CAPÍTULO 1: LO RECUERDO.

Hermione estaba agotada. Su cuer o no podría superar otra batalla más y su mente no podría asimilar otro nombre de alguien inocente en la sección de desaparecidos o muertos de la radio mág ica. Tiró su varita al lado de la cama en el cuerto que compartía con Ginny de la madriguera, y se tiró encima de esta, hundiendo la cara en la lmohada para silenciar su llanto. ¿Quién había mandado hacer de la perfecta vida que Hermione se imaginaba que era vivir en el mundo mágico, una completa pesadilla? Todos los días lo mismo. Desayunos reinados por un silencio apenado, salir fuera de la madriguera, a e ese mundo al que Hermione ya no reconocía , buscar horrocruxes hasta que sus piernas no pudieran más, y lo peor, que nada más despertarse saber que era otro día sin saber nada de sus padres, otro día sabiendo que alguno de sus seres queridos podían estar en peligro. Tampoco es que tuviera mucha gente de la que estar preocupada, pero si que habín varias personas. Y aunque no supiera el paradero de sus padres, tenía de apoyo a Harry, Ron y a todos los Weasley´s. También pensaba en todos sus amigos de Hogwarts. hacia tanto que no sabía de ellos. Desde que los mortífagos tomaron el Ministerio llevando a que Hogwarts también estuviera bajo las manos de esos hijos de Banshee, no tenía ni una noticia de ellos.Y encima Snape de director. Pobre Neville pensó. Intentando animarse así misma, en vano.

Se levantó de la cama y decidió darse una ducha antes de volver a salir en busca de horrocruxes. Abrió lentamente uno de los cajones de su cómoda, sin hacer mucho ruido para no depertar a Ginny, que por fin había logrado dormirse. Revolvió el cajón buscando una bufanda que ponerse después y encontró algo que creyó perdido. Un pañuelo azul intenso, con pequeñas flores de lis blancas. Sus padres, pensó, seguido de imágenes de una bellísima calle de París donde se enamoró de ese pañuelo y se empeño en regalárselo a su madre. En un intento de recordar a sus padres, se llevó el pañuelo a la nariz, intentando aspirar algo del perfume que solía llevar su madre, pero tan solo estornudó por el polvo de los meses que estaba acumulado en él. Cuando se dispuso a volver a guardar el pañuelo con alguna que otra lágrima resbalando por sus mejillas, un golpe seco la sacó de sus pensamientos, giró hacia la cama de Ginny y se aseguró de que no la hubiera despertado. Dejó el pañuelo encima de la cómoda y se agachó a ver aquel pequeño objeto que se había caído debajo de su cama. Metió la mano, sacó aquel objeto y tan pronto como lo sinti en su mano, no quiso abrir los ojos para verlo, porque ya sabía perfectamente lo que era, y sabía que conforme abriera los ojos, millones de recuerdos inundarían su mente. Se llevó aquel colgante esmeralda al pecho, apretandolo como si le fuera la vida en ello, notando los pequeños diamantes clavandose en su piel y notando aquel ardor de la M que adornaba el mar escarlata quemándole cada rincón de su pecho. Sabía que el dueño de ese colgante seguía rondando su ahora débil y desconfiado corazón. Se sentó en el suelo y apoyó la espalda contra la pared, recordando todos y cada uno de los momentos que pasó con él, disfrtando, sufriendo, riendo, llorando.

Odiándole, amándole.


Bueno, bienvenidos a mi nuevo fic! Espero que os guste. Este fic ya lo había empezado a hacerlo hace unos meses pero lo dejé de lado. Así que he decidido volverlo a hacer desde el principio :D

Si os gusta, por fis decírmelo! y sino también. Siempre es bueno saber que puedo mejorar. ;)

Como ya tenía publicado los 3 primeros capítulos, voy a a subirlos todos y el cuarto... pero no so acustombréis, subiré un capítulo cada viernes o los fines de semana.

Ya nos veremos! Por cierto...Feliz comienzo del otoño! :D

C.L