Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling.
Mi princesa de David Bisval
La verdad es que al principio quería la canción para Astoria, pero no me cuadró mucho con la Malfoy y así, luego pensé en poner que Draco había tenido una hija, pero acordándome de Scorpius, me vino a la mente que Rose era la primogénita de Ron y lo mucho que él debía de amarla y pues salió esto...
^^ Espero que les guste, casi no suelo escribir de los Weasley.
Mi princesa
...
Era tan linda, tan pequeña y hermosa. Cuando la pusieron en sus brazos, sintió como su corazón comenzaba a saltar de felicidad, sentía que se le iba a salir del pecho. Su niña, tan pequeña y delicada. Incluso las lagrimas brotaron de sus ojos azules casi sin querer, llenas de felicidad. Por primera vez no le importó eso de que 'los hombres no lloran', si fuera necesario volvería a ser un niño por ella, por su princesa.
—Mi pequeña, Rose —murmuró Ron, arrullándola con cuidado, mientras Hermione dormía profundamente en la cama del cuarto de San Mungo.
El pelirrojo cargaba con ternura a su primogénita, a su pequeña princesa, a su hija. Se sentía tan feliz y emocionado, como pocas veces en su vida. Jamás había pensado que convertirse en padre se sentiría así. Aunque Harry se lo había tratado de describir, simplemente no era lo mismo escucharlo que sentirlo.
Salió de la habitación de Hermione para dejarla descasar, pero no soltó a su bebita en ningún momento. Anduvo por los pasillos, tarareando para ver si conseguía que la pequeña Rose se durmiera, pero para su desgracia se topó con alguien muy desagradable en su trayectoria.
—¿Ya nació tu rojita, Weasley? —preguntó burlonamente Draco Malfoy, quien salía de una de las habitaciones, donde su esposa estaba bajo los cuidados médimagos por su embarazo de alto riesgo.
—¿A ti qué te importa, hurón? —gruñó molesto, fulminándolo con la mirada.
—Nada en realidad, solo cureoseo conociendo a la primera de tu camada, comadreja —contestó con sorna.— Porque como siempre, los Weasley tienen hijos por montón aunque no tengan un knut para comer —se burló con malicia y veneno.
Ron le hubiera gritado, insultado, hasta golpeado para quitarla esa sonrisa de idiota al rubio pedante, pero tenía a su Rose en brazos, así que se limitó a ver como Malfoy se carcajeaba y se mentía de nuevo a la habitación de su esposa. El Weasley se puso tan rojo como su cabello, lleno de furia. Se quedó ahí unos minutos, intentando tranquilizarse, mirando a la bebita en sus brazos.
La besó en la frente y suspiró. Malfoy no estaba del todo mal, él no podría colmar a Rose de joyas ni dinero, como seguramente si haría Draco con su hijo, pero por lo menos él podría darle su amor y algo para sentirse orgullosa. Estaba seguro de que aunque no pudiera llenarla de lujos, ella estaría orgullosa de él, porque él había librado muchas batallas para crear un mundo mejor. Batallas para estar con su amada Hermione y ahora con su linda princesa.
Su princesa que era un verdadero milagro de la vida, la prueba del amor que se tenían él y su esposa.
Le dio otro beso en su cabezita y sonrió. Comenzó a caminar de nuevo, arullándola y cantándole al oído. Quizás no podría cambiar las circunstancias en la que vivirían, sobre todo ahora que Hermione no podría trabajar pro un buen tiempo y sus ingresos serían menos, pero aún con esa situación le darían todo su amor a su hija.
—Te amo, mi princesa Rose —declaró, abrazando un poco fuerte a su pedasito de cielo, a su pequeño milagro.
¿Así que, qué tal? ¿Les gusto? ¿No les gustó? ¿Me dan Galletitas? ¿Ranitas? ¿Grajeas? ¿Cruciatus? ¿Avadas? ¿Algo? xD
¡Un beso y gracias por leer! ^^
