A medianoche, Bruce Wayne despertó en un callejón, rodeado de gatos. Al ponerse de pie logró ahuyentarlos. Sufría un terrible dolor de cabeza, sentía un gran mareo. Miró confundido hacia los lados, sin tener conocimiento de dónde se ubicaba. La temperatura era baja, muy baja. Helaba. Y Bruce llevaba una camisa de manga corta negra. Tiritaba. Cojeaba. Aferrándose a las paredes se dirigió hacia la luz más cercana. Se trataba de un bar de mala muerte. Decidió entrar.

- Oye, cariño, ¿qué vas a ordenar? - dijo, en un tono de voz nasal, la extravagante mesera, de cabello decolorado y alborotado, muy alborotado, que llevaba una falda anaranjada extremadamente corta, y una chaqueta de cuero color verde abierta, mientras su torso solo estaba cubierto por un sostén colorado.

- No deseo nada. - contestó seriamente.

- Tendrás que pedir algo o mi jefe te sacará de… Espera un minuto, ¿no eres tú Bruce Wayne? ¡Escuchen todos: Bruce Wayne está aquí! - exclamó en un grito, suponiendo que la respuesta sería afirmativa.

La gente lo miró. Los ebrios lo vieron. Los ebrios que cada noche iban a ese lugar a sumergirse en el alcohol y olvidar, olvidarlo todo, mientras que Bruce estaba allí tratando de recordar algo. Confundido, giró la cabeza hacia un lado, hacia el otro, cerró los ojos y se sostuvo la cabeza. Repitió esa secuencia dos o tres veces más, al son de los rumores.

- Señora, ayúdeme. - Le suplicó, tomándola por un brazo, desde la vieja silla.

- ¿Eh?

- ¿Bruce…? No. No. No recuerdo.

- ¿Qué ocurre primor? ¿Te duele la cabeza? Te traeré una aspirina, pero voy a tener que cobrártela. Reglas del lugar: el viejo John las dicta y Gloria se encarga de hacerlas cumplir.

- Le agradezco pero no llevo dinero conmigo. - Lo comprobó al colocar sus manos en los bolsillos de su pantalón y no encontrar nada allí.

- ¿Usted sin dinero? ¡Oigan - volvió a llamar la atención - creo que se trata de un impostor, gemelo pobre o algo así!

- Señora, ¿me va a ayudar o solamente piensa humillarme? Si es así, me iré de inmediato.

- Perdóname, lindo, soy así… un poco loca, dicen.

- No puedo recordar nada. - Reiteró.

- Hmm… entonces hay una posibilidad de que sí seas Bruce Wayne… ¡Atención: parece que sí se trata del multimillonario después de todo!

- Adios, mujer. Lamento su actitud.