Bueno, puesto que el fanfic lo hice por ordenador en Word y son capitulitos cortos de 3 páginas (algunos tienen más), aligeraré el ritmo subiendo unos cuantos capítulos en grupitos según el tamaño en el Word. Por lo tanto, hoy subo los capítulos 2 y 3. Espero que os gusten ^^


Cap.2: El mundo humano

El repentino cambio en la velocidad del Trailmon obligó a los dos a callar y mirar por la ventanilla. El paisaje había desaparecido y ahora solamente había una pared oscura que iba tomando color a medida que el Trailmon se detenía al final de la vía en la estación. Habían llegado al mundo humano y la puerta del compartimento se abrió.

-¡Bien! ¡Por fin estamos en el mundo humano! Ahora mismo voy a buscar a Takuya, a Tommy y a Zoe.

-Y a Koji, a Koichi y a JP también, Flamon –dijo tranquilamente Strabimon acercándose al ascensor.

-¿Y para qué has venido tú si tengo que trabajar yo solo?

-Me gustaría decir que para vigilar que no hagas el idiota, pero tengo otros objetivos fijados por la dama Ophanimon.

-Sí, ya, ¿tomarte un batidito de fresa?

-No, buscar a otros humanos. Ah, se me olvidaba, ten esto.

-¿Qué es?

-Tu dispositivo digital. Se te habría perdido en tu excursión a la estación, así que le dije a Ophanimon que te lo cuidaba yo.

-¿Y para qué lo quiero? –preguntó irritado Flamon −. Sé dónde viven todos.

-Ya, pero no los cuatro nuevos niños elegidos, idiotamon. Nos vemos cuando regrese, debo tomar un tren –dijo entrando al ascensor.

-¡Lograré acabar antes que tú!

-Lograré traer a más gente que tú –sonrió Strabimon mientras se cerraban las puertas.

-Maldito lobo canalla…

-Ah… deberías hacer tu tarea, jovencito –dijo el Trailmon.

-Pse, ¡con los ojos cerrados podría hacerla! –Flamon cogió otro ascensor y se marchó de la estación protestando.

Strabimon había logrado esquivar los controles y se había colado en un espacio entre dos vagones de un tren hacia Odaiba. Con el ensordecedor sonido del transporte, Strabimon observó como pudo el paisaje humano mientras hacía aparecer ante él un dispositivo con una brújula.

-Pronto llegaré…

Cinco minutos después, Strabimon saltaba de árbol en árbol esquivando las miradas humanas hacia un bloque de edificios. Miró varias veces su dispositivo comprobando la posición y avanzó con cuidado hacia una pared lejos de miradas indiscretas para trepar hacia arriba. Al llegar a la cuarta planta, su dispositivo mostró cuatro luces, dos de ellas con tonos entremezclados. Poco a poco, atento a su alrededor, fue recorriendo el pasillo hasta que una voz le alertó.

-Presiento algo…

-¿Qué ocurre?

-Algo se acerca… Alguien llama…

-Kari –llamó una tercera voz −, ¿vuelve a ser aquello?

-No, es distinto…

Se dio cuenta, le había notado. Kari… era el nombre que Ophanimon le había dicho. Guardó su dispositivo y llamó a la puerta. Cuando ésta se abrió, apareció una joven de cabello corto y castaño seguida de otra chica de cabello lila y dos chicos, uno más pequeño que el resto.

-Es… un digimon –informó Kari

-¿Eh? ¿Y qué hace un digimon aquí? Toda puerta a este mundo fue sellada.

-Sea como sea –intervino el joven de cabellos castaño claro −, no podemos dejarlo en la puerta. Pasa rápido, no te haremos nada.

Strabimon entró rápido, echando un vistazo a la casa hasta llegar a un salón donde había unos álbumes en el suelo. Con cuidado pasó una de las hojas, lleno de curiosidad, descubriendo el mundo digital de hacía tiempo. Aldeas pacíficas, los niños elegidos, Gatomon, Patamon… Tiempos de paz que había visto desaparecer. Dejó de mirar las fotos, apartando sus recuerdos y se presentó.

-Disculpadme, me llamo Strabimon. La dama Ophanimon me ha mandado en misión para buscar ayuda en los niños elegidos. No esperaba encontrarte aquí, elegida de la luz –finalizó mirando a Kari.

-Parece que lo sabes todo sobre nosotros…

-La dama Ophanimon me ha informado… y mi señor Seraphimon también ha hablado mucho de vosotros.

-TK, yo me creo a este digimon.

-Pero Kari –dijo la otra joven adelantándose a TK −, acabamos de conocerle… Bueno, tampoco sabemos mucho…

-Yolei tiene razón –apoyó el más joven.

-Pues yo creo en Kari –logró decir TK.

-Gracias, TK.

-Esperanza… –susurró Strabimon −. Aún no comprendo los emblemas, pero es con ellos con los que me tengo que encontrar… su señal…

-¿Emblemas?

-Nosotros dos no tenemos emblemas.

-Yolei y Codi no tienen emblemas como el nuestro…

-¡Pues claro, los digihuevos! –dijo de pronto TK.

-La señal me ha traído aquí –dijo Strabimon mostrando su dispositivo.

-¿Cómo puede un digimon tener un dispositivo? –preguntó Codi.

-Es demasiado difícil de explicar –informó Strabimon −. Con él he llegado aquí. Pero me falta gente.

-Te ayudaremos –dijo Kari posando su mano en el hombro del pequeño lobo.

-Confía en nosotros –guiñó TK.

Strabimon sonrió agradecido, pensando en su victoria sobre Flamon. Explicó rápidamente la situación y, mientras TK le ayudaba a ponerse una chaqueta y una gorra con las que pasar desapercibido, los demás fueron llamando al resto de elegidos de la zona.

Flamon, por su lado, había logrado de causalidad activar su brújula y se dirigía a casa de Takuya. Paseaba por la calle solitaria, tranquilamente, sin nadie mirando, hasta que un perro le obligó a tomar un camino por los árboles. Le era más incómodo, pero se vio obligado a continuar por allí. La primera casa a la que acudía era la de Takuya y eso le animaba lo suficiente como para olvidarse de sus dudas sobre Strabimon. Enseguida le vio, tumbado en una cama y lanzando un balón hacia el aire por encima suyo. Dos golpes a la ventana fueron suficientes.

-¿Eh? ¡Flamon! ¿Qué haces aquí?

-He venido a buscaros con Strabimon.

-¿Strabimon?

-No le busques, no está aquí –dijo molesto Flamon.

-¿Ha ido a buscar a los demás?

-No tengo ni idea. A vosotros os busco yo.

-Genial, pues salimos a buscarles ahora mismo. Búscate ropa en mi armario… ¿O vas a salir así?

Takuya y Flamon salieron de casa y recorrieron las calles en busca de los otros elegidos. Tommy y JP en la sala de juegos y Zoe en una heladería. Sólo les quedaba encontrar a los gemelos… y a cuatro desconocidos.

-Ese par… ¿dónde estarán? –preguntó un tanto molesto Takuya.

-Cómo se nota que uno es el poseedor del espíritu de Strabimon. ¡Y eso lo odio! –chilló Flamon.

-¿Y si llamamos a sus móviles?

-Tienes razón, Tommy. Con un poco de suerte están juntos.

-¿Quiénes? –preguntó una voz por detrás de ellos.

-Pues está claro, Koji y tú… ¡Koichi!

-No me chilles… ¿Qué hacéis todos aquí?

-¿Y qué hace Flamon aquí? –preguntó al mismo tiempo Koji

Flamon explicó rápidamente lo que ocurría en el mundo digital y explicó que tenía órdenes de encontrar a otros cuatro niños elegidos.

-El dispositivo debería ayudarme, pero no sale nada… ¡Ah!

-¿Qué es esa luz? –preguntó JP.

-No lo sé. ¿Eh? ¡Nuestros…!

-¡Son los dispositivos digitales!

-¿Estará Kumamon ahí dentro? –sonrió Tommy.

-No, él sigue en el castillo de Ophanimon. En cada uno de los tres castillos están guardados los espíritus.

-Un momento… ¿y el dispositivo de Koji? –observó Koichi.

-Será porque el memo de Strabimon se piró a no sé dónde –soltó Flamon.

-¡Eh, tú!

-Koji, no te pongas histérico, algún motivo habrá más creíble, ¿verdad, Flamon?

-¿Dónde se ha metido ese bicho? –preguntó Zoe.

El dispositivo de Takuya comenzó a brillar. Allí, en aquella pequeña pantalla, Flamon saludaba. Estaba pasando gente y no podía continuar allí tan abrigado. Acto seguido, los otros dispositivos comenzaron a brillar indicando cuatro puntos.

-Deberíamos dividirnos. Koji y Koichi iréis a por ese más verdoso; Zoe y Tommy a por el azul; JP, encárgate de ese marrón oscuro y yo iré a por el otro. Nos encontraremos en la estación de Sibuya en una media hora como muy tarde.

-De acuerdo.

Tomando cada grupo una calle, se dividieron para buscar la procedencia de esas señales conscientes de que, tal y como Flamon había explicado, debía tratarse de los últimos cuatro niños elegidos que ocuparían el lugar de los cuatro guerreros legendarios que quedaban. Pero ¿por qué? Aquellos digimons ya tenían su propia forma, no necesitaban un humano que digievolucionase. No eran simples espíritus.


Cap.3: Reunión de elegidos. Hacia la estación subterránea de Sibuya

Strabimon esperaba sentado en un columpio a que llegasen los últimos niños elegidos. Era la primera vez que veía a tantos elegidos y sentía curiosidad. Una curiosidad que rivalizaba con la de otro chico que cargaba un ordenador.

-Hace dos años que no vamos al mundo digital. ¿Cómo está?

-¿Dos? La dama Ophanimon y mi señor Seraphimon dicen que han pasado siglos y siglos –se sorprendió Strabimon.

-Vaya, pues tendré que actualizar muchísimo. ¿Y qué clase de digimon eres?

-Mi nombre es Strabimon, soy un digimon de tipo rookie y soy un guerrero legendario. Bueno, para ser más exactos, podríamos decir que soy una especie de reencarnación, aunque en forma espiritual. Necesito de un cuerpo para digievolucionar y ser corpóreo.

-¿Alguien me traduce a este digimon? –gritó Davis.

-Interesante… –ignoró Izzy a Davis −. ¿De quién desciendes?

-De Ancient Garurumon.

-¿Has dicho Garurumon?

-Matt, esto es más complejo de lo que me esperaba. Habré de contactar con un Datamon para que me actualice la base de datos.

-¿Gennai no te ha enviado nada en este tiempo? –preguntó Tai.

-¿Gennai? Ese digimon no me suena

-Bueno, no es exactamente un digimon, Strabimon. La verdad, Tai, es que no sé de él.

-Ah, entonces ya sé de quién hablas. Seraphimon me habló de él. Era la conexión que teníamos en nuestro mundo con el vuestro.

-Veo que ya lo has captado –sonrió Izzy.

-¡Siento haber tardado! –llamó una voz a la entrada del parque.

-Joe, ¿otra vez con los exámenes? ¡Hasta Davis ha llegado rápido!

-No me chilles, Tai, que era algo importante.

-¿Ya estáis todos? –preguntó Strabimon.

-Sí. Bien, pues habremos de ir a Hikarioca.

-¿Eh? ¿Hikaqué?

-¿No has venido por ahí? –preguntó Codi.

-Pues no. Las órdenes son volver por la estación de Sibuya. Allí habremos de esperar a Flamon.

-¿Hay una puerta allí? ¿Flamon?

-Una estación –corrigió Strabimon −. Y no hay tiempo que perder. Os lo iré explicando en el tren.

Strabimon condujo a los elegidos a la estación y montaron en un tren de regreso hacia la estación subterránea. Todos escucharon atentamente los susurros sobre los cambios en el mundo digital, dejando de lado el paisaje, las personas y los ruidos.

En la parada de Sibuya, Strabimon les condujo a un ascensor. Como eran demasiados, hicieron dos grupos para bajar tranquilos. Las puertas se cerraron y Strabimon dio un manotazo a la botonera. El ascensor bajó acelerado, como si hubieran cortado repentinamente las cuerdas y otros mecanismos; con un golpe seco que tiró a todos al suelo, se detuvo la caída. Strabimon, firme y tranquilo, esperó que se abriera la puerta para comprobar dos cosas: que todo estaba en orden y que no había ni rastro de Flamon. Poco a poco fueron saliendo todos del ascensor menos Strabimon, que volvió a subir en busca de los demás, realizando la misma operación.

Takuya estaba llegando a la estación acompañado de otro chico. Allí ya esperaban los gemelos, Tommy y Zoe con otras dos personas.

-¡Eh, chicos! ¿Aún no ha llegado JP?

-No… Bueno, te presentamos a Miyako –dijo rápidamente Zoe.

-Y ha obtenido un dispositivo azulado –añadió Tommy.

-Él es Suzaku, su dispositivo es verde plateado –presentó Koji al otro niño.

-Guay. Flamon y yo hemos encontrado a Jin. Espero que sea propietario de los espíritus de tierra.

-Eso ya se verá, Takuya.

El dispositivo rojizo fuego comenzó a brillar. Flamon apareció justo con la llegada de JP, acompañado por un joven llamado Zen. Flamon les indicó a los diez que le siguieran hacia un ascensor. Cuando las puertas se abrieron…

-¡Ah! ¡Strabimon, no aparezcas así de repente! ¿Qué diantre haces aquí?

-Vaya, el miedica de Flamon… Pues venía a buscarte. Todos están esperando desde hace largo rato, memomon.

-Pues no parece que se lleven muy bien –susurró Zoe a Koichi.

-Con lo bien que cooperan Agunimon y Lobomon…

-Lobo canalla…

-Lo que digas, lagartija. Hola Koji, me alegro de verte –saludó el pequeño de la luz.

-¿Dónde has estado?

-Ah, Seraphimon te lo contará. Ten, tu dispositivo; lo he estado usando de brújula.

-Ya veo… Bueno, ¿bajamos?

Entraron todos en el ascensor, intentando mantener huecos libres para moverse. Flamon esperó a que todos hubieran montado y tocó un botón para bajar… sin ocurrir nada.

-¿Quién está en el sensor de la puerta? –preguntó

-¡Quita de ahí, tontomon! –le apartó Strabimon y golpeó la botonera.

La puerta se cerró de golpe y el ascensor comenzó su descenso cogiendo cada vez más velocidad. El golpe final hizo caer a algunos de los que iban allí, entre ellos a Flamon, que al verse a los pies de Strabimon se levantó rápidamente como si no hubiese pasado nada.

-Te he visto, Flamon, no disimules.

-¡Cállate Strabimon! ¡No seas aguafiestas!

-Sí, bueno. Chicos, os presento a los otros elegidos, los que acompañan a digimons.

-¿No digievolucionan como nosotros?

-No, Takuya. Ellos ayudaron a llegar a unos digimons a nuevas digievoluciones.

-¡Ah! Uno, dos, tres… –comenzó a contar Flamon −. ¡Son doce!

-Sí, mi misión era encontrar a otro más, pero ese no vive por aquí.

-¿Trece? –miró Flamon.

-Se siente, victoria canina.

-¿Desde cuando Strabimon tiene esa sonrisa tan malévola?

-Ni idea, Zoe… No recuerdo haberle enseñado eso…

-Eh, Strabimon, ¿quiénes son esos que han bajado? –preguntó Davis acercándose.

-Son los "cuerpos".

-¿A qué te refieres con los cuerpos?

-Takuya, lo somos… nosotros tomamos sus espíritus para digievolucionar. Sin nosotros, ellos sólo son espíritus incorpóreos.

-¿Y este par? ¿Cómo me explicas eso, Koji?

-Me adelantaré –se interpuso Strabimon −. Los espíritus están siempre alerta por si ocurre algo. Flamon y yo somos los "emisarios" debido a ya sabéis todos cuál es nuestro nivel.

-Me he vuelto a perder, Izzy –comentó Davis.

-Tranquilo, yo soy digimon y ni yo me he enterado –se le unió Flamon.

-Perdonad, chicos, ¿no deberíamos salir ya? –preguntó Kari.

-Sí, venga, todos al Trailmon –indicó Strabimon mientras tiraba de Flamon para montarle.

Todos fueron subiendo y tomando asiento. Strabimon bajó e hizo una señal al Trailmon para que empezara a moverse. Subió a la parte trasera en marcha y tras dejar atrás la estación, entró al vagón. Todos allí se estaban presentando y hablaban alegremente.


Bueno, la próxima serán tres capítulos seguidos. Espero que os esté gustando. Va algo lento, lo sé, pero es el primer fanfic que hago, así que sed un poco pacientes conmigo. Ya intento compensarlo subiendo varios a la vez... Así, la acción llegará antes ^^

Pasadlo bien y espero que os guste