Felicidad
Stannis Baratheon se encuentra detrás de las puertas de la sala del Trono de Hierro. Acaba de regresar de Rocadragón. Dos guardias está frente a él. Y por primera vez en mucho tiempo, experimenta una sensación que casi se puede interpretar como felicidad. Su cara, como es habitual no deja entrever ninguna emoción o sentimiento, pero la satisfacción personal existe en su inteiror. Por fin va a recibir su ansiado y merecido premio. Lanza una mirada pétrea a un guarida que lo observa con curiosidad, este aparta la mirada hacia otro lado. En ese preciso instante llega Davos Seaworth con unos paños alrededor de sus recien cortados dedos.
-Mi señor -Saluda.
-Ser Davos Seaworth.
-Estoy seguro que existen mejores personas para acompañaros, mi señor.
-De más alta cuna seguro, pero didme ¿Dónde estaban ellos durante el asedio de Bastión de Tormentas?
Davos se dispone a responder cuando detecta un leve gesto, una mueca, dura un instante, pero lleva con Lord Stannis el suficiente tiempo como para entender el gesto del futuro señor de las Tierras de la Torenta, por lo que habilmente cierra la boca. Sabe que si discute una orden de su señor, aunque sea por mera cortesía, Stannis comenzará a apretar los dientes, algo que no precede nada bueno. Así es el mediano de los Baratheon, su frialdad es tan solo equiparable a su dureza con la que dice las cosas, sin importar su efecto.
Renly Baratheon aparece escoltado y se une a Stannis y Davos tras la puerta.
-Mi amado hermano.
-Renly, ¿Se puede saber que haces aquí?
-Nuestro qurido hermano Robert me ha convocado, al igual que a ti, imagino -Exclama alegremente.
Stannis frunce el ceño y aparta la mirada de su hermano pequeño.
Davos es consciente de que la relación de Stannis con su hermano no es aquella normal entre dos hermanos, realmente Stannis no tiene una relación normal o que se pueda calificar de amistad, piensa. Quizás lo más parecido a un amigo que ha tenido su señor ha sido el maestre Cressen, aunque por la diferencia de días del nombre que existe entre ambos, podría ser su padre.
Los guardias abren las puertas. Stannis distingue a su hermano sentado en el trono y a su lado al extutor de este y reciente nombrado Mano: Jon Arryn. Stannis había ansiado dicho puesto pero sabía que nada tenía que hacer contra el del Valle, debido al gran aprecio que Robert le profesa. Stannis acompañado de Davos comienza a cruzar el umbral. Rápidamente se da cuenta de la redecoración, faltan las calaveras de dragones, aunque todo esto le es indiferente, reconoce el estilo de Bastión de Tormentas que su hermano ha intentado implantar. Eso le hace sentirse un poco más cómodo en la estancia abarrotada en su mayoría por hipócritas. Stannis cruza la mirada con Lord Eddard Stark, este la mantiene durante unos segundos y tras esto la aparta. Aunque siente un profundo respeto por él, le desagrada (como la mayoría). No puede perdonarle que se llevara todo el mérito, tras romper el asedio de Bastión de Tormentas que Mace Tyrell y Paxter Rdwine impusieron y que Stannis soportó durante la cantidad de tiempo suficiente para que este llegara. Ya casi ha llegado a las escaleras, cuando próximo al traidor de Varys, se encuentra también la imponente silueta del mayor de los traidores , Tywin Lannister. Stannis no puede entender como Robert permite que aquel que saqueó Desembarco del Rey tras marchar desde Roca Casterly en "ayuda del Rey" este allí presente. Y que decir de su hijo, miembro de la Guardia Real que asesinó a su propio Rey.
-Stannis de la casa Baratheon. -Anuncia Davos.
-Hermano. -Saluda Robert.
-Majestad. -Se inclina Stannis.
-Como mi hermano, eres el siguiente en la línea sucesoria del reino, rezad a los siete para que no me pase nada. -Se dirige a los presentes, riendo a carcajadas. El resto naturalmente le ríen la gracia.
Stannis se traga la verguenza, fruce el ceño y se dedica a lanzar miradas asesina. Davos comienza a implorar para que su señor no diga ni cometa una locura.
-Os nombro Príncipe de Rocadragón y os entrego esta isla para que la gobiernes con sabiduiría, si es que te queda una pizca, en el nombre de los dioses y los hombres, y por supuesto yo, que para eso soy el Rey.
Robert está exultante, acaba de conquistar el trono y a pesar de la discursión que ha tenido con Eddard acuenta de los niños Targaryen brutalmente asesinados por la Montaña, siguiendo las órdenes de Tywin, ya ha visitado cuatro burdeles por lo menos.
Stannis comienza a rechinar los dientes.
-"Esto no augura nada bueno" - piensa ser Davos.
-Además, por mantener mi casa, Bastión de Tormentas os nombro consejero naval y por tanto miembro del consejo privado.
Davos percibe que esto no era lo que Stannnis esperaba ni mucho menos.
-Que entre mi querido hermano pequeño. -Exige Robert.
-Renly Baratheon. -Proclama uno de sus acompañantes.
Renly cruza la sala en la mitad de tiempo que Stannis y se arrodilla.
-Majestad, amado hermano. -De sobra es conocido que la relación entre Robert y Renly es mejor que la de ambos con Stannis.
-Y a ti Renly por mostrarme tu apoyo siempre que lo he necesitado, te otorgo el hogar ancestral de nuestra casa, Bastión de Tormentas y por tanto Señor de las Tierras de la Tormenta. Además te entrego un puesto en el consejo privado como consejero de edictos.
-Mil gracias mi amado hermano, te prometo gobernarlo con sabiduría y te aconsejaré lo mejor que pueda. No te decepcionaré.
-"Esto es humillante." -Piensa Stannis. "Y todo esto por no capturar a los chicos Targaryen en Rocadragón, ¿Qué podía hacer yo?, para cuando llegue con la flota ya se habían marchado a Essos.
-Si dais vuestro permiso. -Pronuncia Stannis gélidamente.
-Sí, ya va siendo hora de celebrarlo a la grande, ¡Esto ha de celebrarse por todo lo alto! ¡Qué corra el vino! -El vino se esta convirtiendo en la mejor forma de Robert de olvidar a Lyanna.
Stannis se levanta y abandona la sala a paso ligero camino de sus aposentos, Davos sale tras él.
Ned acaba de presenciar el esperpento que se acaba de producir en la sala del trono.
-"Desde que llegó Robert no ha hecho más que cometer gravísimos errores." -Piensa. -"Perdona a Jaime Lannister después de asesinar a su Rey y le permite mantenerse en la Guardia Real. Ni una palabra de reproche para Tywin, que ha tomado la ciudad con sucias artimañas, responsable indirecto de la muerte de los niños Targaryen."
Ned ya ha a discutido con Robert por lo de los chicos, pero este no ha atendido a razones, ni si quiera Jon Arryn a conseguido evitar que Robert rinda honores al jefe de la casa Lannister, nada más y nada menos que un festín para agradecerle todos sus "servicios".
-Ahora comienza una gran etapa para el reino, Lord Stark, sin embargo os veo preocupado.
Varys le acaba de sacar de sus pensamientos.
-Imagino que eso le decíais al Rey loco, ¿Verdad, Lord Varys?
-No me malinterpretéis, mi señor, me dolió mucho la muerte de vuestro padre y hermano, intenté impedirlo, pero ... Si el Rey Loco no hubiera estado loco quizá seguiría con vida. -Se gira y mira hacia Jaime Lannister. -Lo desaprobáis ¿Me equivoco?
-En efecto, matar a su propio Rey, ... Robert tenrdría que haber tomado medidas y en vez de eso, solo le a faltado nombrarlo Lord Comandante.
-No os fiéis de las apariencias Lord Stark, ser Jaime ha sido muy valiente rompiendo su juramento, mis pajaritos me han informado que ha hecho lo correcto, ha salvado muchas vidas. Aunque, ... No me creéis. ¿Verdad?
-Disculpadme pero no confío en vos.
-Algo muy inteligente. Así como desconfiáis del maestre Pycelle, que aconsejo abrir las puertasa los Lannister, lo hacéis de mi. Yo le dije que no le hiciera caso. Que mantuviese las puertas cerradas. No me hizo caso. Imagino que prefeririás que nos estuvieramos pudriendo en lo más profundo de la Fortaleza Roja, y con razón. Sin embargo, no pensáis lo mismo de Ser Barristan ¿Verdad?
-Luchó por su Rey hasta el final de la guerra, estuvo en el Tridente con Rhaegar. ¿A caso estuvisteis vos, Jaime o Tywin Lannister? -Ned bebe de su copa.
-No váis a quedaros mucho tiempo, lo presiento. No aceptaréis el puesto que Robert os va asignar en su consejo privado. Marcharéis a vuestro frío hogar con vuestra familia.
Eddard se levantad de su asiento.
-Si me disculpáis, Lord Varys.
Varys se levanta también.
-Por supuesto. También está el asunto de vuestro hijo ilegítimo. Lamento mucho lo de vuestra hermana, era una buena mujer. He oido que tras ser "violada" por el príncipe dio a luz un fuerte varón, por el cual murió. Del chico no se sabe nada ... Una lástima.
-¿Cómo diablos...? -Exclama Eddard.
-No os preocupéis, mi señor, vuestro secreto está a salvo conmigo. -Varys sonríe como el solo sabe y se vuelve a sentar. -Es bueno tener un as en la manga, por si todo falla.
Lord Eddard abandona el salón y se interna por los laberínticos pasillos de la Fortaleza Roja hasta alcanzar sus estancias. Robert no notará su ausencia, está demasiado borracho y respecto a Varys ... ha decidido interpretar sus palabras como una amenaza. Y también ha decidido que regresará a casa. Volverá a Invernalia con su esposa, Catelyn Tully, a la que apenas conoce y va a disgustar.
-"Buena forma de empezar una relación, trayendo un bastardo a casa". -Piensa.
Y por primera vez en mucho tiempo, duerme placidamente. A pesar de lo acontecido, ni el fantasma de Rhaegar, el de su esposa la dorniense, el de sus hijos o el de su propia hermana Lyanna, ni siquiera los Lannister lo atormentarán esta noche.
Tywin Lannister está orgulloso. Su plan se ha cumplido a la perfección, a excepción de un pequeño problema. Había previsto que Robert expulsaría a Jaime de la Guardia Real por asesinar a su predecesor, pero al parecer, el instinto de Rey de Robert no es tan bueno como el á que traer devuelta a Roca Casterly a su heredero de otra manera, ya que ni se le ocurre pensar siquiera en los derecho de su enano hijo pequeño. Se lleva la copa a los labios y ve a Lord Stark huir de la sala atropelladamente tras intercambiar unas palabras con Varys. No lo culpa. El consejero de los rumores puede producir ese tipo de reacciones. Mira hacia su izquierda, su hermano, Kevan conversa alegremente con Jaime. Tuerce la cabeza, hacia la izquierda y contempla al Rey Robert. Está ebrio. Tywin solo ve a otro borracho que ha alcanzado la gloria, como muchos caballeros que acabaron hundiéndos bajo el peso de su propia gloria. No puede evitar pensar en las Lluvias de Castamare y sonríe.
Ahora que Eddard ya no está, es hora del gran final. Se levanta y automáticamente se hace el silencio. Tyiwin es un hombre respetado, y eso, le gusta.
-Majestad, me gustaría haceros una proposición. Con el fin de unir nuestras casas y hacer más fuerte los lazos de amistad y la alianza que nos unen, sería un gran honor para mi y todos los Lannister, que es caseis con mi adorada hija Cersei.
Ahora las miradas se tornan hacia el beodo Rey, que sigue intentando interpretar el mensaje. En un instánte, pasa por su cabeza el momento en que le hizo la misma proposición al Rey Loco y su hijo Rhaegar. El resultado fue una huillación para los Lannister y eso a la larga, le costó la vida a Aerys. Si hubiera respondido afrimativamente, probablemente seguría con vid sentado en el trono.
Robert se levanta y con una débil vocecilla parece decir algunas palabras que son interpretadas afirmativamente por los presentes. Comienza a recibir felicitaciones por el compromiso que ha arreglado. Como había previsto, las cosas han salido de forma ideal. Los Lannister estará más cerca del trono que nunca. Su hermano Kevan le lanza una mirada de coplicidad. Se levanta y alza la voz:
-Un brindis por Robert Baratheon, el primero de su nombre y su futura esposa, Cersei, de la casa Lannister.
El salón estalla en vítores. Los bardos bailan y se burlan del Rey Loco. Pero quien más preocupa a Tywin es Jon Arryn. No ha celebrado el compromiso, ni ha brindado. Es más precavido que su Rey. Alguien con quien tendrá mucho cuidado.
