Hola,

Primero quería agradecer la tremenda acogida que tuvo mi fic AU 'Procesos' entre un grupo de personas que me alegraban el día cada vez que revisaba mi correo. Les agradezco mucho. Y parte de ese agradecimiento es este regalito.Prometí escribir historias alternas sobre algunos puntos no muy bien desarrollados de la historia anterior. Se acercan mis finales y encuentro más tiempo en mi agenda, por muy paradójico que eso parezca.

Como sea, estos huecos me han dado tiempo apra dedicarme a esto: escribir. Y ya tengo tres de estas historias escritas. Aun no logro ponerme de acuerdo conmigo misma sobre el orden que las tres tendrán, pero lo haré pronto.Espero que no sea mucho espacio entre actualización y actualización, pero mucho depende de las respuestas que tenga el fic. Como esta muy relacionado con el otro fic, no sería muy satisfactorio leerlo sin haber leido el otro antes (aunque sean one-shots cada uno y se puedan leer como historias separadas).

Por último, quería decir que estos me han servido para desarrollar mucho más a los personajes pero que, a la vez, corro el riesgo de que los tiernos y coquetos personajes que haya podido delinear en Procesos aquí se conviertan en seres un poco más trágicos. Eso es porque el otro fic fue más superficial y estos buscan desarrollar un poco más el interior de cada personaje. No demasiado, claro. El que ha leído mis textos sabe más o menos a lo que me refiero.

Sin aburrirlos más, solo agradecerles que se paseen por aquí nuevamente.

Un beso.

GaB

DISCLAIMER: Los personajes conocidos son de Rowling, los que no son conocidos y la trama son míos. Creo q es obvio. No gano dinero haciendo esto, solo alimentomi ego.

NOTA1:Para la gente floja, como yo, que no leyó el mensaje de arriba, les recomiendo que lean Procesos antes de leer los ficlets. Se pueden leer como historias separadas pero no le hallarán mucho sentido a algunas partes o no encontrarán esos detalles que estaban escondidos en Procesos y aquí se han desarrollado.

NOTA2: Acepto cualquier sugerencia de los que hayan leído Procesos sobre algún punto en especial que quieran que se desarrolle. Hasta ahora tengo 8 escenas, pero no estaría demás escribir otras.

NOTA3: Debido a un cambio en las reglas de la página, solo contestaré a los reviews por medio de mi correo electrónico y no postearé las respuestas en las actualizaciones.


Título: Ruptura y Cambio - 1° Escena

Autor: GaBo0

Pairing:None

Rating: T

Summary: AU. En un mundo sin magia las parejas se separan y los matrimonios se terminan. Sin embargo, después de la tormenta siempre llega la calma. Y, para la familia de Harry, este refrán nunca había sido tan cierto. Harry reflexiona acerca de cómo han cambiado las cosas a una semana del día en que Vernon se marchó.


Ruptura y Cambio

Por GaB

Había pasado únicamente una semana. Jamás pensó que tantas cosas podrían cambiar en tan solo 7 días. Si uno se pone a pensar no es demasiado tiempo. Descontándole entre 6 y 8 horas de sueño, eso le daba un promedio de 119 horas. 119 horas no era el tiempo que él consideraba necesario para cambiar una serie de hábitos que su 'hogar' había desarrollado a lo largo de poco más de 15 años.

Aún recordaba perfectamente lo que había desencadenado todo el alboroto esa noche en la tranquila casa que habitaban en aquel pueblo abandonado. Él estaba, como siempre, durmiendo en su pequeño y patético cuarto cuando oyó unos golpes sordos en la puerta. Decidió obviarlos, ya que no eran su problema, y se dio la vuelta sobre la cama para mantenerlos fuera de su rango de audición. Aquello era un verdadero problema ya que las paredes no eran muy gruesas y su cuarto daba directamente a la calle, desde donde provenían los ruidos.

Con un resoplido adormilado se había sentado en su cama de mal humor. Recordó haberse restregado los ojos con cólera y haber bostezado enormemente en la oscuridad del cuarto. Se puso de pie y tropezó con su mochila, la cual había sido abandonada a la mitad del campo de batalla que era su habitación cuando su tía comenzó a llamarle a alaridos que bajara a ayudar con la limpieza. Maldijo entre dientes mientras otra tanda de golpes sordos se oía con más fuerza en el primer piso.

Se desperezó y pensó que tal vez debería lavarse los dientes antes de bajar a abrir la puerta. Luego pensó que no sería muy considerado de su parte hacerlo, ya que quien fuera que tocaba la puerta a esas horas de la noche solo podía tener dos razones: tenía asuntos muy urgentes que tratar con alguien que vivía ahí o tenía un muy malo sentido de la hora.

Se rascó la cabeza más por costumbre que otra cosa y prendió la lamparilla en el velador. Paseó su mirada por las paredes opacas de su cuarto y frunció el ceño con algo de envidia al pensar en el recién remodelado cuarto de su primo. Sí, era bueno que le recompensaran de alguna forma su nuevo pasatiempo que estaba dando buenos resultados en su salud (esto es, le estaba ayudando a perder esos cientos de kilos de más), pero no estaría de más que le dieran algo nuevo a él de vez en cuando, sobre todo porque no tenían ninguna razón para quejarse de su comportamiento.

Hasta ahora había demostrado tener buenas notas en el colegio, buenas relaciones con sus compañeros y no solía desobedecer a sus tíos. A su tío. Vernon podía ser bastante aterrador cuando no se cumplían sus disposiciones y tía Petunia normalmente solo lo presionaba a cumplir una orden ya dada por el viejo. Como fuera, siempre llevaba a cabo sus disposiciones y era desmotivador el hecho de que cada cosa buena fuera recompensada con un reproche.

Posó su mirada en su escritorio destartalado unos segundos y vio el paquetito rosa sobre el vidrio. Pensó un momento en su novia –ex novia- y se sintió un poco mal por la forma en la que la había tratado. Está bien, aceptaba que no era la mejor persona en lo que relaciones amorosas se trataba, pero no era como para que la chica saliera llorando luego de pegarle una cachetada directamente hacia los brazos de su hermano mayor. Solo le había dicho que una semana había sido suficiente, que habían pasado bonitos momentos, que no era ella sino él…

Ya pueden imaginarse.

Con otra tanda de golpes sordos aún más fuertes salió de la somnolencia que lo invadía y apresuró el paso hacia el ropero. Sacó una bata de dormir y fue en busca de sus pantuflas. Al no encontrarlas pensó que podría haberlas dejado en el pasillo. Abrió la puerta de su cuarto, la cual crujió lastimeramente en sus goznes, y se encontró parado frente al rostro asustado y ojeroso de su tía.

- ¿Quién es? – le preguntó la mujer volteando a verlo con una expresión que le generó un escalofrío. Le había hablado con una voz sumamente calmada y la semi-oscuridad del pasillo no tenía un buen efecto sobre las pupilas hundidas y las mejillas pálidas.

Harry había negado con la cabeza al tiempo en que su primo abandonaba su cuarto en las mismas condiciones que él, algo dormido aún, preguntándose quién llamaría a la puerta a esas incontables horas de la noche.

Los tres habían bajado las escaleras con cuidado, como si no quisieran que nadie les escuchara. Como si aquello importara. No había nadie más en la casa, solo ellos tres, todos despiertos. Dudley se había acercado a la puerta a echar un vistazo a través de la mirilla. Harry temió lo peor al ver como toda la somnolencia se borraba de su rostro y era reemplazada por una palidez aterrada.

- ¿Quién es?

Dudley se había echado hacia un lado cuando oyeron otra tunda de golpes que hizo temblar la puerta. Harry se dio cuenta que antes no había podido oír la voz del otro lado por haber estado en el segundo piso. Al parecer no fue el único porque, entre los golpes que eran azotados contra la madera, su tía también pudo distinguir la voz de su esposo que murmuraba obscenidades y maldiciones a diestra y siniestra.

Probablemente fue lo último que ambos muchachos habían esperado que la huesuda mujer hiciera, puesto que fueron sorprendidos cuando esta se abalanzó con ira en el rostro contra las llaves de la puerta que colgaban en la pared de la derecha. Con manos nerviosas abrió la puerta en un segundo y el tío de Harry se tambaleó contra la puerta antes de caer arrodillado en el umbral.

Tía Petunia soltó un alarido lastimero y comenzó a gritarle mientras lloraba descontrolada erguida sobre la forma grotesca y patética de su esposo, quien parecía a punto de quedarse dormido en cualquier momento. Los dos chicos se habían apretujado contra la pared de las escaleras, incapaces de despegar los ojos de aquella escena. La mujer ahora pegaba golpes débiles contra los hombros del hombre mientras este se incorporaba apoyado en el marco de la puerta. Parecía estar farfullando algo, pero era imposible escucharle sobre los llantos y lamentos de la mujer.

- ¡Suficiente¡He tenido suficiente, Vernon¡Vete de mi casa!

Al parecer el hombre también había tenido suficiente, pues cayó inconsciente a los pies de la mujer, que ahora lloraba tratando de averiguar si el hombre estaba muerto.

Harry sintió a su primo temblar detrás de él y se volteó. Lo vio con una mirada tan dolida que por un segundo agradeció no haber tenido padres. Le había visto sufrir muchas veces por culpa de las peleas constantes entre sus tíos y no creía que él sería capaz de soportar esa situación. Le apretó el hombro amistosamente antes de salir hacia el teléfono para llamar a una ambulancia.

No había sido la primera noche que su tío llegaba en esas condiciones a la casa, pero últimamente a esto se le había sumado el hecho de que su tía sabía que no solo se embriagaba sino que ahora tenía un reemplazo para su siempre fiel esposa. Al parecer eso le había herido en lo más profundo de su orgullo y le había llevado a botarlo, literalmente, de la casa.

Al día siguiente, cuando los tres le habían ido a visitar al hospital donde había pasado la noche, lo habían hecho cada uno con una maleta de cuero: una contenía la ropa de su tío, la otra un par de libros y efectos especiales y, finalmente, una con sus carpetas de trabajo que, como lamentablemente descubrieron esa madrugada, no eran más que papeles a medio llenar y anotaciones de secretarias irrespetuosas.

Su tío se había entristecido un segundo antes de comenzar a despotricar contra su esposa, su hijo, él y los vecinos antes de que la enfermera encargada viniera a llamarle la atención. Finalmente les había amenazado con que si en ese momento se iban del hospital jamás regresaría.

Sería la primera promesa que les haría felices.

Sin embargo, a pesar de que su tía se había visto sumamente resuelta y tranquila en el camino de vuelta, apenas pisaron la casa había corrido hacia su cuarto y no había salido en los seis días que siguieron. Dudley y él se turnaban con la comida, aunque lamentaban tener clases y no poder chequear en el estado de Petunia más seguido. Harry notaba cómo Dudley parecía más distraído que de costumbre en el colegio y, durante esos seis días, habían formado una clase de alianza en la que las bromas de mal gusto habían sido abandonadas.

119 horas. Inclusive menos que eso. En menos de 100 horas había aprendido a comprender a su primo y se habían llevado bien. Ahora no estaba seguro si, cuando la tregua terminara, podrían tratarse con la misma aversión que antes. Dudley había sido amable con él en momentos en los que no tendría que pretender y se había atrapado a sí mismo haciendo exactamente lo mismo.

Luego, ayer, mientras estaban viendo Romeo y Julieta en la sala (jamás aceptaría que había sido una recomendación suya) ocurrió algo inesperado.

Oyeron pasos bajando la escalera, lenta y metódicamente, para luego dirigirse a la cocina. Ambos pararon las orejas y pusieron la película en pausa para oír con mayor precisión. Se distinguió clarísimo el sonido de la puerta del refrigerador al abrirse y un segundo después el sonido de platos contra el mostrador. El pito insoportable del microondas sonó un par de veces antes de que la puerta se abriera con su inconfundible plop.

Unos momentos después, su tía apareció en el arco de la sala con un plato en las manos y una tazade café que botaba vapor.

- ¿Qué película ven?

Harry volteó avergonzado hacia el televisor pues había reconocido la mirada de su tía que aseguraba una llamada de atención por haberle estado espiando. Oyó a su lado la voz débil de Dudley decir el nombre de la película al tiempo que él ponía play en el reproductor.

- ¿Es buena?

Harry había volteado hacia su tía. La vio acercarse a él con una ligera sonrisa en su cara triste y asintió. La mujer se sentó en el otro sillón, dobló las piernas bajo su cuerpo, dejó el sándwich en la mesa y tomó su café con ambas manos. El moreno volteó a ver a su primo, quien miraba a su madre con una sonrisa casi imperceptible en su rostro.

Harry le preguntó a su tía si el volumen estaba bien antes de que los tres se sumieran en un silencio cómodo. La película siguió andando, minuto tras minuto, mientras los tres disfrutaban del ambiente tranquilo del momento. Luego de un rato, la voz de su tía llenó el cuarto silencioso.

- Qué lindo es Romeo

Un segundo de asombro les tomó asimilar las palabras. Su tía les sonrió a ambos y continuó con los ojos pegados en la pantalla. Volteó a ver a su primo y se sintió reconfortado. Dudley ahora sonreía abiertamente, aunque un poco desconcertado, lo cual era comprensible. Harry suspiró contento y se acomodó sobre los cojines del sillón.

Sabía que las cosas habían cambiado. Y, hasta ahora, nada le había probado lo contrario.


Ahí tienen el primer corto de una serie de pequeñas historias alternas de Procesos. Espero que existan personas por aquí que los disfruten tanto como yo disfrute al escribirlos. Realmente existe mucho potencial en los temas que se tocan superficialmente en esa historia y cuando la volvía leer sentí que otra persona la había escrito (pues, normalmente, yo soy todo lo contrario a lo que se puede llamar superficial). De todos modos, opté por mantener los textos cortos y lo más sencillos posibles, para no diferir mucho del tipo de escrito en la historia anterior.

Espero que su cursor este bajando hacia el botoncito de la parte inferior y me digan qué les pareció. Me gustaría postear los siguientes, pero tampoco quiero sobrecargar (más) la página con historias que nadie lee.

Un beso igual a todos los que leyeron por aquí y están demasiado apurados como para dejarme un review. A los que lo hagan, mil gracias.

Y si tienen ideas, dudas, flames (aunque estos oiré de forma muy vaga), no dude en decírmelas.

GaB

Martes, 27 de Junio, 2006