Nota: Los personajes pertenece a la cadena de TV. ABC. Gracias por crearlos, son maravillosos.

Nota: Gracias también algunas de las personas que escriben aquí me han dado un montón de ideas sobre nombres y situaciones.

CAPÍTULO 1.

Mientras Janet se dirigía a casa, las palabras de Eddie seguían retumbando en su cabeza. Se marchó llorando de la habitación del hospital. En su interior sabía que esa podía ser la última vez que pudiera hablar con él y no podía soportarlo. Lo había perdido todo, ya no tenia nada por lo que seguir, qué era lo que iba a hacer ahora.

Había estado intentando poner su mejor cara durante la fiesta de compromiso de Hannah, sonriendo y hablando con Pizza Girl y con Aubrey, y tratando de alejarse lo más posible de Rooster, no podía mirarle sin volver a escuchar a Eddie echándola de la habitación.

Sentada en el sofá de su casa intentaba poner en orden sus ideas, pero no sabía por donde empezar. Qué iba a ocurrir ahora, cómo sería ya su vida sin él. Y él qué estaría sintiendo ahora mismo. Estaba segura de que nunca la perdonaría. Él nunca podría olvidar que ella se había acostado con Rooster, simplemente porque había creído que él lo había hecho con Rory, sin preguntarle y sin confiar lo suficiente en lo que había entre ellos. Cómo había podido en solo un momento tirar por la borda todo lo que había conseguido con Eddie. Las salidas a cenar juntos, los paseos cogidos de la mano, los dulces besos en el parque y por supuesto las noches de amor en su habitación, todo estaba finiquitado, simplemente por su maldita inseguridad. Cómo había sido tan idiota de hacer caso a las palabras de Rooster sobre Eddie y Rory, y cómo pudo no darse cuenta de que las palabras de Rory sobre lo triste que parecía Eddie, eran sólo una trampa y producto del rechazo que acababa de recibir. Y ahora ella estaba llorando y con el corazón roto y Eddie la odiaba tal vez como nunca lo había hecho antes con nadie, y ella no sabía como arreglar lo que había hecho, cómo iba a pedirle perdón si ni siquiera podía mirarle a la cara sin sentirse la persona más despreciable del mundo. Sin darse cuenta, rendida por el cansancio de no parar de llorar y de pensar, se durmió en el sofá. Durante toda la noche las pesadillas se apoderaron de ella, y fue incapaz de descansar realmente ni un solo minuto.

El sol comenzó a entrar por la ventana y despertó a Janet de su sueño. Había sido la peor de su vida y aún ni siquiera sabía como iba a continuar sin Eddie. Decidió que tenía que volver a hablar con él y intentar solucionar algo. No sabía ni lo que le iba a decir, ni como, pero al menos tenía que intentarlo.

Se ducho, y mientras el agua resbalaba por su cuerpo seguia viendo la imagen de Eddie en aquella cama de hospital, lleno de moratones y mirandola con aquella expresión de odio en sus ojos. Porque narices no había parado el coche a la puerta de Eddie cuando lo vio besandose con Rory y la había roto su hermosa cara , por lo menos ahora no se sentiría como una autentica basura. Había sido tan tonta de acabar con la única relación que había tenido en su vida, y además con el mejor hombre que podría encontrar. Era la cosa más absurda que nunca había hecho y ahora tenía que intentar algo para solucionarlo, pero por dónde empezar. Estaba segura de que Eddie no querría hablar con ella, y nunca la perdonaría. Después de vestirse, salió de su casa y se montó en su coche, arrancó y salió a la carretera sin saber exactamente que hacer, pero casi sin sentido se dio cuenta que estaba conduciendo hasta el hospital. Llegó unos minutos más tarde y se dirigió derecho a la habitación de Eddie. Abrió la puerta lentamente, y le vio tumbado en la cama, parecía dormido, lentamente se acercó para comprobar si lo estaba. Luego se sentó en una silla cerca de la cama, observó el cuerpo de Eddie lleno de moratones. Ahora lo sabia perfectamente, le amaba como no pensó que nunca podría amar a ningún hombre. Durante casi toda su vida había pensado que jamás encontraría a nadie al que poder entregar su amor, y ahora al verlo tan indefenso en la cama, se dio cuenta que él era el hombre que siempre había estado esperando, el único al que podría querer sin reservas, entregándole todo lo que ella tenía para dar. Lentamente empezó a susurrar "Perdoname, yo jamás hubiera querido hacerte daño,tu eres de las pocas cosas buenas que me han ocurrido en la vida, y por nada del mundo quería causarte este dolor, pero yo soy tan insegura en todo lo que se trata de nosotros dos, que cuando te vi besando a Rory creí que todo mi pequeño mundo se desmoronaba, y lo único que fui capaz de hacer fue intentar ahogar el dolor que sentía en alcohol, y la mayor equivocación de mi vida fue acostarme con Rooster".

"No sé si algún día podrás perdonarme, porque no creo que yo misma sea capaz de hacerlo, pero si en el fondo de tu corazón has sentido algo por mi, me gustaría que pudieras comprender porqué hice lo que hice. Solo quería venir aquí para decirte esto que no has escuchado, y para decirte también que he tomado una decisión, me voy a ir de Knights Ridge, me iré a Providence con mis abuelos. Tal vez estando lejos de aquí pueda encontrar la paz que ahora necesito, estoy segura de que esto parece una huida y seguro que lo es, pero no me encuentro con fuerzas para seguir aquí y saber que nunca más en mi vida podré volver a estar cerca de ti. Tal vez está sea la última vez que te vea, y me gustaría decirte algo que tenía que haberte dicho antes, pero que nunca tuve el valor suficiente para hacerlo. Lo que quiero que realmente sepas es que te amo con todo mi corazón y que hubiera sido la mujer más feliz del mundo, si hubiera podido pasar el resto de mi vida contigo, pero lo estropeé todo y ahora ya nunca volveré a sentir esto por nadie más, porque tú siempre serás la única persona en el mundo para mí."

Mientras acababa de decirle aquellas palabras se acercó lentamente a él y le dio un suave beso en su mejilla. Lo veía dormir tan plácidamente, que le dio miedo despertarlo, pero el siguió sin despertar y ella se sintió aliviada. Se acercó a la puerta para irse mientras se volvía para verle por última vez, luego salió de la habitación. Cuando ella ya estaba fuera, Eddie abrió los ojos y dejó escapar las lágrimas retenidas en sus ojos durante todo su monólogo. Quería salir corriendo detrás de ella y decirle que él también quería pasar el resto de su vida con ella, pero su orgullo y el dolor de su cuerpo pudieron más que su corazón y simplemente golpeó su almohada intentando no gritar de rabia.

Janet estaba en casa recogiendo sus cosas cuando Hannah llamó a la puerta. Janet abrió, y al ver las maletas en el suelo del salón Hannah se dio cuenta de que algo no iba bien.

¿Te vas de viaje? - preguntó.

- Me voy a vivir a Providence con mis abuelos, tengo que hacerlo, ya no puedo seguir aquí. - Contestó Janet mientras una lágrima empezó a rodar por su mejilla.

- Janet, ¿ de que demonios estás hablando? - Hannah replicó con una expresión en su rostro entre confundida y enfadada. - ¿Les ha pasado algo a tus abuelos?.

- No se trata de ellos, se trata de mí. No puedo seguir viviendo aquí después de lo que he hecho, Hannah de verdad no puedo.

Hannah cada vez estaba más confundida, porqué Janet se iba, y en que momento lo había decidido.

- ¿Vas a explicarme que es lo que has hecho, y porque tienes que irte?

- ¿Quieres saber lo que hice?, pues he destrozado toda mi vida acabando con la mejor cosa que me había pasado, eso es lo que he hecho.

- Janet, de verdad no entiendo nada en absoluto.

- Hannah, me acosté con Rooster y se lo conté a Eddie, y el me ha echado de su habitación y de su vida, así de sencillo.

Hannah la miro con una expresión de dulzura y compasión, porque en ese momento al ver las lágrimas en sus ojos se dio cuenta que Janet estaba realmente enamorada de Eddie, y que el dolor de su corazón era tan enorme que no había nada en el mundo que pudiera mitigarlo.

Durante toda la noche, las dos amigas recordaron sus diez años de camaradería, sabían que iba a ser duro estar separadas, pero era lo mejor para Janet y Hannah la apoyaba, aún sabiendo que la echaría muchísimo de menos. Ya no tendrían esas largas conversaciones frente a una taza de café o de chocolate caliente, y no se reirían de las cosas más simples, pero muy muy divertidas. Esperaban que la separación no tuviera que ser muy larga, pero solo el tiempo cura todas las tristezas de la vida.

Por la mañana Hannah ayudo a Janet a colocar sus cosas en el coche. Janet la pidio que la mantuviera informada de todas las cosas que pasaban en Knights Ridge, las buenas y las malas. ,Ambas se despidieron con un fuerte abrazo. Hannah se quedó saludando mientras vio alejarse a Janet.

Aquella misma mañana Hannah se acercó al hospital para visitar a Eddie y saber lo que realmente estaba sintiendo.

- Estas echo un asco, chaval. - saludo a Eddie cuando entró en la habitación.

- Vaya, ¿qué haces aquí?. Si has venido a hablarme de Janet no te molestes, no quiero escuchar nada. - contestó Eddie con cara de pocos amigos.

- No vengo hablar de ella, sino de ti, ¿cómo te encuentras?, y no me refiero solo físicamente. - le dijo Hannah con una media sonrisa.

- Estoy bien, todo se cura, incluso las peores heridas.

- Eres muy mal actor, hace demasiados años que nos conocemos para que ahora pretendas engañarme. Se que no todas las heridas cierran, pero tu sabrás si prefieres dejar que las cosas buenas pasen por tu vida sin agarrarlas y no dejarlas marchar, aunque ahora es ya un poco tarde, porque ella ya se ha ido. - le dijo Hannah con cierta cara de melancolía. - Además no creo que tu seas el más indicado para poder juzgar a nadie, tampoco has sido un santo, y sabes lo que es estar perdido y agarrarte a lo primero que encuentras. Reflexiona sobre ello, y piensa las cosas.

- Si eso es todo lo que querías decirme puedes irte, no necesito saber nada más.

- Muy bien Eddie, como prefieras. Ya sabes donde estoy si algún día necesitas hablar. - se despidió Hannah mientras salia por la puerta.

Cuando Hannah se fue, Eddie empezó a recordar todos los buenos momentos que había pasado con Janet, el día que le dijo que si quería conocer al koala cantarín que vivía en su ático, la primera vez que fueron a cenar al escondite de Hugo, con aquellos primeros momentos de tensión que al final dieron paso a una agradable conversación, y la vuelta casa cuando la beso en la frente aunque lo que realmente deseaba era darle un gran beso y tenerla entre sus brazos toda la noche. Luego todo estuvo a punto de fastidiarse, cuando por su miedo al que dirían, no llevó a Janet a la barbacoa de Alison, y por fin llegó su primer beso, fue tan dulce y real, todo lo que había deseado durante todos los años que había estado con alguna chica, pero con ninguna había sentido lo que Janet le hacia sentir. Pero no podía alejar de su cabeza la idea de que ella se había acostado con Rooster. Era verdad que él había besado a Rory en el porche de su casa, pero antes de que la cosa fuera a más lo había parado, porque con quien realmente quería estar era con Janet. Lo que había logrado tener con ella era especial, no podía explicarlo, pero todo había cambiado en su vida. Y ahora estaba enfadado y dolorido y no solo físicamente, sentía como si le faltase el aíre para respirar. Cómo podía haberle hecho eso, no era posible que ella se hubiera acostado con otro hombre,aunque en el fondo de su corazón él sabía lo que era perder a alguien que has querido. Estaba frustrado, y no sabía como iba a continuar ahora su vida, pensó que nunca debía de haberse enamorado de ella.

El camino hasta Providence, se hizo eterno, no podía dejar de pensar en él, su imagen seguía en su mente y no podía apartarlo de su cabeza. Cuando llegó a la residencia de sus abuelos estaba agotada, necesitaba descansar. Sus abuelos estaban sentados en el porche y se alegraron al ver su coche, no esperaban su llegada, pero cuando vieron la expresión de su cara, comprendieron que algo no iba bien. Ella trato de explicarles lo que había pasado, pero las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos, y se le hacía totalmente imposible hablar. Lo mejor que podían hacer dadas las circunstancias era dejarla que durmiera y se relajara. Su habitación tenía un sofá – cama que podría servir para que se quedara aquella noche, al día siguiente ya tendrían tiempo de conversar y de buscar un mejor alojamiento para ella.

A la mañana siguiente Janet se despertó un poco aturdida, durante unos segundos no supo exactamente donde estaba, pero su primer pensamiento fue Eddie y en ese instante se dio cuenta de todo lo que estaba pasando. Tenía que explicar a sus abuelos porqué estaba alli, y porqué había decidido quedarse.

Su abuela había preparado el desayuno y la esperaban en la terraza. Janet se acercó y los besó a los dos. Se sentó en una silla y comenzó a beber su café. Parecía que nadie se atrevía a ser el primero en pronunciar una sola palabra. Por fin su abuelo tomó la iniciatiba.

- Janet, ayer nos dejaste muy preocupados. Tu abuela y yo necesitamos saber que es lo que pasa, cariño – dijo su abuelo.

- Lo sé, siento no haberos dicho que venia, pero necesitaba salir de Knights Ridge lo antes posible. Fue una decisión de última hora. - contestó Janet.

- Cariño, sabes que cuentas con nosotros para todo, y que cualquier cosa que te pase es como si nos pasara a nosotros. - dijo su abuela acariciandola la mejilla.

- Ya lo sé abuela, y os lo agradezco mucho, pero he hecho algo de la que no me siento en absoluto orgullosa, y creo que vosotros tampoco lo vais a estar. - contestó Janet con la tristeza reflejada en su mirada.

- Janet, estoy seguro que no será tan grave como tu piensas. Todo en esta vida tiene una solución, mas tarde o más temprano las cosas malas pasan y quedan las buenas. - dijo su abuelo sonriendola.

Janet explicó a sus abuelos todo lo que había pasado con Eddie, paso por paso, sin omitir ningún detalle, se sentia mal, y sabía que lo que les estaba contando les iba a decepcionar, pero era necesario hacerlo, al menos para conseguir un poco de tranquilidad.

Cuando acabó de contarles todo, sus abuelos se miraron y decidieron que era el momento de contarla una vieja historia.

- Janet, todos cometemos errores, pero si la persona a la que hemos dañado, nos ama de verdad, encontrará el camino hacia el perdón. Yo estoy seguro que Eddie te ama, aunque nunca te lo haya expresado con palabras. - comenzó diciendo su abuelo.

- Puede ser abuelo, pero la expresión de su cara cuando acabé de hablar con él no era precisamente la del amor, no sé si él será capaz nunca de encontrar ese camino hacia el perdón, a mi misma me cuesta no despreciarme por lo que hice. - contestó Janet.

Voy a contarte algo que pasó hace mucho tiempo cariño – dijo su abuela. - Cuando tu abuelo y yo nos hicimos novios era en año 1944. Los dos habíamos sido amigos durante años, como Eddie y tú. Poco a poco nos dimos cuenta que juntos estabamos muy bien, que la compañía de uno y el otro nos hacia felices. Comenzamos a salir como decis los jovenes de ahora, pero realmente no llegamos a expresar con palabras lo que sentiamos. Luego tu abuelo fue enviado a Francia a luchar en la II Guerra Mundial, yo me quedé aquí esperando su regreso, al principio recibía todas las semanas una carta suya, en ellas me contaba lo que hacian y los lugares que veian, pero nunca me decia que me amaba o que deseaba estar conmigo, yo me conformaba, pero era verdad que yo necesitaba saber si él sentia lo mismo por mi que yo, pero yo tampoco le puse en ninguna carta que lo extrañaba y que le amaba con locura. Poco a poco las cartas dejarón de llegar, hasta que ya no hubo más. Por entonces regresó del frente otro muchacho del pueblo que estaba con tu abuelo en Francia. Le pregunté que sabía sobre él, y me contó que lo había visto varias veces con una chica de allí, una chica francesa muy guapa. No sabes como me sentí en ese momento, quería morirme, me parecía imposible que lo que yo creía por su parte un sentimiento de amor no lo fuera, me enfadé mucho, me sentia dolida y engañada. Mis padres no estaban en casa y yo asalte litermente el bar de mi padre, necesitaba ahogar aquel sentimiento de perdida, y de dolor que me invadía. Cuando yo estaba en plena borracherá apareció en casa el hijo de un amigo de mi padre, le traia un recado. Ni siquiera recuerdo como pasaron las cosas, lo único que recuerdo es que unas horas después desperté en la cama con él. Imaginate como me sentí, el dolor que hacia unas horas había sentido, se había convertido en vergüenza. En el año 44 acostarte con un hombre que no era tu marido, y ni tan siquiera tu novio era un grave pecado. - contó Eddit a su nieta.

Janet estaba sorprendida por la historia que su abuela le estaba relatando, lo cierto es que jamás lo hubiera imaginado. Eddit continuó contando la historia.

- A la semana siguiente, tu abuelo regresó al pueblo, pero estaba herido y tubo que pasar varios días ingresado. Yo me acerqué al hospital a verlo, aún con un sentimiento de rencor hacia él por estar con otra mujer. Cuando entré en la habitación vi su enorme sonrisa que iluminaba todo, y que me hacía sentir tan feliz. No iba a reprocharle nada, pero tampoco iba a darle ninguna muestra de cariño, simplemente no podía. Después de contarme varias cosas sobre la guerra, empezó a hablarme de la chica de Francia, había pasado tiempo con ella, y le había hecho entender muchas cosas. Yo estaba a punto de saltar enfurecida, cuando lo que salió de su boca fue lo siguiente: '' Eddit, todo este tiempo que he estado lejos me he dado cuenta de que quiero pasar el resto de mi vida contigo, de que te amo como no lo hecho nunca. Quiero que nos casemos y que formemos una familia. Te quiero tanto". Aquellas palabras me dejaron fuera de juego, no podía creerlo, yo pensaba que me iba a confesar su amor por la chica de Francia y lo que estaba haciendo era confesar su amor por mí. En aquel momento me sentí aún más avergonzada por lo que había hecho. Sin darme apenas cuenta, empecé a llorar y decirle que no podía casarme con él porque había hecho algo terrible que nunca me perdonaría, y me fui corriendo. No volví por el hospital, quería estar tan lejos de él como pudiera, me sentía tan desgraciada, había perdido al hombre que amaba por no saber esperar una explicación. Semanas mas tarde, Jack, tu abuelo se presentó en mi casa, necesitaba hablar conmigo, necesitaba una explicación de mis palabras y de mi reacción. Como pude le conté todo a sabiendas de que aquello acabaría de matar lo que había entre nosotros, pero tenía que ser sincera con él, se lo devía. El silencio fue su única respuesta, y su mirada atravesandome. Hubiera preferido los insultos, los gritos, pero no hubo nada de eso, solamente el silencio. Luego se fue sin decir nada. Yo me quedé destrozada, sabía que aquello significaba el fin de todo. Durante semanas no quise salir a la calle, mis padres no entendian nada, me llevaron al médico pensando que estaba enferma. Al final decidieron enviarme durante el verano con mi abuela a Carolina del Sur. Cuando el verano estaba a punto de acabar una tarde, Jack se presentó alli, yo no podia creerlo, imaginé que venia a decirme todo lo que no me había dicho aquel día en mi casa. Lo único que me dijo fue: '' Te quiero, no me importa nada más, no puedo vivir sin tí, y sigo deseando que seas mi esposa''. Al verano siguiente nos casamos y hemos estado juntos durante casi 63 años, y estoy segura que nos iremos juntos de este mundo. El supo perdonar mi error y darme todo el amor que yo podia necesitar durante todos estos años. Para que veas, que si se ama de verdad, el perdón surgirá por sí solo. Yo estoy segura que contigo pasará lo mismo, llevará su tiempo, pero al final el verdadero amor saldrá a flote sobre todo lo malo. - Eddit acabó de contar la historia a Janet dandola un dulce beso en la mejilla.

- No lo sé abuela, no estoy segura de que el amor de Eddie sea tan fuerte como para perdonar esto, lo cierto es que no estoy segura de que ni siquiera en algún momento haya existido. - Janet respondio.

- Vamos Janet, hemos visto como Eddie te mira y te sonríe, estoy seguro de que él te ama, aunque nunca te lo haya dicho. Los gestos dicen siempre mucho más que las palabras. - respondió Jack.