Cuando era niño solía venir mucho a ver a mis tíos a esta cabaña en el bosque, lo adoraba muchísimo porque soy un chico aficionado a las criaturas mágicas y cosas sin explicación y aquí podía oír a seres que nadie pensaba existían. El tiempo pasó, yo crecí y mis tíos abuelos se fueron haciendo más y más viejos. Ahora ya no viven en esta cabaña, decidieron volver a Inglaterra para poder vivir sus últimos días allá, nunca entendí esa decisión ya que la mayor parte de su vida habían estado en esta cabaña ubicada en un bosque en Francia. Mi madre me dijo que si alguien no reclamaba derechos sobre este lugar tendrían que venderlo, no quería que eso ocurriera, no podía pasar. Fue por ello que le dije a mi madre que quería vivir aquí, a pesar de que eso conllevaba alejarme de la familia y estudiar en un país extraño ─aunque no tanto─ con personas que quizás no me agradarían. Era una persona bastante hostil cuando llegaba a ambientes nuevos y los primeros meses fueron horribles, demasiada adaptación. Felizmente el lugar donde estudio está lleno de extranjeros de diversos países, domino muy bien el idioma y no le caigo mal a la gente de la Facultad.

Todo parecía bien, pero mi curiosidad siempre es más fuerte y no puedo negar que cada noche los ruidos de animales y criaturas extrañas llaman muchísimo mi atención. Una tarde decidí darme un baño en un lago del bosque. Sí, arriesgado y estúpido, pero ese lugar estaba a una temperatura ideal y tenía ganas de aventura. El baño estuvo bastante normal y no había pasado nada extraño, hasta que vi una sombra a mi alrededor. Parecía un hombre de cabello largo, pero era muy grande para ser un hombre común. No logré verlo a la perfección y cuando se alejó escuché un fuerte aullido. Algo me decía que podía haber lobos en un lugar así, pero no me pasó por la cabeza algo tan descabellado como un hombre lobo. Esto no era los libros de fantasía que me regalaba mi tía abuela en los cumpleaños.

Estaba tranquilo en aquella laguna, me sentí relajado y animado. Todo parecía en calma hasta que escuché un ruido y unas aves comenzaron a huir por arriba. Era extraño, pero juré haber oído un grito de una persona en ese momento, y eso era mucho decir ya que a este bosque no suele venir nadie. Realmente nadie.

─¿Qué haces en este bosque? ─oí de repente, abrí los ojos y me encontré con un hombre desnudo con rasgos animales, bastante vello corporal donde no es tan común, un cabello largo y rubio, ojos azules y un rostro muy sereno. Se encontraba manchado de sangre por lo que supuse era él quien había hecho algo horrible.

─¿Q-quién eres? ─musité con impresión, verlo en esas condiciones me daba algo de pavor, en especial tomando en cuenta que me encontraba sin ropa en el lago.

─Aquí no vienen demasiadas personas porque nos tienen miedo, pensé que nadie sería tan idiota para arriesgarse ─sus ojos cambiaron de color, un tono anaranjado se apoderó de sus ojos y una sonrisa se dibujó en su rostro.

Salí del agua lo más rápido posible y tomé mis cosas, no alcancé a vestirme cuando ya estaba corriendo, en vano porque él me iba alcanzando a gran velocidad. No era humano, o no lo era completamente. Por poco tropiezo, pero de nada sirvió todo lo que corrí, me alcanzó y se puso frente a mí de manera intimidante.

Stupide, no respondiste mi pregunta. Además, tu francés es pésimo… No eres de aquí, ¿verdad? Incluso yo que soy un medio lobo sé reconocer a los franceses de los ingleses. Pero ahora no interesa de donde seas, he comido muy poco hoy y creo que me vendrías bastante bien.

Idiot! Eres un verdadero idiota. Estoy aquí porque aquí crecí, en este bosque está la casa de mis tíos abuelos, ahora esa casa es mía. No permitiré que ninguna criaturita extraña me aleje del lugar que adoro. Menos un lobo apestoso como tú.

Lo empujé, y volví a correr en dirección a la casa, esta vez no me siguió. Dirigí la vista hacia atrás y lo vi alejarse rápidamente. No comprendía bien muchas cosas, pero su rostro me resultaba increíblemente familiar.