Beyblade y sus personajes no me pertenecen, únicamente me pertenecen mis Ocs Lucy, Colmillo y Grey Wolf
Hola a todos los fans de Beyblade, aquí os dejo la primera parte del segundo capítulo de mi fanfic, acepto sus comentarios y criticas, agradezco aKiray Himawari, ShadowTamerBlack, Tacaema y a Kraoz Leth por sus comentarios.
Este capítulo se lo dedico a mi hermanita, quien me ha animado a continuarlo y me ha dado muchas ideas, para mejorarlo.
Capitulo 1
Memorias de un pasado lejano
Tras participar y ganar en los campeonatos de China y Estados Unidos los BladeBreakers regresaron a casa para tomarse un pequeño descanso antes de comenzar su viaje rumbo a Moscú Rusia para competir en el campeonato mundial de Beyblade, el cual comenzaría dentro de unas pocas semanas.
Kai Hiwatari un chico alto de cabello bicolor y ojos color rubí era el líder del equipo BladeBreakers. A pesar de tener 15 años era muy maduro pero, también reservado y frio. Aun cuando los demás miembros del equipo habían entablado una estrecha amistad él había optado por mantener su distancia. Para sus compañeros era incomprensible el porqué de su fría actitud, ignoraban por completo las diversas situaciones por las que había pasado.
El vuelo de Estados Unidos a Japón había sido una verdadera molestia para él, en especial por tener que viajar junto a Tyson que no paró de hablar durante todo el vuelo.
De todos los miembros que conformaban el equipo Tyson era el que más eufórico por las victorias conseguidas pues aun cuando llevaba un largo tiempo jugando al Beyblade, no había participado en torneos hasta ese año, ni en sus mas locos sueños hubiera imaginado que sería parte de un equipo de la BBA o que conseguiría ganar junto a sus compañeros dos campeonatos, mucho menos que ganaría el derecho a competir en un campeonato mundial para pelear por el título de "Campeón Mundial". El excesivo entusiasmo del chico era lo que más le irritaba a Kai, además de sus constantes comentarios sin sentido.
Ya era tarde cuando llegaron a Japón, en el aeropuerto todos tenían a alguien esperando por ellos, a Tyson su abuelo, a Max su padre, a Kenny sus padres y a Kai el chofer de la familia.
Sus compañeros saludaban a sus familiares y los ponían al tanto de algunos de los sucesos ocurridos durante los torneos, Kai no tenía intención de participar en sus pláticas, estaba cansado e irritado por lo que quería marcharse cuanto antes. El chofer le saludo cortésmente y tomo su equipaje. Ambos se encaminaron a la salida, como sus compañeros estaban distraídos con sus asuntos no se percataron de su partida.
Cuando llegaron a la limusina el chofer abrió la puerta del asiento trasero para dejarle subir y permaneció de pie para cerrar la puerta cuando Kai hubiera subido.
Kai vivía en una gran mansión ubicada casi a las afueras de la ciudad por lo que el viaje en limusina duraría un rato, tomo su teléfono móvil para ver la hora, eran las 10:30 p.m. pero su atención se desvió al ver la fecha.
- "Hmmm mañana se cumplirán siete años". – pensó para sí. Su mirada denotaba cierta melancolía y tristeza. Lo que sea que hubiera recordado había logrado abrir una vieja herida.
Kai cerró su teléfono móvil, apoyo su cabeza contra el cristal de la ventana y se limito mirar el paisaje que pasaba veloz junto al vehículo.
Lejos de ahí, una joven de ojos azules, tez blanca y cabello amielado. Descansaba junto a un enorme pero hermoso lobo blanco de ojos color ámbar. Se encontraban en uno de los parques de la ciudad, ambos habían llegado la noche anterior y como la chica no contaba con mucho dinero quedarse en un pequeño hotel no era opción pero no le importaba ya durante los últimos dos años había vivido en una horrible abadía encerrada en una fría, húmeda y oscura celda. Para ambos ese parque era el paraíso comparado con aquello.
- Hacia tanto que quería regresar aquí – su voz denotaba la melancolía que la embargaba.
- ¿Fue en esta ciudad donde conociste a ese amigo tuyo? – preguntó con voz profunda el lobo.
Eran pocas las cosas que Lucy le había contado de su pasado, la mayoría eran recuerdos amargos y los pocos recuerdos felices que poseía tenían que ver con sus padres y un amigo de la infancia llamado Kai Hiwatari.
- ¡Así es! – Confirmó la chica – Fue poco después de que nos mudáramos de Rusia, creo que tenía...casi ocho años. Al principio no tenía amigos ya que la mayoría de los niños me consideraba "rara".
- "¿Rara?" – Repitió con cierta incredulidad Colmillo. Lucy rió.
- Sí ellos decían que era rara. Al principio fue por mi acento ruso pero eso se me quito luego de unos meses… En la escuela siempre estaba sola pero no le tomaba mucha importancia porque casi siempre estaba con Kai, él vivía en una gran mansión no muy lejos de mi casa, después de la escuela solía ir buscarlo para irnos a jugar. Recuerdo que solíamos escabullirnos para que su abuelo no se diera cuenta...
Flash back. Poco más de 7 años atrás.
Faltaba menos de una semana para el día de San Blanco, por lo que un pequeño de 8 años de cabello bicolor y ojos color rubí que yacía acostado en su cama, se debatía pensando en la elección de un buen regalo.
- Mmm ¿qué le daré? – Se preguntaba - Tiene que ser algo muy especial ¿pero qué?
- Oye Kai. - Escucho que alguien lo llamaba desde afuera.
- ¿Eh?- se levanto de su cama y se acerco a la ventana. Abajo se encontraba una pequeña de ojos azules y cabello amielado. Verla le produjo gran alegría. – ¡Ah! Lucy enseguida bajo.
La niña se le sonrió y asintió con la cabeza. El pequeño salió de su habitación y miro a ambos lados del pasillo solo para comprobar que nadie advirtiera que se iba. Bajo las escaleras y salió a toda prisa por la puerta principal.
- Hola Lucy ¡Qué bueno que viniste! porque hay algo que quiero mostrarte – Kai tomo de la mano a la pequeña y ambos salieron a toda prisa de los terrenos de la mansión.
Ya en la ciudad se detuvieron en una pequeña tienda donde Kai compro una botella de leche.
- ¿Para qué quieres la leche?
- Ya lo veras, ven ya estamos cerca.
Kai guio a la pequeña hasta una vieja casa, que a opinión de la niña resultaba ser aterradora.
- ¡No quiero entrar! - dice colocándose detrás de su amigo. - ¡Me da miedo!
- Ya verás que no hay nada malo, te lo prometo.
Cuando ambos ingresan a la casa se escucha el ruido de un pequeño golpe, esto hace que Lucy se asuste y abrace a Kai.
- ¡Tengo miedo! – unas cuantas lagrimitas asomaban por sus ojos.
- No llores Lucy. ¡Mira! – dice señalando una caja con cuatro lindos gatitos.
- Waaa ¡Que lindos!
Apenas vieron a Kai los gatitos comenzaron a maullar; sabían que pronto comerían.
Kai vacio la leche en un plato para que los gatitos pudieran beberla, los pequeñines no se hicieron del rogar, apenas estuvieron fuera de la caja se acomodaron alrededor del pato y comenzaron a lamer su contenido. Mientras que ambos niños los veían divertidos.
El primero en quedar satisfecho fue uno de color gris atigrado; se acerco a Lucy y se puso a tratar de jugar con su largo cabello.
- Jajajaja. Eres un gatito muy mono. – Lucy levantó al minino del suelo y lo sostuvo en sus brazos, al cabo de unos minutos el pequeñín ya estaba profundamente dormido.
No paso mucho tiempo para que sus hermanitos lo imitaran, con cuidado Kai los coloco de nuevo en la caja, Lucy se acerco con el gatito aun dormido en sus brazos y lo puso junto a los otros.
- Lo vez Lucy, te dije que no había nada malo en este lugar. – dijo Kai tras cerrar la puerta de aquella casa abandonada.
- ¡Sí! Tenías razón.
Estaban por marcharse cuando un par de niños que los habían visto salir del lugar los detuvieron.
- ¡Oigan ustedes! Entrar ahí está prohibido. – dijo el de cabello negro y ojos cafés. Con aires de superioridad.
- Eso es cierto. – Afirmo el otro. – Además ¿Qué fue lo que entraron a hacer?
Aquella actitud impertinente, comenzaba a fastidiar a Kai y Lucy.
- ¡Que te importa metiche! – respondió Lucy sacándole la lengua.
- ¡Será mejor que nos dejen en paz, si no quieren que les demos una paliza! – advirtió Kai con el puño levantado.
Aquello fue más que suficiente para que los dejaran tranquilos, pues ambos chiquillos se alejaron a toda prisa.
- Jajaja son unos gallinas.
Comenzaba a hacerse tarde por lo que Kai debía volver a la mansión antes de que alguien se percatara de su ausencia, pero antes acompañaría a Lucy a su casa.
De camino pasaron junto a una pequeña tienda de accesorios, Lucy se detuvo un momento para mirar dentro del escaparate. La mayoría de los artículos eran relojes y cadenas y pulseras de plata. Pero lo que la cautivo fue un sencillo pero bonito relicario de plata con forma de corazón.
- ¡Mira Kai que bonito es!
- Es bonito, pero ¿para qué quieres un relicario?
- Ammm. Pues para poner una foto donde estés tú, mi mamá y mi papá porque son las personas que más quiero, así los llevaría siempre conmigo. - Aquella respuesta tomo por sorpresa a Kai pero le hizo sentirse feliz. Entonces recordó lo del regalo para el día de san blanco.
- "Perfecto, le daré ese relicario" – pensó para sí.
Tras dejar a Lucy en casa, regreso a toda prisa a la mansión para buscar el dinero suficiente para comprar el relicario, para su suerte nadie había notado su ausencia, subió a toda prisa a su alcoba, tomo el dinero y se dirigió de vuelta a aquella tienda.
- Es perfecto, Lucy se va a poner muy feliz. – dijo para sí.
Pero su alegría se vio opacada por la presencia de su abuelo. Voltaire estaba en la puerta principal de la mansión, no se necesitaba ser un genio para saber que estaba furioso; rápidamente Kai escondió el relicario en el bolsillo de su pantalón.
- ¡¿DONDE DEMONOS TE HABIAS METIDO? – Le gritó- ¡Ya te he dicho que no debes salir de la mansión sin mi permiso!
- … - Kai estaba tan asustado, que ni siquiera pudo pronunciar palabra.
- ¡Seguro que te has ido con esa chiquilla! – Dijo con desprecio – De ahora en mas tienes prohibido salir de la mansión.
No tenia problema con ser castigado, pero escuchar que su abuelo hablara con ese desprecio de su mejor amiga no le agradaba en lo más mínimo.
Los días pasaron rápidamente, como Kai estaba castigado Lucy se encargo de cuidar a los gatitos.
El día de San Blanco muchas de las compañeras de clase de Lucy habían recibido regalos, pero ella no.
A la hora del almuerzo Lucy se encontraba en su pupitre comiendo sola, un grupo de niñas que estaban cerca de ella la miraron de reojo y comenzaron a murmurar.
- Ya vieron, a Lucy no le dieron nada. – comentó Rika.
- ¿Quién querría darle algo a esa niña? – preguntó en tono burlón Mayo.
- Nadie.
Todas comenzaron a reír, con aquella respuesta.
- Jajaja. Cierto, ni siquiera tiene amigos. – concluyó Rika.
Aquella conversación no había pasado desapercibida para Lucy.
Kai aprovecho que su abuelo tuvo que salir de viaje para salir de la mansión, las clases de Lucy ya habían terminad por lo que fue a buscarla a su casa, pero no la encontró, entonces se le ocurrió que quizá estaba con los gatitos, se dirigía a la casa abandonada cuando al pasar junto a un parque infantil la vio, estaba sentada en un columpio meciéndose lentamente.
- Te estuve buscando. ¿Estás bien? – preguntó al ver que estaba cabizbaja.
- Aja – respondió sin mucho ánimo.
- Oye Kai, tú ¿crees que soy una mala persona? – Aquella pregunta lo desconcertó.
- ¡Por supuesto que no! – se apresuro a responder – Para mí tú eres de lo más divertida y linda.
- Gracias.
- ¿Por qué me preguntaste eso?
- Pues es que… - Lucy no sabía cómo explicarle - En la escuela no tengo amigos… Y hoy todas recibieron un regalo de san blanco menos yo.
- ¡Los de tu escuela son unos tontos! Se ve que no saben lo divertida que eres.
Aquellas palabras lograron dibujar una sonrisa en ella.
Kai se levanto de columpio y se puso detrás de Lucy.
- ¡Feliz día de San Blanco! –expresó tras ponerle el relicario por la espalda.
Lucy tomó con la mano derecha el collar que Kai acababa de ponerle, al descubrir que se trataba del relicario que días atrás había visto en el escaparate de una pequeña tienda de accesorios se emociono.
- ¡Oh! Es el que me gusto. El que vimos el otro día. - Lucy estaba tan feliz que le dio un beso en la mejilla a Kai y lo abrazo dulcemente, haciendo que se pusiera colorado. - Muchas gracias Kai.
- Ah, yo…Qué bueno que te gusto. - Kai estaba tan rojo como un tomate - Sabes... Tú siempre serás la mejor para mí.
- Y tú siempre serás el mejor para mi – dijo sonriendo tras soltar a su amigo - Siempre estaremos juntos ¿verdad?
- ¡Sí! – confirmó.
Antes de marcharse de aquel parque ambos niños se hicieron una promesa.
"Siempre estaremos juntos, pase lo que pase"
Fin del flash back...
Finalmente había llegado a la mansión. Se encamino a las escaleras para subir a su habitación donde finalmente podría descansar y relajarse luego del largo viaje. Pero una voz familiar le detuvo.
- Bienvenido a casa Kai. – escuchó detrás suyo.
- Hmmm. - Esa voz era inconfundible y nada agradable de escuchar. - Hola abuelo. – devolvió el saludo sin detener su marcha y sin volverse a verlo. Sabía que eso molestaría al viejo pero no le importaba.
A diferencia de sus compañeros la única familia que Kai tenía era su abuelo Voltaire Hiwatari, pero no le tenía el más mínimo aprecio, después de todo el viejo siempre le había demostrado que él solo era un instrumento que podía usar a su conveniencia.
- Vaya me había olvidado. Mañana serán siete años desde aquello. ¿Verdad? – Comentó a manera de desquite por la falta de respeto de su nieto.
- … - Kai se detuvo y apretó la correa de la maleta cerrando fuertemente la mano. Voltaire había puesto el dedo justo en la llaga.
- En verdad fue una pena lo que le ocurrió a esa familia – continuó Voltaire - Y pensar que ella y tú eran grandes amigos.
Kai no era tonto, sabía cuál era la intención del viejo, no quería caer en su juego pero tampoco podía evitar enfurecerse.
- He tenido un largo viaje, así que si me disculpas "abuelo" me retiro a descansar. – dicho esto continuo su camino.
Voltaire sonrío satisfecho, pues había conseguido molestar a su nieto.
Apenas cerró la puerta de su habitación, aventó con ira su equipaje, el cual termino golpeando una cómoda provocando que las cosas que estaban encima cayeran al suelo.
Se acerco de mala gana para levantar lo que se había caído.
Entre los objetos había una foto donde se lo mostraba a él cuando era pequeño, junto a una pareja y una niña de su misma edad.
Kai tomo la fotografía y la observo con atención, había olvidado por completo que aun la tenía.
- Hmmm. - Le resultaba gracioso verse a sí mismo tan alegre y feliz en compañía de aquellas personas. – Si hubiera sabido lo duro que sería perder aquella felicidad, hubiera deseado no haberla tenido nunca. – Entonces un amargo recuerdo sobrevino en su mente.
Era de madrugada cuando se despertó al escuchar sirenas de bombero a lo lejos, aquello le dio un muy mal presentimiento. Entonces se levanto de la cama y se acerco a su ventana. A la distancia se veía un resplandor rojizo y una gran humareda que se alzaba en el cielo nocturno; Kai se horrorizo al darse cuenta de que aquello estaba muy cerca de la casa de su amiga Lucy. Rápidamente se puso un par de tenis y salió a toda prisa de su alcoba, al bajar las escaleras se encontró con su abuelo, que estaba hablando con alguien desconocido para él.
- Pero ¿qué demonios haces levantado a estas horas?- le reprendió Voltaire, quien no se esperaba ver a su nieto al pie de la escalera.
Kai no respondió, sabía que le esperaba una buen castigo por estar fuera de la cama, pero no tenía tiempo que perder debía asegurarse de que su amiga estuviera bien, salió de la mansión, dejando a su abuelo perplejo.
- Kaiii vuelve aquí – gritó Voltaire. Pero el pequeño lo ignoro y siguió corriendo.
La calles eran un caos patrullas y carros de bomberos las atravesaban a toda velocidad. Muchas personas se habían levantado al oír tanto alboroto, todos se preguntaba qué habría pasado.
Mientras más se acercaba a la casa de Lucy más fuerte se hacia el resplandor y el olor a humo.
- "Por favor que no sea ahí, que no sea ahí" – repetía con desesperación en su mente.
Los bomberos trataban con desesperación de apagar el incendio que se había desatado en una casa tradicional japonesa, les preocupaba que se extendiera a las casa vecinas.
- VAMOS DENSE PRISA Y TRAIGAN MAS MANGERAS. – gritaba uno de los bomberos.
Cuando finalmente llego, quedo en completo shock al ver la casa de su amiga envuelta en llamas.
- N-no. – Fue todo lo que pudo pronunciar.
Todo a su alrededor le parecía tan irreal... Los bomberos tratando de apagar el incendio, los policías manteniendo a los civiles a distancia...Nada parecía tener sentido.
Entonces un coche negro de lujo se estaciono cerca del lugar. Voltaire acababa de llegar.
- Kaiii – Gritó. Logrando que el niño volviera a la realidad.
- ¡Lucy!
Voltaire se horrorizo al ver como su nieto se precipitaba hacia la casa que se incendiaba, para su alivio un policía logro detenerlo.
- Suélteme, suélteme. – exigía a gritos el pequeño. – Tengo que ir, Lucy está ahí dentro.
De pronto un estruendo se escucho.
- ¡ATRÁS! – gritó un bombero. Pues la estructura de la casa comenzaba a colapsar, el fuego había acabado con los pilares principales del lado derecho.
- ¡Noo! – gritó. El policía tuvo que sujetarlo con fuerza para que no se precipitara hacia la propiedad.
- ¡ES INUTIL KAI! – Dijo Voltaire - ¡Ya no queda nadie con vida ahí dentro!
- ¡Eso no es cierto! – replicó desesperado. - Lucy y sus padres están ahí dentro.
- ¡Basta ya, tranquilízate de una vez! – le ordenó su abuelo
- Pero yo se lo prometí…Le prometí que siempre estaríamos juntos. Le dije que no dejaría que nada malo le pasara.
- Lo lamento jovencito pero no hay nada que podamos hacer por ellos – dijo en tono solemne el policía.
- Entonces ¿Ya no podre ver a Lucy? - Una lágrima tras otra caían por sus mejillas.
Aquellas últimas palabras hicieron eco en su memoria. Había recordado lo que por tanto tiempo trato de enterrar en su memoria.
Se incorporo y metió la fotografía en un cajón, dejo todo como estaba y se metió en su cama con la misma ropa que traía puesta.
Lo único que quería era dormir y olvidarse de todo.
Un hombre de largo cabello plateado recogido en una coleta alta miraba con sus temibles y profundos ojos color ámbar a Lucy, quien se había quedado profundamente dormida junto a Colmillo.
Estaba recargado contra un árbol. Vestía una kimono japonés con una armadura japonesa antigua encima, y amarrada a la cintura tenía una larga cinta roja que sostenía un par de catanas.
- Ha crecido mucho.
- Y también ha pasado por mucho. – agregó Colmillo.
- Hmmm. No pensé que estuvieras despierto. – expresó greywolf.
- Siempre estoy alerta.
- Jeje como todo buen guerrero, nunca bajas la guardia…
- Es extraño que estés fuera y con esa apariencia – dijo Colmillo cambiando de tema, y sin levantar su cabeza del suelo.
- Al igual que a ella, me invadió la nostalgia por este lugar.
Ambos permanecieron en silencio por unos momentos. Hasta que greywolf comenzó a reírse a carcajadas.
- ¿Que están gracioso?
- Pase de ser un poderoso y temido Yokai a convertirme en una bestia bit. – volvió a reírse. – Y ahora debo cuidar de esta niña.
- No crees que ya va siendo hora de que le digas la verdad de lo que paso aquel día.
- No – respondió muy serio – Aun es muy pronto para eso.
Por alguna razón, Lucy había estado teniendo una extraña sensación desde que había llegado a la ciudad. Era como un sentimiento de nostalgia y tristeza.
Esa noche, mientras Colmillo y Greywolf charlaban, tuvo un extraño sueño. Aunque más que un sueño era como revivir un recuerdo reprimido en su memoria.
Estaba profundamente dormida en su habitación; un cuarto pequeño como de 3 x 3m. Había una cama individual con una bonita cabecera de madera pintada de blanco. A la derecha de la cama había una pequeña mesita de noche con una bonita lámpara, y frente a la cama se hayaba un pequeño juguetero que contenía algunos animales de peluche, unos cuantos libros y objetos personales.
Era de madrugada cuando un fuerte ruido la despertó, pero estaba tan somnolienta por la medicina que le habían dado para bajarle la fiebre que volvió a quedarse dormida casi de inmediato.
No paso mucho para que se despertara de nuevo, esta vez por un intenso olor a humo.
Se levanto de la cama para ir en busca de sus padres, en cuanto abrió la puerta un denso humo la envolvió.
- ¡Mamiii, Papiii! – Los llamó asustada, pero nadie respondió.
No tenía idea de lo que estaba pasando; se sentía confundida, asustada y algo aturdida. Aquello parecía ser una pesadilla que se sentía demasiado real. Ignoraba que un fuego que comenzó en la parte delantera de la casa comenzaba a expandirse rápidamente, devorando todo a su paso.
Con dificultad se encamino a la alcoba de sus padres, tosía constantemente y casi no podía ver; el humo le había irritado los ojos y la garganta.
Sorprendentemente aun cuando la pequeña estaba a escasos metros del fuego, este no la quemaba. Había algo que lo impedía.
Una luz azulada la envolvía manteniéndola a salvo.
La puerta de la alcoba principal estaba abierta, apenas y pudo alcanzar a distinguir la silueta de sus padres, que ya hacían inertes en el suelo sobre un charco de sangre, rodeados por altas llamas que consumían furiosas todo cuando había allí.
Lucy entro en pánico, comenzó a llamarlos a gritos con la esperanza de que reaccionaran y salieran de ese infierno.
- ¡Mamiii, Papiii! ¡Despierten, la casa se quema y está llena de humo, tenemos que llamar a los bomberos! ¡Por favor despierten!
Ignoraba que ellos ya estaban muertos.
En su desesperación, estuvo a punto de entrar a la habitación. Pero una voz masculina, profunda y autoritaria la detuvo.
- ¡No vayas!
- Pero, mis papis están ahí. Debo despertarlos o se quemaran. - Dijo con un hilo de voz, mientras las lágrimas brotaban de sus hermosos ojos de zafiro.
- Ya no hay tiempo Lucy. Debes salir de aquí, tus padres ya han…
- ¡No! – exclamó al darse cuenta de lo que aquella voz iba a decir. - ¡Ellos no están muertos, solo están dormidos!
Estaba decidida a entrar para tratar de despertarlos, pero la voz la reprendió.
- ¡ENTIENDE DE UNA VEZ NIÑA! ¡Tus padres ya no siguen con vida! ¡Tienes que salir pronto de este lugar, no podre seguirte protegiendo por mucho más tiempo!
Lucy sintió como si hubiera recibido una apuñalada al corazón al oír aquello, pero tenía que afrontar la realidad, sus padres estaban muertos y su casa se estaba quemando, tenía que salir de ahí cuanto antes.
Caminaba con la mirada perdida, ni siquiera podía recordar cómo había conseguido salir por la parte trasera de la casa. Estaba en shock. Ni siquiera se percataba de todo el ruido que había, sirenas de policías y bomberos, los gritos de la gente que miraba horrorizada el incendio, para ella nada de eso importaba.
Cuando estuvo lo suficientemente lejos de la casa, la luz que la envolvía desapareció. Se giro para ver como el que había sido su hogar se colapsaba consumido por el fuego, llevándose con él a sus amados padres.
- Sé que esto ha sido muy duro para ti Lucy, pero debes saber que no estarás sola, algún día volveré a ti… Cuanto más me necesites yo volveré…
Lucy y Colmillo caminaban sin rumbo fijo por las calles de la ciudad, a Colmillo le preocupaba un poco el estado de ánimo de la chica, pues desde que se despertó estaba bastante distraída y distante.
- ¿Te encuentras bien?
- Si. Es solo que…Mmm no se cómo explicar. Desde que llegamos a la ciudad he estado soñando demasiado, pero apenas despierto olvido lo que soñé y me quedo con una sensación de vacío, es como si mi mente tratara de recordar algo… Pero no se qué.
Colmillo la escucho atento, imaginaba lo que ella había podido soñar, y muy en el fondo quería contarle la verdad de lo que había ocurrido ese mismo día siete años atrás, pero no podía, él no era quien debía revelarle aquello.
- ¡Mira! – Lucy señalo un pequeño restaurant - Parece un buen lugar para desayunar.
Justo cuando estaban por entrar alguien abrió la puerta repentinamente haciéndola caer de sentón al suelo.
- ¡KENNY, TEN MAS CUIDADO! – gritó la madre del mencionado desde la puerta.
Pero el chico no pareció escucharla ya siguió corriendo a toda velocidad sin darse cuenta de lo ocurrido.
– Perdón por esto. – Se disculpo la mujer - No sé qué le pasa a mi hijo hoy, simplemente dijo que tenía algo urgente que hacer y salió a toda prisa.
- No se preocupe, yo también tengo la culpa por estar tan distraída.
- Por favor entra. Te serviré una deliciosa sopa de miso.
- Gracias.
Esa mañana Kenny se había enterado de la llegada de un bey luchador que según los rumores era muy hábil en las batallas y que no había perdido un solo encuentro hasta el momento. Aquello despertó una enorme curiosidad en él. Le intrigaba que tipo de técnica usaba, como sería su beyblade…
Además sabía que a Tyson le entusiasmaría la noticia por ello salió a toda prisa para contarle.
- Buenos días señor Kinomiya – Kenny saludo a un hombre mayor vestido con traje de kendo que barría la entrada de una casa dojo.
- ¡Hola Kenny! ¿Buscas al pequeño campeón?
- Jaja. Si – Siempre le resultaba graciosa la forma en que el señor Kinomiya se refería a su nieto.
- Jajá. Muy bien pasa, estoy seguro que le alegrara verte. – el abuelo lo acompaño hasta el dojo. - Ha estado muy animado desde que llego. Increíblemente se levanto temprano esta mañana y se puso a entrenar un rato.
Aquello era algo difícil de creer pues Tyson siempre dormía hasta tarde y hasta donde el jefe sabio practicar kendo no era muy del agrado de Tyson.
- Oye Tyson tienes visita. – informó el abuelo.
- Hola Tyson tienes un minuto me gustaría hablarte de algo.
- ¿Ah? ¿De qué se trata jefe?
Ambos chicos se sentaron a la orilla del corredor externo.
- ¿Que querías contarme? – preguntó lleno de curiosidad.
- Han estado corriendo rumores sobre un nuevo bey luchador, dicen que no ha perdido una sola bey batalla…
Aquello fue más que suficiente para que despertara el entusiasmo de Tyson, quien ni siquiera le dio tiempo a Kenny de terminar de hablar.
- Y que estamos esperando vayamos a buscarlo. – dijo tras ponerse en pie y tomar a Kenny por la muñeca para salir corriendo en busca de ese bey luchador.
- Espera Tyson, harás que me caiga.
- Nos vemos luego abuelo. – Se despidió el moreno sin dejar de correr.
- Hasta luego señor Kinomiya. – Alcanzo a decir Kenny quien era arrastrado por un eufórico Tyson.
- Que les vaya bien chicos.
- Fue una comida realmente reconfortante.
- Definitivamente lo fue.
- Pero Colmillo, ¿estás seguro que lo poco que logre darte fue suficiente? Porque a mí no me lo ha parecido, si quieres puedo comprarte algo más.
Colmillo sabía que el dinero del que disponían era limitado y como estarían por su cuenta durante un tiempo, quería que Lucy lo reservara para ella.
- No te preocupes por mí. Ya encontrare algo por ahí.
- Pero… - Lucy iba a objetar pero Colmillo se lo impidió.
- Sabes que puedo arreglármelas por mi cuenta.
Lucy suspiro pues sabía que no lograría contradecirlo. Esto le hizo cierta gracia a Colmillo.
- ¿Iras al parque hoy? – preguntó para cambiar de tema.
- Mmm… quizás sí. Me resulta aburrido enfrentarme a un montón de novatos, pero creo que eso ayudara a distraer mi mente por un rato.
- En ese caso iré a ver qué consigo.
- Ok. Solo no te metas en problemas. – dijo a manera de broma.
- Hmmm. Eso debería decirlo yo. – Lucy rio ante el comentario de Colmillo. – Bien, nos veremos más tarde en el parque.
- Ok.
Colmillo desapareció rápidamente; se marcho en dirección al bosque que se hayaba a las afueras de la ciudad.
Lucy estaba por irse cuando su celular comenzó a sonar, metió la mano en el bolsillo izquierdo de su pantalón y lo contesto sin mucho ánimo pues sabía perfectamente quien la llamaba.
- ¿Disfrutando de tu libertad condicional? – preguntó una voz masculina de forma burlona.
Lucy se abstuvo de responderle, no le daría el gusto de saber que había conseguido molestarla.
- Jajaja – rió ante el silencio de la chica – Solo llame para informarte que debes pasar a las oficinas de la BBA, ahí te darán informes sobre los horarios y la ruta que tomaran para ir al campeonato mundial.
- Entendido.
- Por cierto. ¿No crees que deberías aprovechar la oportunidad para visitar sus tumbas? Después de todo hoy se cumplen siete años de su muerte.
Aquello fue como una apuñalada para ella.
Lucy no quiso responderle, temía que se le quebrara la voz. Apretó con fuerza el celular deseando que no mencionara algo más sobre el tema, sabía que si le decía otra cosa le sería imposible reprimir sus emociones.
- Hmmm – Le decepciono la forma en que la chica reacciono a su provocación - Bien seguiremos en contacto mi querida Lucy.
Finalmente la llamada se cortó, Lucy estaba cabizbaja, puso el celular de vuelta en el bolsillo de su pantalón y comenzó a caminar.
Estaba tan absorta en sus pensamientos, que no supo cuando llego al parque; paso de largo entre los entusiastas del beyblade, uno que otro le pidió una bey batalla pero ella los ignoro, no tenia animo de nada, así que se retiro a una solitaria banca para observar las beybatallas.
- ¡Woo! ¿Qué es todo esto? – Era la primera vez que Tyson veía el parque tan lleno de niños. Por donde quiera que mirara había jóvenes de diversas edades jugando animadamente.
- Desde que se supo que iríamos al campeonato mundial, todo el mundo se volvió loco por el beyblade. – explicó Kenny.
- ¡Genial!, soy una celebridad. – comenzó a alardear Tyson.
- Veo que la fama se te subió a la cabeza. – le dijo un chico alto que vestía como un jugador de baloncesto. Tyson y Kenny lo reconocieron al instante.
- ¡Andru! – dijeron ambos chicos.
- Que tal chicos, cuánto tiempo sin vernos. ¿Qué los trae por aquí?
- Vine a enfrentar a ese supuesto bey luchador invencible. - respondió Tyson con su acostumbrada actitud de campeón.
- Ya veo, pero dudo que puedas enfrentártele, muchos le pidieron una bey batalla cuando llego pero los ignoro a todos.
- Jeje. Dudo que rechace la oportunidad de enfrentarse a un campeón como yo, y si lo hace seguro que es porque tendrá miedo de perder.
- Te odio, no sabes cuánto te odio. – Repetía en su mente con gran rabia - Finalmente estaba logrando sobrellevar este día con calma y luego tú lo arrumaste con tus malditas palabras ¿No crees que deberías aprovechar la oportunidad para visitar sus tumbas? Después de todo hoy se cumplen siete años de su muerte…
Lucy estaba tan absorta en sus pensamientos que no había advertido que Andru, Tyson y Kenny se dirigían hacia donde estaba.
- Mira Tyson ahí está, es ella. – Indico Andru.
- ¡¿Qué? ¡El bey luchador invencible del que todos hablan es una chica! – Grito Tyson.
Lucy lo miro muy seria, no estaba de ánimos para soportar a un bobo que la subestimara por ser una chica.
- No deberías subestimarme por ser una chica – le dijo con clara molestia en su voz sin dejar de mirarlo a los ojos.
Tyson se perdió por un momento en esos ojos de zafiro, que expresaban una gran determinación y fuerza.
- Tshh me marcho. – realmente no tenia ánimos ni paciencia para tratar con alguien como Tyson.
- Espera por favor – pidió Kenny.
- No tengo por qué quedarme. – Lucy comenzaba a impacientarse – Además estoy harta de enfrentarme a novatos.
- Pues déjame decirte que yo no soy ningún novato. Mi nombre es Tyson Granger y soy miembro del equipo BladeBreakers campeón de los torneos chino y estadounidense.
Aquello fue más que suficiente para despertar el interés de Lucy.
- Esta será una buena oportunidad para medir las habilidades del equipo de la BBA – pensó.
- El primero en sacar a su oponente del plato será el ganador. – Indico Kenny – Listos.
- ¡Tres, dos, uno… Let it rip! – gritaron los chicos que se habían reunido en torno a ellos.
- ¡Vamos Dragoon! – Tyson no perdió tiempo, hizo que Dragoon se precipitara contra el beyblade azul celeste de Lucy, pero ella lo esquivo con un movimiento rápido. - ¿Qué? ¿Dónde está?
- Eres demasiado predecible. – Le dijo Lucy sin quitar la mirada del plato de juego.
- ¡Increíble! Aumento su velocidad enormemente en una fracción de segundo para esquivar el ataque de Tyson. - Kenny miraba con gran atención la bey batalla mientras recopilaba todos los datos que podía sobre la misteriosa chica.
- Mi turno "Grey Wolf usa ataque de equipo" - el bey de Lucy disminuyo levente su velocidad a intervalos de tiempo dando la ilusión de que eran varios los beyblades que flanqueaban a Dragoon.
Aquel ataque recordaba la forma en que los lobos cazan en manadas.
Tyson estaba sorprendido y confundido, no sabía porque lado vendría el ataque de Lucy.
- ¿Derecha o Izquierda? – Se preguntaba Tyson.
Cuando el beyblade de Lucy se detuvo un instante a su izquierda, Tyson se precipito a atacar.
- Error – dijo Lucy antes de atacar a Tyson desde el lado contrario.
Dragoon salió despedido hacia arriba.
- ¡Dragoon! – gritó Tyson haciendo emerger al Dragón azul de su bit de poder.
- Interesante, pero no lograras volver al plato a tiempo – advirtió Lucy – Grey Wolf terminemos con esto ¡Embístelo con todo lo que tengas!
Un fuerte resplandor los envolvió por un instante y Tyson sintió como algo pasaba a toda velocidad por su lado.
- Hmmm. Otra victoria fácil – dijo triunfante al ver que su beyblade continuaba girando, mientras que el de Tyson había quedado a varios metros de distancia del plato de juego.
Todos estaban desconcertados, nadie sabía que había ocurrido con exactitud, ni siquiera Kenny que había estado al pendiente de cada movimiento.
Cuando Lucy detuvo su beyblade Kenny pudo apreciar lo complejo de su diseño.
- ¡Que beyblade tan sofisticado! ¿Podría verlo por un momento?
- No permito que nadie analice mis cosas – fue la fría respuesta que recibió por parte de Lucy. Quien inmediatamente les dio la espalda y se retiro del lugar.
- Pero ¿Cuál es su problema? - hablo por fin Tyson.
- Esa chica es una experta en beyblade, me gustaría saber un poco más sobre ella – pensó el jefe.
- Creí que harías salir a Grey Wolf – dijo Colmillo tras salir de detrás de un árbol.
-Hmmm ¿Para pelear con alguien tan inexperto como él? No valía la pena.
- Jeje, por lo visto te hizo enfadar.
- No es más que un fanfarrón, será una molestia estar en el mismo equipo…Lo que me recuerda que debemos ir a las oficinas de la BBA.
- No se preocupe déjelo todo en mis manos, me asegurare de que este a salvo – decía el señor Dickenson mientras hablaba por teléfono. Al fijar su vista en la ventana de su enorme oficina vio a Lucy dando pequeños saltitos en la calle por lo que no pudo evitar reír. – Sigue siendo una jovencita muy alegre.
- Me alegra escuchar eso – comento la persona con la que el señor Dickenson hablaba por teléfono.
- ¿Por qué estas tan feliz? – pregunto Colmillo que estaba bastante extrañado con la repentina euforia que había embargado a Lucy.
- Porque ella dijo "La BBA cubrirá todos sus gastos…" – dijo repitiendo las palabras de la mujer que le había entregado su identificación como integrante del equipo oficial de la BBA junto con una tarjeta para gastos.
- Quiero uno de este, uno de ese… – Lucy tomaba todo tipo de dulces y golosinas que veía en los estantes del pequeño supermercado. - ¡Oh mira ese bento se ve delicioso llevemos dos!
- Me pregunto que será esto. – Colmillo se había visto atraído por el olor de una caja de galletas. - ¿Podemos llevar una de estas?
Lucy dudo un poco en si debía o no decirle a Colmillo que esas eran galletas para perros, pero como lo vio tan interesado decidió no decirle nada y tomar una caja para él.
- Estas cosas están bastante sabrosas. – Colmillo se había terminado casi la mitad de la caja de galletas.
- Si supiera lo que son esas galletas exactamente – pensó Lucy para sus adentros.
Mientras ellos comían un par de niños de entre seis y siete años entraron al pequeño parque infantil.
- No tan rápido Makoto – pedía la niña de cabellos color cobre y ojos plateados.
- Date prisa Nanami o no tendremos mucho tiempo para practicar. – dijo el niño de cabello verde oscuro y ojos color savia.
Lucy permaneció en silencio observando a los pequeños practicar al beyblade.
- ¿En qué piensas? – le preguntó Colmillo.
- Nada en especial, tan solo recordé los momentos que pase practicando junto a Kai al Beyblade.
- ¿Iras a buscarlo?
- No lo sé, quizá no sea buena idea verlo en este momento, además no quisiera encontrarme con su abuelo…
El beyblade de la niña salió disparado y fue a dar a los pies de Lucy.
- Perdón oneechan. No te lastimaste verdad. – pregunto la pequeña.
- Descuida estoy bien. – respondió amablemente Lucy.
- Woaa que bonito perrito tienes, ¿puedo acariciarlo?
Tanto Lucy como Colmillo se sorprendieron un poco al saber que la pequeña había podido verlo, ya que hasta donde ambos sabían solo los que poseían una bestia bit podían verlo.
- Claro que puedes acariciarlo, pero él no es un perrito es un lobo – aclaró Lucy.
- Jeje estas muy suave señor Lobito.
- ¡Nanami! – la llamo su compañero.
- ¡Voy! Nos vemos Oneechan, hasta pronto lobito.
- Buena suerte con la práctica pequeña. – le dijo Lucy.
- Gracias.
Eran como las 8:00 A.m. Colmillo llevaba un rato tratando de despertar a Lucy, pues sabía qué el barco en el que se irían a Rusia con el equipo de la BBA zarparía en menos de una hora. Lucy permanecía acurrucada junto a él y su rostro denotaba que estaba soñando con algo bastante inquietante. Colmillo imagino de inmediato que la chica estaba teniendo una pesadilla, no era la primera vez que le veía esa expresión en el rostro estando dormida; trato de despertarla moviéndola suavemente con su hocico.
- Vamos Lu, despierta ya.
Pareció dar resultado pues Lucy comenzó a despertar lentamente. Cuando Colmillo la miro a los ojos notó de inmediato el cambio en su mirada, se veía algo distante y su mente parecía estar en otro lugar pues ni siquiera parecía percatarse de su presencia.
- ¿Te encuentras bien? Te vez un poco pálida.
Al escuchar la voz de su amigo Lucy salió del trance en que se encontraba.
- ¡Eh!
- Parecía que estabas teniendo una pesadilla. Llevo buen rato tratando de despertarte.
- Es verdad estaba soñando. – Dijo pensativa - Fue como revivir la noche del incendio. La casa estaba llena de humo. Busque a mis padres, ambos estaban en el suelo yo quería despertarlos pero alguien me detuvo.
- Es probable que como regresaste a esta ciudad, tu mente este recuperando algunos de tus recuerdos reprimidos.
- Puede ser.
Cuando Lucy se dio cuenta de la hora se paró de un brinco y comenzó a guardar rápidamente sus cosas.
- ¡Rayos! Tendremos que correr para llegar a tiempo.
Mientras tanto, Tyson, Max, Kenny y Reí esperaban en la cubierta del barco a su capitán de equipo.
- ¿Quién hubiera imaginado que llegaríamos al campeonato mundial?
- Me pregunto ¿qué clase de Bey Luchadores habrá en Rusia?
- No puedo esperar, ya quiero estar en Rusia. - Tyson dio un salto de euforia.
- Chicos, hay algo que debo decirles.
- ¿Ah? ¿De qué se trata jefe? – preguntó Reí.
- El Sr. Dickenson me llamo esta mañana; dijo que se nos uniría un nuevo miembro al equipo.
Todos se sorprendieron al escuchar aquella inesperada noticia.
Justo en ese momento llego Lucy.
- Así que ustedes son los BladeBreakers.
Al oír a Lucy todos voltean para ver de quien se trata, Tyson y Kenny la reconocieron inmediatamente.
- ¡Tú de nuevo! – dijo Tyson que estaba entre sorprendido y molesto con la presencia de la recién llegada.
- ¿La conoces? – preguntó Reí.
- No, exactamente. Ayer me enfrente a ella en una Bey batalla y me venció sin siquiera intentarlo.
- Hmm eso te pasa por subestimar a tu oponente. No deberías confiarte solo por haber ganado dos campeonatos.
- Si bueno, eso es problema mío. – dijo algo molesto Tyson.
- Disculpa pero podrías decirnos quien eres. – pidió Max.
- Mi nombre es Lucy Naekino, la BBA me pidió que me uniera a su equipo para el campeonato mundial…
- ¡Imposible! – Escuchó decir detrás suyo la chica.
Lucy se giro para ver a quien la ha interrumpido. Se sentía confundida y algo molesta ante la agresiva actitud del recién llegado para con ella.
- "En verdad se parece a ella, pero es imposible que sea Lucy" – pensó Kai cuando le vio el rostro.
- ¿Puedo saber qué problema tienes conmigo? – pregunto Lucy.
- Simple...Ese no puede ser tu verdadero nombre, pues Lucy Naekino murió hace siete años en un incendio.
Las palabras de Kai habían sido como una bofetada para ella.
- ¿Por qué todo el mundo se ha empeñado en recordarme eso?
Hubo un tenso momento de silencio, hasta que Lucy volvió a hablar.
- Los que murieron en ese incendio hace siete años fueron mis padres… - fue todo lo que alcanzo a decir antes de que se le cortara la voz.
Colmillo sentía unas inmensas ganas de abalanzarse contra Kai y hacerlo pedazos, no estaba dispuesto a perdonar a aquellos que le hicieran daño a Lucy, pero se contuvo al ver que esta se retiraba.
- ¡Oye espera!, aun no hemos terminado de hablar. – dijo Tyson, pero Lucy lo ignoro y continúo su camino.
Colmillo le dirigió una mirada asesina, haciendo que un escalofrió recorriera al chico.
...Continuará...
Sé que quizá no este perfecto, pero creo que es una enorme mejoría en comparación como estaba escrito originalmente.
Espero con ansias sus reviews y agradezco que me concedan un poco de su tiempo para leer mi fic nwn
