Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling

Este fic participa en el reto temático de junio del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".


Fleur estaba sentada en la sala de los Weasley; la madriguera estaba extrañamente silenciosa ese día; después de todo, la reciente batalla en la que el líder de la luz había perdido la vida, estaba fresca en las memorias de todos, y nadie estaba con ánimos de bromear.

Su prometido se acercó a ella, se sentó a su lado y la abrazó.

— ¿Has enviado las invitaciones a tu familia y a tus amigos? — preguntó el pelirrojo.

— Si — hizo una pausa — hablando de la boda… creo que no deberíamos casarnos— susurró ella, no quería tener a toda la familia de su novio escuchando esa conversación.

— Ah, entiendo — replicó Bill abatido, la sonrisa que hasta hace un segundo estaba en su cara, se borró— Espero que encuentres a alguien mejor.— comentó mientras acariciaba la cicatriz que le había infligido el hombre lobo.

— No seas tonto Bill, no lo digo por eso, ya te he dicho muchas veces que no me interesa lo que pasó con Greyback, me refiero a que… — bajando la voz continuó — no se siente correcto.

El chico la miró confundido, no seguro de entender a lo que su novia se refería.

— No entiendo.— Dijo rompiendo el silencio.

La rubia suspiró, miró a su alrededor para asegurarse de que no hubiera moros en la costa.

— Me refiero a que estamos en guerra, no estoy segura de que una boda sea lo mejor, además de que tengo miedo. No quiero que mi familia venga aquí, están seguros en Francia y me da miedo que sean atacados.

A la chica se le empañaron los ojos, se mordió el labio mientras trataba de reprimir las lagrimas, pero Bill acercó el rostro al suyo dándole un suave beso para tranquilizarla.

— Fleur, todo va a salir bien, tranquila amor. Además creo que una boda es justo lo que se necesita para olvidarnos de esa guerra. — opinó el pelirrojo con una sonrisa mientras le acariciaba el cabello.

— Que nos olvidemos de ella no significa que no estamos en el medio.

Un silencio incomodo se instaló entre los dos.

— Lo sé, pero entiéndeme cariño. Podemos morir en batalla, no sabemos cuando se terminara o siquiera si ese infierno va a concluir. Pero quiero poder disfrutarte, como mi esposa, no importa si solo sean días, semanas o años. Quiero estar contigo.

La rubia empezó a llorar, abrazándose al cuerpo de su prometido, mientras éste, le acariciaba la espalda, tratando de calmarla.

— Te amo Bill — dijo entre sollozos.

Él sonrió, se separó un poco de Fleur para poder besarla; cuando el aire empezó a faltar, se alejó y preguntó.

— ¿Quiere casarse conmigo señorita Delacour? ¿O ya cambió de idea? Porque déjeme decirle que en cuanto diga "acepto" no se va a deshacer de mi. Nunca.

Ella no pudo evitar reír — Por supuesto que si, señor Weasley. — dijo en tono juguetón, aunque después se puso seria — y espero que nunca me dejes.

— Haré lo posible amor, para nosotros y nuestros futuros hijos.

—¡Hermano! ¿Aún no te casas y ya estás planeando hijos? — bromeó uno de los gemelos.

El pelirrojo mayor fulminó con la mirada a Fred, pero gracias a él, el ambiente se había aligerado.

— Que bien que has aceptado ser mi esposa, porque no veo la hora de que sea nuestra luna de miel.— le susurró en el oído a su novia.

Ella se sonrojó y miró al otro alejarse con sus hermanos.