Nota de autora: Los personajes e historia de éste fic están basados en la saga de libros "Cazadores de sombras" creada por Cassandra Clare.
Viajar. Sus largos años de vida le habían enseñado que lo mejor para olvidar era viajar. Tras una intensa hora discutiendo con su copa de whisky ambos decidieron que volvería a dar la vuelta al mundo. Sí, eso es lo que haría: empezaría por el sur de España e iría subiendo por toda Europa, luego volaría dirección Asia y…. el sonido del timbre le hizo volver de nuevo a la realidad, no le apetecía recibir visitas así que mandó un mensaje de fuego al otro lado de la puerta:
"En estos momentos el Gran Brujo de Brooklyn no le puede atender. Perdone las molestias"
Segundos más tarde recibió otro mensaje de fuego como respuesta:
"Soy Catarina. Sé que estás aquí, fui yo quien te ensenó el truco del contestador automático. Abre".
Con un chasquido de dedos hizo que la puerta se abriera dejando entrar a su amiga.
-Dios Santo Magnus, esto es… es….- no encontraba el adjetivo adecuado para semejante escena: lo que había sido el elegante salón ahora prácticamente era un vertedero; varias cajas de comida decoraban el suelo, había ropa distribuida por todas partes, al igual que botellas de alcohol. En medio del salón, sumergido en una blanca bañera de mármol se encontraba el brujo. Su cuerpo era demasiado largo para ese recipiente y sus extremidades hacían derramar espuma por el borde llenando de agua esa preciosa alfombra persa que meses atrás no permitía que nadie pisara.- ¿Qué estás haciendo con tu vida?-
-Hemos decidido que daremos la vuelta al mundo- su voz dejaba ver su estado de embriaguez.
-¿Hemos? – Levantando una ceja e inspeccionando la zona en busca de alguien más. Él le mostró la copa que seguidamente besó.- ¿Iréis los dos solos?- Sarcástica.
-¡No! Contigo-. La miró directamente a los ojos haciendo que sintiera lástima por él: hacía muy mala cara y las lágrimas habían creado hileras de rímel que recorrían sus mejillas.
-Emborracharte y jugar a los trotamundos no hará que superes lo de Alec. ¿Por qué no hablas con él?-
-¡No!- negando con autoridad.
-No puedes culpar eternamente a un chico de 19 años por equivocarse, tienes que poner fin a esto-.
-Por eso debemos hacer el viaje, porque aquí estoy estancado, no avanzo, si no avanzo no hay movimiento y sin movimiento no hay cambio-.
Tres días después ya estaban visitando la "Sagrada Familia" en Barcelona. Dos semana más tarde, durante su visita al Vaticano, se dió cuenta de tres cosas: la primera que Catarina tenía razón y el viaje no logró quitar a Alexander de su cabeza; la segunda que ya no podía seguir sin él, lo necesitaba, al día siguiente volvería a Nueva York a buscarlo y la tercera, que el submundo italiano, al igual que el francés y el español, estaban alborotados y no había ningún nefilim vigilando. Esto ya no podía ser casualidad, algo iba mal. Decidieron ir a las "Catacumbas de San Calixto", en Roma, donde habitaban en sumo secreto los Hermanos Silenciosos del país. Sin haberlo planeado llegaron en el mejor momento: el director del Instituto junto con el líder de cada uno de los clanes del submundo, un representante de los Hermanos Silenciosos y el Santo Papa estaban reunidos. La figura del Papa era de los pocos mundanos que conocía de la existencia del mundo de las sombras y sus cazadores.
-Alabado sea el Señor- todo eran suspiros de alivio y caras de esperanza cuando los vieron aparecer.-Por fin responde a nuestras peticiones de ayuda excelentísimo señor Bane – todos los presentes le hicieron una reverencia, incluido el nefilim, eso solo podía significar que fuera lo que fuera lo que estaba pasando no era nada bueno.
-¿De qué petición habláis?- No estaba entendiendo nada. Los reunidos intercambiaron miradas.
-¿No ha recibido ninguno de nuestros mensajes?- negó con la cabeza y empezó a preocuparse.
-Hemos estado un poco desconectados las últimas semanas- se disculpó Catarina Loss. La verdad es que simplemente apagaron sus teléfonos móviles y rechazaban cualquier mensaje de fuego que les llegase.
Ambos quedaron de piedra cuando supieron la gravedad del problema: el Círculo, liderado una vez más por Valentine Morgenstern, había vuelto a resurgir pero mejor organizado y con nuevos objetivos: ya no se trataba solo de acabar con los subterráneos, también tenían que ser eliminados todos aquellos que los defendieran y los mundanos que fueran un peligro para el resto ( primero se limitaron solo a delincuentes y después se extendieron a enfermos que según ellos debilitaban la especie).
-¿Con que ejercito cuenta?- quisieron saber.
-Antiguos miembros del primer Círculo, repudiados que están creando, nefilims que detestan al submundo y por primera vez trabajan junto a demonios.
-¿Demonios?-
-Sí. Cogen a grupos de demonios y a cambio de que les ayuden en ésta guerra y con la promesa de que nunca más volverán a nuestro mundo les perdonan la vida. Pensé que el Instituto de Nueva York, tras los primeros ataques, ya le había informado Gran Brujo de Brooklyn-.
-¿Los han atacado?- Aterrado.
-Prácticamente todos los Institutos hemos sido atacados, por suerte, han sido muy pocos los que han caído- les explico apenado el cazador de sombras- Mi gente se ha dividido: los mejores guerreros han sido enviados a Idris, y el resto vigilan día y noche su ciudad. Están habiendo muchas bajas así que toda ayuda, aunque sea tarde, es bienvenida- casi suplicando. Pero Magnus ya no lo escuchaba, había encendido su teléfono y estaba mirando la gran cantidad de mensajes y llamadas que tenía desde todos los rincones del mundo. Hacía dos semanas el Instituto de Nueva York lo había llamado nada menos que diez veces ¿Y si era Alec? ¿Y si algo malo le había pasado mientras él se emborrachaba mirando la Torre Eiffel? Se sintió la peor persona del mundo y el pánico lo invadió bloqueándole por completo, ni siquiera se dio cuanta cuando su amiga le quito el teléfono.
-Tienes un mensaje de Alexander – literalmente le arrancó el móvil de sus azuladas manos para escucharlo.
"Hola…hem Magnus soy yo… sé que te prometí que ya no te volvería a llamar ni a molestarte más pero… bueno las cosas se han puesto bastante feas. Sé que todo el mundo te está pidiendo que vengas. No lo hagas. Esto es peligroso y no parece que vaya a mejorar, quédate donde sea que estés. Me alegro que por mi culpa no quieras coger el teléfono, quizá gracias a eso no te pasará nada… mmm no sé cómo acabará esto… pero…. hem… solo quería decirte una vez más que lo siento mucho y que conocerte ha sido lo mejor que me ha pasado y espero que si hay otra vida pueda volver a verte, aunque bueno… supongo que a ti no te hace ilusión. Siento mucho haber sido tan idiota, de verdad. ¡Ah si!. Me voy a Idris, supongo que solo quería despedirme. Me hubiese gustado verte una vez más. Nunca te lo dije pero…" el chillido de Clary interrumpió al chico "¡Alec! ¡No!" Se escuchó un fuerte estallido y la llamada se cortó.
Con las manos temblorosas el brujo intentó llamar a su ex, pero el teléfono del otro no daba señal.
-En Idris no hay cobertura- intentó tranquilizarle el vampiro que ni él mismo se creía sus palabras, todo el mundo escuchó el ruido y los gritos antes de perderse la conexión.
Continua en capítulo dos.
