Flaqueza de corazón
Saint Seiya The Lost Cavas, ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada y Shiori Tenshirogi
Hola de nuevo, traje otro drabble.
Fuimos unos ingenuos, en especial yo, por haberte arrastrado hasta este desastre, por mi insensatez tú ya no estás aquí Dohko, diste tu vida para salvar la nuestra. Fui tras mi maestro para luchar a su lado, y ahora lo he perdido a todo, a aquel que consideraba como un padre, y a la persona que amaba. En el momento en el que Hades apareció amenazando nuestras vidas tú te interpusiste entre todos los presentes y el Dios, quisiste salvar a tu querido discípulo Tenma y proteger Athena, tu lealtad como caballero fue tan grande como para sacrificarte por los demás.
Fui demasiado débil en comparación contigo, una vez más tuviste que protegerme, pero esta vez no volviste a mi lado para sonreírme como lo hacías cada vez que me sacabas de algún peligro; siempre estuvimos juntos, cuidándonos las espaldas el uno al otro, pero en esta ocasión mi fuerza flaqueo y aquello te costó la vida.
La agonía que sentía en el momento en el debimos escapar del castillo de Hades dejándote solo para enfrentar al Dios, me provocó tal dolor que deseaba desfallecer. El verte de pie resistiéndote a la adversidad y yo alejándome cada vez un poco más, fue una tortura, solo fui un tonto ingenuo al creer que podríamos solos contra un Dios.
La llegada al santuario fue demasiado desoladora, cuando Athena pregunto por el bienestar de cada uno de nosotros, no pude evitar quebrarme lágrimas se acumularon en mis ojos luchando por salir, las oculte arrodillándome y agachando la cabeza, no podía pensar que tú ya no estabas en este mundo.
Ahora en la oscuridad de la noche y la soledad de mi templo, mi corazón flaquea y me recrimina mi debilidad, el no haber podido hacer nada es el peor error que pude cometer, un error que le costó la vida a la persona que amaba.
—Perdóname por haber sido tan débil Dohko —esta vez rompo en llanto, la guerra santa me ha quitado todo, mi familia, mis amigos y en especial a ti y tu dulce sonrisa. La debilidad finalmente se pagó con sangre y llanto.
