- Titulo: De alegrías y errores

- Autor: WritersCompulsive (Miku_Cullen)

- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no nos pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Notas:

* Hola a nuestras lectoras. Como podrán ver esta historia no es parecida a ninguna que hayamos subido antes y es que no hemos hecho nada en conjunto. Esta idea es mía (Miku_Cullen) y surgió día completamente de la nada. Espero que les llegue a gustar y que me hagan saber qué es lo que les parece para seguir subiéndola o simplemente dejarla en mi computadora para mi entretención.

- Algo que deben saber:

1.- Los reviews se responderán a través de PM

2.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión

ENJOY!

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Hoy, estando a solo 20 de Junio, se podía decir que era el día más feliz de la familia Cullen. Ellos estaban felices ya que por fin, después de largos meses de espera, podrían tener a su pequeño milagro en sus vidas.

Carlisle y Esme ya eran padres de dos pequeños diablillos de 4 años, los mellizos Rosalie y Jasper. Ella era la mayor por solo dos minutos, pero eso era suficiente para que ella se sintiera la hermana mayor más importante y mejor del planeta. Jasper, por otro lado, era más tranquilo y no le molestaba que su hermana se creyera la mejor, él sabía que no era así. Ahora los dos esperaban impacientemente acompañados por sus abuelos paternos y maternos a que su padre saliera por las puertas de metal, detrás de las cuales se suponía atendían a su mami para traerles a su hermanito.

En otra habitación del pequeño hospital se encontraba Carlisle acompañando a su esposa, que pujaba una y otra vez, para traerles a su niño, su pequeño.

Carlisle, a pesar de ya haber terminado su carrera de medicina y luego la especialidad de cardiología, se volvía a sentir como un estudiante y su corazón estaba tan acelerado como cuando esperaba a que nacieran los mellizos.

— Vamos Esme, un último esfuerzo y vamos a tener al pequeño con nosotros— la alentó la ginecóloga que estaba entre sus piernas para recibir al bebé

— O una pequeña— le recordó Carlisle, ansioso por saber si tendría a un pequeño futbolista para que acompañara a Jasper y a él los fines de semana a la cancha o una princesita para que, coludida con su hermana, se empeñaran en hacerle todo tipo de peinados en su rubio cabello o pintaran sus uñas con el esmalte infantil que les regalaría.

— O una pequeña— repitió la doctora y colega de Carlisle con una sonrisa

— Vamos Esme que ya queremos conocer a ese bebé— le dijo su amigo Eleazar, pediatra de sus hijos y amigo de ellos desde hace mucho tiempo.

La aludida asintió son alegría y dio el último pujo que se había sincronizado con la contracción que tenía en ese momento.

Lentamente la rubia y espesa cabellera del pequeño bebé comenzó a vislumbrarse y pronto su cabeza estuvo fuera. La doctora comenzó a limpiar un poco sus vías respiratorias sin saber aún lo importante que era esto para el pequeño bebé.

Su madre, alegre de saber que cada vez quedaba menos, siguió pujando con fuerzas hasta que su bebé estuvo afuera, mostrándose ante todo el mundo que estaba en el cuarto en ese momento.

— ¡Es un niño!— exclamó la doctora levantando al pequeño que estaba entre sus manos y que se movía mientras lloraba.

— Es un niño, mi amor. Es un niño— repetía una y otra vez Carlisle besando la sudorosa frente de su mujer

— ¿Quiere cortar el cordón el orgulloso padre? — preguntó la ginecóloga después de haber atado el cordón que aun unía al bebé con su madre

Carlisle, aun tembloroso por la emoción, se acercó a tomar las tijeras y cortó la unión madre e hijo, para que luego se lo colocaran en el pecho a su esposa, que no dejaba de llorar de felicidad.

Pronto llegó la enfermera y se lo llevó para hacerle todos los chequeos de rutina al pequeño. Carlisle veía como su compañero y amigo trabajaba en su hijo limpiando sus vías respiratorias de cualquier elemento, tomando todas las muestras necesarias con ayuda de la enfermera, evaluándolo, pesándolo y midiéndolo, tomando su temperatura, entra otras cosas.

Esme, al ver como si esposo miraba atentamente lo que ocurría en la pequeña camilla neonatal que estaba en el cuarto, le indicó que fuera a verlo para que no estuviera solo en sus primeras horas. Él le sonrió y lentamente se acercó a su hijo, a su pequeño futbolista.

— Está en perfectas condiciones— le dijo su amigo palmeándole el hombro a la vez que sonreía

— Es un bebé hermoso, doctor Cullen— comentó la enfermera mientras le colocaba un pañal al pequeño bebé y lo vestía más tarde con un enterito con azul y naranjo con un perrito en el frente.

Entre Esme y él habíamos decidido traer un enterito para niño y uno para niña al no saber qué era lo que sería, pero ahora que tenían a su varoncito podían vestirlo con su traje que tanto les había costado elegir.

Luego le colocó los guantes para que no se fuera a arañar la cara con sus uñas, las pequeñas calcetas y un gorro a juego con su traje. Al acabar con eso lo envolvió en su manta y se lo tendió a su padre para ver si es que, al estar en sus brazos, se calmaba.

Lamentablemente esto no ocurrió y, como Esme ya estaba cambiada y limpia, se lo llevó a ella para ver si lo que quería este pequeño era a su madre. Ella le sonrió a su esposo al verlo con su hijo en los brazos y sentarse a su lado.

— Yo creo que este varoncito quiere a su madre— le comentó con una gran sonrisa y tendiéndoselo para que lo cogiera. Ella posicionó sus manos alrededor del pequeño y lo acomodó junto a su pecho, provocando que el comenzara a silenciarse poco a poco—. Va a ser un consentido de mamá.

— Ya lo creo— comentó Eleazar, colocándose al lado de sus amigos, admirando al pequeño que ahora estaba dormido en los brazos de su madre

Afuera de la habitación se podía sentir la desesperación de la familia por saber qué era lo que ocurría con el pequeño bebé y Esme, pero hasta el momento nadie había salido a darles información de ellos.

La pequeña niña de cabello rubio ya se estaba inquietando al no saber si su hermanito o hermanita había nacido, mientras que el chico rubio se había ido a sentar con su abuela materna para acomodarse y comenzar a quedarse dormido, no aguantando más el sueño que lo estaba embargando a esas alturas de la noche.

Los niños estaban acostumbrados a dormirse a las ocho de la noche por órdenes de su madre, pero ya siendo las diez era lógico que el pequeño cuerpo de los niños comenzara a pedir su cama y que se fueran a descansar.

De pronto las puertas se abrieron y por ella salió Carlisle acompañado de cerca por su amigo Eleazar. Los dos venían con unas grandes sonrisas en sus rostros.

— ¡Papi! — gritó la niña en cuanto lo vio y salió corriendo hacia él, quien la cogió en sus brazos casi en el aire

— Mi princesa— la abrazó con fuerza contra él

— ¿Y mi hermanito o hermanita? ¿Ya nació? ¿Qué es? — empezó a preguntar sin detenerse a respirar

— Tranquila princesa, respira- se burló al verla tan entusiasmada. Ella hizo lo que su padre le indicó y lo quedó mirando para esperar su respuesta— Esta bien, mi pequeña. Tienes un hermanito más- le contestó él con una sonrisa

— ¿En serio? — preguntó ella, ilusionada y feliz al saber que seguiría siendo la niña de papá

— Así es— afirmó Eleazar para ayudarle a su amigo y la niña, al ver a su padrino, le tiró los brazos para que la cogiera. Él lo hizo de inmediato.

— ¿Y mi príncipe? — preguntó por primera vez mirando hacia donde estaban sus suegros y padres- Hola a todos. Ya nació y es un varoncito— les comentó y todos lo felicitaron tratando de no despertar al niño que se había dormido profundamente.

Carlisle tomó la manta que le tendía su madre y cubrió a su hijo con esta, para luego cogerlo en sus brazos con mucho cuidado para no despertarlo, pero el si se quejó.

— Shh, tranquilo pequeño. Soy papá— le dijo al oído para que no despertara y el solo se acomodó aún más— ¿Vamos? — les preguntó a todos y comenzaron a caminar hacia el cuarto donde estaba Esme acostada en la camilla y con un pequeño bultito en su pecho.

Ella tenía una de sus mamas afuera y amamantaba a su pequeño hijo que succionaba hábilmente y como si no hubiese un mañana. Según recordaba Carlisle su hijo menor estaba posicionado en el otro pecho de su madre cuando salió del cuarto, por lo que supuso ya había acabado con él.

Las mujeres se acercaron de inmediato a la cama para verlo y no pudieron evitar compararlo con sus padres, diciendo que tenía el cabello de Carlisle, la nariz de Esme, las pestañas de su madre, la boca de los Cullen, entre otras cosas, provocando que todos los demás negaran por sus palabras… "Cosas de mamá" pensaron todos los hombres presentes en la sala.

— Hola mi princesa— saludó Esme a su pequeña que aún estaba en los brazos de su padrino— Ven a ver a tu hermanito

Eleazar comenzó a caminar con la niña en sus brazos hasta que estuvo al lado de la cama y la dejó con cuidado sobre esta para que ella gateara suavemente hasta su madre y viera al pequeño bebé que estaba en sus brazos.

Instantáneamente una gran sonrisa se formó en el rostro de la niña y tocó suavemente la mano enguantada de su hermanito, haciendo que este la moviera un par de veces. Ella se asustó un poco, pero luego volvió a tomarla y él se quedó quieto.

— Hola bebé, soy Rosalie, tu hermana mayor— se presentó la niña como si fuera lo más natural para ella y el bebé volteó levemente sus ojos para verla por el rabillo y luego seguir en su labor— Es muy lindo.

— Si, realmente lo es— comentó su abuela Elizabeth, madre de Esme

— ¿Y qué nombre le pondrán?— preguntó el abuelo Marco, padre de Carlisle, mirando a su nieto

— Aun no lo terminamos de decidir, pero…— respondió Carlisle, siendo interrumpido por su hijo aún dormido

— Edward…— dijo suavemente el acomodándose más y llamando la atención de todos, provocando luego las risas de los presentes

— Creo que ya no hay que pensarlo— se burló Esme— Su nombre es Edward… Edward Anthony Cullen Platt.

Todos sonrieron al escuchar el nombre del pequeño bebé que se había convertido en el nuevo integrante de la familia Cullen.

— Mi podre niñito— dijo Esme viendo a su esposo con su otro hijo en sus brazos, completamente dormido

— Ya es tarde y el pobre no aguantó más— comentó su abuelo George, padre de Esme y el que más consentía a su nieto— Estaba ansioso por conocer a su hermano, pero ya no daba más

— Pobre— insistió Esme

En ese momento llegó una enfermera de neonatología para llevarse al pequeño bebé hacia su área y así dejar descansar a su madre. Ella lo despegó de du pecho, provocando que él se enojara un poco y comenzara a llorar y de paso asustara a su hermano. Carlisle movió a su hijo para que no se despertara y lo calmó poco a poco.

Colocaron al bebé en su cunero y se lo llevaron del cuarto. Esme se acomodó mejor en la cama y abrazó a su hija que ya comenzaba a bostezar una y otra vez.

— Yo creo que aquí hay alguien más que necesita dormir— dijo Esme acariciando los rubios cabellos de su hija

— No es… Verdad— se quejó la niña, pero un bostezo la traicionó. Todos los presentes se rieron

— Muy bien, ya nos vamos a casa. Mañana podrán venir a ver a su hermanito y a su mamá— le dijo su abuelo Marco tomándola en sus brazos

— Vamos, pequeño— dijo George tratando de tomar a su otro nieto, pero este se aferró a la camiseta de su padre y comenzó a quejarse— Tranquilo, ven vamos— trató de sacarlo nuevamente, pero no lo consiguió

— Mi amor, creo que tendrás que ir con él— comentó Esme al ver a su hijo

— Pero ¿Quién se quedará contigo? — inquirió su esposo

— Yo lo haré, cariño— respondió su suegra con una sonrisa— Yo me quedaré a cuidarla por la noche. Tu ve y descansa con tu hijo que lo van a necesitar

— Esta bien. Muchas gracias— le dijo Carlisle acercándose a despedirse de su amada— Te veo mañana. Me vendré a primera hora.

— Esta bien. Te amo— le besó los labios y luego la frente de su hijo

— Yo también te amo— siguió Carlisle y comenzaron a salir del cuarto para irse hacia los automóviles.

Se fueron con sus padres en el coche y cuando llegaron a la casa acomodó a Jasper, colocándole el pijama, y después se fue al dormitorio de Rosalie, pero ya se había quedado dormida. Le arropó y bajó a la cocina donde estaban sus padres y su suegro.

— Ve a descansar hijo, lo necesitas— le dijo su madre dándole un beso.

— Esta bien. Buenas noches— dijo el aludido subiendo a su cuarto. Se duchó y se colocó el pijama. Luego se metió en la cama donde no tardó en quedarse dormido.

A la mañana siguiente sonó el despertador y se levantó de inmediato, duchándose y caminado a la cocina donde tan solo se encontraba su madre.

— ¿Y el resto? — preguntó confuso.

— Tu padre y tu suegro fueron a comprar algunas cosas y los pequeños continúan dormidos— le informó.

— Subiré a despertarlos para que vayamos a ver a Edward— le dijo y ella asintió.

Subió al cuarto de Rosalie, la despertó con delicadeza y le dijo que fuera desvistiéndose, que ahora venía su abuela para ayudarla a ducharse y él se fue dónde Jasper. Lo despertó con cuidado y fue a bañarlo. Cuando estuvo vestido y peinado fueron a la cocina donde ya estaba su princesita.

— Jasper, no viste ayer a nuestro hermanito— dijo Rose comiendo sus cereales.

— No pasa nada… Lo verá hoy— dijo su padre restándole importancia.

Cuando los chicos acabaron de desayunar se despidieron de su abuela que dijo que más tarde iría al hospital y se fueron para allá. Sentó a sus pequeños en sus sillas y condujo hasta llegar al recinto. Aparcó el coche y los cogió de la mano en dirección al dormitorio de Esme.

Al llegar picaron varias veces y cuando escuchó la voz de su amada los tres entraron en el dormitorio.

— ¡Mami!— gritaron los dos y se subieron a la cama.

— Hola mis niños— dijo con una sonrisa.

— Mami, ¿Y mi hermanito? — pregunto Jasper.

— Todavía no lo traen campeón, pero… — la mujer no pudo terminar la frase porque una enfermera ya estaba entrando con el cunero. Jasper se bajó corriendo y fue donde él bebe y se le quedo viendo un rato.

— Esta arrugado— dijo con el ceño fruncido

— Eso será solo por un rato, cariño. Ya luego él se va a poner liso como tú— le dijo la enfermera con una sonrisa- este pequeño ya tiene hambre

Se acercó a la madre del bebé y se lo tendió para que lo amamantara, bajo la atenta mirada del pequeño que miraba impresionado lo que ocurría frente a él.

Continuará…

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N/A: Los agradecimientos van a las autoras Sandryttaa y Jnnfrmrz por sus consejos y ayudarme en esta locura que les acabo de dejar.

Un beso, para todo los que leen y doblemente para los que dejan reviews haciéndome saber su opinión… Hasta la próxima

P.D: Esta historia será actualizada los días domingos :D