…Juro que soy mala con los títulos…
Hola a todos! Este es mi primer fanfic así que decidí hacer algo corto sobre una de mis series aun-si-ya-se-acabo favoritas: Gravity falls! Me hubiese gustado ver mas en la serie sobre la relacion padre e hijo que tenían Fiddleford y Tate McGucket. Bueno, aquí vamos.
Lo que nunca se olvida
Cuando Tate McGucket era un niño, admiraba mucho a su padre.
El era el mejor. Cariñoso, responsable y ademas muy listo, lo que era una gran ventaja al hacer sus trabajos escolares. Aun recuerda cuando el lo ayudaba a crear el mejor proyecto de ciencias, uno que llamaba la atención mas que unos simples volcanes de bicarbonato. También recuerda cuando solían practicar béisbol todos los días para algún torneo y siempre lo felicitaba con saltos de alegría aun si no ganaba. Recuerda cuando eran realmente unidos y el anhelaba ser igual a el.
Pero con el paso del tiempo todo cambio. Ya no era el tipo que siempre llegaba a casa a recibirlo con un abrazo o el tipo con el que todos los días jugaba béisbol. Ahora siempre estaba cansado de trabajar con su colega en infinitos proyectos que el no entendía, ya no tenia tiempo para el y de eso tuvo que acostumbrarse de mala gana.
No tardo en darse en cuenta de que algo sin duda estaba mal con su padre. Un día estaba nervioso y algo paranoico, como si hubiera visto un fantasma o algo así, y al otro decía que "ya lo había olvidado".
Solo un par de años mas y ya no reconocía a ese hombre. Era un completo extraño con barba blanca y ropa vieja que solo gritaba estupideces. Una vez, cuando quiso hablar con el, se le acerco con un extraño objeto en las manos y con un tono melancólico dijo:
"Escucha hijo, en este mundo pasan cosas crueles, que no todos lo humanos merecemos ver. Pasan cosas locas que jamás entenderemos….y cuando no podemos contra aquello lo mejor que podemos hacer es simplemente olvidar".
Después de eso Fiddleford McGucket dejo de existir, en su lugar ahora estaba "El viejo McGucket, el loco del pueblo".
Cuando Tate McGucket creció hasta ser adulto, le avergonzaba su padre.
El era solo un loco, por todos los cielos. Odiaba tener que ir y echarlo el mismo para que dejara de asustar a los que iban al rio con eso de El Globbewonker, entre otras locuras sobre monstruos en Gravity falls. Era estúpido, lo peor era que al parecer él, el sujeto extraño y sucio que se escondía en los callejones y se rodeaba de mapaches, quería que ambos pasaran tiempo de padre e hijo. El para nada lo quería a el, el extrañaba a su verdadero padre y ni el fin del mundo iba a cambiar eso.
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Todavía no podía creer que el casi fin del mundo le había echo entender que sin duda, su padre aun estaba ahí con el, siempre lo estuvo y siempre lo estará. Si, el estaba loco pero no podía culparlo por eso. El trato de protegerlo todos estos años de los peligros del pueblo, lo menos que podía hacer ahora era mostrarle su agradecimiento. Ahora vivían en la gran mansión que los Noroeste le habían vendido. Era el paraíso, estaban juntos otra vez, y aun si no era lo mismo a como cuando era niño, ya no le importaba. El nunca olvido lo mucho que lo admiraba y aun lo hace. Su padre, a pesar de su locura nunca olvido su amor por el, y eso era suficiente, pues ya ninguno de los dos se volvería a sentir abandonado.
"¡hijo! ¡esposa mapache! Vamos a jugar béisbol en el jardín donde están esos pavos reales ¡si tenemos suerte nos ganamos uno para la cena!"
Bien…¿Qué les pareció? A mi no me convenció mucho el final, no trate de hacer feels porque sabia que terminaría peor :/ aun estoy pensando en que clase de historias escribir.
Díganme sus opiniones! Y muchas gracias por leer!
