Capitulo I – El comienzo

Era primero de septiembre y, como todos los años, mis padres me acompañaron a tomar el expresso Hogwarts que partía de la plataforma 9 ¾.

Allí me encontré con mi mejor amiga, Ginny Weasley. Una muchacha bastante bonita tengo que admitir. Tenía una larga y lisa melena de color rojo fuego y una sonrisa que haría ver como una feúcha a la mas hermosa de las modelos. A veces hasta llegaba a sentir un poco de envidia por ella, su vida siempre parecía tan interesante, en cambio yo era la aburrida de siempre, con un libro bajo el brazo, siempre estudiando y corrigiendo a los demás.

Ya dentro del tren, buscamos un compartimiento vacío en el cual instalarnos y saludamos a nuestros padres por última vez antes de que el tren partiera.

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Mis padres son muggles así que se sorprendieron bastante cuando recibí mi carta para comenzar a estudiar en el Colegio Hogwarts de magia y hechicería hace ya seis años atrás. Y yo no podría haber estado más feliz, por fin mi vida iba a dar un giro, por fin iba a dejar de ser aquella niña sabelo-todo e iba a empezar a hacer algo interesante de mi vida, pero me equivoque.

Todos los años eran prácticamente iguales, así que no tenía porque imaginar que éste seria diferente.

De pronto se abrió la puerta de nuestro compartimiento y entró una chica no muy alta, de un cabello rubio casi blanco, y una piel muy pálida.

Luna nos saludo efusivamente, era una chica muy rara, siempre diciendo cosas extrañas. Pero a pesar de esos detalles, era una buena persona y a decir verdad me caía muy bien.

Ginny se paso casi todo el viaje contándonos de sus excepcionales vacaciones y de como Draco Malfoy, su actual novio, le declaro su amor.

Por suerte cuando mire por la ventanilla del tren ya se visualizaba el colegio y yo no podría haber estado mas feliz de haberme salvado de contarle a Ginny y a Luna que en mis vacaciones me la pase estudiando todo el día.

Cuando vi que Ginny terminaba su asombrosa historia de amor, propuse rápidamente que sería buena idea ir a cambiarnos, sin dejarles tiempo de que me pregunten justamente lo que no quería contarles.

Ya era casi de noche cuando el tren se detuvo, nosotras ya estábamos listas para bajar con nuestros baúles a cuestas, a diferencia de varios que recién se percataban de que el tren había llegado a destino, entre los cuales estaba Ron Weasly, el hermano mayor de Ginny y uno de mis mejores amigos, aunque lo único que tienen en común es el cabello rojizo; ella es inteligente, delicada, organizada, y muy bonita, y él es...bueno es bastante torpe, aunque después de haber sido elegido capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor se ha vuelto bastante popular con las chicas.

Ya en el colegio nos dirigimos a la sala común, a que nos den la bienvenida de principio de año. El banquete fue estupendo, y al terminar el postre, como de costumbre, Dumbledore, el director de Hogwarts, se puso de pie a dar su ya conocido discurso.

- Muy buenas noches a todos.- dijo el anciano de cabellos y barba plateados, sonriendo ampliamente.- Sean bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts.

- Uffff... odio los discursos de bienvenida de Dumbledore- me susurró Ron al oído.- Son tan aburridos...- Ginny lo codeo por debajo de la mesa para que se callara ya que el Profesor Snape no le quitaba los ojos de encima.

Me reí por lo bajo para que no me escucharan, pero Ron tenia razón, siempre decía las mismas palabras, era como si tuviera todo escrito en su memoria.

-... alumnos nuevos formen fila detrás de la Profesora McGonagall, cuando escuchen su nombre adelántense para que el sombrero seleccionador les indique a que casa pertenecerán.

Aún recuerdo claramente cuando dijeron mi nombre y me pusieron el sombrero seleccionador, estaba tan nerviosa..., por suerte me pusieron en Gryffindor. Según mis averiguaciones echas antes de partir al colegio, era la mejor opción después de Slytherin pero, aunque no sabía porque, prefería Gryffindor.

Al terminar la ceremonia nos dirigimos a la Sala Común de nuestra casa.

-Caramelos de menta- dijo Seamus y el retrato de La Dama Gorda que tapaba la puerta de nuestra sala común se aparto revelando el orificio y todos entramos en fila.

-¡Hola chicos!, ¿¿como están??- nos saludo Lavander Brown alegremente.

Al oír su voz, Ron salió disparado con la excusa de ir en busca de Dean para organizar algunas cosas de la selección de Quidditch.

-Hola Lavander- dijo Ginny menos alegre, no la soportaba demasiado por el amorío que había tenido con su hermano el año pasado. Yo sólo me limite a sonreírle, a mi también me parecía algo pesada.

-¡¡Bueno cuéntame Ginny!! ¿Es verdad lo que dicen por ahí?, ¿estas de novia con Draco Malfoy?- Lavander era la reina de los chismes, nada se le escapaba.

Ginny revoleo los ojos y dijo:

-Que rápido corren los rumores.-

-Entonces ¿¿es verdad??- Ginny asintió con la cabeza y Lavander se puso a gritar como loca abrazándola y felicitándola.

Yo me aleje lo más rápido que pude de esa escena. No soy de las que le gusta llamar la atención y en ese momento no había una persona que no mirara o escuchara los gritos de Lavander en toda la sala.

Me dirigí a mi habitación, abandonando a Ginny quien me miraba con ojos implorantes para que la salve de esa vergonzosa situación.

Pero en el camino me tropecé con algo... alguien mejor dicho.

-Lo siento- dije con torpeza mientras me enderezaba y peinaba mi cabello que con el tropiezo se desaliño bastante. Levanté la vista para ver a quien había atropellado.

Era un muchacho bastante alto, de cabello negro azabache, bastante despeinado por cierto. Nunca lo había visto antes, debía de ser nuevo supuse, tenia unos anteojos redondos que ocultaban unos ojos verdes increíbles que me miraban con frialdad.

Me quede observándolo unos segundos, pero él se limito a esquivarme y seguir con su camino como si nada hubiese pasado, así que hice lo mismo y me fui a mi habitación a ordenar mis cosas.

Al cabo de media hora la puerta de mi habitación se abre violentamente.

-¡¡No puedo creer que me hayas abandonado con esa loca!!- me replico la pelirroja algo enojada.

Me reí disimuladamente para que no lo note y después invente la excusa de que tenía que escribir a mis padres para avisarles que había llegado bien.

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Al día siguiente sonó el despertador bastante temprano, nos levantamos con muy pocas ganas, y nos cambiamos para ir a desayunar.-

-Bueno, volvemos a la rutina- dijo Ginny entre bostezos cuando me la cruce en el pasillo de la sección de chicas.

-Al menos tu tienes con que pasar el rato, ahora que estas con Malfoy- le dije no muy emocionada al respecto.

Ginny me observo por unos segundos, ella sabía muy bien que Malfoy no era alguien de mi agrado, pero también sabía que muy pocas personas lo eran.

En la sala común nos encontramos con Ron, que nos esperaba algo molesto.

-¡¡No puede ser que tarden tanto!!, ya nos perdimos mitad del desayuno.- dijo enojado mientras recorríamos los pasillos hacia el comedor.

-Fue culpa de Ginny, tardo horas decidiendo como arreglar su cabello para agradarle a Malfoy.- no disimule ni un poco el tono burlón de mis palabras.

Ron miró a su hermana disgustado mientras nos sentábamos en la mesa de Gryffindor, no pasó mucho tiempo para que empezara a notar las mirabas de tonta enamorada que intercambiaba con alguien sentado en una mesa cercana.

-¿Puedes parar ya?- dijo Ron algo enojado tapando a su hermana para quitarla de la vista de Malfoy.

-Déjame- gruñó ella aparatándolo del camino. Y empezaron a pelear a los golpazos como siempre.

Mientras veía la divertida escena no noté que alguien se sentó a mi lado. Cuando giré en un intento de acomodar mi cabello, vi un muchacho con una negra melena despeinada recostado sobre la mesa a mi lado, como si estuviera muerto. Un fuerte sonido de respiración, que más bien parecía un ronquido, me hizo darme cuenta de que sólo dormía. Unos segundos después su cabeza empezó a girar hacía mi dejándome ver su cara. Cuando lo vi no pude evitar sonreír, tenía los anteojos torcidos, y su boca entre abierta, sus cabellos tapaban la mitad de sus cerrados ojos. Me quede mirándolo unos segundos y no me di cuenta que sus ojos se abrían lentamente. Cuando me percate de lo mal que se veía la situación aleje la vista sobre su cabeza hacia la puerta, como si en todo momento estuviese mirando a hacia allí en vez de a él.

Lentamente se fue levantando, enderezando sus anteojos, y tratando de acomodar su cabello, aunque cada vez lo dejaba peor.

Bostezó exageradamente, levantando sus brazos para estirarse y luego volvió a recostarse sobre la mesa como si nada.

Por unos segundos sentí que me miraba, pero cuando volteé discretamente para comprobarlo vi que tenía los ojos cerrados, se había vuelto a dormir...

Unos minutos después, Ron y Ginny se levantaron de golpe y Luna apareció atrás de ellos.

-Hermione!, vamos o llegaremos tarde...- me dijo Ron interrumpiendo abruptamente mis pensamientos.

-¿Qué?- cuando mire al rededor me di cuenta que el comedor ya estaba casi vacío

-Nos vemos luego Herms.- me saludó Ginny y luego desapareció rápidamente, supuse que querría saludar a Malfoy antes de entrar a clase. Ginny era un año menor que nosotros y que Malfoy, por lo que sólo nos veíamos en los recesos.

Volteé para mirar el asiento de al lado, pero éste estaba desocupado, así que me levante, me despedí de Luna y me fui con Ron a nuestra primer clase del año, que sería Pociones, con el Profesor Snape.