Hola mis queridas lectoras, me reporto como ya no desaparecida. Sé que muchos creen que me morí pero no es así puesto que he subido una actualización.
He tenido problemas de índole personal que no me permitían continuar con ninguna de las dos historias anteriores, he incluso estoy tentada a eliminar una. Pero he empezado una continuación de lo que en su momento fue un regalo hacia Isabella Du Lot Herminium. Es un universo alterno que he creado a partir de aquel presente.
Espero lo disfruten y va dedicado con cariño a Isa-san por supuesto, mi querida Miku y a Matsu.
Espero sus reviews como siempre.
Nunca te rindas ante la muerte. Ni aun en tus peores momentos.
Ese escenario ya lo había visto con anterioridad, una sola vez. Cuando aquella terrible criatura intento matarlo, golpeándole hasta hacerle sangrar, aquella noche en la que Seras victoria le revelo que era en realidad convirtiéndolo a él también para evitar su muerte. Pero ahora quien veía el escenario desde esa perspectiva sobrenatural era el, tanto que ni siquiera reconocía esa vestimenta que traía. Se sintió abrumado por el terror y busco por todo el lugar con la mirada algo que le resultara familiar, miro a una chica que había salido herida y la contemplo por largo rato.
La cara de ella reflejaba miedo y estiraba su mano frenéticamente queriendo tomar algo a lo que aferrarse, le tomo por pura piedad mientras esta moría, miro su rostro una vez más y su sorpresa no tuvo límites al reconocer esa cara de ojos azules y el cabello rubio que siempre le miraban con ánimo y buen actitud. Ahora le veía con desesperación y dolor mientras perecía…
-¡No!- Grito Vlad levantándose de la cama, sudoroso y asustado. Miro a un lado al pequeño bulto que dormía pacíficamente debajo de las sabanas.-Fue solo un sueño.-
Habían transcurrido ya unos meses desde su transformación y aun le costaba trabajo mantenerse bajo control en situaciones de riesgo. Le ardía la garganta cerca de las personas y a veces rompía cerraduras sin quererlo, pero él siempre había sido un muchacho tranquilo y fuera de eso no representaba ningún problema que con entrenamiento no se pudiera arreglar, según Victoria. Y sobre todo no se podía acostumbrar a ella, el tenerla todas las noches al lado mientras dormían o cuando ella le platicaba historias sobre su larguísima vida combatiendo otras criaturas que no debían existir, igual que su propia naturaleza, o la suya incluso. Eran cosas a las que no terminaría por acostumbrarse y tardaría años en asimilar.
Más aun, no iba a terminar por entender porque desde que él había cambiado ella se comportara de esa manera tan "dulce". Cambiaba el tono y forma de ser y al cuestionarla solo respondió que porque habían sido amigos toda la vida y ahora eran otra cosa mucho más fuerte. Solo que a él le daba otra impresión.
Quizá solo me estoy creando imágenes en la cabeza.
Decidió que todo era invento suyo y que lo arreglaría después, se recostó de nuevo para continuar descansando y por mero instinto tomo de la cintura de victoria y la estrechaba contra sí, mientras poco a poco se quedaba dormido.
Por la mañana Vlad despertó después del mediodía, era domingo así que esto no le preocupo demasiado. Lo que le sorprendió fue ver a victoria en la mesa de estudio llena de libros, cuadernos y una computadora portátil.- ¿No hiciste la tarea de religión?-
-La de historia, dirás. Estúpidas tareas y exámenes finales.- le contesto esta, el camino hasta ella y tomo uno de los libros puestos en la mesa.- Historia de Londres, Victoria ¿Por qué te empeñas en leer estos libros si tú viviste en carne y hueso lo que aquí narran? Sabes mejor que ellos lo que aquí dice.- Y a ella no pareció darle gracia el comentario. Sino más bien se asombró ante él, dejo de escribir en su aparato y le miro con súbito asombro y añadió: - ¿Sabes que van a decir si les digo a los profesores todo tal y como lo viví? Me dirán loca, Vlad. No quiero reprobar y prefiero poner todo tal y como lo muestran estos historiadores.
-¿Cuántas veces te has graduado?-
-Tres-
-Tienes cuatrocientos treinta y siete años, y si juntamos los cinco de la universidad por tres veces que te has graduado da un total de quince. Casi medio siglo de vida y sientes que quince años hacen una gran diferencia.-
Cuatrocientos años significaban una gran cantidad de diferencia y tiempo, eso victoria no lo pudo dejar pasar por alto. Instintivamente recordó sus primeros años como vampiresa, llenos de temor, asustada y débil siempre necesito de otros para que le rescataran aun cuando ella podía defenderse por sí sola. Nunca entendería el significado de la palabra coraje hasta que necesito de el para proteger a sus seres queridos y aunque no lo logro y vio sus cuerpos sin vida y dolida como estuvo por muchos años, adquirió cualidades que necesitaría en un futuro y le ayudarían a sobrevivir todo ese tiempo cuando todo a su alrededor se venía abajo.
No noto que había dejado de escribir en la computadora y había dejado los dedos en posición de escriba. Vlad noto también este hecho pero al sentirse culpable al hacerle recordar su vida no dijo nada e hizo como que no se había dado cuenta. Continúo leyendo el libro que tenía en la mano hasta que vio que ella volvía a la realidad y continuaba con su trabajo intensamente. Después de un rato él se comenzó a aburrir y paseo por la casa buscando que hacer, al rendirse por no encontrar nada bueno en que entretenerse regreso con victoria.
-¿Te quedaras ahí sentada todo el día? Quiero asomarme un rato, hace un lindo día y pensé que...-
-Nada de sol, Vlad.- fue la respuesta que obtuvo, y odio esa frase con toda el alma. La sola mención de no salir al sol nuevamente le lleno de pesar e ira pero ese había sido el precio que había que pagar por su continuidad en este mundo.- Sé que nada de sol, pero yo quiero salir. Dame un maldito paraguas y me daré la vuelta yo solo si no me quieres acompañar entonces. Victoria suspiro y cerró su laptop, camino hasta la puerta y tomo las llaves y el paraguas que yacía detrás de la puerta, tomándose del brazo de Vlad, salieron.
A él se le hacía sumamente extraño estar en esa forma con vitoria, se comportaba un tanto sumisa, callada, dulce y juguetona cuando anteriormente había sido intempestiva, huraña histérica y gritona. Todo lo contrario. Justo en ese momento el pagaba por una soda y ella esperaba pacientemente detrás suyo, su figurita apenas y se veía por detrás de su masculino y bien torneado cuerpo. Todo su paseo siguió sin contratiempos y regresaron a casa antes del anochecer.
Ya entrada la misma y habiendo preparado sus cosas para la larga jornada del día siguiente Vlad se sentó en un sillón como acostumbraba para ver la televisión mientras el agua de su baño se calentaba. Sintió la necesidad de tomar agua (cosa extraña pues el ya no era humano) y pidió a victoria que se lo trajera.- ¿Me traerías un vaso con agua, por favor?-
Ella que estaba a su lado desapareció por un segundo y al otro ya traía lo pedido, mirándolo con súbita atención le dio el vaso y se inclinaba en un gesto dubitativo.- ¿Deseas algo más?- Vlad, ya asustado y nervioso como estaba negó con la cabeza y se tuvo que tragar el agua que ya no deseaba por pura cortesía y casi corrió al baño. Se bañó con tanta calma como le fue posible y cuando ya estuvo más calmado salió para acostarse, despidiéndose con un casto beso de victoria y durmiéndose poco a poco.
Fue entonces, cuando comenzó a soñar.
Se encontraba en un cuarto, muy lúgubre y apenas iluminado con unas lámparas de techo. Frente a él se encontraba un hombre de aspecto mayor con el cabello medianamente largo amarrado por una coleta y vestía de manera formal.- me alegra que el arma nueva sea de su agrado señor.- Vlad miro lo que tenía en su mano ¡Una pistola! En su vida había tomado una, y aunque le pesara tal pensamiento, esa arma no era nada fea. La estiro y la contemplo durante largo rato como un niño con un juguete recién comprado y esbozo una sonrisa. Es perfecta.- pensó en voz alta.
El otro hombre sonrió y asintiendo se dio media vuelta y saco una pesada maleta que puso sobre una mesa que estaba al lado. Al abrirla, saco algo a lo que el hombre llamo Harkonnen, y se la tendió a una chica cuyo uniforme dejaba ver más de lo que debía, una figura bien torneada y con las piernas más hermosas que hubiera visto. Vlad se reprimió a si mismo por esos pensamientos tan vergonzosos y levanto la mirada para encontrarse con ella.
Al escuchar el escándalo que hacía por lo grande del cañón y sus movimientos histéricos y hasta cómicos según él, comenzó a notar una cabellera rubia y unos ojos azules como el hielo. Miro su rostro y ahí estaba de nuevo, Seras Victoria en sus sueños solo que con otra ropa y otra personalidad. Sintió pánico y el miedo que le ocasionaba ese tipo de sueños y aunque normalmente despertaba en esos puntos, esta vez no ocurrió nada.
-¿Maestro?- Ella le había llamado maestro ¡Todavía ni terminaba la escuela superior y ya era maestro! Se preguntó porque el soñaba eso, porque ella tenía esa actitud tan rara y porque él tenía esa vestimenta tan horrible. Se dio cuenta de que ella lo miraba extrañada también y el intentando no parecer más idiota de lo que seguramente ya se veía contesto con toda la calma que pudo.- Te sienta bien el arma, es todo.- tratando de ocultar súbito y creciente temor se dio la vuelta para salir de allí y buscar algo que le ayudara a despertar. Pero vio que victoria bajaba su mirada y se entristecía alarmantemente. Esto a Vlad le dolió mucho y se dio la vuelta nuevamente para reconfortarla, nunca le había gustado verla triste aun en su propia pesadilla.
Pero justo cuando se acercaba a ella vio también a una mujer de aspecto intimidante en la poeta, de cabella largo y plateado y tez morena que le hablaba duramente ordenándole cumplir su misión. Y antes de que oyera cual era dicha misión abrió los ojos.
- Si sigues durmiendo llegaremos tarde. Levántate ya- dijo su rara victoria, la real de carne y hueso. Se lanzó hacia ella en un acto desesperado continuando con lo que iba a hacer en su sueño, agradeciendo por tener a esa victoria entre sus brazos, devolviéndolo a la realidad. Victoria le reconforto pacientemente y espero a que él se tranquilizara. Cuando se recuperó un poco pareció relajar los músculos y se sintió con la oportunidad de hablar, pregunto.
-¿Qué sucede?-
-Tuve un horrible sueño, Seras. Uno muy horrible. Yo era alto al parecer era malo, y estabas tú ahí asustada y triste. Había un hombre que me daba un arma y yo no sabía para que fuera, pero me asusto esa mujer, esa mujer de pelo blanco. No sé porque victoria pero sentí que ella era muy dura.-
Seras se abrazó a él y murmuro muchas palabras tranquilizadora, hasta que él se relajó y se dispuso a vestirse.
-Fue solo un mal sueño- Fue lo último que victoria dijo, tratando de convencerse ella también de sus propias palabras.
Este es pues, el primer episodio de la historia, espero que les guste y tendrá actualización más o menos semanal. Ojala me dejen reviews y les prometo que habrá capitulo doble.
Besos
Linda Kennedy
