan de la serie debería perdérselos :D

Muchas gracias por leer, fue un placer escribir y participar en la semana, espero que ustedes también lo hayan disfrutado.

Lo siento por el bullying Kano, yo te quiero mucho, por eso te hago sufrir...

Hasta mañana.

Trekumy.