Capitulo I

La noche estaba ya muy entrada, por la calle semi-oscura se veía el reflejo de un joven con su chaqueta arrastrándola de una mano, un chico de 17 años llamado Shirou Kamui, había salido mas tarde de lo que últimamente había acostumbrado, cada vez que terminaba de hacer su deber como dueño del antro se sentía atraído por aquel ambiente frívolo y terminante, sabia que no debía desvelarse tan seguido, o si no terminaría por repetir por tercera vez consecutiva la preparatoria, lamentablemente eso se había vuelto una adicción, cada vez que terminaba era atraído por todo aquello, pero es que no podía evitarlo la gente… es que todos lucían tan felices bailando, tomando y besándose… hace cuando había perdido la cuenta de con cuantas mujeres había estado, aun así todo era igual, (n/a sin desvalorizarnos chicas…) aun que no tuviera sentido seguir con esas prácticas, las necesitaba, le hacían creer que llenaría ese vació interno, tomaría sentido la vida al fin.

Llego a su casa y al entrar a su habitación se arrojo a su cama, estaba agotado, desde pequeño había quedado huérfano, no tenia hermanos ni hermanas, ni un pariente que respondiera por el, así que por un escaso tiempo permaneció en un orfanato, tuvo suerte de haber sido adoptado por un millonario famoso (n/a no, no es copia de Kaiba) un político corrupto, que tuvo que adoptar a un niño para ganar las elecciones para diputado de ese año, después de ganar se olvido de el. Para Kamui eso no era un problema, lo único que deseaba era una vida fácil, estudiando en los mejores colegios, con excelentes tutores y un "ejercito" de sirvientes dispuestos a atenderle en todas sus alocadas peticiones y necesidades, pero al terminar la secundaria… todo cambio…

Conoció a la gente de negocios de su padre adoptivo y decidió que lo que quería era solo mantenerse a si mismo y de ahí la idea de poner un antro… pero el estudio… de plano lo daba por poco, a pesar de que era muy chico no era tan tonto, estando solo se pueden formar los planes mas maquiavélicos que se pueden imaginar… aun así realmente le interesaba acabar de estudiar para darle gusto a su padre y dedicarse de lleno al negocio.

Al fin se quedo dormido...

7:30 a m

Suena el despertador, Kamui molesto por el ruido arrojo por la ventana que quedaba a su lado el ruidoso aparato… 5 minutos después

-joven Kamui!!- una mujer de aspecto gracioso y edad ya mayor se acerco a Kamui y lo movía –otra vez arrojando el despertador, ahora le pego a la señorita Arashi…-

-Arashi??- dijo Kamui mientras se levantaba perezosamente –se puede saber que esta haciendo ella aquí?-

-lo esta esperando desde hace 20 minutos, dijo que usted quedo de ir con ella a la escuela, no lo recuerda?-

-no…-

-ah no?...-

-dije no, esa es mi ropa?... solo dile que ahora bajo-

Mientras tanto una morena esperaba molesta en el piso de abajo, una sala muy lujosa, a Kamui, sabia que el la olvidaría, pero que mas da?!, siempre hace eso, -Kamui, cuando tomaras en serio a alguien?!- se decía a si misma imaginando no ser escuchada

-si lo dices por que te deje esperando, solo discúlpame, la respuesta a tu pregunta, es que nadie es i-n-t-e-r-e-s-a-n-t-e- deletreo esa palabra en su cara como diciéndole "me aburro contigo, gracias"

-aaaa!! Kamui que molesto, pero eso no quita mis ojos de ti-Arashi lo abrazo –vamonos de aquí, ya es tarde-

Así se marcharon a su escuela, el instituto "Emir Kusturica" (n/a me encanta ese grupo) la escuela mas cara de toda la región, Arashi no era la mejor amiga de Kamui, si quiera Kamui consideraba a alguien su amigo, pero eso no evitaba que tuviera a su grupo selecto de jóvenes con los que convivía, el era muy popular, como iba a pasar desapercibido el hijo del ahora alcalde, y mas por ser tan atractivo.

Las clases comenzaron, así como el sueño lo empezó a inundar hasta que no quedo conciente… de pronto se escucho un golpe al escritorio seguido por un grito que sobresalto a nuestro protagonista–Kamui Shirou!! Nuevamente durmiendo en mi clase, si tan aburrido se le hace, por que mejor no se larga a su casa-

-lo siento maestra… no volverá a pasar- dijo Kamui mirándola, pero aun con la cabeza baja, sabia que no le podía pasar nada dentro de un colegio tan caro y siendo el él alumno con mas dinero…

Varias horas después, había salido de la escuela, tenia la costumbre de al salir, hablaba a su chofer y minutos después ya estaba en casa durmiendo, pero ocurrió que como a cualquier persona le pasa, decide hacer algo que va fuera de su aburrida rutina, sintió el deseo de obedecer su instinto y no hablo, en su lugar comenzó a caminar, creía conocer el camino.

Llego a un puesto de revistas y se detuvo a verlas, una en especial le llamo la atención, una con pastas negras que decía con enormes letras

"creía haber perdido el sentido de la vida

Testimonio de una depresión"

Y justo cuando iba a tomarla, sintió como una mano tocaba su espalda –perdón- escucho la voz de un hombre muy profunda, volteo a verle, un hombre mayor que el, de estatura alta, piel blanca y portador de una bella sonrisa que no pudo evitar responder.

-no… no te preocupes- respondió

-perdona que me entrometa, pero… ¿acaso ibas a tomar esa revista?-

-pues…-

-es mía, yo la publico, ocurre que te vi desde el carro y cuando note que ibas a tomarla…-

-¿me estaba espiando?-

-yo… no, fue pura casualidad, lo juro- mintió –me llamo la atención, llevabas buen rato aquí parado, supongo que escogiendo cual llevarte-

-¿Qué le hace pensar que iba a tomarla?-

Aquel hombre tomo la revista, pago a la señora que atendía y empujo por el hombro a Kamui, no es que el fuese un psicólogo, pero entendía que una persona normal no camina con la cabeza baja pateando todo cuanto se encuentra.

Fuuma, era un hombre muy importante en el ambiente de la imprenta, mas bien era el dueño de una muy importante, era bastante solicitada, hacia un par de meses que se había "atrevido" a hacer su propia revista, la cual había pegado bastante, pues se había tomado la molestia de invitar a gente reconocida a participar en ella. A diferencia de Kamui el no siempre había tenido dinero, pero si un par de padres amorosos, una linda hermana menor y un montón de pretendientes bellas dispuestas a darse el todo por el todo por el, pero el nunca había tenido interés en ninguna de ellas, de hecho no se le conocía mujer alguna dentro de su historial.

-¿a donde me llevas?- pregunto serio Kamui -¿no sabes quien soy?-

-te llevo a comer, ¿no tienes hambre?, yo soy Fuuma, ¿Cuál es tu nombre?-

-no puedo creer que te hayas tomado la libertad de llevarme a comer, sin antes preguntarme si me interesa tu propuesta-

-pero sigues caminando, ¿eh?, ¡desde cuando te solté!- eso dejo en silencio a Kamui, aquel hombre tenia razón

-mi nombre es Shirou Kamui-

-eso es, muy bien, ahora nos entendemos-

Llegaron a un pequeño local, era el mas cercano, mientras comían hablaban de cosas triviales, hasta que Fuuma decidió retomar aquella pegunta por la cual había decidió que quería conocer a ese muchacho

-Vi como venias caminando, con una actitud derrotada, me recordaste a mí, cuando escribí ese artículo, creo que tú igual te identificaste conmigo, esa es la razón por lo que pensé que tomarías esa revista-

-tienes razón, si iba a tomarla- Kamui no sabia, en que momento le había agarrado tanta confianza a un extraño de cualquier forma cada vez iba profundizando mas la platica, después de dos horas ya estaba hablando de su infancia, siendo que nunca había hablado de ella

-por eso decidí hacerme dueño de un antro, creo que es mi única forma de sentirme importante e interesante-

-¿Qué no te has dado cuenta? Eres un muchacho interesante, solo que no sabes que lo eres, te encierras demasiado en tus rutinas-

-crees que algún día mi padre se de cuenta de que existo-

-claro que sabe que existes, que no lo veas no significa lo mismo- Fuuma vio su reloj, noto el cansancio de los ojos de su acompañante, noto lo extenuante que le resultaba mantener su ritmo de vida, así que decidió llevarlo a su casa.

Y así fue, lo llevo ante un grupo de sirvientes y especialmente una mucama preocupada por el, después de todo el nunca había llegado tan tarde a excepción de las veces que avisaba que saldría. Fuuma se marcho no sin antes pedirle su número de teléfono y preguntarle la dirección de su antro.

Paso una semana en la que Fuuma solía ir a visitar a Kamui cuando el estaba en el antro y ahí se soltaban hablando por horas, pues ambos tenían mucho en común. Aquel día Fuuma llevo a su hermana menor Kotori al antro, para presentarle a quien empezó a llamar "su mejor amigo" Kotori quedo enamorada de la belleza de aquel triste niño desde entonces condeno a su hermano a no dejarlo ir solo cuando se tratase de visitar a Kamui. Por otro lado Kamui le seguía el juego a la niña, estaba acostumbrado a que lo acosasen así que no le sorprendió en lo mas mínimo cuando Fuuma le dijo entre risas –le gustas a mi hermana- mas bien lo incomodo, pero no iba a decirle eso a su mejor amigo, y romper el corazón de su hermana, ¿Qué tal si el nuevo objetivo de Fuuma era el de unirlos? No lo sabia, pero no quería que por causa de una tontería echara a perder a la única que relación que había podido formar en 12 años (n/a: su único amigo que había tenido fue cuando el tenia 5 años jeje).

Tras un tiempo de establecer la amistad que había formado con Fuuma, se sintió en la confianza de aceptar una invitación a salir con el y Kotori a un café-bar tranquilo, y pasar un buen rato con ellos. Al llegar al lugar y tomar una mesa, comenzaron el chacoteo de siempre

-cuando estaba pequeña Kotori iba ir a la escuela, mi mama le pasaba la ropa y era el pleito de todas las mañanas, pero un día ella se levanto enojada gritando " ¡antena! ¡Antena mamá!" y todos la miramos extrañados, luego ella se quedo callada y dijo "mamá me pasas los calcetines?"- y todos soltaron la risa tras la pequeña "tragi-comedia" de Kotori

-Fuuma! No me dejes en vergüenza frete a Kamui- decía apenada la chica, acto seguido comenzó a sonar el celular de esta, y quizás como excusa para interrumpir la platica, se apresuro a contestar, alejándose del el lugar.

-se me hace envidiable el hecho de que ustedes puedan contar anécdotas de su infancia, por mi parte, solo hay las que te he contado y ni una de ellas es tan graciosa como las que tu me cuentas- tristemente aseguraba Kamui, Fuuma lograba un efecto muy especial en el, en el que podía hablar sin preocupación del "que dirán".

-hermano, me tengo que ir, me acaba de hablar Maxwell, es una emergencia, lamento dejarlos, con permiso- se acerco Kotori después de la llamada, se despidió y se marcho.

Paso una hora antes de que se marcharan del lugar, Kamui comenzó a sentir ese deseo de perderse, estaba demasiado deprimido y con la libertad que le ofrecía Fuuma, la tentación de explotar estaba muy latente. Así que le pidió a Fuuma que salieran a caminar, estaba apenas anocheciendo así que Fuuma decidió ir a un lugar donde podrían platicar sin ser interrumpidos por algo y lo llevo a su casa…

Apenas entraron al lugar, (n/a que se encontraba extrañamente solo) y al notar el silencio, Kamui rompió en llanto, al principio eran sollozos, finos que después se transformación en fuertes lamentos e incluso gritos, al verlo, Fuuma inmediatamente se aproximo a abrazarlo, con fuerza, mientras deslizaba una mano por su espalda para reconfortarlo –ya tranquilo- le decía al oído –yo estoy aquí contigo, no le temas a la soledad…- puso una mano sobre su nuca y con la otra le tomo por la barbilla, para Lugo besar sus tímidos labios muy suavemente, Kamui al inicio entro como en una especia de trance pero la calidez del afecto que le prodigaban le venció, correspondiendo pues aquel beso que se volvió apasionado tras unos minutos, se separaron al cabo de un rato, Kamui respiraba agitadamente nervioso, a penas empezaba a razonar sobre lo que había ocurrido, Fuuma solo lo observaba detenidamente y sonreía por lo bajo –perdóname… si te incomode…- susurro

-yo… no… te…- ahora fue Kamui quien se acerco apresuradamente a los labio de Fuuma besándolo salvajemente, sus lenguas saboreaban deseosamente el interior del otro, Fuuma correspondía sus besos e incluso se atrevió a meter sus manos sobre la camisa del otro rasguñando su espalda, haciendo soltar un gemido de placer a Kamui.

Nuevamente se separaron, pero ahora fue falta de aire, ambos se miraban, Kamui se sonrojaba por la mirada tan penetrante con que era observado, como si fuese un objeto sexual… que si lo era para Fuuma, tanta pureza era excitante para el, deseaba sentirlo, un poco mas… el corazón de Kamui latía a mil por hora, no estaba seguro de lo que iba a ocurrir y se aquello fuese un error…

-Kamui… antes que nada, quiero que sepas que tú me interesas mas de lo que puedes imaginar, entiendo si esto no te agrada o si no estas de acuerdo yo…- Fuuma se vio interrumpido

-… estoy de acuerdo, yo, yo creo que si… pero aun no me siento listo para formar una relación… así-

-solo déjame sentirte mió un poco más-

-si- dijo con el aliento cortado mientras sentía como era besado su cuello, mientras las expertas manos de Fuuma recorrían su cuerpo, quizás fue la impresión o deseo al sentir que unas manos ajenas a el le masturbaban lo que hizo que soltara un pequeño grito, ahogado por los labios de su ahora amante.

Fuuma pensaba que quizás debía de contenerse, pero no podía, cada vez que escuchaba la respiración apresurada de Kamui y sus chillidos de placer se encendía más, al grado de casi perder la conciencia.

Fue tanta la emoción que sin saber como fueron a dar con una pared, Kamui siendo recargado en ella besando el pecho al fin descubierto de Fuuma, se dejo llevar por la pasión que ahora los sometía a ambos muchachos.

Al cabo de un tiempo (n/a que ni yo misma se cuanto) los dos estaban en un sillón, Fuuma se encontraba sentado con un pantalón de pijama y Kamui desnudo pero cubierto por una sabana, estaba acostado, tenia su cabeza recostada sobre las piernas del primero, mientras que jugueteaba con una mano de Fuuma.

-te lastime?- pregunto Fuuma

-no…- respondió apenado recordando el acto sexual antes vivido -… acaso lo habías hecho antes…-

-hacer que?- jugueteaba Fuuma conciente de lo sutil que era Kamui

-pues.. Ya sabes…-

-no, ¿Qué cosa?-

-olvídalo-

-Kamui, ¿Por qué te interesa tanto saber ello? ¿Realmente es necesario?-

-yo, no se-

-te responderé, hace un par de años, lleve un muy sano noviazgo con alguien, pero al final descubrí que me engañaba, me sentí muy herido y desde entonces no he vuelto a estar con nadie-

-entonces ¿ese es un si?-

-no, ese es un ¡¿Qué te importa?!- contesto bromeando, la verdad era que Fuuma estaba incomodo ante la pregunta, de haber sabido que años mas tarde conocería a Kamui, había esperado para compartirlo con el, pero, ¡nadie sabe el futuro! (n/a salvo la escritora que es quien lo decide todo)