Tanto tiempo desperdiciado.
Tantas sonrisas, algunas falsas, algunas puras; tantos enojos, alegrías, malos momentos, buenos momentos, tantas memorias... Se volvieron nada. Todo sirvió para el retorcido fin de alimentar el rencor, el odio que oprimías en tu corazón, haciéndolo brotar sin control. Sin nada que lo detuviera.
Todo se fue al abismo junto contigo aquel día.
A veces, cuando nadie te ve, observas tus manos con detenimiento, con deseo pero terror de que tomen aspecto azulado y de que se formen en ellas aquellas cicatrices que nada significan para ti, pero que son importantes para tu raza. También te preguntas como sería haber crecido en Jotunheim. Si lo que Odín decía era verdad, los gigantes te aborrecerían por ser diferente, tal como todo Asgard lo hizo alguna vez, como lo hacen ahora.
¿Habría diferencia?
Loki, príncipe de Jotunheim... eventualmente, rey. Te gusta el título, te hace considerar a los gigantes... pero no por mucho, a ti te enseñaron a despreciarlos, te enseñaron que eras superior. Tú los odias y como es lógico, te odias a ti mismo.
Eres un monstruo, estás maldito.
Fijas la mirada en la ventana, viendo el día nublado, todo indica que lloverá. Ves un relámpago caer, seguido de un trueno, tú hermano te viene al pensamiento de inmediato y te preguntas porqué, porqué sigues llamándolo hermano después de todo. Suspiras profundamente, como si la vida se te fuera en ello, te volverás loco en esas cuatro paredes, si es que puedes estarlo más. Te levantas del suelo dónde estabas sentado, y vas y vienes de un lado a otro de la habitación, con tu mente escupiéndote veneno en la cara.
Le pides que detenga su parloteo de una vez, que deje de torturarte con recuerdos que alguna vez apreciaste, pero no obtienes más respuesta que el incesante susurro maligno de tu negra conciencia.
Eres todo un actor, si pudieras verte. Tu fino rostro se mantiene inexpresivo, tus orbes esmeraldas expresan tranquilidad, mientras por dentro estás gritándote y exigiéndote silencio.
Tú eres tu peor enemigo.
Al final del día nada importara, seguirás siendo el mismo embustero, él orgulloso que nunca se equivoca. Presumirás con soberbia haber asesinado a tus sentimientos y destruido todo a tu alrededor.
Pero no eres más que un vil farsante, y tú mente seguirá recordándote que ser Loki, es estar condenado a perder.
