INSTINTO MATERNAL 3.

La Reina Roja se encontraba caminando en el valle de lágrimas buscando a una persona, o más bien a un animal.

Reina Roja: Donde demonios puede estar ese maldito gato.

Pensó ella, en voz alta.

Voz extraña: No busque las cosas, ya que las cosas huirán de usted, deje que las cosas la busquen mejor.

Reina Roja: Hasta que por fin apareces saco de pulgas.

Voz extraña: Porrrrfavor llámame, Cheshire.

Reina Roja: No vine a tener una conservación contigo, saco de pulgas, vine a acerté una pregunta.

Cheshire: ¿Y cuál es esa pregunta?

Reina Roja: ¿Qué es una madre?

Cheshire: Veo que estas cambiando.

Reina Roja: ¿Cambiando?

Cheshire: Desde que Alice, vive aquí todos hemos comenzado a cambiar, no para mal, sino para bien, incluso usted su majestad.

Reina Roja: ¿A qué te refieres?

Cheshire: Usted jamás tuvo la oportunidad de tener, una familia, ¿cierto?

La Reina Roja, miro a Cheshire con extrañeza, como sabia tanto de ella.

Cheshire: Su sueño mas anhelado, siempre ha sido tener una familia.

Ahora la Reina Roja, si estaba asombrada, como sabia tanto de él, su sueño mas anhelado, como sabia el que siempre quiso formar una familia.

Cheshire: No pierda su oportunidad de ser feliz…

Poco a poco, Cheshire desapareció dejando atrás su gran sonrisa, la Reina Roja estuvo parada un rato pensando en las palabras que Cheshire le dijo. Una pequeña sonrisa se formo en rostro y comenzó a caminar de vuelta al castillo.

Una vez en el castillo fue recibida por Alice, quien con preocupación, la abrazo, algo que ya se le hacía natural a las dos.

Reina Roja: ¿Por qué tan preocupada pequeña Liddell?

Alice: Para ti no es muy seguro salir afuera, recuerda que muchos de este mundo todavía te odian.

Reina Roja: Lo sé, pequeña Liddell, lose.

Alice: simplemente no salgas sin mí, está bien.

Reina roja: ¿Por qué te preocupas tanto por ti?

Alice: Si te digo, prometes no reírte.

Reina Roja: Te lo prometo.

Alice: Es que tu simplemente me recuerdas a mi madre.

De repente los ojos de Alice se llenaron de lágrimas y comenzó a llorar sin control sin saber porque, pero poco a poco sintió que unos brazos la rodearon, era la Reina Roja que con mucho cuidado la tenía atrapada en sus brazos y le dijo:

Reina Roja: yo siempre quise tener una hija, ¿te gustaría serlo?

Y con débiles suspiros, y una pequeña sonrisa, le dijo:

Alice: Te quiero mucho, mama…

Reina Roja: Yo también te quiero pequeña-

Y desde ese día, Alice fue conocida como la hija de la reina roja, siendo ahora la princesa roja.