Good Times
Introducción
Terminada la tormenta de nieve, una nave llegó al planeta en el que se encontraban los chicos extraviados en la excursión espacial. En ella llegaron tres asesinos prófugos de prisión, y un viejo mecánico.
Ajenos a esta información, los estudiantes encontraron al anciano quién les contó los desafortunados sucesos que lo llevaron hasta ese lugar. Afortunadamente, el señor Porto traía consigo una unidad de control gravitacional que le arrebató a su nave, al escuchar que los chicos la necesitaban.
A sabiendas de que los prófugos los buscarían para quitarles su estabilizador (ya que el suyo fue averiado en la persecución que tuvieron con la policía al huir) los adolescentes decidieron dirigirse a las viejas ruinas para que el mecánico instalara la unidad gravitacional y pudieran salir del planeta antes de que los alcanzaran.
Por si acaso, Kaoru decidió quedarse a vigilar los movimientos de los asesinos. Ellos llegaron a la isla sin ningún problema y se dedicaron a explorarla. Estuvieron a punto de saltar al precipicio y burlar la ilusión de la isla. Para detenerlos, tuvo que distraer su atención. Y luego de una desventajosa lucha de tres contra uno, fue capturado.
1. Veneno
En las viejas ruinas, el grupo estaba ensimismado en el trabajo del mecánico cuándo una voz sonó a través del comunicador de la nave.
—¿Hola? Adelante —todos se acercaron a la pantalla—. Respondan si me escuchan.
—Es el desgraciado de Brindo. Es uno de los prófugos —dijo el señor Porto.
—¿Habla el anciano mecánico? —esta vez, era otro de los asesinos—. ¿De dónde sacaste las agallas para huir de nosotros, vejestorio? —preguntó desafiante y un tanto irritado.
—¡Ustedes son unos imbéciles! —gritó el aludido—. Debí haber destruido la nave antes de escapar ¡Nunca más volveré a trabajar para ustedes!
El prófugo y el anciano se inmiscuyeron en una tediosa discusión hasta que Luna tomo el control del micrófono.
—Bien ¿Qué quieren de nosotros? —preguntó.
—Tenemos a uno de ustedes —dijo—. Si quieren que lo liberemos, tráigannos el estabilizador.
Los chicos se miraron asustados entre ellos.
—Puede ser un engaño —susurró Menori intentando calmar a todos.
—¡No mientan! —intervino Howard—. No podrían atrapar a Kaoru.
—¿Así que ese es su nombre? —habló esta vez la mujer. Luego rió—. ¿Y bien? ¿Tienen el estabilizador?
—Sí, aquí está —respondió Luna intranquila—. ¿Kaoru está bien? Quiero hablar con él.
—¿Quién te crees…?
—Déjala hablar con el chico —interrumpió el líder de los asesinos desde el otro lado de la comunicación—. ¿Qué puede pasar? Ante cualquier indicio de amenaza, lo asesinamos y ya —Luna tembló.
—Bien —aceptó a regañadientes la mujer. Hubo un par de segundos de por medio hasta que se escuchó la voz del moreno desde el otro lado.
—Luna.
—¡Kaoru! ¿Estás bien? —preguntó la chica asustada.
—Estoy bien. No se preocupen por mí. Váyanse.
—¡No! No importa el peligro. Te salvaremos, Kaoru…
—Luna, esto es peligroso ¿Entiendes? Ni siquiera lo intenten. Reparen la nave y salgan de aquí.
—Pero…
—Demasiada charla —interrumpió la mujer—. ¿Quieren al chico? Entreguen el estabilizador.
—¡Lo haremos!
—Entonces hemos llegado a un acuerdo. Mañana al amanecer, dónde gustes —dijo Brindo.
—Los esperaremos en la parte baja de la cascada —hablo Bell—. Dónde se desciende con una cuerda, Kaoru los llevará.
—Trato hecho —luego de eso, la comunicación se cortó.
—¿Qué tienes pensado, Bell? —preguntó Menori.
—Usaremos la cueva a nuestro favor. Debemos tenderles una emboscada —explicó el más alto.
—No será fácil —intervino Chako.
—Lo lograremos —dijo Luna, nunca se daría por vencida. Tenían que rescatarlo.
XxXxX
Kaoru se encontraba atado de manos sobre uno de los asientos de la mesita que construyeron en la Casa de Todos. Pronto amanecería y no había logrado escapar. El plan de sus amigos le preocupaba. Si Bell dijo que bajara por la cuerda, seguramente utilizarían la cueva para sorprenderlos, pero los bastardos estaban bien armados.
—Vaya, ¿Te han dejado sólo? —la prófuga irrumpió sus pensamientos al entrar en la habitación. Kaoru la miró desafiante—. No deberían dejarte solo, nos costó mucho trabajo atraparte.
Ella lo miraba pensativa, el mocoso era valiente. Sus ojos destilaban odio, pero no miedo, y no le quitaba la vista de encima. Se sentó a su lado y se lo quedó mirando.
—En verdad eres apuesto ¿Cuántos años tienes? —el chico no le respondió y ella se molestó. Lo tomó del rostro con una mano y señaló una cortada en su mejilla—. Mira lo que me hiciste —exclamó furiosa con la intención de asustarlo. El chico no se inmuto. Ella sonrió y lo acercó más a su rostro—. ¿Sabes? Estás totalmente indefenso en este momento —acarició su cabello con la otra mano—. Podría incluso besarte si se me da la gana.
—Zilba —interrumpió el líder. La mujer soltó al moreno—. ¿Qué estas haciendo? No vayas a besarlo, lo necesitamos vivo. Ella rió.
—Tranquilízate, aguafiestas. Sólo bromeaba.
—Bien, es hora de irnos.
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El atardecer llegó y todos se dirigieron a la cascada. Dejaron atrás al señor Porto, a Chako y a Adam. El cuál quedó muy preocupado y deseoso de ayudar.
Una vez llegaron al lugar del intercambio, Bell y Howard se ocultaron tras la cascada dentro de la cueva mientras las chicas se escondieron detrás de unas rocas que había en el lugar. Menori fue la voz del intercambio, los obligó a dejar sus armas y adelantarse unos pasos para que los chicos pudieran alcanzar sus armas. Pero los asesinos los descubrieron y comenzaron a atacar resultando una importante batalla. Menori arrojó el falso estabilizador lejos, y el cyborg corrió a atraparlo.
Aprovechando la conmoción, el castaño logró liberarse de las ataduras más no de la mujer.
—Maldición —murmuró ésta y acto seguido, tomó al chico por el cuello de la camisa.
Luna corrió a ayudarlo al ver que este no lograba liberarse pero paró en seco al ver la escena. La mujer tiró más de él, y lo besó ¡Lo besó! A él ¡A Kaoru!
El chico opuso resistencia, pero luego de unos segundos cerró los ojos y se quedó quieto. Inconscientemente, la chica de ojos azules comenzó a derramar lágrimas ¿Acaso le estaba correspondiendo? ¿A la asesina?
Al separarse, notó que Kaoru no abría los ojos, la mujer la miró contiendo las ganas de echarse a reír a carcajadas, mientras arrojaba al chico al suelo, inconsciente.
—Ups ¿Era tu novio? —preguntó burlona. La chica reaccionó.
—¡Kaoru! —la líder corrió al lado del castaño arrodillándose junto a él— ¡Kaoru! ¡Reacciona!
—Es un veneno —comentó la mujer desviando la atención de Luna—. No te molestes en intentar salvarlo. Al final del día morirá.
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Gracias a la intervención de Adam, habían logrado escapar de los asesinos. Por poco. Kaoru yacía en el contenedor dónde encontraron a Adam siendo revisado por Chako y Shingo, mientras los demás estaban sentados en las escaleras que rodeaban el contenedor. Luna yacía cabizbaja.
Bell observaba a la líder preocupado. Un pensamiento fugaz atravesó su mente, "¿Si yo estuviera en la situación de Kaoru, Luna estaría tan preocupada como ahora?". Sacudió la cabeza para quitarse esa idea. Uno de sus mejores amigos estaba muriendo, ella estaría preocupada de la misma manera fuese quien fuese. Y si no, éste no era el momento para preguntárselo. Más tarde lo averiguaría.
—Bien —Shingo se acercó a sus amigos—. Encontramos una manera de salvarlo. Y no es nada, casi nada, peligroso, pero —el muchacho enmudeció.
—¿Pero…? —Luna se levantó rápidamente y se colocó cerca de Shingo—. ¿Pero qué?
—Bueno… Uno de nosotros debe arriesgarse para salvarlo.
—Yo… —comenzó Luna siendo interrumpida.
—Yo lo haré —se puso de pie el más grande de los chicos.
—No, Bell… Esto ha sido culpa mía. Yo me arriesgaré.
—No, Luna, yo lo haré ¡Quiero hacerlo!
—Ehm… Creo que es mejor que lo haga una de las chicas —interrumpió el más pequeño.
—¡Seré yo! —insistió Luna.
—¿Por qué una de las chicas? —preguntó algo enojado el otro. No quería que Luna se arriesgara, además, no podía aguantar ver cómo se preocupaba por el moreno. Se reprimió mentalmente. Ahora debía preocuparse por el chico. No por sus sentimientos.
—Es que… Verán… —el menor se aclaró la garganta y ajustó sus anteojos para dar inicio a su explicación—. El veneno no está a un alto nivel debido al poco tiempo que transcurrió. Si éste aumenta demasiado, Kaoru morirá —Luna se inquietó de solo pensarlo, pero dejó que Shingo continuara—. Tenemos hasta el final del día. Si bajamos la cantidad hasta cierto punto, el veneno no hará efecto y se reducirá con el pasar de las horas. La mejor manera que encontramos para quitarlo, es pasando la diferencia, al cuerpo de otra persona. No habrá peligro para ésta, porque la cantidad que pasaremos será mínima y desaparecerá en menos de un día. En cuanto a Kaoru, la cantidad que quedará en su sistema también será escasa, obteniendo el mismo resultado. Ambos estarían curados para mañana.
—¿Y eso que tiene que ver con que lo haga una chica? —preguntó Howard más perdido de lo que estaban al extraviarse en esta isla.
—El asunto es —Shingo se sonrojó un poco. Le daba vergüenza explicarlo, él aún era un niño—,el veneno fue inyectado en el cuerpo de Kaoru a través de los labios ¿Verdad? La mejor manera de quitarlo, es de la misma forma.
Segundos de silencio transcurrieron hasta que cayeron en la cuenta de lo que el chico dijo. Luna se sonrojó notablemente. Debía besar a Kaoru. Sería su primer beso. No podría estar más llena de vergüenza. El mundo estaba jugando en su contra.
O tal vez a su favor.
Agitó su cabeza de un lado a otro ¡No era el momento de pensar en eso!
Sus compañeras no estaban en mejor estado. Si su líder no hubiera dictaminado que ella lo salvaría, la tarea podría haber sido otorgada a cualquiera de ellas. El rubor en el rostro también alcanzó a Bell de sólo pensar que si lo hubieran dejado a él... Diablos.
En cambio, Howard mantenía una radiante sonrisa en el rostro. Al fin algo de diversión en esa condenada isla. Adam miraba desentendido el rostro de todos ¿Qué estaba pasando? ¿Que era besar?
Un silencio eterno invadió la habitación. Solo se escuchaba el sonido de la pulsación de Kaoru en la máquina.
—¡El veneno está aumentando! —anunció la gata robot que aún estaba al lado del paciente.
Luna no lo pensó más. Tenía que ayudarlo cueste lo que cueste. Además, no era ningún sacrificio. Pero lo hacía para salvarlo. Nada más. Absolutamente nada más. Al menos, eso era de lo que intentaba convencerse.
—¿Están seguros de que no hay otra manera? —preguntó Bell. Sabía que tenían que salvarlo. Pero ver a esa chica, de la cual estaba tan enamorado, besarse, con la persona de la que los demás hablaban como la pareja perfecta para Luna, era demasiado.
—No lo sé —respondió Shingo—, pero el tiempo se acaba y no podemos esperar más.
—Pero…
—¡Bell! —llamó el rubio en un susurro—. ¡No interrumpas esto! ¡Es la oportunidad que esperábamos! ¡Algo de diversión! —Bell frunció el seño.
Luna y Shingo se acercaron a Chako que miraba incesantemente como aumentaba la probabilidad de mortalidad en el chico. Shingo abrió el contenedor y Luna se sentó en él. A un lado de las piernas del moreno.
—Kaoru… kaoru, despierta —intentó la gata rosa.
Kaoru abrió lentamente los ojos y se sentó quedando frente a Luna. Estaba medio inconsciente y no entendía nada. Seguramente ni siquiera sabía quien era en ese momento, pero tampoco le importaba. Tenía una hermosa vista frente a sus ojos, una preciosura de cabellos cortos y anaranjados, de profundos ojos azules que lo estaba hechizando. Estaba hipnotizado por esa perfecta figura.
En cambio, ella apenas podía mantener la incesante mirada del chico. Estaba tan avergonzada ¡En unos segundos lo besaría! Y él ni se daría cuenta. Además de eso, estaba sin su remera, ya que Shingo se la había quitado para conectar unos cables en su cuerpo y así analizarlo.
—Bien, le quitaré eso —anunció Chako mientras despojaba al somnoliento chico de los cables y éste seguía sin tener idea de nada.
—Shingo… ¿Algo puede salir mal? —preguntó un poco asustada.
—No te preocupes Luna. Ya hemos activado un sensor infrarrojo que habilita el traslado del veneno, una vez que ambos estén fuera de peligro, lo desactivaremos, y ya. El veneno no seguirá traspasando a tu cuerpo, y Kaoru se salvará. Lo único que debes hacer es —"no era necesario decirlo", pensó el chico, tosió un poco para disimular lo eludido y continuó—. Nosotros nos ocuparemos de todo —animó con una sonrisa. La chica asintió. Kaoru no dejaba de mirarla y eso la ponía nerviosa.
—¿Lista Luna?
—¡Si! —la líder colocó sus manos en los hombros del chico y se acercó lentamente con una mirada decisiva.
—¡No te separes hasta que te avise! —agregó Chako sin mirarla.
Aunque no lo crean, eso no ayudaba en nada. Ahora estaba más nerviosa. Y más roja, si eso era posible. Kaoru la miraba ajeno a toda la situación. Seguro no tenía idea de lo que pasaba.
Siguió acercándose al tiempo que cerraba sus ojos. Cuándo estaba a unos centímetros de su rostro, el chico acortó el espacio entre ellos, impresionando a todos. En especial a Luna, que abrió los ojos sorprendida, cerrándolos seguidamente. Dejándose llevar.
—¡Está disminuyendo! ¡El veneno se esta trasladando! —anunció Shingo contento observando la pantalla.
—Es gracias al sensor infrarrojo. Solo debemos detenerlo en el momento adecuado —explicó el señor Porto orgulloso de haber descifrado todo un mecanismo de defensa de aquella extraña tecnología.
Kaoru comenzó a reaccionar. Había escuchado las voces de los chicos y ya tenía pleno sentido de lo que pasaba. La estaba besando, a ella.
Suspiró sobre los labios de la chica y profundizó el beso presionando la nuca de la peli naranja con su mano. La chica se sorprendió, pero se dejó llevar sin pensarlo. Así, comenzaron a besarse lenta y tiernamente. Ajenos a todo lo que los rodeaba. Ahora eran solo ellos dos. Sólo importaba ese momento.
—Ya es suficiente ¡Detenlo! —avisó Shingo que inspeccionaba el descenso en el monitor. Chako presionó el botón que deshabilitaba el sensor infrarrojo, y el traslado del veneno se detuvo.
Y sólo ese momento…
—¡Lo logramos!
—¡Si! —gritaron todos al unísono festejando que el chico se había salvado. Se abrazaban entre ellos, reían. Todos muy felices, pero habían dos chicos que se mantenían ajenos a todo esto. Y el único que lo había notado, fue Bell. Quién permanecía inmutable. Todos detuvieron su festejo mientras unas grandes sonrisas se formaban en sus rostros.
—Am… chicos… —comenzó Shingo acercándose a la feliz pareja—. Oigan, ya se acabó eh —aún no le respondían— ¡Chicos! —gritó. Y he ahí la reacción.
Se separaron bruscamente y se quedaron viéndose entre sorprendidos y avergonzados. El primero en reaccionar fue el chico quien miró hacia otro lado con una mano en su cabeza y un leve sonrojo en su rostro.
—Lo siento Shingo. Ehm, no te escuché.
—Si, claro —afirmó sarcásticamente el rubio— ¡Toma, Romeo! —dijo Howard arrojando la remera del chico en su cabeza quien se la quitó instantáneamente mientras todos reían felices. A excepción de Bell que aún estaba algo perturbado, y Luna que jugaba sonrojada con sus manos.
—Lo siento Luna —murmuró sin que los demás escucharan.
—¡Ah! ¡No! Quiero decir, no importa, ehm… —se sonrojó aún más— Yo tampoco escuche a Shingo —murmuró. Levantó un poco el rostro y vio que Kaoru sonreía divertido. Lo cuál provocó otro sonrojo en la chica.
—Y gracias. Me salvaste.
—No hay problema —susurró desviando la mirada otra vez a sus manos, con el rostro enrojecido. Lo que provocó otra sonrisa en el chico.
Comenzó a ponerse su remera mientras escuchaba a todos festejar. "Besé a Luna…" repetía su mente, y su sonrisa permanecía en su rostro… "Otra vez..." sonrió aun más.
"Besé a Kaoru…"
Continuará.
Hola! Estrenando fic en Mujin Wakusei Survive! Yay, que emoción!
Bueno, espero que se hayan entendido los giros que le dí a la historia. "Veneno" corresponde a los capítulos 27, 28, y 29 de la serie.
Gracias por leer! Espero que lo hayan disfrutado! La historia continuaa! Y habrá HowxMen más adelante. Tal vez también algo de Bell y Sharla, pero no muy explícito, al menos por ahora.
En el siguiente episodio, "Rumbo al continente": Los chicos se encuentran en mar abierto, rumbo al continente. El grupo atrapa a Kaoru y Luna durmiendo juntos. Bell y Kaoru se pelean. Una tormenta los acecha. (Capitulo 37 de la serie).
En fin, nos leeremos pronto! Gracias por leer hasta aqui :D
Bye n.n
