¡YAHOI! !He vueeeeeeelto! (Inner: de entre los muertos...) Algo así (^^) En fin, espero que os guste esta pequeña historia (Inner: que para variar es NaruHina...) ¡Por supuesto!

Summary completo: [UA] Porque así se sentía Naruto cada vez que encaraba a Menma, cada vez que intentaba hacerle entender que no estaba solo en el mundo, y él lo rechazaba, pero seguía intentándolo, por él, por sus padres, por las dos Hinatas, porque eso era lo que debía hacer como hermano, como hijo, como novio y como amigo. "¡Déjame en paz idiota!" "¡Como si pudiera imbécil!" "Me-Menma-kun..." "Yo soy mejor que él" "¡BASTA MENMA!" "¡Parad!" "No vuelvas a acercarte a ella Namikaze..." "¿O sino qué?" "Yo misma te arrancaré los huevos".

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto (al cual pienso matar lenta y dolorosamente como no termine de una puñetera vez la cuarta guerra ninja, que ya me tiene hasta los mismísimos con tanto recuerdo y tanta batallita...)

Estúpido I

Terminó de arreglarse y echó un vistazo a la cama de al lado, donde el idiota de su mellizo seguía roncando como si no hubiera mañana. Su expresión se tornó en un rictus de desprecio y salió de la habitación que ambos compartían directo a la puerta de casa. Ya estaba a punto de salir cuando una voz lo interrumpió.

- ¿No vas a desayunar? – su agarre en torno al pomo se endureció al escuchar la voz tranquila y siempre amable de su padre. Por toda respuesta abrió la puerta y salió dando un portazo, sin siquiera responder. Minato suspiró con resignación, preguntándose cuando aquel niño de pocas palabras pero amable se había tornado en el arisco adolescente de ahora.

- ¿Se ha ido? – dijo una voz de mujer.

- Ha dicho que no tenía hambre – contestó él con una sonrisa. Kushina entrecerró los ojos mirándolo con detenimiento, pero Minato no perdió la sonrisa. Finalmente ella se dio la vuelta y se encaminó a grandes zancadas a la habitación que sus dos hijos compartían. En el salón Minato suspiró aliviado, no preocuparía a Kushina, porque sabía que entonces ella se culparía, y eso no era justo. Si había culpables, en todo caso serían los dos.

- ¡NARUTO! ¡DESPIERTA DE UNA VEZ! ¡VAS A LLEGAR TARDE ´ TTEBANE! – los nada amables gritos de su esposa tuvieron el efecto de animarlo un poco.

- ¡¿LAS OCHO Y CUARTO?! ¡MALDITO MENMA! ¡¿POR QUÉ NO ME HA DESPERTADO?!

- ¡NO LE ECHES LA CULPA A TU HERMANO!

- ¡SOLO PIDO UN POCO DE SOLIDARIDAD ´ DATTEBAYO! – el golpe que escuchó a continuación y los posteriores andares furiosos de su adorable mujer consiguieron aliviar en parte la tristeza que albergaba en su interior. Lo siguiente que ocurrió fue que un borrón amarillo pasó volando junto a él y salió de casa apresuradamente sin darle tiempo a reaccionar.

- ¡NARUTO, EL ALMUERZO ´ TTEBANE! – gritó Kuhina asomándose por el umbral y lanzándole un par de bentōs.

- ¡¿Para qué narices me das dos?!

- ¡Menma olvidó el suyo! – Kushina cerró la puerta de golpe dejando a su hijo con la palabra en la boca para acto seguido dirigirse hacia la cocina y empezar a remover los cacharros farfullando cosas sin sentido. Minato se acercó a ella y la abrazó por la espalda.

- Se le pasará – le dijo intentando tranquilizarla – es sólo una etapa – a Kushina le tembló el labio, pero no se movió. Sabía que esas palabras no eran ciertas, aunque en el fondo de su corazón deseaba con toda su alma que lo fueran.

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Repanchingado en su asiento, Menma observaba con desprecio e indiferencia al resto de sus "compañeros" de instituto. Los primeros minutos de la jornada escolar siempre eran un caos, y a él le gustaba mirar ese caos y recrearse en su pensamiento de que él era mejor que todos ellos, porque lo era, y eso nadie podía negárselo.

- ¡Eh Menma! – no se molestó en contestar - ¿y Naruto? – siguió sin hacer caso.

- ¡Déjalo Kiba! ¡Lo más probable es que el muy idiota se haya quedado dormido!

- Lo que no entiendo es por qué no vienen los dos juntos… Lo normal es que los hermanos se quieran y se lleven bien… Al menos eso dicen los libros – Menma los fulminó a todos con la mirada, él no tenía obligación de cuidar del retrasado mental de su hermano, era obligación de sus padres o de…

- Me-Menma-kun – aquella voz tímida, suave, casi un susurro, sí consiguió atraer su atención – e-esto… ¿p-por qué n-no vienes c-con nosotros? N-no ti-tienes por qué e-estar a-aquí so-solo. – Y ahí estaba, la otra persona que sí tenía obligación de preocuparse por Naruto: Hyûga Hinata, la novia de su mellizo.

Hinata se mordió el labio inferior y comenzó a jugar con sus dedos, fruto del nerviosismo, consciente de que, aunque no lo estuviera mirando directamente, Menma sí la estaba observando a ella. ¡Y como no hacerlo! La pequeña, inocente y dulce Hinata tenía un cuerpo de escándalo con unas proporciones perfectas, por mucho que ella se empeñase en ocultarlo sus generosos pechos, su curvilínea cadera, su menuda cintura y su redondeado trasero se apreciaban perfectamente bajo el uniforme. Menma se humedeció los labios pensando en cómo sería arrinconarla contra una esquina, quitarle la ropa y recorrer aquel cuerpo escultural con sus manos.

- Ni lo pienses Namikaze – una sonrisa de superioridad se extendió por el rostro de él.

- ¿Y qué es lo que estoy pensando si puede saberse, Hyûga?

- En unicornios, no te jode – Menma alzó una ceja.

- ¿Ah sí?

- Sí, y en cómo vestir a tus barbies cuando llegues a casa – el tono irónico de la voz hizo que ampliase aun más su cínica sonrisa y se girara por fin hacia la voz.

- No me digas – su réplica la recibieron unos ojos opalinos llenos de ira, cuya propietaria pareciera que quisiera matarlo.

Todavía delante del moreno, Hinata pasaba la vista de uno a otro, temerosa de que fuesen a empezar una pelea, ella odiaba que la gente se pelease.

- Hi-Hina-chan, p-por favor – la aludida no se inmutó – p-por favor – repitió Hinata. Ahora toda la clase los estaba observando, todos conocían el mal carácter de Namikaze Menma y la Hinata mayor. Justo cuando parecía que la cosa iba a ir a peor una voz aguda y chillona a la vez irrumpió en el aula distrayéndolos a todos.

- ¡MEEEEEEEENMA! ¡¿POR QUÉ COÑO NO ME HAS DESPERTADO GILIPOLLAS?! – el aludido se volvió furioso hacia el dueño de la voz: su siempre molesto hermano mellizo, Namikaze Naruto.

- No soy tu niñera – Naruto bufó y se acercó a él, quedando sus rostros a escasos centímetros. Menma no apartó la vista, al contrario, intensificó aún más la mirada. Naruto entrecerró los ojos, tratando de averiguar qué pasaba por la cabeza de aquella versión de sí mismo de cabello negro y expresión amenazante.

- Toma – le espetó finalmente plantándole en todos los morros uno de los bentōs que le había lanzado su madre antes de irse – te lo dejaste en casa – Menma no lo cogió, sino que lo dejó caer sobre su regazo. Naruto frunció el ceño – lo ha hecho mamá, así que o te lo comes o te lo comes – una amplia sonrisa le apareció en el rostro adornando sus facciones – además – añadió dándose la vuelta – creo que es tu plato favorito – y dicho esto se lanzó a abrazar a una sorprendida Hinata, que daba gracias al cielo porque su hiperactivo novio apareciese just in time para salvar la situación.

Detrás de ellos, Menma seguía observando el bentō impecablemente envuelto que tenía sobre las rodillas. El odio empezó a fluir por sus venas ¡¿y a él qué cojones le importaba que esa mujer que se hacía llamar su madre le hubiese hecho su plato favorito?! Vislumbró un papelito sobresalir de entre el nudo del lazo. Lo cogió con aversión y lo desdobló para ver lo que ponía:

Te he hecho gambas rebozadas ¡Espero que te gusten´ttebane!

Arrugó el pedazo de papel con ira. El hecho de que su madre se preocupase por él (porque ese papelito era un signo de que su madre estaba preocupada) no cambiaba en lo más mínimo sus sentimientos. Estaba a punto de lanzarlo a la papelera cuando la voz de la otra Hinata lo interrumpió.

- Piensa un poco antes de actuar imbécil – Menma la miró iracundo ¿por qué demonios no se metía ella en sus asuntos y lo dejaba tranquilo?

Aquella mirada de profunda aversión no la asustaba, ya estaba acostumbrada a las expresiones y a las palabras amenazantes que salían de la boca de Menma. No. No caería en su juego, sabía que en el momento en que bajase la mirada se acabaría todo. Segundos después Kurenai-sensei entró en el aula haciendo que todos se sentaran y que los que no eran de esa clase se fueran a la suya propia. Ella suspiró, sintiendo una opresión en el pecho y mirando para su pequeña prima, sentada a su lado, alegrándose de que no tuviese que sufrir lo que estaba sufriendo ella, porque estaba segura de que Hinata no lo soportaría.

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El timbre sonó anunciando el recreo y los alumnos salieron en tropel del aula sin esperar siquiera a que el profesor terminase de explicar.

- ¡Naruto! ¡Vamos al baño a hablar de cosas de chicas, así que no nos sigas! – gritó una chica pelirrosa empujando a Hinata fuera del aula.

- ¡Tengo derecho a saber lo que decís de mí ´dattebayo!

- ¡Te lo advertimos Naruto! – volvió a gritar ella con el puño en alto antes de salir definitivamente del aula.

- Sakura-chan da miedo´ttebayo…

- Va va, no te deprimas, probablemente vayan a hablar de tu pequeño pene y eso no te conviene…

- ¡¿Y tú de donde demonios sacas que sea pequeño eh?! ¡Ero-Sai!

- ¿Entonces es verdad?

- Te voy a…

- ¡Jajajaja!

- ¡Oe Kiba! ¡Deja de reírte!

- A nadie le interesa saber ese tipo de cosas, Naruto – le dijo la prima de Hinata pasando junto a ellos - ¡Chôji! ¡Deja de comer como un cerdo y mueve el culo! ¡Vosotros también! – dijo señalándolos – Tengo ganas de un partido – murmuró.

- Hina-chan también da miedo – dijo Chôji llegando a su lado. Los demás asintieron viendo como la chica salía del aula.

- Ni Sasuke ni Gaara se van a librar – dijo el Inuzuka. Naruto asintió con un gran suspiro, sabía perfectamente el origen de la ira de la Hyûga mayor. Como si sus ojos siguieran sus pensamientos estos se clavaron en su hermano mellizo, que en estos momentos se encontraba tirado en la silla de cualquier manera, con una mirada de desprecio pintada en unos ojos tan azules como los suyos, que ahora recorrían a todos los estudiantes que allí se encontraban.

- ¿No vienes? – le gritó Sai cuando ya estaban por salir del aula.

- ¡Ahora voy! ¡Vosotros id tirando! – Sai siguió la mirada de su amigo, se encogió de hombros y salió. Si Naruto quería ser masoquista él no se lo iba a impedir ¿Cuándo se cansaría de recibir decepciones y rechazos? No lo entendía, aunque claro, él tampoco tenía hermanos.

El rubio se plantó en dos zancadas delante de su mellizo y lo miró fijamente. Menma le devolvió la mirada con hastío.

- ¿Dónde está el bentō? – fue lo primero que se le vino a la cabeza, y al momento de decirlo se sintió estúpido, aunque ni él mismo sabía a veces como lidiar con Menma.

- Lo desintegré con mi visión láser – le contestó su hermano con sorna. Al momento sintió alivio, aquello significaba que no lo había ni tirado ni roto. Se aclaró la garganta y le hizo la pregunta.

- ¿Quieres venir y jugar con nosotros? – como la gran mayoría de las ocasiones en las que le hacía la misma pregunta (y piensa gran mayoría porque a veces Menma directamente lo ignora), Menma lo miró como sopesando si darle una paliza o simplemente ignorarlo. – Vamos Menma, lo pasaremos bien… - el aludido siguió sin contestar - … si no vienes por mí… entonces ven por Hina-chan ¡estoy seguro de que se alegrará un montón de poder darte una paliza´ttebayo! – terminó diciendo con una gran sonrisa zorruna en la cara.

- Vete a la mierda – le contestó finalmente su "otro yo" levantándose de su sitio y dejándolo allí de pie, plantado como un estúpido. Y es que así se sentía Naruto cada vez que trataba de hacerle entender a Menma que no estaba solo y él lo rechazaba, estúpido, pero lo seguiría intentando, hasta que lograra traspasar las impenetrables barreras que su hermano había erigido en torno a su corazón.

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- Ne Hinata ¿por qué te torturas de esa manera? – la Hyûga miró a su amiga pelirrosa sin entender a qué se refería. Sakura suspiró – me refiero a… ya sabes…

- ¡Sakura! – le gritó una chica rubia que se encontraba allí con ellas.

- ¡Pero es que no puede seguir así! ¡Un día de estos va a salir malparada!

- Lo que la frentuda quiere decir es que tú no tienes la culpa de nada, Hinata.

- ¡Oh! – exclamó Hinata dándose cuenta de lo que querían decir sus dos amigas. – N-no os preocupéis por mí, es-estoy bien – dijo con una sonrisa – pero Naruto-kun y Menma-kun… - se llevó las manos al pecho y se las estrujó contra este arrugando su perfectamente lisa chaqueta. Ambas se miraron y suspiraron con resignación.

- ¡Escúchame Hinata! – dijo la rubia poniéndose delante de ella con los brazos en jarras - ¡Tú no tienes la culpa de nada! ¡Si esos dos llegan a las manos y quieren matarse entre ellos que se maten! ¡No tienen por qué meterte a ti en medio!

- Ino-chan…

- La cerda tiene razón Hinata, no es culpa tuya que te enamoraras de Naruto…

- Sakura-chan...

- … A fin de cuentas nadie escoge a quien amar – terminó con un deje de amargura. Hinata enseguida se sintió mal por su amiga, sabiendo que la situación con Menma era muy parecida a la que ella misma estaba viviendo con cierto Uchiha frío y arrogante.

Ino las miró a las dos de hito en hito y soltó un enorme suspiro de resignación. Meneó la cabeza y se subió de un salto al lavabo para sentarse.

- Eso os pasa por enamoraros de la persona equivocada – Sakura la fulminó con la mirada.

- ¡Claro! ¡Como doña perfecta está saliendo con el mayor pervertido de todo el instituto pues… - al punto Ino enrojeció.

- ¡Al menos Hinata y yo estamos con quienes queremos! – la peliazul se las quedó mirando como empezaban otra de sus típicas peleas, no se preocupó, porque, al contrario que Naruto y Menma, sabía que Ino y Sakura no se decían las cosas en serio.

El chirrido de la puerta del baño interrumpió la "acalorada" discusión entre las dos amigas. Las tres se volvieron descubriendo así a una chica pelirroja de gafas, ligeramente más alta que ellas: Uzumaki Karin, la prima de Naruto y Menma. Sin mediar palabra esta le entregó una cajita a Hinata y se inclinó a modo de respeto.

- Ka-Karin-san – dijo Hinata con las mejillas rojas a causa de la vergüenza. – N-no es necesario q-que… - pero la chica ya se había dado la vuelta y salía por la puerta del baño. Hinata miró la cajita que Karin le había dado y la abrió curiosa. Dentro había una horquilla roja con un adorno en forma de espiral y un papel. La Hyûga lo cogió curiosa y lo abrió para leerlo. Sakura e Ino se inclinaron sobre su hombro para ver lo que ponía. En él figuraba una sola palabra:

Gracias.

La rubia y la pelirrosa se miraron entre sí, confusas, sin tener ni la más mínima idea de lo que aquello significaba. Pero Hinata sí lo comprendió. Apretó los labios, le dio la cajita con la horquilla a Ino y salió por la puerta a todo correr. Encontró a Karin a punto de bajar las escaleras y aceleró el ritmo.

- ¡Karin-san! – gritó. La Uzumaki se dio la vuelta y abrió la boca sorprendida al ver a Hinata – N-no hacía falta que-

- Sí hacía falta – la cortó ella – puede que tú no te des cuenta, pero tu sola presencia hace que Naruto se sienta mejor – Hinata bajó la cabeza.

- N-no es verdad, si-siempre estoy causándole problema, p-por mi culpa siempre se está peleando c-con Menma-kun…- terminó con una sonrisa triste.

- No te tortures de esa manera Hinata, uno no escoge de quien se enamora, y si el imbécil de Menma no puede aceptar que tú has escogido a Naruto en vez de a él no es tu culpa, sólo de él y de su orgullo herido, y en última instancia de Naruto por no enfrentarlo como es debido… - Hinata le sonrió, agradecida por sus palabras amables - … y también mía – ante esta última frase la peliazul se la quedó mirando sorprendida. – No estuve ahí cuando me necesitaban y…

- ¡Eso no es verdad! – Exclamó Hinata negando efusivamente con la cabeza - ¡Has hecho por ellos muchas cosas! – Karin sonrió con algo de tristeza.

- Sí que es verdad, si no me hubiera centrado tanto en mí misma, si le hubiera prestado más atención a Menma en su momento, entonces… tal vez… - Hinata le cogió las manos y negó con la cabeza frenéticamente. Karin le sonrió, agradeciéndole que intentase hacerla sentir mejor, al menos tenía la certeza de que uno de sus primos había escogido a la chica adecuada.

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El timbre volvió a sonar, esta vez anunciando la hora de la comida. Los diversos estudiantes se dirigieron a la cafetería a comprar su almuerzo o bien se dispersaron por el patio con sus bentōs caseros. El grupo de Naruto y Hinata se encontraba en su lugar de siempre: el campo que se encontraba tras el polideportivo, sentados bajo un gran árbol que les proporcionaba sombra. A pesar de ser otoño hacía bastante calor.

- ¡En serio Chôji! ¡No sé cómo puedes comer tanto! – exclamó Ino señalando la enorme caja de almuerzo del Akimichi llena de comida hasta los topes.

- Pero es que estoy creciendo y…

- Déjalo mujer, no seas problemática – dijo un chico moreno con el pelo recogido en una coleta alta. La rubia lo fulminó con la mirada. Odiaba que Shikamaru le dijese que era problemática, además, si no hacía algo un día de estos Chôji iba a morir de indigestión. A su lado Sai suspiró y se acercó a su novia abrazándola y tratando de calmarla.

- ¡No empecéis´dattebayo! – exclamó Naruto.

- Oye Naruto ¿que tú no traías un bentō? – le preguntó Kiba. El rubio asintió - ¿entonces por qué te estás comiendo del almuerzo de Hinata? – El Namikaze sonrió ante la pregunta.

- ¡Porque Hinata-chan siempre se molesta en hacerme comida y está de rechupete´ttebayo! – dijo sonriente y abrazando a su novia por la espalda tomándola por sorpresa y haciendo que esta se sonrojara.

- Ne Sasuke-kun – llamó Sakura acercándose a un chico moreno de porte serio - ¿quieres que compartamos? – le dijo extendiéndole su propio bentō. El Uchiha la miró con frialdad y Sakura bajó la cabeza avergonzada y empezó a retirar la caja de comida, sabía lo que aquella mirada significaba sin necesidad de explicaciones.

- ¡Claro que quiere Sakura-chan! – exclamó de nuevo Naruto arrancándole el bentō de las manos a la pelirrosa y plantándolo en las de su mejor amigo - ¡Es solo que el amargado del teme no sabe como pedir las cosas adecuadamente! – Sasuke lo miró como queriendo asesinarlo allí mismo.

- Na-Naruto-kun, no creo que Sasuke-kun… - empezó Hinata, pero entonces Sakura se levantó y le largó un tremendo golpe en la cabeza al rubio dejándole casi inconsciente.

- Idiota – dijo el Uchiha con una media sonrisa. Nunca lo admitiría ni bajo tortura, pero le encantaba ver a la Haruno enfadada, o avergonzada, o con cualquier emoción que él le provocase, era excitante ver lo rápido que le cambiaba el humor.

- No deberías meterte donde no te llaman – dijo otro chico pelirrojo al lado de donde había caído el Namikaze.

- Problemáticos – fue lo único que dijo Shikamaru. Hinata rió, aquellas escenas eran de lo más habituales. Giró la cabeza hacia su izquierda y miró a su prima o, como la llamaban sus compañeros y profesores, la "otra Hinata", aunque para ellos era simplemente Hina-chan. ¿Que por qué se llamaban de igual forma? Las dos habían nacido exactamente el mismo día y a la misma hora, y a sus madres, que eran cuñadas, les había parecido de lo más divertido ponerles el mismo nombre. A ellas no les molestaba, sobre todo porque era muy fácil distinguirlas: mientras que Hinata era bajita, tímida y tenía una melena larga, su prima, Hina-chan, era alta (al menos varios centímetros más alta que ella), de carácter fuerte y con una media melena que siempre llevaba recogida en una cola de caballo, y en esos momentos, Hinata podía afirmar, sin temor a equivocarse, que su prima era una de las personas más desgraciadas sobre la Tierra. Con un gran suspiro se incorporó y se sacudió la falda.

- ¿Hinata-chan? – preguntó su novio - ¿Adónde vas? – ella le sonrió.

- V-voy a refrescarme un poco, te-tengo algo de calor – dijo echando a andar hacia el edificio.

- Te acompañamos – dijo Ino haciendo ademán de levantarse, pero Hinata negó con la cabeza.

- N-no hace falta, vu-vuelvo enseguida – y dicho esto desapareció tras la pared gris del polideportivo. Los demás se quedaron mirando el lugar por el que se había ido algo extrañados.

- A saber que le hiciste – dijo el pelirrojo dirigiéndose a Naruto.

- ¡Pero si yo no…

- Eres un dobe – dijo Sasuke. Naruto enrojeció molesto.

- Gaara, Sasuke ¡que os den! – gritó dándoles la espalda y enfurruñándose como un niño pequeño. Los demás rieron.

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Una vez que Hinata llegó a la altura del polideportivo se aseguró de que no la veían y echó a correr a toda velocidad hacia el interior del instituto. Una vez dentro disminuyó el ritmo y se dirigió a las escaleras. Las subió, deteniéndose en el segundo piso y enfilando el pasillo donde estaban las clases de segundo curso. Se paró frente a su aula, respiró hondo, abrió la puerta y entró. Tal y como había supuesto, Menma se encontraba allí dentro, solo. Sintió un escalofrío al ver sus ojos mirarla y recorrerla de arriba abajo. Vaciló un instante pero luego se adentró al interior del aula, preparada para tener una conversación "sincera" con el Namikaze, las cosas no podían seguir así.

Menma sintió abrirse la puerta y pensó que alguno de sus estúpidos compañeros se habría olvidado algo. Así que giró la cabeza dispuesto a hacer sentir incómodo al que fuera para que se largara cuanto antes. El aula a la hora de comer era su santuario, todos lo sabían. Pero cuando vio a la pequeña Hyûga Hinata en el umbral de la puerta pensó que el destino tenía una cruel forma de reírse de él, enviándole a la única persona que, en teoría, no podía tocar, no sin ganarse el odio eterno y total de su hermano, de sus padres y, probablemente, el de ella y Hyûga, aunque, ahora que lo pensaba bien, odiar ya lo odiaban ¿no?

- ¿Dónde está tu guardián? – le preguntó en tono burlón, Hinata desvió la vista sonrojada.

- Na-Naruto-kun no es… - empezó la chica.

- ¿Ah no? – en aquel breve lapso de tiempo Menma se había acercado a ella, y ahora sus rostros estaban casi pegados. Hinata enrojeció todavía más por la cercanía y, con paso tembloroso, trató de alejarse de él deslizándose pegada a la pared. Pero Menma interpuso el brazo en su camino impidiéndoselo.

Hinata tragó saliva, pensó que sería buena idea ir a buscar a Menma y tratar de convencerlo para que fuera a comer con ellos. Así, al menos, mitigaría un poco la angustia y la ansiedad de su prima. Pero ahora ya no creía que fuese tan buena idea. Sin embargo no se amilanó, y abrió la boca dispuesta a decirle lo que quería.

- ¿P-por qué n-no vienes a co-comer con no-nosotros? – la lengua se le trabó más de lo normal, pero aún así continuó – A-anda, v-ven, n-nos gustaría mu-mucho, esp-especialmente a Naruto-kun y a Hi-Hina-chan – Menma enarcó una ceja, pareciera que él la ponía todavía más nerviosa que el corto de su mellizo, y eso solo hizo que una sonrisa de superioridad se extendiese por su rostro.

- ¿De verdad? – dijo haciéndose el sorprendido, Hinata volvió a tragar saliva y asintió - ¿Y a ti? – le preguntó atrapando un par de mechones negro-azulados entre sus dedos y acercando los labios a su oído - ¿Te gustaría que fuese? – le susurró peligrosamente bajo. Hinata sintió un escalofrío recorrerle la espalda y asintió, lentamente, como si fuese un robot. Menma sonrió y Hinata soltó una exclamación cuando sintió los labios de Menma recorrer su cuello. Intentó apartarse pero él la sujetó de las muñecas y se las aprisionó contra la pared.

- Me-Menma-kun… P-para… - pidió con voz trémula – P-por favor – suplicó. Lejos de hacerle caso, el Namikaze llevó sus manos a las piernas de Hinata y comenzó subirlas lentamente, disfrutando del tacto de la suave piel de la chica, Hinata abrió mucho los ojos, adivinando lo que él pretendía, y comenzó a sacudirse con violencia ¡ella amaba a Naruto por dios! ¡No iba a traicionarlo ni por su mellizo ni por nadie! - ¡No! ¡B-basta! – protestó.

Al sentir a Hinata retorcerse y protestar se enfureció. La obligó a separar las piernas clavándole la rodilla contra el muslo y rozando sus intimidades. Hinata era suya, él la había visto primero, su hermano no tenía ningún derecho a robársela.

- ¡NO! ¡Pa-Para! ¡Dé-déjame! ¡Me-Menma-kun!

- Soy mejor que él – siseó con furia mirándola directamente a sus orbes opalinos, Hinata abrió la boca sorprendida ¿así que de eso se trataba? ¿Menma se creía con más derecho que Naruto a "poseerla"? Su sorpresa inicial se transformó en enfado, pero no le dio mucho tiempo a canalizarlo porque Menma capturó su boca con avidez, devorándola con agresividad. Hinata se negó a responder al beso, y aprovechó la distracción para volver a intentar liberarse, sin éxito. De pronto oyeron voces provenientes del pasillo, y rogó al cielo porque no entraran allí y los vieran en esa situación, aquello podría dar pie a muchas malinterpretaciones.

Menma interrumpió el beso al oír voces en el pasillo, y maldijo interiormente ¡¿quién coño se atrevía a interrumpirlos?! Pero no tuvo mucho tiempo para analizar la situación, puesto que sintió como su cuerpo era empujado con fuerza hacia atrás y este tropezaba con los pupitres que había a su espalda. Cuando tomó consciencia de la realidad vio que la puerta del aula estaba abierta y que Hinata ya no se encontraba allí. Dio un puñetazo a la mesa que tenía más cerca, furioso, un poco más y en estos momentos tendría a Hinata entre sus brazos gimiendo su nombre.

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Cuando llegó al final de la planta Hinata paró de correr y se detuvo a descansar. Le temblaba todo el cuerpo y dudaba que sus piernas pudieran sostenerla. Se apoyó contra la pared y trató de normalizar la respiración y de que su corazón volviese a latir a un ritmo normal. Por el mismo camino por el que había venido ella vio acercare a tres figuras. No logró distinguir de quienes se trataba, pero sí de que dos de ellas estaban discutiendo. Empezó a moverse hacia el otro lado para intentar que no la descubrieran. Empezó a subir las escaleras a paso lento: uno, dos, tres escalones… le faltaba muy poco para quedar oculta de la vista…

- ¿Hinata? – su corazón se paralizó. - ¿Hinata eres tú? ¿Te encuentras bien?

- Ka-Karin-san, es-estoy bi-bien – dijo sin volverse – ha-hasta luego – comenzó a subir de nuevo pero notó que la agarraban del brazo y la obligaban a girarse.

Karin contuvo un grito de espanto cuando vio el rostro sudoroso de la peliazul. Tenía el pelo alborotado, el uniforme mal puesto y lágrimas en las mejillas, todo ello impreso en una expresión de absoluto terror.

- ¡Vaya, chica! ¿Has tenido una sesión de sexo duro con Naruto o qué? – dijo una voz burlona detrás de la pelirroja. La Uzumaki se giró furiosa.

- ¡Cállate Suigetsu! – le espetó. El chico que había a su lado, de pelo naranja y expresión más amable, de nombre Jûgo, suspiró.

- Karin tiene razón, calladito estás más guapo.

- No he dicho nada ma-

- ¡Como no te calles te rompo la cara! – le gritó ella. Al punto Suigetsu enmudeció, era la primera vez en su vida que veía a Karin de esa forma, y su instinto de supervivencia le sugirió que si en un futuro quería tener hijos, cerrase el pico.

Karin, algo más calmada, se volvió hacia Hinata. Volvió a mirarla y Hinata desvió la vista, sumamente avergonzada ¿qué pensaría la prima de su novio al verla en aquel estado? Mientras tanto, la mente de Karin trabajaba a toda velocidad; si de verdad Hinata hubiese tenido sexo con Naruto en una de las aulas entonces no estaría sola, ni mucho menos tan asustada como parecía. Tragó saliva, dándose cuenta enseguida de lo que podía haber pasado, y endureció el agarre en torno al brazo de la Hyûga.

- ¿Ha sido Menma? – la sombra de horror que se materializó en sus ojos se lo confirmó, detrás de ella Suigetsu y Jûgo ahogaron sendos gritos de sorpresa. – Nos vamos – le dijo sin soltarla y obligándola a caminar detrás de ella.

- ¿Ka-Karin-san? ¡Es-estoy bien! ¡So-solo necesito calmar…

- ¡No, no estás bien! – le gritó ella deteniéndose bruscamente y volviéndose a mirarla - ¡Por dios Hinata! ¡Si parece que acabases de ver un muerto! – la chica bajó la cabeza, sabiendo que lo que decía la Uzumaki era verdad, debía de tener un aspecto horrible. - ¡Vamos! – echó a andar volviendo a tirar de ella. Esta vez Hinata no protestó y se dejó arrastrar - ¡Decidle a Naruto y a Hina-chan que Hinata no se encontraba bien y la llevé a su casa! ¡Y ni una palabra más ¿entendido?!– les gritó a sus dos amigos por encima del hombro.

- ¡Descuida! – le contestó Jûgo. Y dicho esto las dos chicas desaparecieron escaleras abajo.

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Naruto armó un berrinche cuando Suigetsu y Jûgo le dieron el mensaje de Karin ¡si Hinata-chan tenía algún problema o no se sentía bien era su deber el cuidarla! A su lado, Hinata había fruncido el ceño, y les había preguntado (de muy malas maneras) qué es lo que le pasaba exactamente a su pequeña prima. Los dos chicos no supieron muy bien que contestar, y automáticamente ella había salido corriendo en dirección al edificio por donde Hinata había desaparecido. Por las dudas y vacilaciones en las contestaciones de Jûgo y Suigetsu supo inmediatamente lo que había pasado, o al menos tenía una leve idea.

¡Oh sí! ¡Alguien iba a sufrir mucho!

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Apoyado contra la ventana, Menma había observado como su prima Karin arrastraba a una vacilante Hinata fuera del instituto y desaparecían las dos en dirección a la casa de la peliazul. Apretó el marco de la ventana, si tan solo hubiera tenido unos minutos más… entonces, quizás…

- ¡TÚ! – inmerso como estaba en sus pensamientos no se había dado cuenta de que alguien había entrado en el aula. Se giró y lo siguiente que notó fue un tremendo puñetazo en el estómago que le cortó la respiración. Retrocedió boqueando y agarrándose la zona afectada – No vuelvas a acercarte a ella, Namikaze… - exigió la voz. Él sonrió con arrogancia al reconocerla.

- ¿O sino qué? – preguntó incorporándose con algo de dificultad ¡vaya si pegaba bien la muy zorra!

- Yo misma te arrancaré los huevos – y sin decir una palabra más salió del aula dejándolo allí plantado.

Menma levantó el puño y lo estrelló contra la ventana rompiendo el cristal, la pequeña Hyûga Hinata sería suya, como que se llamaba Namikaze Menma.

Fin

¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? ¿Merezco algún review? Bueeeeno... Me alegraría decir que este puente de Todos los Santos me ha servido para tomarme mi tiempo y volver a escribir... Pero eso haría sentir mal a mi parte responsable (Inner: tendrías que estar haciendo trabajos para clase) Lo sé TT.

Chicos/as, ¡espero que os haya gustado este primer capítulo! En principio iba a ser un oneshot, pero me estaba quedando larguísimo, así que lo partí en dos y dije "Mejor hago un two shot"; pero el segundo capítulo (guardado a buen recaudo en mi portátil) también me quedó muuuuy largo (a mi entender), asi que se acabará convirtiendo en un three shot (Inner: o al menos eso esperas) Sí, porque si no... [el tercer capítulo ya lo tengo a medias :)]

En fin ¡muchísimas gracias por pasaros por aquí! ¡Nos leemos!

¡Ja ne!

bruxi