"Ella en mi cuerpo, él en el mío"
Capítulo Primero: Lo que ella piensa de él y lo que él piensa de ella.
Leía tranquilamente (nótese el sarcasmo) a eso de las doce de la noche, una de sus obras favoritas, "Orgullo y prejuicio". En su habitación, limpia y ordenada, sentada en su cama, trataba de concentrarse en su lectura. Más sin embargo, la suerte no estaba de su lado ¿Acaso Dios la odiaba tanto como para que, por mera coincidencia o por obra del destino, justamente él fuese su vecino?
El, odioso y sucio, una rata de alcantarilla, animal que sólo tiene espacio en su cabeza para una cosa: sexo.
Se levantó molesta, para abrir la ventana y exigirle a ese patán que le bajase a ese sonido molesto que el osaba llamar "música".
-¡Oye! ¡Inuyasha! Apaga eso.-gritó molesta.
-Eso tiene nombre niña, y es "música".
-¡Eso es un insulto a la verdadera música!-señaló con su dedo índice.- ¿Sabes qué? Simplemente bájale un poco el volumen, no te cuesta nada.
-¡Está bien! Lo haré…
-¿En serio?-interrumpió ella.
-Con una condición.
-¿Huh?
-Enséñame a ese par…ya sabes…a las gemelas.
-¡Eres un tonto! ¡Pervertido!-bufó molesta mientras cubría sus pechos con sus brazos.
-Sólo dices eso porque quieres tener relaciones conmigo.
-Ni aunque fueses el último hombre del planeta y mi vida dependiera de ello. Prefiero aplastar mi lengua con una puerta, que me corten un brazo y que una manada de elefantes me aplaste la cara.
-Cómo quieras, pero con esa actitud, vas a morir sola y virgen.
-¿Y eso qué? Mi primera vez será con alguien a quién yo en verdad quiera. No entregaré mi cuerpo a cualquiera.-dicho esto, cerró la ventana, dándose la vuelta rápidamente. Grave error. Porque, como ya dije antes, Dios estaba en su contra, y como todo digno plan macabro, algo tenía que suceder para dejarla en vergüenza. Estúpida ventana. Su pijama, el cuál, según las circunstancias, también estaba en contra suya, se atascó en la ventana, y al momento de darse ella vuelta, no encontró nada más divertido que salirse de su cuerpo, quedando así, frente a su peor pesadilla, con el torso al descubierto.
-¡Ya las vi!-se burló él.
-¡Ahh!-gritó, cubriéndose rápidamente.
Se puso nuevamente la parte superior de su pijama, y rápidamente cerró las cortinas. Corrió a su cama y se tumbó, con los ojos aguados.
-Estúpido Inuyasha, estúpida ventana, estúpido pijama, estúpida yo, estúpido Dios que está en mi contra, ¡estúpido todo el mundo! No sé con que cara voy a ir a la escuela mañana.
...
A la mañana siguiente, Inuyasha despertó, levantando levemente su sábana.
-Buenos días.-saludó a su amiguito. ¡No me hagan decirlo! Ustedes entienden a quién me refiero.
Se levantó, y lo primero que hizo fue tomar una ducha fría. Después del hermoso sueño que tuvo…lo necesitaba.
Se vistió y bajó a desayunar lo que fuese que su madre cocinara. Una sustancia aparentemente con vida que podría considerarse veneno más que desayuno. Pero el, con el tiempo, ya estaba acostumbrado, por lo que no le hacía algún efecto, e incluso, le había encontrado algo bueno. Cualquier cosa es mejor que el desayuno de la escuela.
Se sentó en su lugar de siempre, esperando que su madre sirviera su "maravillosa" comida.
-¿Qué tal dormiste, Inu-kun?-Preguntó ella sonriente.
-¡Feh! ¡Ya te dije que no me gusta que me digas así!
-Supongo que soñaste de nuevo con ella.
-¿Q…qué?-se sorprendió, sonrojándose al recordar su espectacular sueño.
-No te sorprendas. Cualquiera se daría cuenta. No parabas de gritar "¡Kagome! ¡Kagome!"-intentó imitar su voz.
Se sonrojó aún más ante aquella declaración. ¡Ella sabía TODO! ¿Qué rayos podía ser peor que eso?
-La verdad, es alguien muy bonita, y, lo creas o no, es una gran persona.
-¡Si, claro! Por eso ella preferiría que le aplastaran la lengua con una puerta antes de estar conmigo, sus palabras.-dijo, cruzándose de brazos y girando la cabeza.
-¿Sabes? Yo creo que ella hace lo mismo que tú-interrumpió su padre, Inu no Taisho.-Si sabes a lo que me refiero. Y al ver tu cara.-y es que el en ese momento había puesto la peor cara de no entender que existiera en el planeta.-hablo de tratarte mal para que sus sentimientos no sean tan obvios.
-O a lo mejor, simplemente se pone nerviosa, y es por eso que actúa así.-dijo su madre, Izayoi.-Tal vez siente que imitando odio sus nervios disminuyen.
-Debo irme, ya llegó Miroku.-dijo al sentir la bocina de un auto, mientras terminaba de comer aquella cosa.
-¡Que te vaya bien!-gritaron Izayoi e Inu no Taisho al unísono.
...
-Mira quién va ahí, Inuyasha.-dijo Miroku, señalando con su cabeza a una chica de cabello azabache brillante y sedoso, el cual se movía al compás del viento.
-¿Por qué está corriendo? Es estúpido.
-Bueno, sería aún más estúpido si no hubiese una razón
-¿Huh?
-Cómo siempre, ella perdió el autobús.
-¿Siempre?
-¡Claro! Siempre que pasamos por aquí a esta hora la vemos corriendo atrás del maldito autobús. Oye, Tengo una idea…
-¿Qué?
-¿Crees que es inteligente estar cerca de un charco de agua?
-Para nada inteligente.-dijo Inuyasha divertido, intuyendo sus intenciones.
Y como Inuyasha pensó, su amigo tuvo la brillante idea de pasar junto a ella para que se mojara completamente de pies a cabeza.
-¡Son unos idiotas!-gritó Kagome.
Continuará…
Sí, ya se que la idea no es muy original. Está basada en la película "Ella en mi cuerpo, él en el mío" (Que original el título del fic) del 2006…creo. Y las escenas, hasta ahora, son MUY parecidas a las de la película, pero, poco a poco las cosas van a ir cambiando. ¡Acepto gustosa tomatazos! Mientras no estén acompañados de palabras feas, claro…
Atte:
In Your Room
