Resumen: (UA) El mundo cibernético ofrece muchas opciones, entre ellas una pareja a distancia… muy mal que Sora haya terminado antes de conocerlo.
Géneros: Romance, humor y embolias de la pubertad.
Pareja: Roxas/Sora.
Advertencias: shonen-ai. Aún decido si va a ser Yaoi más adelante o no.
Disclaimer: ningún personaje de Kingdom Hearts me pertenece, si fuese mi obra ya se imaginan lo que sería… (único capítulo que pongo el disclaimer).
Notas de Autora: gracias a las personas que me favoritearon y alertaron en historias pasadas. Antes que nada déjenme aclarar que Vainilla Macchiatto terminó y el segundo aún no sé qué va a pasar, me gusta la temática de los íncubos y súcubos pero no sé si la haré un fic largo, por ahora solo tanteo el fandom. Ahora lo importante, está historia se me ocurrió hace varios días y actualmente cuento con tiempo para spammear la vida real cuando se dispara se dispara :3. Muajaja el spam es real. Sin más disfrútenlo, si les gustó dejen un comentario~
My Ex it's a Pixel
Chap 1: La máscara de Mogu.
¿Alguna vez la distancia fue un final feliz para alguien?
Quizá para algunas personas, como su compañera de trabajo Kairi, ella sí había podido sobrevivir la distancia y no solo eso. Sino que se había mudado para estar con Riku, se habían conocido en un viaje en el que habían coincidido ambos institutos. El amor vino luego, después de mucho Skype y mucha paciencia habían sido los determinantes para que funcionarán.
Pero para Sora Fair no había funcionado así, no.
Había sido un desastre, en el cual su ex había volado a Islas Destino para conocerlo y él no había podido presentarse, más bien se había presentado pero no había podido encararlo y se había escondido, valga el cliché, en los arbustos de las afueras de la confitería. Estaba seguro que a las empleadas les había costado limpiar la marca de respiración que había dejado en el vidrio después de cuatro horas de exhalar aire en el mismo lugar.
Se había congelado, Roxas había esperado por él seis horas.
Mientras él respiró en el vidrio por seis horas.
"Sora, necesito ayuda cariño. No te quedes con esa cara pensativa que me asusta cuando lo haces." Kairi gritó desde la cocina. "No me digas que estás en un universo paralelo y pixelado otra vez."
"Dame un respiro, Kairi, las princesas no deberían hablar así, ¿no aprendiste nada de Disney?" El castaño río por lo bajo mientras limpiaba las mesas. "Además, ¿sabes siquiera lo que es un píxel?"
"Primero: soy una princesa, pero no creas que no me duelen las mejillas de sonreír todo el día". Se asomó desde las puertas que daban acceso a la cocina. El olor a panqueques empezaba a olerse como si fuese sahumerio. "Y segundo, recuerda que juegas esas cosas desde que somos pequeños, a estas alturas me sorprende que no sepas que se que es un píxel" Kairi se acomodó el pañuelo que tenía en el cabello. "No se porque no le hablas y ya, enserio Sora…"
Sora se tomó un ligero descanso, estaban por abrir la pequeña confitería que tenían en Villa Crepúsculo propiedad de la familia de Riku. La situación se dio así, cuando Kairi se mudó le ofreció a Sora mudarse y él la seguiría hasta el fin del mundo. Fin del asunto.
"Nah, seguro ya se olvidó de mí. Pasó ya hm, ¿cuatro meses? ¿Por qué alguien que me conoció en un videojuego seguiría acordándose? Es ridículo."
"Según lo veo yo, tú si piensas y te acuerdas de él" siguió hablando mientras los muffins y los panqueques se hacían en el fondo. "No lo sabrás si no le preguntas; cometiste un error ¿y? Le pasa a cualquiera."
"No entiendes Kairi" bufó por lo bajo "no es como si me siguiera gustando, sino más bien me siento culpable porque lo deje pagando en una ciudad que no conocía en pleno otoño. Es todo."
"Ajá, lo que tú digas Sora… si alivia tu consciencia." El olor a comida hizo que su estómago tuviera lo que provocó la sonrisa de la pelirroja. "¿Qué dices? ¿Quieres comer algo antes de abrir?"
"Tú sabes que jamás me niego a eso."
Aún tenían un margen de treinta minutos antes de abrir. El aroma a café de la prensa francesa se mezcló con el de los muffins y a Sora se le hizo agua la boca. No utilizaron las mesas que ya estaban listas para recibir clientes, sino que usaron las sillas altas del mostrador donde se sirvieron el café y dos par de panqueques. Contrario a hablar, Kairi jugaba con su celular y él estaba con la consola portátil.
Un pescado más y su personaje sería level 70.
Claro, pequeño detalle, cuando Roxas y él no se encontraron Sora botó su personaje roto y creó otro empezando de cero; porque no podía verle la 'cara' a su pareja pixelada. Por favor, ¿qué iba a decirle? Nada. Al menos no se le caía una idea.
"Bueno, game over. Hora de trabajar Sora, deja la consola para el descanso, hoy puedes salir antes por cierto."
"¿Eh? ¿Y eso porque?" Sora se había levantado y colocado su delantal de mesero. "Me asusta saber el motivo de tu bondad…"
"Es que, voy a necesitar que mañana me cubras… es como un pagaré que me devuelves mañana."
"¿¡Qué!? ¿Y eso porque? Ni siquiera necesito hoy horas libres, y seguro tú pretendes que te cubra el tiempo completo." Se tomó un respiro antes de terminar su café con leche y crema. "Además sabes tan bien como yo que no puedo cocinar por más que quiera."
"Tranquilo, llegaré antes y te dejaré todo preparado. Por favor Sora." Esos ojos de cachorro, a los cuales no podía decirles que no. "Gracias, gracias."
"Sí, se que mañana me voy a arrepentir de esto. Recuérdame no mirarte los ojos cuando pidas algo, voy abriendo."
Mañana sería un largo día.
"Esto es historia, no puedo creer que hayas aceptado compartir la renta conmigo, Roxas"
Efectivamente, Roxas Strife se mudaba con Axel. Y ya estaba comenzando a arrepentirse. Aunque la ubicación del apartamento era la mejor en toda Villa Crepúsculo estaba seguro de que no iba a poder aguantarlo por mucho tiempo. Cómo era un dos ambientes, a él le tocaba dormir en el sofá cama y hacerse todo su rincón ahí en la sala de estar. Por mucho que le costará admitirlo, Axel mantenía el lugar ordenado y limpio.
Y su rincón era amplio. El único problema era donde iba a poner su PC de escritorio que llegaba mañana, gracias a Cloud quien había ofrecido acercársela. El motivo de esta mudanza era simple las horas de viaje que tenía desde Midgar hasta su instituto eran muchísimas y asistía a clases todos los días. Así que para aliviar la carga horaria Axel se había ofrecido, o más bien, había ofrecido su apartamento, para que no tuviera tantos dolores de cabeza.
"Es solo momentáneo Axel, no me hagas arrepentirme antes de instalarme." Aunque le costará admitirlo, Axel era su mejor amigo. "¿Y dónde pondría yo mí computador?"
"No me digas que sigues jugando eso." El pelirrojo saltó en el lugar. "¿Eres masoquista o qué? Mejor no me contestes…"
"Solo pregunte en dónde poner mí ordenador, no saques conclusiones apresuradas". Había empezado a desarmar una caja, si no era por Axel que había ido a buscarlo con su auto habría sido imposible cargar las tres cajas sobre su espalda. "Es bueno que tu apartamento este a dos cuadras del instituto, me ahorrará más tiempo del pensado."
"No solo eso, hay un café muy bueno acá abajo. Y la pelirroja que lo atiende está muy buena también." Axel se rió por lo bajo. "Aunque yo soy fiel a Xion, ya sabes… pero hey, aún puedo mirar la mercancía."
Roxas no sabía si reír o revolear sus ojos, eran sentimientos contradictorios. Ni tampoco sabía si debía acotar sobre un tema que no le interesaba tanto como a Axel. Bueno lo importante: su PC y su gato. Porque Roxas tenía uno, había peleado con Ventus antes de iniciar el debate sobre quién debía tener a Michi, Ven se quedaba en Midgar con Cloud, contrario a él. Así que después de una semana de discusión el gato se venía con él.
Cloud debería traerlo mañana con el computador.
"Entonces aquí me instaló, ¿verdad?" dijo señalando el lugar con el sofá y la mesa, una mesa apta para una PC de escritorio. "Ah no la había visto."
"¿Piensas que no se las necesidades de un gamer?" el pelirrojo sonrio de manera sonora. "Yo también tuve dieciséis años, ah los dulces dieciséis, la cantidad de pornografía que consumía en esa época."
"¿Por qué me das esa información innecesaria?" le hizo una seña para que deshaga la cinta adhesiva de la otra caja. "¿Mencionaste una cafetería Axel?" Necesitaba un respiro y algo humeante para seguir. Le había costado seleccionar entre tantas cosas que tenía en la casa, que servían y que no.
"Solo necesitamos tomar el ascensor de hecho, ¿quieres ir?"
"Me sorprendería si estuviese abierto ahora mismo."
"Son chicos trabajadores, o los explotan, cualquiera de las dos funciona para mí ya que salgo tarde del trabajo" Axel se estiró en el lugar, como si necesitara un descanso. "Entonces, ¿salimos?"
"Esta bien, necesito un descanso."
No era como si estuviera cansado, Roxas tenía stress emocional.
Y la culpa era de Sora. Era raro, literalmente su ex era un personaje de un videojuego, cuya existencia real era inexistente. Pero aún así habían salido a distancia por un año, un poco de raids y de dungeons para que estuviese completamente atrapado en ese videojuego. No tenía vida real, todo había sido pura y exclusivamente platónico. Por supuesto que gran parte del motivo de la mudanza había sido por los viajes, pero también era una buena oportunidad para empezar de cero.
Tenía aún la sensación de que Sora volvería a aparecer, en pixel claro está, ya había descartado la posibilidad de conocerlo en persona. Ya que cuando esa oportunidad le fue dada una vez. Tenía sus teorías: quizá no le había gustado su aspecto y había salido corriendo, y la otra teoría era que no le había prestado atención a la relación de ellos, él no le había importado lo suficiente. Pero bueno ya no importaba, era mejor desecharlo de su cabeza.
"Por esta vez invito yo, que no se haga costumbre."
"Tacaño."
"¡Kairi me voy yendo! ¿Sigue en reparación la puerta trasera?"
"Me temo que sí Sora, ¿puedes salir por la puerta principal? Por una semana tendremos que arreglarnos así."
Por momentos se alegraba que no fuese su Isla, siendo sociable cómo era todos lo conocían allá y siendo ese el caso nunca iba a salir de allí, no obstante no era su Isla. Sora odiaba la maldita puerta trasera, la cerradura se había atascado hace una semana y si bien eso se pudo arreglar en un día había sido destartalada a base de martillazos, dejando un lindo agujero… segundos más tarde Kairi se había quejado con Riku por teléfono y decidieron (ella decidió) que era mejor ya poner una nueva con mejor estilo de paso. Porque los empleados tienen sus derechos, etc etc.
Aún tenía que llevarse la máscara de Moguri que tenía en el depósito, la había ordenado de manera online y después de una semana había llegado. Lo haría mañana, antes que Kairi lo viera y se le muriera de risa en la cara. ¿Qué tenía de malo? Estaba en oferta y la mano le había temblado a la hora de pasar la tarjeta de crédito.
"Ni modo, la usaré. No es como si pudiese salir por la ventana." Escucho la risa de la muchacha antes de atravesar el séquito de personas. Kairi iba a ser pastelera, y a juzgar por la cantidad de personas que tenían su futuro estaba asegurado.
"Mandame un mensaje cuando llegues, ¿me escuchaste? Es tarde, y apenas conoces la ciudad." Es verdad, normalmente salían juntos.
"Tranquila, ¿qué puede pasarme? Son las nueve apenas."
"No lo se, y no quiero imaginarlo." Sora sabía que ella podía ser un poco paranoica. Empezó a caminar por la puerta pero no avanzó mas, es decir no pudo.
No podía con Roxas pasando por enfrente, es decir frente a la puerta. Sora entró en pánico.
Pánico era poco, una levedad a comparación de todo lo que estaba sintiendo. ¿Qué estaba haciendo en Villa Crepúsculo? ¡Él debería estar en Midgar! Así como él debería estar en su Isla claro. El corazón del castaño golpeó fuerte en su pecho y casi estaba saltando en el lugar, o la brillante idea de esconderse en la cocina con Kairi se veía mucho mejor en su imaginación.
Sora volvió a la cocina como alma que se lo llevaba el diablo, Kairi lo miró con la freidora en la mano y los ojos en blanco.
"Digamos que… no puedo salir por la puerta principal, tal vez…"
"Al menos que tengas una explicación acompañada a eso, no puedo entenderte Sora. ¿Qué pasó?"
"Roxas." Sora encontraba un momento difícil para decir lo que quería comunicar. "Es decir, ¿Por qué? ¿¡Qué hace aquí!?" Kairi ahogó una exclamación dejando caer el huevo en su cabeza.
"¡Estas bromeando!" La muchacha lo conocía por foto, y sonrió de oreja a oreja, casi podía verse las encías. "¡Sora! Esto es genial, ve. Ve a hablarle" Kairi tenía sus manos en sus hombros. "Oh, siento lo del huevo."
Cierto, tenía huevo en todo su cabello, aparentemente la yema estaba actuando como un gel para el cabello. Como si eso fuese importante ahora.
"No… ¡No puedo Kairi! ¿¡Qué se supone que le diga!? Hola Roxas te acuerdas de mí, lamento haberte dejado plantado ese día. Gracias, pero no gracias. Voy a salir por la ventana."
"No vas a salir por la ventana, Sora." Kairi asomó sus ojos azules para ver mejor. "Bueno, tampoco vas a poder salir por la puerta. Se sentaron en el medio de ellas, y conozco al muchacho alto viene todos los días…" Kairi suspiró. "Puedes quedarte escondido en la cocina si quieres, aún tenemos tres horas antes de cerrar."
"De ninguna manera me voy a quedar tres horas sin hacer nada…"
El castaño estaba muriéndose por dentro. Una de las pocas veces que había escuchado su voz había sido a distancia, con la interferencia de un micrófono. Y ahora tenía una posibilidad de interactuar y oler su aliento, aunque sonará muy enfermo eso.
Y entonces se le ocurrió una idea.
"¿No crees que demoran mucho en atendernos? ¿Y por qué hay tanta gente?"
"Siempre es así, no sé que tendrán los pasteles, nunca los probé. O por ahí es la mesera, quién sabe." Axel miraba la carta sin prestar atención a su entorno. "Lo que sí doy fe es que los panqueques salados son muy buenos."
"Creo que solo probaré los postres. Ah creo que, hm ¿eso es lo que nos va a atender?"
Dijo eso porque una persona menuda, con pecho masculino y una enorme, y peluda cara de Moguri con el pompón rojizo se acercaba a ellos con un anotador en una mano y la otra una bandeja con dos vasos de agua. Era ridículo y extraño, ese bicho hacía referencia al videojuego que jugaba con Sora. Ese famoso MMorpg que atraía a muchas personas. Roxas estaba consternado como para reírse.
Mas bien perplejo.
"Vaya" Axel, que era más atrevido, se atrevió a pellizcarle la máscara. "Parece de verdad, oye Roxas este bicho no estaba en ese videojuego que solías jugar?"
"Sí, Axel no creo que a él le haga mucha gracia que le estés apretando la cara"
"¿Estas bromeando? Es muy relajante hacer esto." Roxas le tuvo que golpear la mano después de que el abuso era real. "Oye eso dolió"
"¡Kupo! Bienvenidos a Heartless, ¿Ya saben que van a ordenar?"
Y entonces el tono de su voz, había algo extraño con esa persona.
Roxas aprovechó que Axel seguía hablando para examinarlo de pies a cabeza.
Era menudo, no podía verle el rostro dado la cabeza gigante que lo cubría, pero lo que si vio que le llamo la atención, y sabía que iba a molestarlo por un tiempo era la cadena con una corona peculiar que llevaba en el cuello. Estaba muy seguro que Sora tenía uno igual, lo había visto en fotos y cuando usaban el Skype como videollamada.
¿Podría ser? No, o sea el chico estaba en una Isla en la mitad de la nada, jugando a ser un hombre sirena arriba de una tabla de surf. Era demasiada coincidencia que en apenas cuatro meses de la separación, ambos se hubiesen mudado ahí a Villa Crepúsculo. Era ridículo y demasiado ambicioso pensar en ello. Qué su ex estuviera ahí usando una ridícula cabeza para ocultar su rostro. ¿Verdad? Roxas necesitaba que alguien lo trajera a la realidad y de manera urgente.
"¿Estas bien, kupo?"
"Descuida a veces hace eso" gracias a algo que Axel estaba ahí para cubrirlo. "Yo te pido pro ambos, después no quiero quejas Roxas." Uh cierto que Axel tenía mal gusto, esto lo obligó a volver en sí.
"Eh, no. Yo elijo lo que quiero comer, después de todo tu pagas."
Demás está decir que Roxas no pudo sacar sus ojos de encima del muchacho en lo que restó la noche, Axel balbuceaba cosas sin sentido mientras se atragantaba con la comida, y él solo prestaba su atención al chico que se paseaba aceleradamente de mesa en mesa; recibía risas e incluso intercambio de chistes entre los clientes.
¿Podría ser que de verdad fuese Sora?
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