Disclaimer: Ansatsu Kyoushitsu / Assassination Classroom es propiedad de Matsui Yuusei y Prison School / Kangoku Gakuen es propiedad de Akira Hiramoto.
Prison Love
Capítulo 1
Calor.
Hace calor.
Un calor insoportable que hacía que sus músculos se entumecieran y la mente se le nublara por completo. Llegados a ese punto, Chiba pensaba que con el simple hecho de pensar o decir algo se iba a derretir. O más bien se iba a desmayar, sería lo más normal ¿Quién en su sano juicio puede estar construyendo una valla en el patio del instituto con ese calor?
Ah sí. Los que habían acabado en prisión.
Cuando escuchó que aquel instituto tenía una política y unas reglas muy estrictas, no se lo tomó muy enserio. Luego cuando se dio cuenta de que había una prisión en el patio y trajes de recluso de su talla, fue cuando empezó a preguntarse en qué estaban pensando sus padres cuando le mandaron allí. Lo peor para Chiba no fue el miedo de caer en prisión. Oh no. Lo peor fue cuando esos cuatro chicos de su clase le involucraron en quién sabe qué cosas y habían acabado todos sentenciados un mes en la prisión, con el consejo estudiantil vigilándoles y la gente del instituto mirándoles con pena. Y ahora que tenía el traje de recluso puesto, que había sido obligado a trabajos forzados y que dormía en una celda en vez de en su querida cama de la residencia, es cuando se preguntaba si realmente el sistema educativo de Japón permitía algo como esto. Pero cuanto más se lo preguntaba, más estúpida le parecía la situación.
El dueño de aquel instituto era un hombre de negocios, conocido como un gran empresario y llamado "visionario" por la opinión pública. Sí. Asano Gakuhou era un hombre de dinero, de finanzas, con mucho poder y con una forma de educar bastante eficiente. Porque si bien meter a cinco alumnos en una prisión era una barbaridad, esa barbaridad servía de ejemplo para los demás. De esa forma aquellos que le miraban con pena se esforzaban en sus estudios y cuidaban su actitud para no ser mandados a prisión. Y por eso Kunugigaoka era considerado el mejor instituto del país. Porque el más del 95% de sus estudiantes salían preparados para trabajar y triunfar en la vida. Incluso aquellos que han estado en prisión.
Aunque ese pensamiento no tranquilizaba a Chiba en absoluto. Mucho menos cuando sentía las gotas de sudor correr por su frente y todo su cuerpo a punto de colapsar. Todo era muy surrealista, pero allí estaba. Él y sus cuatro compañeros metidos en celdas y trabajando por las tardes.
-¿Quieres agua?- Le preguntó su compañero mientras respiraba agitado a su lado.
Chiba giró la cabeza para encontrarse con Karma de bruces. Se veía a kilómetros que él también estaba agotado y muriéndose de calor, con algunas hebras de su pelo rojo pegándose a su frente por el sudor y su cara enrojecida y con una expresión de cansancio. La ropa que llevaban no era lo más cómodo del mundo. Además de que tener que transportar entre los dos unos cinco kilos de tablas de madera para hacer la valla, no era divertido. A ellos dos les había tocado hacer eso mientras que Nagisa, Isogai y Maehara montaban la valla. Así que en cierta forma no sabían que era peor. Si transportar madera o hacer el trabajo.
-Gracias.- Dijo cogiendo la botella de agua que el pelirrojo le había tendido.
Mala idea.
Muy mala idea.
-¿Qué demonios hacéis ahí sentados?- Se escuchó una voz autoritaria por encima de ellos.
Después de haber estado más de una hora llevando materiales de acá para allá, los dos prisioneros pensaron que no había nada raro en sentarse un momento y beber agua, aunque sea para olvidar la calor que hacía. Pero solo cuando escucharon esa voz fue cuando recordaron que no podían hacer eso sin permiso.
Porque se suponía que estaban en una cárcel, aunque esta estuviera en mitad del patio de un instituto y fuera un método educativo no muy convencional. Y en las cárceles hay guardias. Y la guardia que les había tocado no podía ser más sádica ni más estricta.
Sí. Asano Gakushuu daba miedo.
-Solo estábamos bebiendo agua.- Respondió Karma como si nada.
Si había algo que Chiba admiraba de Karma, era la valentía que tenía para oponerse de esa forma a la chica que les miraba desde arriba. Aunque también sabía que su pobre amigo no se saldría de rositas tras haberle hablado de esa forma. A decir verdad nunca había conocido a nadie que hubiera salido impune tras haberle hablado así a la única hija del director. Y eso que muchos habían intentado acercarse a ella.
Porque no era simplemente la hija del director. También era la primera del instituto en cuestión de notas, de deportes y de todo lo que pudiera haber. Presidenta del consejo estudiantil y primer puesto en los exámenes nacionales. Pelo naranja y hasta los hombros, ojos violetas, buena figura y bastante más pecho que la mayoría de las estudiantes. Y para colmo Chiba sabía que si giraba la cabeza podría mirar por debajo de su falda. El que su flequillo le tapara los ojos le daba cierta ventaja, pero no iba a mentir, el simple hecho de mirar a aquella chica le daba miedo. Le había visto en una competición de kárate y ni loco pensaba llevarle la contraria.
Tal vez por eso admiraba a Karma, es como si el chico no le tuviera ni una pizca de miedo ni de respeto a la pelinaranja. Aunque eso también le hacía sentirse apenado por él.
-¿Y quién os ha dado permiso para sentaros a la bartola y beber agua como un par de vagos?- Dijo Gakushuu con seriedad mientras miraba a Karma con una expresión indescifrable.
-Nadie, pero a este paso nos iba a dar una insolación.- Empezó a decir Karma con naturalidad.- Pero como tú estabas sentada en la sombra leyendo un libro, te importa poco.
Vale. Chiba admiraba a Karma, pero a veces pensaba que estaba irremediablemente loco.
Se escuchó un golpe seco y a los pocos segundos fue consciente de que Karma estaba tirado en el suelo y sujetándose la nariz mientras que la chica a su lado se sacudía la falda. No había que ser muy listo para deducir que le había pegado una patada en toda la cara. Normalmente esto no estaría permitido entre los estudiantes, pero había una brecha muy grande que los separaba en aquel momento: Ellos estaban castigados en la prisión y ella era la guardia. Así que si podía pegarles y hacerles pagar por sus "fechorías", ella lo haría encantada. Después de todo estaba llevando a cabo el sistema educativo que su padre con tanto esmero había creado.
Oyó como el pelirrojo se quejaba en voz baja, pero Asano solo sonrió con sorna y cruzó los brazos mientras le miraba con atención. En esos casos Chiba prefería quedarse calladito y observando. Lo último que quería era ganarse un golpe por parte de aquella mujer. De verdad que a veces era aterradora.
-¿Algo más que me quieras decir?- Pregunto ella inclinándose para mirar al otro.
Chiba se dio cuenta como Karma sonreía con picardía mientras sus manos aún tapaban su enrojecida nariz, para después ver como se enderezaba y se sentaba en el suelo como si nada. De toda la semana que llevaban en prisión, es como si cualquier golpe le afectara poco a aquel chico. El pelirrojo se quedó mirando a la guardia durante un momento, para después hablar con un tono animado.
-Bonitas bragas. Me gusta ese estampado de fresas.
A Chiba no le extrañó escuchar otro golpe y otro quejido por parte de Karma. Al parecer a él le daba miedo mirar por debajo de la falda de aquella chica, pero a su compañero le daba lo mismo.
Después de esto pensaba darle una palmada en la espalda y un abrazo si era necesario.
~0.0~
-¿Por qué la sacas de quicio si sabes que te va a pegar?- Dijo Maehara con confusión mientras miraba la bandeja de comida frente a él.
Karma no dijo nada y en su lugar se dedicó a beberse su batido de fresa. Todos estaban comiendo en la sala común de aquella pequeña prisión, sentados en una mesa (que era el único mueble de la sala junto con las sillas) y con sus bandejas de color gris y monótonas llenas de la comida vomitiva del comedor del instituto, se miraban entre sí y a la vez maldecían su suerte por tener que comer en ese lugar después de haber estado gran parte de lo que llevaban del día trabajando como esclavos. No tardaron mucho en darse cuenta del nuevo moretón y el nuevo golpe que Karma se había ganado a pulso por parte de la hija del director.
Para suerte de todos, y del mismo Karma, la encargada de traerles la comida hoy, Kayano Kaede, había tenido la consideración de traerles al menos la bebida que querían. Eso les alegraba de cierta forma, sobretodo al saber que de las tres mujeres que les vigilaban, una tenía compasión, buen corazón y una sonrisa amable.
Chiba estaba seguro de que Kayano era la mejor de las tres. O al menos la que mejor se portaba con ellos. Nagisa no contaba. Porque quién sabe por qué, Kayano era amable con todos menos con Nagisa. Al pobre chico le tenía fichado y no podía dar ni un paso sin que le regañara. Ni siquiera el peliazul sabía el motivo de ese odio, pero así eran las cosas en prisión. Y no es como si pudieran quejarse. Al menos Chiba se sentía más comprendido y arropado ahí dentro.
Porque así como Kayano tenía fichado a Nagisa y Gakushuu le pegaba a Karma, Rinka no dejaba de vigilarle fuera a dónde fuera.
Y no sabía por qué las otras dos tenían casi torturados a sus amigos, pero estaba muy seguro de que los motivos por los que Hayami le tenía rencor eran más que justificables.
Al menos no era el único odiado por un mujer, y tenía alguien con quién hablar. No era tan malo después de todo.
-Es divertido.- Dijo Karma de repente interrumpiendo sus pensamientos.
-¿Es divertido que Asano te pegue?- Preguntó Isogai mirándole con sorpresa.- Karma... ¿Eres masoquista?
-No. Es divertido hacerla enfadar y que levante la pierna para darme una patada. Hoy le he visto las bragas tres veces. Ayer seis. Creo que le gustan los estampados.- Respondió Karma subiendo los hombros con indiferencia.
Isogai no dijo nada y comió como si no hubiera escuchado eso, aunque en el fondo todos sabían que se había callado para no maldecir a Karma y a su suerte. Maehara sonrió con nerviosismo y también se dedicó a comer, no sin antes murmurar un "Maldito suertudo" con un tono rencoroso.
A estas alturas Chiba se estaba preguntando la razón por la que había acabado en aquella prisión con esos cuatro pervertidos a los que no les importaba que les pegaran una patada en la cara con tal de verle las bragas a la chica en cuestión. Aunque no negaría que también le había dado envidia lo que había dicho Karma.
Iba a comer, pero al otro lado de la mesa algo le llamó la atención, ya que Nagisa estaba mirando su bandeja de comida con aire apenado, el pobre chico no había dicho una palabra desde que entraron a comer.
-¿Cómo es que vosotros tenéis arroz y yo no?- Preguntó el chico con la cabeza gacha.
Todos miraron a la bandeja de comida en cuestión, y efectivamente. No tenía arroz. Y mucho menos comida que las demás bandejas. Y era más que raro.
-Nagisa, sé que lo que voy a decir no te va a gustar.- Empezó a decir Maehara.- Pero creo que Kayano te odia.
-No lo creas, es verdad. Definitivamente le odia.- Dijo Karma sin ningún tipo de tacto.
Nagisa suspiró mientras que un aire tensó se esparcía por la habitación. La prisión era tan silenciosa y fría en comparación a la residencia en la que antes se alojaban. Ahora solo podían comer todos en la misma mesa, dormir cada uno en su celda y hacer trabajos forzados durante todo el día. El que las chicas estuvieran encima de ellos, ya sea regañándoles, pegándoles o tratántoles con una mirada de desprecio no ayudaba en absoluto.
-No recuerdo haberle hecho nada malo...- Murmuró Nagisa apenado mientras cogía sus palillos y empezaba a comer.
Todos se quedaron callados y comiendo. Nagisa tenía razón, no había hecho nada malo. Ni él ni ninguno de los que estaban en esa habitación, pero aún así seguían en esa inusual cárcel con tres mujeres cabreadas y dispuestas a patearles la cara a cada minuto que pasaba. Y por muy desagradable que fuera, tenían que aguantarlo, porque aún si estaban en la cárcel por un malentendido y un enorme error, había algo que sí habían hecho con seguridad: Colarse en el vestuario femenino durante el entrenamiento de natación.
Y ese hecho no podía ser perdonado por nadie, por lo que simplemente se quedaron callados, se dedicaron a comer y esperaron a volver al exterior para terminar la valla que les estaban obligando a construir.
~0.0~
-Tú, ven conmigo.- Dijo Gakushuu señalando con desprecio a Karma.
-¿Eh?- Alcanzó a decir este confundido.
Hacía una hora o dos, quién sabe, que habían vuelto al trabajo. Otra vez bajo el sol abrasador y transportando materiales de un lado para otro, Chiba y Karma sentían que iban a colapsar en cualquier momento. Pero no era muy buena idea teniendo en cuenta que les estaba vigilando Gakushuu de nuevo, la cuál estaba sentada a la sombra de un árbol leyendo un libro como si nada.
Aún así, aunque pareciera que la pelinaranja no les prestaba ni las más mínima atención, Chiba juraba que si las miradas mataran, Karma ya estaría muerto y enterrado. Al principio fue imperceptible y pensó que eran imaginaciones suyas. Más tarde, cuando pasó el tiempo y se dio cuenta de que efectivamente Asano estaba planeando matar a alguien, había intentado ignorarlo y quedarse callado para no sufrir las consecuencias. No sabía si decírselo a Karma, ya que este no parecía ni darse cuenta. Pero allí sentada a la sombra de ese árbol, con una mirada de absoluto rencor y expresión pensativa, Gakushuu vigilaba todos y cada uno de los movimientos del pelirrojo. Cosa que empezaba a dar muy mala espina.
Para cuando ella se levantó y se acercó a ellos a paso apresurado, a Chiba ya no le parecía raro que volviera a pegarle, pero se sorprendió tanto como Karmal al escuchar lo que dijo.
-¿Es que no me has oído?- Volvió a decir Asano con mal humor.- Que vengas conmigo a la sala del carcelero, tenemos algo que discutir.
Cada palabra que salía de sus labios era con desprecio, rencor y frialdad. Karma no dijo nada, sería una tontería hacerlo ya que solo se ganaría otra patada. La chica le miraba enfadada e impaciente, totalmente fría e indiferente ante lo que les ocurriera.
Chiba no sabía que clase de relación tenían esos dos, si es que la tenían. Pero algo muy malo tenía que haberle hecho Karma como para que le estuviera matando con la mirada. Aunque dejó de pensar por completo en eso cuando la chica se dirigió a él.
-Y a ti ni se te ocurra hacer nada. Aunque de todas maneras, será Hayami la que te vigile.
Chiba se quedó congelado y giró la cabeza para mirar a Karma con nerviosismo. El otro ya se había puesto de pie y estaba mirando a la chica con curiosidad, esperándola para acompañarla a la sala del carcelero. Pero lo que más deseaba Chiba en ese momento es que no se fueran. No podía quedarse solo con Rinka ¿Es que querían matarle? Ella no dudaría en dispararle o pegarle otro puñetazo a la más mínima oportunidad.
Y todo eso fue confirmado cuando notó una presencia detrás de él. No miró hacia atrás, no quería hacerlo. Solo se quedó allí parado, siendo consciente de como Karma y Asano se alejaban cada vez más del lugar. Cuando ya estaban más que lejos y ni siquiera se veían sus figuras en el horizonte, Chiba se dio cuenta de como el viento había empezado a levantarse. El tiempo era tan voluble en esa época del año que no le extrañaría que empezara a llover de repente. Pero todo eso le daba igual.
Porque la chica que le gustaba estaba detrás de él fulminándole con la mirada. Y eso pudo confirmarlo con certeza cuando escuchó su voz detrás de él, con un tono cortante y de desprecio.
-¿Piensas quedarte ahí todo el día?
Chiba se tensó y en ese momento dio gracias a su yo del pasado por la inteligente decisión de taparse los ojos con el flequillo. De otra manera la chica se habría dado cuenta de lo mucho que le afectaba. Porque cuando se dio la vuelta lentamente para enfrentarla, el aliento se le quedó atascado en la garganta, su corazón saltó y le costó unos segundos poder recuperar la compostura.
Y es que aunque Rinka le odiara, él sentía todo lo contrario por ella.
Y cuando decía todo lo contrario, se refería a que estaba ridículamente enamorado de ella. De una forma que ni siquiera él podía comprender. Nunca había sentido eso por nadie. Jamás se le había revuelto el estómago de esa forma, ni su corazón se había acelerado tanto, ni había admirado tanto a otra persona hasta el punto de poder quedarse horas mirándola y sin cansarse. Rinka era la primera en todo. Y para su desgracia había sido tan estúpido, tan reservado y tan callado que había perdido la única oportunidad que tenía de ser al menos un poco cercano a ella.
¿Cómo podía gustarle tanto una chica con la que no había hablado mucho y que además le odiaba? Si alguien le preguntara, diría que fue algo gradual.
Al principio, Rinka solo era la chica que se sentaba una fila más adelante. Reservada, fría, no muy sociable y algo mona. El día que la escuchó hablando con unas chicas de su clase con las que parecía llevarse bien, a unos metros de su mesa, se dio cuenta de lo bonita que era su voz, la cual no había escuchado mucho desde que llegó a la clase. Y aunque hablara con seriedad y aparentando frialdad, el tono bajo y susurrante con el que a veces se dirigía a algunas personas y un leve temblor de su mano, le hizo darse cuenta de que tal vez la chica no fuera fría, solo tímida. Una timidez que no tardó en parecerle adorable. Porque el hecho de saber que esa chica tímida y reservada colocara una máscara de indiferencia y frialdad a su alrededor para que no notaran su debilidad, le hacía querer saber más de ella.
Le producía tal curiosidad, que antes de darse cuenta ya le seguía con la mirada a todas partes. Supo de su timidez, de la leve sonrisa que formaba cuando leía un libro a escondidas durante la clase, de que le gustaba la música jazz y que en la cafetería siempre se pedía ese filete que nadie quería, pero que a ella parecía encantarle. No supo que pensar cuando cambió de peinado, porque ella siempre llevaba su pelo corto, rojizo y ondulado suelto y a merced del viento. Pero no pudo evitar pensar que esas coletas le quedaban bien, porque de alguna manera ese peinado hacía que sus ojos verdes y brillantes resaltaran más.
En ese entonces ya ni se preguntaba por qué la miraba tanto, se limitaba a hacerlo sin querer romperse la cabeza o frustrarse por un posible flechazo no correspondido.
Falló totalmente el primer día que le habló.
En ese momento, ella se acercó a sus espaldas a paso apresurado en el pasillo del segundo piso, con la luz del atardecer colándose por las ventanas y el silencio que inundaba el ambiente. Escuchó los pasos de alguien detrás de él, pero no se imaginó que sería ella. Y antes de darse cuenta, se había quedado quieto y sorprendido al ver que la chica le había tocado el hombro para llamarle la atención y estaba parada frente a él pensando en qué decir. "Se te ha caído esto." Dijo tras unos breves segundos, con ese tono de voz tan bajito y algo inseguro. Le tendió su goma de borrar mientras bajaba la cabeza al suelo, él solo pudo admirar el leve sonrojo de su cara que ella se estaba esforzando en ocultar "¿Me ha seguido desde la clase hasta aquí solo para devolverme una goma?" Pensó desconcertado.
Y fue ahí, con una leve sonrisa en su cara y dándole la gracias, cuando sus dedos se rozaron con los de ella al coger su goma de borrar y la chica se tensó avergonzada, que se dio cuenta de que Rinka no le era nada indiferente. Que probablemente era la primera chica por la que se interesaba en toda su vida. Ella se marchó a paso rápido por el pasillo, mientras que él se quedó parado y pensativo, mirándola con atención.
Igual que ahora.
Sus pensamientos se habían bloqueado y aunque solo estuviera medio de espaldas, con un traje de preso y las tablas de madera que tenía que transportar a sus pies, seguía admirando a Rinka de la misma forma que aquel día.
Porque el color de su pelo atado en dos coletas le recordaba a ese atardecer en el que se encontraron y hablaron por primera vez. Sus ojos verdes, que le miraban con frialdad, le hiptonizaban. Y el leve viento que se había levantado hacía ondear su falda, haciendo que se fijara con más frecuencia en su piel blanca y aparentemente suave. Mirara dónde miraba solo podía llegar a la conclusión de que le gustaba más de lo que en un principio podía llegar a pensar.
Y eso era malo. Muy malo teniendo en cuenta su situación. Siendo él un preso acusado de espiar en el vestuario de las chicas y ella la que tenía que vigilarle ¿Esto era una especie de síndrome de estocolmo? No lo sabía. De lo que sí estaba seguro, era de que tal vez Rinka no estaría tan enfadada con él si solo se hubiera metido en el vestuario femenino.
El problema es que ella quería molerle a golpes por caerse encima suya cuando se estaba cambiado de ropa.
-¿Se puede saber qué te pasa?- Replicó Rinka con mal humor interrumpiendo sus pensamientos.
Chiba se sobresaltó y se percató del ceño fruncido de esta, así como de la forma en la que le había hablado. Distaba mucho de ser el tono bajito y casi tímido con el que le había hablado en el pasillo, y sabía que era culpa suya el haber perdido el poco (casi nulo) aprecio que Rinka le tenía, si es que llegó a tenerlo.
No quería seguir sintiendo remordimientos y llamándose estúpido dentro de su mente, así que llegó a la conclusión de que era mejor no pensar en lo que había pasado entre ellos y empezar a transportar maderas solito. Estaba seguro de que era mucho más sano y respetable a ojos de la chica, la cuál se había quedado callada y esperando a que contestara mientras se la comía con los ojos.
-Nada.- Respondió en voz baja y agachándose para coger la tabla de madera.
Rinka pasó de él cuando escuchó su contestación y a paso apresurado se dirigió al árbol donde había estado Gakushuu sentada hacía un rato.
Chiba suspiró con pesadez y se quejó en voz alta del calor, aún si ahora se había levantado el viento.
Continuará...
Holi ~
No sé lo que estáis pensando, pero sí, esto es real y está pasando, realmente he escrito un AU de Prison School con Ansatsu. Ojo, un AU (Alternative Universe), no es lo mismo que un crossover, no van a aparecer aquí los personajes de Prison School. No sé si tenía que explicar eso, pero nunca está de más y no quiero que haya confusión xD
Tengo que aclarar varias cosas respecto a esto:
Lo primero es que esta idea simplemente surgió de una broma (que me hice a mí misma, pero una broma). Soy muy fan de Prison School, tanto del anime como el manga, lo considero mi ecchi favorito y uno de los mejores que he visto, así que mi amor por esa serie es muy, muy grande. Simplemente un día estaba re-leyendome partes del manga y me pregunté "¿Cómo sería que algunos personajes de Ansatsu pasaran por algo como esto?" Y aquí estamos. Osea, la idea de algunas parejas de Ansatsu pasando por las situaciones que tienen que pasar los personajes de Prison School fue algo que me encantó, y nada más venir esa idea a mi mente ya lo estaba planificando todo para este fic. Obviamente, este fic no va a ser totalmente calcado a la historia de Prison School. Simplemente lo considero una adaptación, y al no ser las mismas parejas y personajes, la historia obviamente será cambiada de forma que yo lo vea consecuente. Pero aunque la historia no sea calcada, las escenas principales de las distintas parejas serán una versión adaptada de las escenas del manga y el anime de Prison School. No serán iguales, dado a que yo considero que son otros personajes, obviamente no actuarán igual, pero aún así lo estoy haciendo lo mejor que puedo e intento que se parezca todo lo posible.
Lo segundo que tengo que aclarar: Las parejas. Esto es multipairing y fanfiction solo me deja poner dos, pero las parejas principales obviamente serán Karma x Fem!Gakushuu, Chiba x Rinka, Maehara x Isogai y Nagisa x Kayano. Sí, esas. La gran mayoría me va a preguntar "¿Por qué Fem!Gakushuu y no Gakushuu?" La verdad es que es muy simple. La mayor parte de las escenas de Prison School que quería adaptar aquí son hetero, la única yaoi que pienso hacer será la escena de la ducha, y he decidido dejarla para Maehara e Isogai. Haciendo esto he tenido que dejar que las demás parejas sean heteros, ya que considero que no cuadrarían demasiado bien en mi mente si las hacía yaoi o yuri, y aunque el Chibahaya y el Nagikae lo tenía muy claro, Karma se me hacía algo complicado. Porque si hay una chica con la que shippeo muchísimo a Karma, es Okuda, pero siendo sincera, yo no puedo ver a Okuda en la escena que quería representar con Karma, ni de lejos, sería algo definitivamente OOC y me sentiría muy mal hacerlo así. Más que nada porque Okuda es un personaje muy tímido, muy reservado y no le veo haciendo perversiones en este fic (?) Por lo que tuve que hacer uso de mi amada Fem!Gakushuu, no solo porque es mi OTP favorita para Karma (como ya la gran mayoría sabe), si no porque ella encaja con todo lo que quería en este fic: Presidenta del consejo estudiantil, hija del director y con mala leche. Es perfecta para este AU y para la escena con Karma, así que así se ha quedado.
Este fic llevo planeandolo desde hace meses del año pasado, creo que desde ¿Julio? ¿Agosto? del 2015. Más o menos por esa fecha y me hace mucha ilusión subirlo. Aunque me sabe mal que a pesar de llevar meses planeándolo, solo tenga dos capítulos escritos. He de decir que esto iba a ser antes que nada un simple one-shot, sim embargo empecé a escribir y a escribir y fue cuando me di cuenta de que llevaba más de 35 páginas escritas de que no podía ser un one-shot, era todo demasiado largo y quería escribir muchas cosas. Al final, después de planificarlo sé que este fic serán 5 capítulos por lo menos, de los cuales ahora mismo solo tengo hechos este y el siguiente. Cada capítulo será de una pareja distinta ~
Y lo último que tengo que aclarar, sí, es Rated M, sí, tiene que serlo. Osea, no me deja más remedio, menos con las escenas que quiero escribir. Lo mímimo que puedo hacer es que sea Rated M o si no me las tendré que ver con alguien enfurecido, no sé quién, pero alguien. Ya que si alguien se ha visto o leído Prison School sabrá, que aunque es un ecchi más de una vez ha rozado la línea del hentai, y considero que como mucho en este fic tendrá que ser parecido, al menos.
Y bueno, creo que las notas de autor han sido larguísimas esta vez, pero tenía que dejarlo todo claro viendo la cosa tan bizarra que estoy escribiendo, así que solo espero que os guste y que disfrutéis leyendo esto, espero no llevarme muchas pedradas ~
Nos vemos (~*-*)~ ~(*-*~)
