- Vamos Bella, despierta – me llamaba mi hermana Alice, que cuando se lo proponía podía ser muy insoportable.
- Ya voy Alice, ya estoy despierta! No hace falta q me grites! – le dije desesperada. Con los gritos que habia pegado se me iba a ser imposible dormirme de nuevo.
- Bella, no estas emocionada? Es nuestro primer día en la universidad!
Ella realmente si estaba emocionada y la verdad es que si estuviéramos en Phoenix también lo estaría. Pero no. Estábamos en Seattle.
- Chicas, bajen a desayunar! – grito Esme por 3ra vez. Odiaba a mi mama cuando gritaba a esta hora.
En ese momento entro mi hermano se asomo por la puerta de mi habitación y se quedo mirándola fijo a Alice al ver q estaba dando saltitos por toda la habitación. ¡Por toda mi habitación!
En ese momento me la quede mirando fijamente y se quedo quieta.
- Me voy a seguir con mi emoción a mi habitación, a ustedes no les gusta nada! – y nos saco la lengua.
- Si yo fuera tu seguiría festejando en el comedor mientras desayuno, mama se esta poniendo nerviosa. Saben como es – rodó los ojos y cerro la puerta mientras yo me levantaba y me reía junto con Alice sobre el comentario de Emmett. Tenía tanta razón.
- Vete a bañar y ponte esto – y me alcanzo una blusa azul con unos jeans ajustados que ella amaba, pero yo no. Pero si no me ponía esto íbamos a llegar tarde así que me puse lo que Alice me dejo.
Al terminar de cambiarme baje las escaleras y me llamo la atención no ver ni a Alice ni a Emmett en el comedor desayunando.
Cuando llegue a la mesa Carlisle se comenzó a quejar. Ufff.…
- Bella tienes que apurarte. No pueden ser todos los días así. Esme ya puso tu desayuno en esta bolsa, así que llévala y también llévale esto a Alice que tampoco pudo desayunar.
Me alcanzo las bolsas y las puse dentro de la mochila.
-Adiós papa, adiós mama! –grite lo ultimo ya que ella estaba en la cocina.
-Adiós Bella…suerte! - prácticamente su grito se escucho hasta en la calle, pero así era ella.
- Ten cuidado Bells. Aunque tal vez te reencuentres con alguien.. – Carlisle se notaba enigmático y preocupado y no entendía por que.
- Si, papa no te preocupes, y respecto a algún reencuentro lo dudo… - con quien me podía reencontrar?
Salí al garaje esperando ver a mis hermanos ahí, pero tampoco estaban. Ni ellos ni sus autos. Ahora tendría que ir con mi Ferrari que no usaba casi nunca.
Mire mi reloj. Eran las 7:30. no era tan tarde. De que se quejaban?
Subí al auto y en mi asiento encontré una nota de Alice:
"perdón por no esperarte pero mama insistió con que nos fuéramos, sabes como es…
Besos
Ali y Emm
P.D.: saluda a tu 'amigo' de nuestra parte."
Deje la nota tirada por ahí y comencé a andar por la carretera.
Mientras manejaba no me podía sacar de la cabeza el comentario de Carlisle y tampoco la nota de Alice.
No conocía a nadie en la universidad y con quien me podría "reencontrar"?
A los únicos con los que me podría reencontrar no estaban en la ciudad. Alice me había dicho que los Masen se habían ido a estudiar a Nueva York, así que no había posibilidades de encontrarme con ellos.
Estaba tan metida en mis recuerdos con los Masen, no pasaba un día en el que no los recordara, había tenido una hermosa infancia gracias a ellos y en especial por Ed…
En ese momento, paso un flamante volvo plateado, como a 100 km/h.
Realmente dude que fuera hacia la universidad, faltaba solo una cuadra para llegar. Con un poco de suerte se estrellaría contra un árbol. Por no solía tener demasiada suerte con mis deseos.
Llegue al aparcamiento y solo encontré un lugar disponible, al lado de ese volvo que acababa de llegar, y el desquiciado que manejaba estaba apoyado en el. Por lo visto, no se encontró con ningún árbol por el camino.
Baje del auto y después de cerrar la puerta me dirigí hacia el edificio, pasando por al lado de ese maniático.
No había terminado de hacer 5 pasos desde que me baje de mi auto que escuche una voz aterciopelada detrás de mi.
- Deberías aprender a apretar mas fuerte el acelerador, sabes?
Estupido propietario de un flamante volvo
Estaba furiosa pero no le iba a contestar no valía la pena. Ya me había levantado de muy mal humor como para que siguiera arruinando mi día.
Seguí caminado, y sentí una mano agarrarme del brazo. Me detuve y me di vuelta para ver dos ojos verde esmeralda, eran hermosos, pero se me hacían conocidos pero no recordaba de donde. Seguí observando al chico y su rostro era el mas precioso que había visto en mi vida y ni hablar de su cuerpo…
Habre estado en ese estado mirándolo como una idota como unos 10 minutos, hasta que salí de mi ensoñación, cuando vi una mano que se moví delante de mi cara.
- Hola, te sientes bien? – parecía preocupado y yo mas. No quería que pensara mal de mí. Parecía una retrasada mental como lo estaba mirando.
- Ehh...si, solo me marie un poco, ya estoy bien – me sonrío, seguramente ya se habría dado cuenta – Hola – trate de cambiar de tema – Necesitas algo? – y mire su mano que aun sostenía mi brazo.
Me dedico una sonrisa,
- Solo quería presentarme. Soy el desquiciado que conduce el volvo. Mucho gusto. – y me tendió la mano, mientras se reía.
- Oh…mucho gusto – estreche su mano y me uní a sus risas. – Por cierto, sino quieres morir estrellado contra un árbol, maneja mas despacio.
Me observo serio durante unos segundos y le devolví la mirada, pero la desvíe lo más rápido posible para que no me sucediera lo mismo que antes.
No se que fue lo que le causo gracia, pero comenzó a reírse.
- Si no te importa tengo q ir a mi clase – le dije fríamente.
-¿Que clase tienes? – pregunto antes que me diera la vuelta.
-Historia – odio esa materia, pero ya me había resignado, si quería estudiar abogacía me tendría que llevar bien con esto.
-También yo, vamos juntos – en su voz se noto el tono de felicidad que utilizo y no entendí el motivo. Me puse seria de golpe.-
- Si no te importa, claro. – y me observo esperando a que le respondiera.
No quería tratarlo mal, o por lo menos no tanto, así que acepte y enseguida me dedico una sonrisa que me derritió.
Comenzamos a caminar cuando siento su brazo en mi cintura. De donde saco la confianza?
Mire fijamente su brazo y luego lo mire a el, que seguía sonriéndome, pero algo en mi rostro le advirtió que alejara sus brazos de mi cuerpo.
-Cuanto hace que nos conocemos? – dije mientras el sacaba su mano de mi cintura – Cinco minutos?
-Mmm… - miro su reloj – En realidad 7 minutos – y me miro y comenzó a sonreírme – Pero es como si te conociera de toda la vida.
Mire sus ojos verdes, y por un momento también me pareció que lo conocía de toda la vida.
-Eres nuevo también? – le pregunte para cambiar de conversación.
-En la universidad, si. En la ciudad no. Por lo que parece tu también, ¿De donde eres?
-Nací aquí, pero a los 8 años nos mudamos a Phoenix - al decir esto ultimo hizo un gesto de dolor, el cual no comprendí – Que sucede con Phoenix?
En su rostro se notaba la tristeza que sentía.
-Solo que mi novia se fue para Phoenix y ni siquiera me lo dijo, me abandono. Pero no importa, ya paso mucho tiempo, aunque odio esa ciudad. ¿Y por que volvieron?
En ese momento alguien grito un nombre el cual no lo logre entender y el se dio vuelta, y yo imite su movimiento. Vi a una chica rubia que lo saludaba con la mano y el le devolvía el saludo.
-Nos vemos en el almuerzo – le grito la rubia.
-Si, claro – le contesto.
-¿Tu novia? – de repente sentí una punzada de miedo a que me dijera que si.
Pero su risa, me tranquilizo un poco.
-No!!,Por Dios no!! Es mi hermana. Pero dime, ¿por que volvieron?
-A mi mama no le gusto Phoenix y decidieron volver, mi papa donde valla tiene trabajo asegurado ya que es uno de los mejores médicos del país, así que no había excusa para no volver y esperaron a que yo terminara la secundaria para hacerlo. – bufe, si había una excusa, nosotros, sus hijos. A ninguno de nosotros nos gustaba Seattle, aunque desde ayer Alice comenzó a demostrar lo contrario.
-¿Tienes novio?
-mmm… n... – en ese momento me acorde de Edward otra vez – en realidad tuve uno desde los 5 años – en ese momento me puse roja, por la tontería que iba a decir, pero no importaba – y cuando me fui a Phoenix nunca terminamos oficialmente, así que técnicamente, si , tengo novio. – y comencé a reírme por lo que acaba de decir. ¿A el que le importaba si tenía novio?
Sin embargo, cuando mire su hermoso rostro, estaba serio y eso me asusto.
-¿Que sucede?
-No tendrías que haber dicho eso, seguro que al chico le dolió mucho no haber tenido una ruptura limpia, seguramente el también odia Phoenix.-
Seguía con esa mirada seria sobre mi y por un momento me hizo sentir culpable.
-No quiero que te sientas culpable, pero no porque hallan tenido 8 años, no significa que no halla sido importante para el o…para ti.
Lo mire seriamente, y se dio cuenta que era muy ridículo lo que estaba diciendo, pero en el fondo sabia que tenia razón.
Entramos al salón pero todavía estaba vacío.
-En Phoenix no dejaste ni ningún novio…y algún corazón roto? – volvió al tema de antes, cuando se dio cuenta que había notado su cambio de humor sobre el tema de el noviazgo de mi infancia que me parecía completamente ridículo.
-Puede ser… - le conteste, volviendo a su pregunta. No podía decirlo con precisión, no había podido despedirme de todos. Sonreí ante eso.
-No te pudiste despedir de todos, ¿verdad? – se unió a mis risas mientras asentía con la cabeza. No sabia porque le estaba diciendo esto.
-Esta bien, enserio, eres muy linda, como para no tener novio o…lo que hallas tenido. No se de que te preocupas.
Hablaba serio, y con una dulzura en su voz que me derritió por completo.
La verdad era que si me preocupaba, apenas me conocía y no quería que pensara mal de mi.
