La cama no es bastante profunda para ocultarse de la vida real, ni los ojos tienen suficientes lágrimas para borrar cuanto dolor puede haber en un corazón roto.

Aria recordaba como las cosas podían cambiar tanto y en tan poco tiempo. Ahora estacionada frente a la cabaña de Ezra, se daba cuenta como el lugar donde se escondia hace unos días con la persona que amaba, se transformo en un lugar lleno de malos recuerdos, que Aria quería borrar, pero los cuales sabia que eran impopsibles de eliminar.

Necesitaba respuestas, mas alla de creerle o no a Ezra aquella historia del reportaje, había una sola verdad; el le había mentido y ella no le perdonaría eso.

Al entrar a la cabaña se encontró con todo intacto desde aquel ultimo dia que estuvo allí, a excepsion de la falta del documento que hizo que su mundo se viniera abajo. A simple vista la cabaña lucia exactamente igual a la ultima vez que compartio un momento romántico con Ezra aca, pero había algo diferente, no perceptible a los ojos, algo que solamente Aria y Ezra podían sentir: algo entre ellos se había roto, y no había forma alguna de volver a lo que era antes,nunca se recuperaría del todo.

Un sonido proveniente de afuera despertó a Aria de sus pensamientos.- Ezra – Todo parecía tan similar a aquel dia, con la diferencia de que en vez de sentir miedo al verlo y ganas de correr lejos, Aria ahora sentía dolor, un sentimiento mucho peor.

Al entrar Ezra no encontró nada raro o fuera de lo común, se fue directamente a su cama y allí estuvo con la mirada perdida en el techo por mas de 15 minutos. Aria lo observaba y no sabia como descifrar sus gestos, sus respiraciones, su mirada. Hace 2 dias estaba segura de poder haber interpretado cada pequeño detalle de el a la perfeccion, pero ahora todo era tan distinto. La persona que ella creía amar, no era quien pensaba.

Sus fuerzas no le daban, siempre se esforzó por ser una mujer fuerte, sobre todo después de todo el asunto de su papa, pero ahora no se atrevía a salir y pedirle explicaciones a él. Aunque le costara admitirlo, estaba asustada. No de él, sino de darse cuenta que realmente lo suyo había sido una mentira, que todo el amor que le juraba había sido un engaño, ella ya se lo imaginaba, y en cierta forma era lo que creía, pero escucharlo de su boca era una cosa muy distinta, eso si no lo soportaría.

El aire se sentía helado, más aun cuando Aria se sentía sin fuerzas. Se sentía una cobarde por no tener valor suficiente para pararse frente a él y pedirle explicaciones. Se sentía cobarde por haber escapado aquel fin de semana pasado y haber hecho todo aquello para olvidarse de su dolor por un momento.

Todo empezó bien, ella necesitaba un apoyo externo, alguien que no supiera el por qué de su dolor, ni preguntara cosas de las cuales ni ella tenía respuesta. Sin embargo una cosa llevo a otra y tratando de esconder sus penas en el alcohol, solo recuerda haber besado a Riley y al día siguiente haber despertado en una cama con el.

Los recuerdos son borrosos, pero Aria no permite excusarse en el alcohol. Fue toda su responsabilidad. Las lágrimas vuelven a sus ojos cada vez que recuerda la desesperación que sintió al despertar, se sentía sucia. La amara o no, Aria nunca se arrepentiría de las cosas compartidas con Ezra, y ahora sentía que había compartido ese momento especial con alguien que ni siquiera conocía.