Hola! Aquí
comienza la secuela de Tsuki solo que aún no empieza
oficialmente la historia. Aquí resolveremos lo que quedó
pendiente en Un rayo de Luna
NOTA- A los que no hayan leído
Un rayo de Luna, esta historia es secuela de aquella, se recomiendo
leerla antes de empezar con esta
Prólogo- Ego
No fue sino hasta mucho tiempo después, unas semanas tal vez, que Clow Reed, quien ahora llevaba el nombre de Eriol Hiragizawa, declarara finalmente sus intenciones y motivos, la razón del Juicio Final y de todos los sucesos que se habían iniciado el día en que Hikari Saki llegó a Tomoeda.
El antiguo hechicero estaba absolutamente seguro de que no saldría bien librado de lo que estaba por ocurrir, de lo que estaba por decir. Para evitarse peores contratiempos, organizó la reunión explicativa en la misma casa de Yukito Tsukishiro. A tal reunión se presentaron, además de los implicados guardianes del libro Sakura, la dueña de las cartas, el chino descendiente del mago Clow, y las dos criaturas creadas por su reencarnación.
Se reunieron en la ya mencionada casa, sentados todos en la sala tomando té. El Juez de la Luna era el único que se mantenía de pie, recargado en un muro como acostumbraba hacerlo, con esa expresión seria que tanto lo caracaterizaba.
-Entonces ¿qué tienes que decir en tu defensa, Clow?- preguntó Luna, la joven guardiana de la Estrella, en un tono medio de broma, pero una profunda seriedad en sus bellos ojos de plata. Ya conocía bien los juegos de Clow, y no le sorprendería que este fuese uno de ellos, aunque uno bastante cruel, pero podría ser.
-Nada en mi defensa, pero sí algo que explique todo lo que ha pasado- replicó el mago con el sentido del humor tan crudo que todos le conocían, y la sonrisa serena que jamás se había borrado de su rostro, ni en su anterior vida ni en esta.
-Sería bueno escucharlo- como siempre, Yue con sus frías indirectas, pero siempre directo al punto, a lo importante. No era de esas personas que se daban de rodeos ni le gustaba que los demás lo hicieran.
Eriol suspiró y pasó su vista de Yue a Luna, a Cerberus, a Ruby Moon, a Spinel Sun, a su creación. No pudo evitar sentirlo de nuevo, eso que lo había movido a herir a tanta gente, a causar tantos desastres, a molestar a tantas personas: su Ego. –Fue todo por... mi propio ego- dijo finalmente, entrelazando los dedos de sus manos. –Ustedes saben bien, que la creación de vida está reservada exclusivamente a Dios. Aquel que desafía esa ley, será castigado, dicen los religiosos. Siendo así ¿cómo pudo un mago, un ser humano, crear una especie de vida tan perfecta?- miró con satisfacción a los primeros tres guardianes –Debe tener alguna falla, pensé al crearlos a ustedes. Y entonces me dije: "Pude crear vida, pero ¿tendrán sentimientos como los humanos?" y como respondiendo a mi pregunta, los vi a ustedes –señaló a Yue y Luna con la mirada –Y pensé que había desafiado al mismo Dios, a la evolución y a todas las leyes de la creación. Pero me pareció algo... tan increíble. Fue entonces que me pregunté si esas emociones que ustedes manifestaban no serían respuesta a alguna "programación" por así decirlo. Después de todo, los dos son de la misma especie, y son como hermanos. Pensé que ese amor que se manifestaban era una reacción lógica a su sola existencia y que en realidad no era "amor" en la definición que se le da como sentimiento humano- prosiguió serenamente –Así que decidí... ponerlos a prueba-
Las exclamaciones de sorpresa no se hicieron esperar por parte de todos los presentes. Inclusive Yue quebró su expresión de calma, y en cambio abrió sus ojos desmesuradamente, como si no quisiera creer las palabras que escuchaba de aquel en quien alguna vez había confiado. -¿Qué clase de prueba?- preguntó tratando de ocultar su sorpresa.
-Dicen que el verdadero amor es capaz de sobrevivir el tiempo y la distancia, que quienes en verdad se aman sabrán perdonarse hasta el más horrendo error, sin importar cuál sea. Dicen que el verdadero amor no muere aunque quienes se aman lo hagan. Eso... fue lo que quise probar. Quise asegurarme de que en verdad había creado seres perfectos, casi tanto como los mismos humanos. Y me sorprendieron. Así que... hasta aquí termina todo lo referente a mí. Pasaron la prueba- dijo simplemente, como si de cualquier cosa se tratara
-¿Una... prueba?- musitó Yue incrédulo. Así que todo había sido un maldito juego, una diversión para Clow, una forma de hacerlo sentir bien -¡¿Una prueba?!- sí, finalmente Eriol había logrado despertar la furia de Yue. Estaba MUY enojado -¡¿Cómo puedes decir algo así y estar tan tranquilo?!- hubiera golpeado al chico si cierta jovencita no lo hubiese detenido por el codo.
-Tranquilo... –le susurró dulcemente. Sin duda, había algo en esa chica que hacía que Yue perdiera la razón y cualquier asomo de sentido común. Sin decir palabra alguna se dio la vuelta y subió las escaleras hasta su habitación. Ella lo siguió, cerrando la puerta tras de sí. –Yue... relájate- le dijo tocando su mejilla con suavidad y dándole un fugaz beso en los labios.
-No me pidas... que me calme- replicó él ligeramente sonrojado. No cabía duda, ella sí que lo hacía olvidar hasta quién era con tal de recibir uno de sus dulces e inocentes besos –Él nos usó todo el tiempo, él mismo lo dijo. Sólo... se divertía a nuestra costa- musitó temblando de rabia.
Ella no le repeló más, lo abrazó cariñosamente y lo besó de nuevo, esta vez por un tiempo más prolongado, dándole oportunidad de corresponderle con cierta fogosidad –Tampoco se trata de que te desquites conmigo- le reclamó riendo. Otra cualidad de Luna, era al parecer, el único ser vivo o no vivo capaz de arrancarle una sonrisa al Juez, y en esta ocasión lo consiguió de nueva cuenta.
Y mientras tanto, en la sala se demostraba que Yue no era el único indignado por la situación.
-Fuiste muy cruel Eriol. Casi siempre estoy de acuerdo contigo pero esta vez te pasaste- le reprochó Ruby Moon. Cierto, su lazo con Eriol como creador era muy profundo, pero Luna era casi su hermana, probablemente su mejor amiga, y la persona más ligada a ella, y no perdonaría a Eriol tan fácilmente
-No puedo creer que hayas armado todo esto por una pequeñez como esa. Eres la peor de todas las personas, Clow- reclamó Kero igualmente molesto, puesto que aquel desastre también había terminado por afectarlo a él, ganándose el odio de Yue, entre otras molestias que no vale la pena enumerar.
En fin, ya todo estaba claro, y aunque a Eriol le tomó tiempo que le perdonaran sus travesuras, al fin la paz había alcanzado al condado de Tomoeda. Se trataba de una paz que les duraría al menos un año o dos, en cuanto a magia se refiere. Sin embargo, no hubo tanta paz para otra persona, ajena a toda magia en cierta forma. Y es de eso que trata la historia que está por contarse
CONTINUARÁ
Bueno este es un super prólogo para aclarar lo que quedó pendiente de Un rayo de Luna epero les haya gustado
