A ver ¿Cuánto tiempo habrá pasado desde la ultima vez que publique o escribí algo nuevo con esta cuenta? Quien sabe, la verdad es que ha pasado mucho tiempo; y hoy en mayo 2014 finalmente me atrevo a volver a publicar.
En esta ocasión me uno a una nueva categoría, de un manga y anime que me ha encantado mucho hasta donde lo he visto, he quedado literalmente enamorada de sus personajes, en especial del protagonista que se me hace monísimo, es por ello que en esta ocasión le dedico esta historia a Sawamura Eijun, específicamente este día por que es el cumpleaños de Ei chan ^^
En fin las respectivas aclaraciones y renuncias del caso:
Diamond no Ace no me pertenece, es completa propiedad de su autor Yuji Terajima, lo cual es bueno por que de ser mío, muy probablemente no fuera tan bueno y Sawamura Eijun ya estaría emparejado con mi adorable Chris Sempai XD
Disculpen los errores ortográficos, de gramática y dicción, llevo mucho tiempo sin publicar algo, así que no espero que este escrito sea bien aceptado o poco confuso, la verdad creo que la única que lo entenderá seré yo, que lo escribió ^^
Agradezco profundamente a Doremishine Itsuko (Itsuko nee) quien me a apoyado e incitado desde el inicio a escribir este fic, este capitulo se lo dedico a ella en muestra de mi gratitud.
Sin mas por el momento, les dejo con el capitulo.
Cuando la lógica se fue a la basura
(Primera parte)
Con Sawamura Eijun la lógica pierde todo su sentido en lo que abarca la palabra, porque es un hecho implícito que con él, lo normal es lo anormal y eso es algo que el equipo de Baseball del instituto Seido sabe muy bien…
Porque definitivamente de no ser así, entonces como explicar el ¿porqué es el cumpleañero el que da regalos en lugar de recibirlos?
Técnicamente eso es lo normal, lo lógico, con las personas comunes y corrientes esta regla implícita funciona a la perfección, pero en el caso de Sawamura Eijun quien vive con su propias normas y lógica, estos hechos son fuera de lo común; si, es algo que Seido en general comprendió en los primeros meses de conocer al chico, en especial los titulares del equipo de Baseball, por lo que si preguntas de razones y lógica, lo único que encontraras es una respuesta ambigua, confusa y a veces un poco extensa, pero que se resume en un unánime pensamiento: "Con Sawamura Eijun no existe la lógica, vive con ello o muere en el intento"
Es una lástima que en el instituto Seido, cuando decidieron reclutar a cierto jugador de Baseball, este no viniera con un manual de instrucciones o una etiqueta de advertencia, de ser así, tal vez, y solo tal vez, se podrían haber ahorrado algunos sucesos caóticos que si bien habían dado muestra de su existencia en los días previos, nada los preparaba para los que estaban por venir, y más aun cuando de festividades se trataba…
Y todo comenzó una tarde de un viernes de mayo… cuando la lógica se fue a la basura…
Es bien sabido que Sawamura Eijun es alguien a quien definitivamente no puedes ignorar, para bien o para mal, la personalidad, el carisma, la forma de ser y esa voluntad inquebrantable mas una infinita fuente de energía, hacen que el chico llame la atención a donde quiera que iba.
Pues bien esta peculiar cualidad de Eijun le facilitaba, a veces, la rutina diaria y más aun, ahora que ya no estaba en la seguridad de su querida tierra natal con sus inseparables amigos, el club de Baseball que el mismo había levantado desde cero. No ahora entre las concurridas calles de aquella ciudad, las cosas no eran lo mismo.
Pero estamos hablando de Sawamura Eijun, alguien que no se da vencido ni porque la derrota sea inminente, alguien que va a luchar contra el mismo destino de ser necesario para alcanzar sus objetivos, pues bien ese mismo chico estaba allí luchando su propia batalla, entre el mar de gente que caminaba por lo que era una de las ciudades mas pobladas del mundo.
Armado con una voluntad de acero, conocimientos mínimos y un objetivo en mente, había salido prácticamente corriendo cuando termino el entrenamiento vespertino de aquel viernes de mayo; sinceramente solo había alcanzado a darse un baño rápido, a cambiarse su uniforme por unas ropas cómodas de diario, su celular, su cartera y por supuesto la principal causa de su nuevo objetivo, un trozo de papel arrugado, ya un poco mal trecho y con tantos dobleces que era un poco ilegible la letra escrita en el.
Había dejado atrás a un Equipo de Baseball un poco confundidos (Incluyendo al entrenador Kataoca y a Rei san) con respecto las acciones del chico, pero prontamente esa confusión fue aplacada con mutuo y singular pensamiento: es Eijun. Cualquier cosa que esté pensando o haciendo se resumía simplemente al hecho de que era Sawamura Eijun.
Es así que, nuestro querido protagonista yacía corriendo lo más rápido que sus piernas le permitían con un rumbo un tanto incierto, pero decidido; por aquellas transitadas calles a una hora pico de un fin de semana.
-Estoy seguro de que es por aquí- esas eran las palabras que murmuraba mientras reducía su marcha y miraba en todas direcciones.
-estoy completamente seguro de que es por aquí, seguí las instrucciones de Yoshikawa así que no pudo haber desaparecido de la noche a la mañana- porque ciertamente él no estaba perdido, ese lugar tenía que estar allí, o al menos cerca de allí.
-¿debería preguntar? o tal vez ¿llamar nuevamente a Yoshikawa? me quedo sin tiempo- lloriqueo mientras seguía mirando del trozo de papel entre sus manos.
- van a cerrar pronto y hoy era el ultimo día- esta vez no pudo evitar elevar la voz causando que las personas cercanas le miraran de forma extraña y desconfiada.- ¿Qué hago? ¿Qué hago?
-UN TEMPLO NO DESAPARECE COMO SI NADA- termino gritando – ¡esta es información falsa! ¿Dónde se supone que esta ese Templo?- fue su última declaración exasperada que pudo decir antes que una nueva voz (desconocida) le interrumpiera.
-estas parado justo enfrente de uno- una seria y quizás enojada le respondió.
Con una agilidad y rapidez envidiable, digna de una as del Baseball Eijun giro sobre su propio eje para encarar al dueño de dicha voz… o mejor dicho dueña.
-¿puedo preguntar por qué estas gritando justo enfrente de nuestro templo?- cuestiono una chica vestida con la típica indumentaria de una Miko, al parecer a primera vista no pasaba de su misma edad, con cabellos largos negros atados a una cola de caballo baja y con los brazos en posición de jarra, le miraba enojada y cuestiónate.
Eijun solo pudo observarla de pies a cabeza, haciéndola sentir un poco mas incomoda de lo normal y enojada a la vez.
-este chico…- si el que esas palabras salieran entre dientes definitivamente eran un signo de que estaba molesta.-te repito la pregunta ¿se puede saber que se supone que intentas hacer gritando así, frente a nuestro templo?
Estas palabras hicieron que el cuestionado finalmente saliera de su estupor y se dignara a hablar a responder la pregunta hecha…
-¡Una Miko! Eres una Miko ¿verdad?- o al menos eso se esperaría.
La aludida chica no pudo evitar sentir como una gota de sudor bajaba por su frente ante tal obvia declaración. Este chico… una de dos, o era raro por naturaleza, o le faltaba quizás un tonillo en su cabeza.
-Si, lo soy, una Miko al servicio del templo Kitano Arai, justos el templo en el que estas gritando en este momento- respondió esta vez un poco más curiosa por el extraño visitante frente a ella.
Y como si sus palabras fueran la bendición de la misma diosa Inari hubiese caído sobre él la mirada de Eijun se lleno de felicidad y jubilo.
-¿este es el templo Kitano Arai? Siii, lo logre, finalmente llegue- celebraba entre risas su nueva proeza. Y la chica solo lo miraba extrañada ante tal espectáculo. A hablar nuevamente iba dicha Miko cuando Eijun le cerró la boca con una sola acción.
Casi haciéndola gritar de la sorpresa y retroceder un paso para ver que yacía Sawamura Eijun haciendo una muy exagerada reverencia extendiendo frente a él, entre sus manos, aquel arrugado trozo de papel en dirección a la Miko.
-¡por favor, permítame unirme a este evento!- solicito o más bien casi suplico que dejo a la chica frente a él aturdida por tal forma de petición. En sus años de Miko y en los años previos viendo a otros miembros de su familia servir a los creyentes que le visitaban, nunca en su vida había visto tal… tal peculiar y sincera solicitud de ayuda. Definitivamente este chico era raro.
Con un poco de desconfianza y curiosidad pura, la Miko tomo el papel que doblado cuidadosamente (a pesar de tener un sinfín de arrugas) aquel papel que le era ofrecido, con una mirada de escrutinio intenso leyó lentamente lo que estaba escrito, y sin tardar mucho reconoció que, aquel papel era uno de los panfletos que el mismo templo había repartido en días previos, ella misma había estado a cargo del diseño, por lo que no necesitaba leerlo para saber lo que decía.
Suspiro cansada y un poco agobiada, observo con un aire culpable a Eijun que aun estaba reverenciando esperando una respuesta.
-lo lamento mucho- hablo- este evento termino el día de hoy, llegas tarde- informo.
El ver que ese cuerpo se tensaba ante sus palabras y que la mirada que ahora le dirigían aquellos ojos ambarinos tan devastados, le hizo retroceder un paso por la impresión causada.
-pero…pero…pero aún es temprano, aun no cierran el templo… además…el afiche decía que… que…-
-que las clases se darían en horario de visitas al templo, así es, eso dice yo misma escribí eso- confirmo la Miko.
-¿entonces…?- pregunto dudoso Eijun y un poco exasperado
-y así fue, las clases se impartieron durante las horas de visita del templo, técnicamente deberíamos estarlas impartiendo, pero este era el ultimo día y el afiche decía que el ultimo día solo se darían hasta horas del mediodía, es decir por la mañana únicamente-
-¿Qué?- y el grito de incredulidad que resonó por el templo llevo a que los presentes y algunos transeúntes se cubrieran sus oídos.-pero…pero en qué parte lo dice, yo no leí eso-admitió el Eijun mientras tomaba nuevamente el panfleto y lo leía nuevamente
- por favor no grites este es un templo, y aquí- señalo un fino dedo con una manicura casi impecable en la parte baja del papel, una letra más pequeña que la ocupada en el resto del documento- aquí es donde lo especificamos- concluyo.
Y como si el leerlo, y volver a leerlo hiciera que las palabras cambiaran dentro del papel, Eijun no podía apartar su vista de ellas.
-pero yo…- se escucho una voz en casi un murmullo, que hizo dudar a la Miko que perteneciera la impetuoso chico que había irrumpido su tranquilidad aquella tarde, sonaban tan derrotada y destrozada.- yo quería dárselos a mis senpais y compañeros de equipo- termino en un susurro mientras bajaba la vista y resignado admitía la derrota.
La joven ciertamente que no conocía más que de apenas unos pocos minutos al chico frente a ella, no pudo evitar sentir un poco de lastima por la patética figura que ahora presentaba ante ella, con una sonrisa de simpatía intento aligerar el ambiente.
-pero si solo es eso, siempre puedes conseguirlos aquí en el templo, ya elaborados y bendecidos por nuestros sacerdotes.- hablo condescendiente.
Pero Eijun solo negó con la cabeza y la vista aun baja.
-no es lo mismo- respondió- no tendrían el mismo efecto, Wakana siempre dice que los deseos son más efectivos si los haces tú mismo y esto es como hacer un deseo- murmuro con un deje de tristeza.
No sabía quién era Wakana, y ciertamente tampoco entendía mucho de la lógica, que hasta ahora ocupaba aquel peculiar visitante frente a ella, pero no creía que fuera muy necesario comprenderlo, no sabía por qué pero aquel chico frente a ella si bien la había sacado de sus casillas en un principio, le daba un aire de simpatía y condescendencia, sacaba su lado tierno pues no dejaba de imaginar que frente a ella estaba un gatito perdido que le pedía un poco de tiempo y afecto. Con lo amante de los gatos que era…
Rio por lo bajo ante su imaginación activa que ya le había puesto orejas y cola de gato al chico frente a ella, admitía que se vería mono con ellas pero quizás era ofensivo el decirlo en voz alta, además que ni lo conocía, pero eso no evitaba que su imaginación volara. Guardo silencio por unos momentos mientras veía al chico deprimido frente a ella, quizás sería más que ganar un dolor de cabeza si hacia lo que pensaba, porque definitivamente también le daba esa sensación su peculiar visitante. Y admitía que le daba lástima enviarlo derrotado de regreso a donde quiera que fuese.
-anoo- hablo para llamar la atención del chico- ¿es tan importante para ti?- pregunto, primero lo primero, confirmar si valdría la pena sus acciones.
-hai- respondió con más entusiasmo del debido, sorprendiéndola- es demasiado, muy importante- afirmo.
Y no pudo evitar volver a reír por lo bajo al ver la actitud del chico. Disimulo su risa tras la manga del kimono que portaba y un leve carraspeo como quien se calara la voz antes de hablar.
-bueno- empezó- veras si dices que es tan importante para ti y que no es lo mismo conseguir los ya elaborados por nuestro templo, tal vez si quieres, pueda yo ayudarte a hacerlos- sonrió al terminar esa frase.
Y como si le hubieran dicho que Seido iría el Koushien, la vitalidad y determinación regreso en un milisegundo a esos ojos, sorprendiendo a más de algún curioso que estaba cerca incluida la Miko frente a él, y es que irradiaba tal furor y felicidad que fácilmente podía confundir a aquel chico con uno de los bendecidos por Amaterasu sama.
-¿Cómo?-pregunto lleno de júbilo- prometo hacer todo lo que me digas si me ayudas- y fue tan sincero al decir esto que ya no había forma de echarse para atrás. Definitivamente esas orejitas y colita de gato no se iban, por más que quisiera dejar de imaginarlas.
-tomare tu palabra y yo misma te enseñare lo que necesitas saber para hacerlos tu mismo, después de todo yo era la encargada de la clase que se mencionaba en el panfleto- sonrió.- pero no aceptare ninguna queja, seré una maestra estricta y tu harás absolutamente todo cual te diga que lo hagas, ¿entendido?-cuestiono
Y con una efusiva afirmación por parte de Eijun, el trato estaba cerrado.
-bien, ahora me gustaría saber a quién estaré enseñando de ahora en adelante-
-Sawamura Eijun, futuro As del equipo de Baseball del Instituto Seido- se presento tan efusivo como antes, ahora estaba segura que esa era su propia forma de ser y no una exageración.
-encantada de conocerte, mi nombre es Arai Hana, mi familia lleva este templo- respondió. Así que, ¿iniciamos tus clases hoy o prefieres que lo hagamos mañana?
-de ser posible ¿podemos iniciar hoy Hana Sensie? Es que la fecha está cercana y pues…- dejo la frase a medio terminar.
-¿Hana Sensei?- rio al repetir esto- es la primera vez que me dicen así, realmente eres único Sawamura kun- rio aun mas fuerte- bien si tu insistes podemos iniciar, aunque ¿no tendrás problemas en tu hogar? esta anocheciendo- le hizo ver.
Eijun miro al cielo para ver que en efecto las primeras estrellas visibles aparecían en los cielos de Tokyo, dudo un momento, pero el tiempo apremiaba y si quería tenerlos listos para la fecha querida debía aprovechar cada minuto posible.
-no, eso no será problema, veras no soy de aquí me estoy quedando en los dormitorios del Instituto y con que le avise a un senpai, me basta- informo con una radiante sonrisa.
Y allí la Miko suspiro resignada, no había más que discutir.
-de acuerdo, entonces habla con tu senpai, y luego me sigues.
Y no había terminado de decir esas palabras cuando Eijun ya tenía el celular en su oído. Esperando que su interlocutor le respondiera, dos tonos y alguien respondió del otro lado.
-Chris senpai!. Prácticamente grito- llegare más tarde de lo pensado, estoy bien y no creo que alcance a llegar para la cena, nos vemos- y sin importarle que su senpai tenía algo que decir corto la llamada, claro no sin antes que se dejara escuchar a través de la llamada la voz de Hana regañándolo por gritar en el templo.
Mientras tanto, al mismo tiempo con el equipo de Baseball de Seido:
Si bien todo parecía estar más tranquilo de lo inusual, con la falta de la presencia de cierto alumno de primer año, los miembros del equipo de Baseball, intentaban tomar su tiempo de descanso con calma y sosiego antes de que "El Huracán Sawamura" llegase de nuevo.
-paz y silencio- se escucho a alguien murmurar mientras algunos simplemente tenían los ojos cerrados y otros disfrutaban de la tranquilidad del momento.
-es increíble como el ambiente cambia cuando no está Sawamura- comento alguien de primer año.
-¿es más increíble que me sienta extraño entre esta calma que cuando él está presente?- pregunto Miyuki quien yacía con su rostro enterrado entre sus brazos que estaban apoyados en la mesa.
-te doy la razón- se escucho la voz de Kuramochi- por extraño que parezca se siente raro estar en silencio- dijo mientras abría los ojos después de estar descansando un poco la vista- ¿no lo crees Masuko san?
Y en un silencioso asentimiento apoyaba Masuko mientras comía un pudin tranquilamente.
El silencio que reino después de eso, confirmo que muchos a pesar de no expresarlo, pensaban de la misma manera, incluidos los miembros del equipo de tercer año, el capitán Tetsuya, Jun Senpai y Kominato Senpai, si hasta Chris senpai lo admitiría para sí que ahora se sentía fuera de lugar, al estar con los demás miembros en silencio y paz absoluta…
Unos minutos más de silencio, cuando finalmente la presión pudo más en ellos que la posibilidad de disfrutar su descanso, y es que quien podría hacerlo cuando lo único que pasaba por sus cabezas es donde estaría su revoltoso Kouhai y lo que estaría haciendo.
-Grraw- se escuchó exasperada la voz de Jun senpai, haciendo que todos los presentes le volvieran a ver.- olvídenlo, no puedo relajarme de solo ponerme a pensar en que Sawamura irrumpirá en cualquier momento por esa puerta con cualquier idea loca que se le cruce por la cabeza.-informo.
Ante esto, si bien nadie dijo nada, era obvio que le daban la razón.
-ciertamente- se escuchó otra voz- Jun senpai, puede tener razón- hablo Miyuki mientras levantaba su rostro de los brazos- si tomamos en cuenta la forma en que salió corriendo al terminar el entrenamiento, algo me dice que deberíamos estar preparados- sonrió de medio lado.
Y el solo hecho de recordar la forma en que el hiperactivo pitcher había salido corriendo más temprano en la tarde de ese día a más de alguno le dio un escalofrió.
-yo espero que Eijun kun este bien- fue todo lo que dijo Haruichi, llamando la atención de su hermano.
-porque lo dices- le pregunto con una sonrisa el mayor de los Kominato
-es que Niisan- hablo- después de todo Eijun kun no es de Tokio.- y no había más que decir para que el resto comprendiera el porqué la preocupación del mas joven.
-ese idiota- el enojo en la voz de Jun no pasó desapercibido así como un deje de preocupación muy oculto en la misma.
Y bastaron esas palabras para que el caos en aquella habitación comenzara, porque definitivamente estuviera o no presente Sawamura Eijun podía causar cierto revuelo (y otras cosas) entre el equipo de Baseball.
Tetsuya, Tanba y Chris por su parte mantenían sus opiniones reservadas, si bien también pensaban en lo imprudente que podía llegar a ser el chico en su ingenuidad, Tokyo no era como Nagano, definitivamente si te descuidabas podías llegar a ser devorado vivo por la capital, en especial si no eras un nativo del área, Tetsuya ya podía sentir un dolor de cabeza que se aproximaba.
Esos eran los pensamientos del actual capitán de Seido, en medio de aquel bullicio y las opiniones, comentarios y algunas especulaciones que ya se estaban saliendo de la cordura y lógica, cuando entre todo ese bullicio un tono de llamada entrante sonó, como lo escucharon o como lograron distinguirlo entre los gritos, pues solo ellos lo sabrán, en fin fue ese hecho, ese simple sonido que calmo la conmoción y buscaron entre sus respectivos celulares a quien pertenecía el que estaba sonando.
Fue la voz interrogante de Chris la que respondió la duda.
-¿Sawamura?- pregunto dudoso Chris mientras leía el identificador de la llamada entrante y claramente este único nombre llamo la atención de los más cercanos y por qué no los más alejados que estaban pendientes del tema en cuestión; es decir Eijun.
No tardo mucho para responder la llamada y a punto de cuestionar al chico por el aparato estaba cuando el estridente timbre de voz de su Kouhai resonó claramente casi por toda la habitación, a pesar de no estar en modo speaker el teléfono, la voz del más joven se escuchaba fuerte y claro.
-Chris Senpai!-
-Sawa…- estaba a punto de reprenderlo por gritarle casi en el oído cuando la voz incesante y continua del chico le interrumpió en una oración si bien un poco confusa, con un mensaje bastante claro.
- llegare más tarde de lo pensado, estoy bien y no creo que alcance a llegar para la cena, nos vemos-
Pero no fue tanto el hecho de que el chico no le dejara hablar lo que lo sorprendió (a él y a los más allegados que podían escuchar la conversación) sino más bien la aparición de una tercera voz, muy femenina que se escuchó fuerte y claror por el celular.
-Sawamura Kun, por favor deja de gritar…- y eso fue lo último que escucharon antes de que Eijun corto dejándoles con la palabra en la boca y una nueva duda naciendo.
El silencio nuevamente se hizo presente en aquella estancia, sinceramente no todos habían escuchado la conversación por teléfono, pero el aura que irradiaban los que sí lo hicieron les hacía callar por temor a las reacciones que desencadenarían si solo un suspiro se escuchaba.
-eso… eso…- era la voz de Kuramochi la que tartamudeaba…
-era la voz de una chica- respondió la voz risueña de Kominato Ryosuke
Y bastaron esas palabras de confirmación para que el caos volviera a estallar. Jun senpai despotricaba a viento y marea en contra de Eijun, mientras que Kuramochi se le unía al griterío diciendo algo como que un Kouhai tan idiota como él no debería nadar perdiendo el tiempo con chicas, que no tenía derecho a conquistar a nadie más si ya tenía novia, cosas por el estilo; Tanba san, simplemente guardaba silencio a la par de Tetsuya san quien se masajeaba las sienes en un intento de calmar su dolor de cabeza, Kominato Ryosuke sonreía abiertamente al ver el caos que el mejor amigo de su pequeño hermano podía causar mientras Haruichi por alguna extraña razón intentaba tranquilizar a Furuya que hasta ahora había estado en silencio (y lo seguía estando) pero de repente había empezado a emanar cierta aura siniestra que estaba espantando a todos los de primer año que estaban cerca, Miyuki simplemente había bajado la cabeza con un movimiento exasperado y una sonrisa que no auguraba nada bueno para cuando viera a Eijun nuevamente y Chris simplemente suspiraba cansadamente sin poder apartar la vista de su celular.
Sí, todo había comenzado una noche de un viernes de mayo, tan normal y común como cualquier otro… en el cual la lógica y cordura del equipo de Baseball de Seidou se habían ido a la basura.
Lástima que ese viernes tan solo fuera el inicio…
Muy bien, decidí cortarlo hasta allí, por dos razones, una me quedaba larguísimo y yo estaba corta de tiempo, y dos no me gusta mucho como me ha quedado la segunda parte pues creo que una edición y cambios están a la orden del día.
así pues espero poder escribir algo de mejor calidad que agrade a los lectores; agradezco profundamente de corazón su tiempo; se que es valioso y tuvieron la delicadeza de leer este escrito, lo cual me hace muy feliz; estaré encantada de leer sus opiniones, responder alguna duda y aceptar sus criticas, por favor ruego que sean constructivas y con el respeto debido.
Nuevamente mi gratitud a cada uno de mis lectores, los cuales espero no decepcionar en ninguna manera, y para los que me preguntan si pienso terminar las historias pendientes, pues si tengo planes de continuar algunas y publicar otras nuevas. Gracias por su atención y gracias nuevamente Itsuko nee.
