Prólogo

La tarde porteña era tranquila. Buenos Aires siempre tuvo esos característicos bares de mala muerte donde los borrachos se juntaban a contar historias, y este no era la excepción. "La taberna de Slowpoke" decía el cartel en la puerta.

El lugar era sencillamente feo. A pesar de no haber anochecido todavía, muy poca luz se filtraba por las persianas cerradas del bar. Todo allí parecía haber sido nuevo hacía ya muchos años. Una sola persona atendía la barra.

Un hombre entró con mala cara y se sentó frente al barman; pidió una cerveza.

¿Por qué esa cara? – Preguntó mientras sacaba una botella de la heladera.

Mi Charizard no me hace caso y lo necesito para volar a Mendoza – respondió el cliente.

Esas palabras parecieron haber despertado algo, o a alguien. A la derecha del dueño del Charizard, un hombre de mal aspecto y olor a alcohol del siglo pasado, comenzó a hablar.

¿No te hace caso? Eso antes no era un problema. De hecho, el control de carácter de los pokemon –entre otras cosas- tiene su historia. Acá mismo, en Buenos Aires, hubo una especie de guerra de uno contra muchos allá por los años veinte.

No tengo idea de quién sos, pero captaste mi atención. Además necesito distraerme con locura. De casualidad, ¿No te sabrás esa historia? – Preguntó con notable interés el hombre de la cerveza.

¡Claro que la sé! Pero te va a costar otra de esas que estás tomando.

Mientras esperaban que el barman trajera la otra cerveza, se presentaron. El dueño del Charizard se llamaba Ricardo, y su interlocutor, José. Una vez que ambos tuvieron su bebida consigo, el cuento empezó; no sin antes una aclaración.

La historia que te voy a contar trata de Juan, un joven nacido acá mismo pero hace muchos años. El muchacho tenía una relación muy especial con su abuelo, quien lo había cuidado desde el nacimiento; su abuelo era mal visto por el gobierno de turno por ser algo así como un socialista. Hablando de eso, el Presidente era del partido Radical, no recuerdo si era Yrigoyen o Alvear. Teniendo en cuenta quien estaba al poder; puedo decirte que, como dije antes, la historia transcurrió alrededor de mil novecientos veinte.

Si bien todo esto de las anécdotas entretenía a Ricardo, no sabía si creer o no lo que decía José. Intercambió una mirada con el barman, quien con los ojos le dio a entender que le siguiera la corriente, y así lo hizo.

Lo que ni Ricardo ni el barman sabían, era que José sabía muy bien de lo que estaba hablando porque era nieto del famoso Juan de Buenos Aires, conocido en las calles como el primer entrenador pokemon certificado de la ciudad. Su leyenda contaba de actos de rebeldía y era un modelo a seguir para los jóvenes que rechazaban el orden establecido.

Juan de Buenos Aires, era la más grande bandera en contra del sistema.