Rencor mas vida igual a odio

Summary: un día normal despiertas y toda tu vida da un giro de 360grados. Pueden alejarte de todo al venderte por una apuesta perdida pero jamás separarte de tus ganas de luchar por alcanzar tus sueños.

Bella POV

¡Bella! - era la voz de mi padre que siempre me servía de despertador, me quité las cobijas y me levanté de la cama, me acerqué a la puerta, la abrí de un tirón y grite – ¡dame 10 minutos! – para que no me siguiera llamando. Cerré la puerta y me acerqué a mi closet a sacar la ropa adecuada para ponerme, me decidí por una blusa azul con un jeans y mis converse, me alacié el

-Lista - dije mientras bajaba las escaleras, con una sonrisa animada en mi cara y con las manos en las bolsas de mis pantalones.

- Bueno vámonos –dijo mi padre acercándose a la puerta y abriéndola con una mano.

Una hora después íbamos en el coche hacia el centro comercial, ya que mi padre me había dicho anoche que tenía un dinero extra y quería hacer unas compras, pero noté que nos desviamos del camino y en cambio se estacionó en uno de los bares que frecuentaba casi todas las noches, se bajó y me dijo – hija vamos, entremos un momento, es rápido te lo aseguro - frunciendo el ceño.

– Claro - dije un poco desaminada porque me molestaba cuando empezaba a tomar, lo seguí y entramos al lugar pero algo no estaba bien, yo tenía un mal presentimiento de que sucedería algo pero no tuve más opción y confié de que en verdad fuera rápido.

– Hija perdón – me dijo apenas entramos e intentando abrazarme.

– ¿Qué pasa Charlie? – respondí empezando a ponerme nerviosa.

– Lo siento hija pero no lo pude evitar – dijo.

– ¿Qué papá? ¿Qué no pudiste evitar? – Dije con mi cabeza ya muy llena de dudas y sin dejar de notar que se alejaba de mí.

– Yo sé que no debí haber hecho esto Bella, pero perdí en un juego una suma muy alta de dinero y no sé cómo pagarlo – me dijo mi padre intentando no acercarse más a mí.

- ¿Qué? – le dije ya gritando cuando de un momento a otro se abrió la puerta y entro un señor vestido de negro con una capucha larga – ¿Papá qué significa esto? ¡¿Charlie?– dije ya entrando en pánico mientras me tocaba el cabello y me tronaba los dedos de la mano izquierda.

–Lo siento hija pero me obligaron ¿no sé qué hacer? - mi padre finalmente se acercó y me dio un abrazo por primera vez en mucho tiempo mientras seguía repitiendo que lo sentía, hasta que me soltó bruscamente y se marcho.

- ¡Papá! ¡Charlie! regresa por favor ¡papa! - grite desesperada pero nunca regreso. El señor vestido de negro se me acercó y me tomó de una muñeca con bastante fuerza que hasta me hizo gritar. Intente zafarme con la mano que tenía desocupada pero era más fuerte que yo.

- No hagas ni digas nada si yo no te lo ordeno – me dijo el hombre atrapándome entre sus brazos y tapándome la boca con la otra mano.

–Si no quieres morir mas te vale que te tranquilices, aunque no me conviene, porque ahora eres mía, tu padre te entrego como forma de pago preciosa – me dijo al oído con un tono de voz que me resulto repulsivo.

Fue tanto el shock que se aprovechó de mi descuido y me llevo fuera del local donde estaba un auto estacionado. Ni Charlie ni su auto estaban ya. Abrió la puerta trasera y me empujo dentro momento que intente aprovechar por supuesto.

- ¿A dónde me lleva? – le pregunte en un arranque de valentía.

– A tu nuevo hogar preciosa– me dijo con una sonrisa sádica en su cara.

- ¿Nuevo hogar? ¿Qué significa eso? – me asuste y me toque el cabello por los nervios.

– Que ahora ya eres mía, y más te vale que no se te ocurra escaparte porque tú y tu papi van a conocer el cielo antes de tiempo– me empujo aun más, así que no me quedo de otra sino tratar de calmarme y estar atenta a cualquier descuido por parte de él.

Llegamos a una casa un poco descuidada y me llevo hasta un cuarto, abrió la puerta y me dijo – este será tu cuarto junto con la otra y no saldrás de aquí si yo no te lo ordeno –me amenazo mientras se acercaba a la puerta.

–Está bien – me aventó dentro del cuarto y encendió la luz, note que había otra joven dentro me acerque a ella pero se alejo.

-Tranquila no te hare nada – dije hablando tiernamente y acercándome hacia ella.

– No te tengo confianza – me dijo frunciendo el ceño y alejándose más a de mi.

– Tranquila yo creo que estoy en la misma situación que tú; bueno ¿cómo te llamas? –Dije aminándola y plantando una sonrisa en mi cara.

–Alice ¿y tú? – Me pregunto y tal parecía que ya la había caído bien.

–Isabella pero me puedes decir Bella –le conteste y me acerqué hacia ella ya que me tenía un poco más de confianza.

–Bien Bella y ¿cómo llegaste aquí? –pregunto sentándose en su cama.

–Pues veras todavía estoy un poco confundida con lo que paso –dije agachando la cabeza y sentándome en la cama.

– Pues me la puedes intentar contar ya que de aquí no saldremos y tenemos todo el tiempo – dijo poniendo una sonrisa aunque triste en su rostro. Poco tiempo después Alice se paró de su cama y se comenzó a marear y a mover de un lado a otro hasta que cayó a su cama.

-¿Qué tienes? – dije rápidamente cuando vi que se estaba mareando.

– Pues verás estoy un poco débil ya que este señor no me da mucho de comer.

– ¿En serio?

– Sí, este señor se la vive jugando y ganando jóvenes para venderlas e inclusive a algunas las utiliza para bailar y prostituirse.

– ¿Prostituirse? ¿En serio?

– Si – dijo frunciendo el ceño.

– ¿Y qué nos pondrá a hacer a nosotras? – dije ya asustada.

– Pues, no lo sé, pero a mí me pone a limpiar sus desastres de juego y todo lo que deja y pocas veces me da de comer pero bueno, veremos qué pasa; ahora si cuéntame ¿Cómo llegaste aquí? – dijo intentado cambiar el tema.

– Bueno veras, esta mañana salí con mi padre, porque así habíamos quedado anoche, pero en vez de ir al centro comercial como me había dicho, paró en el bar a donde siempre va a tomar y jugar, me hizo entrar supuestamente solo por un momento y ya adentro lo poco que me dijo fue que me daba en pago por una apuesta que perdió y no tenia con que pagar; todavía estoy en shock, pero en fin ¿Cómo llegaste tu?– Dije con cara de duda y frunciendo el ceño.

– La verdad, solo recuerdo que mi padre me dio una pastilla, me dormí y no supe más hasta que desperté y ya estaba aquí –me dijo acercándose hacía la pequeña ventana que había en una esquina del cuarto.

-¿Qué pasa? –pregunte con el ceño fruncido.

- Bella ¿has notado que la vida da tantas vueltas? yo llegue aquí ni sé cómo y tú por tu padre por causa del juego y ahora estamos juntas – dijo sin separar la vista de la pequeña ventana.

–Sí pero confiemos que logremos salir de aquí – intente animarla pero no lo lograba.

–Eso espero, yo tengo 2 años aquí y no lo he logrado – comenzó a llorar.

– No llores, no perdamos la esperanza- me acerqué hacia ella y la abracé para intentar calmarla- tranquila por favor no llores, no me gusta – dije intentando animarla.

- Me tranquilizare, te lo aseguro, pero será mejor si me dejas por ahora ya que estoy recordando muchas cosas – me dijo alejándose de la ventana y recostándose en su cama.

-Bueno está bien yo iré a dormir – dije alejándome de ella y yéndome a la otra cama; me acosté y me quede dormida al cabo de 5 minutos ya que me sentía muy cansada.

No sé cuánto tiempo después abrí los ojos asustada y me senté en la cama aun tapada con la cobija que tenia la cama y note rápidamente que nada había cambiado, que todo estaba tal como cuando me había acostado.

Media hora más tarde según creo, entro el señor vestido de negro que aun no sabía quién era

– ¿Qué hace dormida esta joven? ¡Ya no son horas de estar durmiendo! – Noté que se refería a Alice ya que se estaba acercando a ella – ¡despierta chiquilla inútil! – le dio un golpe en un brazo y Alice se despertó rápidamente.

-¿Qué pasa? – Dijo Alice un poco distraída ya que se acababa de despertar – ¿qué?

-Pobre- dije mirando a Alice y la cara de distraída que aun traía – tranquila Alice solo es él que quiere que despiertes – le dije mirando a el señor de negro a la cara.

- Dejen de payasear ya que es para lo único que sirven y no hacer nada, porque son unas inútiles – dijo el hombre sin mirarnos solo con la cara hacia abajo. – bueno de pie rápido, rápido que no tengo todo el día.

Alice y yo salimos disparadas de la cama y salimos rápidamente de la habitación, nos paramos en la sala de donde estábamos para esperar a que aquel hombre llegara, no duré mucho en pensarlo cuando entro y dijo

-Bueno creo que hoy habrá dos celebraciones – nos dijo con una sonrisa en la cara –así que vámonos.

-¡Espere! ¿Qué significa eso de dos celebraciones?

– Que ya no las tendré aquí y me pagaran porque se van a otro lugar.

Alice y yo compartimos unas miradas que expresaban ¿será un buen lugar? ¿Será peor que este? ¿Al fin nos dejará libres? No lo sabíamos, eran muchas preguntas y solo una vaga respuesta.

Una hora después al fin habíamos llegado pero esto no era una tienda o bar, esto era diferente, era una casa muy linda al parecer, ambas nos miramos y hablamos lo más bajo posible.

–Alice creo que este ya es nuestro día y al fin seremos felices. – dije con una pequeña sonrisa en mi cara.

- Si, eso creo yo también – me contestó Alice mirando a la ventana.

La camioneta donde veníamos paró y el señor de negro bajo y nos abrió la puerta donde veníamos nosotras.

– Bajen rápido que no tengo mucho tiempo. –bajamos rápidamente de la camioneta y el señor de negro comenzó a caminar, caminamos tras él.

-¿A dónde nos lleva? – pregunté un poco alertada por lo que sucedería pero tal parece que no me escucho o me ignoro. Seguimos caminando detrás de él hasta que por fin llegamos a la puerta de aquella casa y el señor de negro tocó el timbre. Abrió un señor vestido muy elegante.

-Bien, creo que cumpliste tu trabajo – dijo con una sonrisa en su cara.

–Como lo pidió señor –dijo pero su voz delataba que estaba nervioso y eso era algo increíble ya que no era la imagen que mostraba.

-¿Cuántas veces tengo que decirlo? no me digas señor, dime Aro – dijo amenazándolo –bueno James creo que has cumplido bien tu trabajo, tu cheque te lo dará la joven que está aquí presente – dijo señalando a la joven que estaba parada en la puerta – bien, vete rápido, ya no tienes nada que hacer aquí.

El señor de negro se retiro y Aro creo que ese era su nombre, nos vio con una cara muy rara, y nos hizo un gesto para que pasáramos. El señor de negro se había ido y al fin no sabríamos más de él, pero ese ya no era el problema, sino ¿Qué sucedería ahora? No dudaba en preguntarlo cuando Aro hablo.

-Vengan, síganme que les daré una ropa especial para ustedes - Alice y yo nos miramos con caras un poco confusas pero seguimos a Aro, cuando llegamos a una puerta él la abrió y había dos camas individuales y unos trajes negros, con un mandil blanco, con un poco de listones en la bastilla.

- ¿Qué les parece su traje perfecto de sirvientas? vístanse y repórtense en la cocina que comenzaran su trabajo inmediatamente.

-Si – dijimos las dos con un hilo de voz. Aro se retiro y Alice y yo nos cambiamos. Cuando terminamos salimos del cuarto a buscar la cocina donde nos había citado Aro para comenzar el trabajo, cuando al fin la encontramos, note que Aro estaba sentado en una silla esperándonos.

-Al fin llegan, tardaron demasiado, en fin, su primer trabajo será que preparen algo de comer pero rápido que me estoy muriendo de hambre, y lo segundo es que limpien los baños de la casa ya que están muy sucios.

-Si señor – dijimos con la voz quebrada por los nervios.

– Bueno ¿que nadie comprende? no me digan señor ¡díganme Aro! y no, cambie de opinión, no quiero que se me escapen, así que hoy tú – dijo señalando a Alice – te toca limpiar a ti sola y mañana limpia ella – dijo señalándome a mi.

- Si Aro entendido.

– Comienza entonces, que tengo hambre.

Alice se fue para prepararle la comida.

Alice POV

-Decidí en hacerle un empanizado con arroz, cuando termine se lo llevé a la mesa y Aro me vio con una cara de odio y solo dijo.

-Largo, que quiero comer, a lavar los baños rápido.

Me retire y me fui a lavar los baños, cuando entré, vi que estaban muy sucios y lo único que pensé fue que esto estaba peor que estar en ese cuarto, pero mientras más rápido empezara, más rápido terminaría, así que agarre un cepillo que estaba colgado en la pared.

Una hora después ya había terminado de limpiar el baño cuando Aro entro y me dijo - hiciste bien tu trabajo así que ahora encera el piso vamos, vamos, rápido-. Comencé a caminar y Aro me dio un bote con agua, un trapeador, un par de trapos y un bote con cera – que quede reluciente, y si no me agrada, las pagaras –me amenazo.

Se retiro y yo comencé a trabajar, limpié todo el piso hasta que por fin ya no se veía tierra, decidí comenzar con la cera hasta quedar totalmente reluciente. Ya había terminado hasta que Aro regreso.

-Muy bien chica, hiciste muy bien tu trabajo pero adivina, igual esta noche no cenaras así que rápido a tu cuarto y no salgas si no te los ordeno ¿entendido? – me amenazó.

– Si Aro – me dirigí a la habitación y me recosté ya que tal parecía esta noche no cenaría pero ya no podía hacer nada. Bella estaba recostada pero despierta -bueno Bella creo que esto si será un suicidio – dije torciendo el gesto.

– ¿Si? ¿Crees que lo será? – Me pregunto – bueno pues no nos queda de otra tendremos que obedecer órdenes.

Bella POV

- ¿Qué tanto te puso a hacer? – le pregunté para darme una idea de que haría yo mañana.

- Limpiar los baños, encerar el piso y hacerle de comer.

– Wow, sí que fue mucho – dije frunciendo el ceño y parándome para ir hasta su cama.

- Sí, te deseo suerte, quien sabe que te pone a hacer – dijo Alice parándose de su cama para cambiarse.

– Entonces creo que me dormiré porque mañana será un día muy largo y me toca a mí – dije mientras me acomodaba bien en mi cama para dormirme.

- Descansa mucho – dijo mientras se volteaba para dormir ella también.

– Si Alice, tu también descansa – le respondí y nos quedamos dormidas las dos.

A la mañana siguiente tocaron a la puerta y la abrieron, era Aro que ya venía por mi – vamos chiquilla que hoy es tu turno rápido, rápido – me grito para que me diera prisa.

– Si Aro ya voy – dije mientras me paraba de la cama.

– Te reportas en la cocina – dijo mientras se marchaba.

Me levante rápidamente y me cambie con la ropa que nos había dado y me salí del cuarto para reportarme rápidamente en la cocina, en donde encontré a Aro parado.

– Bien quiero que me hagas de desayunar – me dijo caminado hacia la cocina.

– Si Aro ahorita mismo se lo hago – dije y comencé a sacar sartenes y a prepararle lo primero que se me viniera a la mente, hasta que por fin decidí hacerle unos panqueques con miel y un jugo se los lleve a la mesa y me vio y me dijo

-Bien, vete a regar las plantas que están muy secas – dijo tomando el tenedor para darle el primer mordisco a los panqueques.

– Ok – dije mientras me dirigía a la puerta del jardín para hacer mi trabajo. Cuando llegué tomé la manguera y comencé a regar las plantas aunque la verdad si estaban muy secas, parecía que no les habían puesto alguna gota de agua en días o quizás meses. Seguí regando hasta que Aro salió.

– Ahora vete y vuelve a limpiar el suelo que sigue está sucio y tendré visita en la noche, quiero que este reluciente ¿entendido? – me grito enojado.

Me fui directamente después de haber dejado la manguera en su lugar a limpiar el piso para que quedara reluciente para las visitas que tendría esta noche. Media hora después ya había terminado de limpiar el piso y ya estaba muy agotada como para volver a hacer otra cosa que me pidiera, me levante del suelo y Aro se me acerco y me dijo.

-Bien chica, creo que ya terminaste, puedes irte a tu cuarto, después haré que vengan tú y la otra a limpiar después de la reunión – dijo Aro señalando la dirección de mi cuarto y el de Alice como dando entender veté ya.

Me dirigí a mi cuarto y cuando entre estaba Alice dormida y rápidamente la desperté - ¡Alice! ¡Alice! Despierta – dije intentando hablarle alto pero no tanto para que Aro no nos escuchara y fuera a venir.

– ¿Qué? ¿Qué hice? – dijo Alice con la cara algo confundida.

– No has hecho nada Alice, solo te desperté porque Aro tendrá una reunión dentro de poco pero lo más posible es que nos saque a las dos a limpiar.

Efectivamente, después de su reunión nos vino a buscar sin importarle la hora que era.

-Nada más por esto saldrán las dos a arreglar, pero las tendré vigiladas por si intentan hacer algo que no deben ¿entendido? – Aro nos grito y se retiro de la habitación mientras Alice y yo salíamos del cuarto para dirigirnos por las cosas para arreglar la casa y el desastre.

Alice y yo bajamos a la sala, cuando llegamos los sillones estaban muy sucios, tenían comida por todos lados, esto no parecía una reunión parecía que un huracán había pasado por aquí y había destruido toda la sala, nos miramos una a la otra y no dijimos nada solo nos pusimos a arreglar todo el desastre.

Comenzamos arreglando lo que eran los sillones ya que era lo más difícil y tenían mucha comida en ellos, esto era un suicidio, todo el desastre que había nos costaría más limpiarlo que lo que les costo en ensuciarlo. Seguimos limpiando pero la comida estaba muy pegada así que Alice fue por la aspiradora y rápidamente limpiamos los sillones pero aún faltaba la recepción y lo que faltaba de la planta baja de la casa ya que arriba por milagro nadie había ido.

Cuando por fin terminamos la sala nos dirigimos a lo que faltaba de la casa a arreglarla ya que parecía una cantina toda sucia y con botellas de tequila por todos lados, lo más posible era que eso no era un reunión si no que eran también noches de juego y quien sabe que más. Cuando al fin terminamos con todo lo de la casa y el suelo, estábamos exhaustas y Aro solo se nos acercó y nos dijo.

-Bien hecho, hicieron bien su trabajo pero necesito que vayan a arreglar mi cuarto porque está muy desastroso y no soporto dormir en el así, así que rápido, a limpiar – nos dijo señalando las escaleras para que subiéramos a su cuarto.

Cuando llegamos, Alice y yo notamos que era cierto había un desastre en ese cuarto solo nos miramos y le dije a Alice – bueno ni modo, creo que hay que hacer nuestro trabajo – con una mueca en la cara mientras me desanimaba un poco por el trabajo tan duro que teníamos por delante.

-Si, ya que no nos queda de otra – dijo Alice tomando una sabana que estaba tirada en el suelo – a trabajar – comenzando a desocupar las cosas que había en la cama.

Terminamos rápidamente y cuando Aro subió solo nos dijo - pueden ir a su cuarto –mientras terminaba de entrar y nos señalaba que nos marcháramos. Alice y yo nos dirigimos a la puerta y nos metimos a nuestro cuarto.

- Alice creo que no nos queda más que obedecer órdenes ya que no saldremos de aquí – dije desanimándome y bajando la cabeza para mirar hacia el suelo.

– Espera ¿obedecer órdenes? eso lo harás solo tú – me respondió.

Solté una pequeña risa -¿Qué tramas Alice? – Dije mirándola a los ojos.

– Mira hacia tu izquierda y dime que ves, ¡una gran ventana! – Me dijo – Bella aquí hay una gran ventana y no tiene barrotes ni nada, solo vidrios, así que esperemos hasta mañana a ver qué tal nos trata Aro y si en la noche vemos que nos sigue tratando mal, escapamos.

-Oh por Dios Alice ¡esa idea es grandiosa! – dije alagándola.

– Lo sé, lo sé, soy genial – dijo con una sonrisa en su rostro.

– Bueno eso no importa ahora, lo que importa es si nos trata mal ¿a qué hora escaparemos? –pregunte.

– En la noche, eso te lo aseguro – contesto con un sonrisa en su rostro.

–si es así, entonces a dormir.

Nos recostamos las dos y nos quedamos dormidas. A la mañana siguiente oí que alguien abrió la puerta pero no tome atención hasta que escuche un silbato, era Aro que nos estaba levantando, mire el reloj y note que eran las siete de la mañana.

– ¡Arriba! levántense que quiero desayunar y si no hay algo en media hora les irá mal eso se los aseguro – grito.

Alice y yo salimos rápidamente de entre las cobijas y nos levantamos nos peinamos y salimos dirigidas rápidamente a la cocina a prepararle de desayunar a Aro. Cuando llegamos a la cocina decidimos en hacerle unos huevos revueltos con un jugo de naranja, mientras Alice preparaba los huevo yo prepara el jugo terminamos antes de la media hora y se los pusimos en la mesa.

-Listo, aquí están antes de media hora como lo pidió – dije un poco asustada.

– Ahora váyanse a arreglar mi cuarto de nuevo ¡rápido!

Nos dirigimos rápidamente a su habitación y cuando entramos Alice dijo.

-¿Sabes qué Bella? – su tono sonaba algo extraño - no lo soportare más, he sufrido muchas cosas pero no sufriré mas, hoy mismo en la noche nos vamos, no más humillaciones con gente que no lo valga, nos tiene aquí para servirles pero ya no más, yo no soy esa, mi sueño siempre fue estudiar, tener una profesión, no esto, y no dejare que me sigan humillando más ¡claro que no! – me dijo casi gritando.

–Está bien Alice, esta misma noche nos vamos– la anime.

– Me parece… – mire la cara de Alice y se veía algo extraña entre felicidad y locura - me parece que si no lo hacemos ahora, hare una locura porque simplemente ya no lo soporto.

– no lo hagas Alice, está bien, nos iremos.

Continuara…