Disclaimer: Hetalia, Shingeki no Kyojin, personalidades y marcas aquí mencionadas no le pertenecen ni a RutLance-CrystalFairy ni a DarkLady-Iria, tampoco ganan dinero haciendo esto; el fanfic presentado se hace sin fines de lucro pero con la esperanza de brindarles un muy buen momento y compartirles una de las medicinas más efectivas del mundo: el humor. Se pide una disculpa anticipada a las personas que resulten ofendidas con lo que aquí les presentamos. Cualquier parecido con alguna anécdota de la vida real es méndiga coincidencia.
¡Hola a todos! De nueva cuenta les traemos un nuevo capítulo de este disparatado crossover entre Hetalia y Shingeki no Kyojin. Estamos emocionadas por que tenemos 2 reviews, uno de RozenSword y el otro de Batman, ¡no todos los días recibes un review de Batman! :3
~*~RozenSword: ¡Gracias por el review No. 1! :3 Y no, Wellington no está loco, es sólo que odia al resto de la humanidad, pese a que está dispuesto a pelear por ella, y el amoroso acoso de Ritchie no ayuda mucho que digamos. n.n
~*~Batman: ¡Aquí hay un poco más! xD ¡Gracias por el review!
Le agradecemos además a emi-arlette por agregar esta historia a favoritos. n.n
¡Y lo qué todos querían ver! El triángulo amoroso entre Wellington (Nueva York), Ritchie (California) y Vick (Nuevo México), ¿no es lindo? :3
La canción "Somewhere out there" de la película "Un cuento americano" no la usamos más que para entretenimiento, y no para hacer propaganda, ni nada por el estilo. Pero les recomiendo el cover qué hicieron en la serie de "Community", está genial. ;3
Los OC aquí presentes son de las autoras, el resto pertenece a sus respectivos dueños.
El nombre humano para Nuevo México es Victorio "Vick" Clyde Chávez.
Recuerden, ninguno de los capítulos va a tener secuencia o conexión completa entre ellos, ya qué será random lo que aparezca.
Por último, queremos agradecer al personaje Rivaille de Shingeki no Kyojin por sugerirnos el título de este fanfic, por más raro que se oiga. Ya teníamos publicado el primer capítulo en Facebook, y nada más iba a ser un Extra para "Le dije al corazón", pero como les decíamos, él nos dio el título adecuado para este fanfic. ._. ¿Qué rayos nos pasa?
Disfruten el capítulo. ;D
El escuadrón de anormales.
Capítulo 2: Propósitos.
Justo por aquellos días en qué iniciaran su entrenamiento para formar parte de la Legión de Reconocimiento, Keith Shadis, quién fuese el instructor en esos tiempos, se paseaban entre la fila de cadetes, de los cuáles la mayoría lo miraban nerviosos...
- ¡Muy bien, señoritas!- Les gritó el instructor, dispuesto a repetir la rutina anual de humillarlos, y de ser posible, hacer que desertaran los más frágiles de mente.- ¡De una buena vez les advierto, nenitas, que no han venido aquí a jugar a la escuelita feliz, ni a hacer amigos!-
Avanzó un poco, y se detuvo frente a un joven de lentes, piel blanca, complexión sumamente delgada, ojos grises, y cabello negro ondulado, el cuál estaba atado...
- ¡A ver usted, pequeño mequetrefe!- Señaló al joven, que se veía más que serio.- ¿Cuál es su motivación al entrar para formar parte de estas filas?-
- ¡Señor!- Saludó de inmediato, sin desviar la mirada ni articular gesto alguno.-¡Estoy aquí para eliminar escorias, alimañas, y una qué otra basura, Señor!-
A más de uno les cayó mal su respuesta, encontrándola bastante presuntuosa. Sin embargo, el instructor notó que, a unos pasos de donde estaban, se hallaba otro recluta de piel aperlada, cabello castaño, con pecas y ojos color ámbar, quien tenía una enorme sonrisa en el rostro. Los ojos expertos de quiénes encontraban cada detalle, juraban ver brotar de ese novato cientos de corazones...
- ¡A ver usted! ¿Qué le hace pensar que debe estar aquí?-
- ¡Que estaré al lado de mi querido Wellington!-
Más de uno, incluyendo al instructor, se quedaron con la boca abierta; el mencionado apretó los puños tratando de restringir los impulsos de querer asesinar a Ritchie, y no faltó el que moviera la cabeza en forma de negación...
- Es hombre muerto.-
- ¿Acaso no escuchó, remedo de soldado, que no hemos venido a jugar? ¿Qué hará si usted y su adorado Wellington se quedan sin armas ni equipo, lejos de toda ayuda y rodeados de titanes, quiénes se abalanzarán hacia ustedes con todas las intenciones de despellejarlos vivos?-
- No importa que tan horrible sea el escenario, nosotros estaremos bien.- Le respondió ensanchando su sonrisa y con un brillo de esperanza en los ojos, mientras otro de los reclutas del fondo se echaba a correr, cubriendo con las manos su rostro empapado en llanto.
Unas horas después, desde la cabaña, los muchachos observaban a los castigados correr sin parar por orden del instructor...
- Aquí viene We... Addams. -Todos se acomodaron disimuladamente para no atraer la atención del joven de ojos grises.- Hey, ¿te dijeron al menos por qué te castigaron?-
- No.- El joven se dio vuelta en el acto, encarando a Ritchie.- No me dirijas la palabra, ni ahora, ni nunca.- Y le cerró la puerta en la cara.
Sin importarle lo que le había dicho, o más bien no oyó lo que le había dicho, Ritchie se sentó en el piso junto con Vick, que ya estaba muy cansado tras correr...
- Hay luna llena.- Dijo de pronto el de cabello castaño sonriendo con tristeza.- La más pequeña de mis hermanitas solía cantarnos una canción.- Abrazó sus rodillas y soltó un suspiro.- Extraño mucho a Claudia Isabel y a Rosa Isabel.-
- Lo sé, Ritchie.- Le puso una mano en el hombro en señal de compañerismo.- Pero piensa que ellas están bien, en donde sea que se encuentren.- No le gustaba ver deprimido a quién fuese el amor de su vida.- Recuerda que también por ellas estás aquí.-
El comentario sorprendió al otro chico, haciendo qué sonriera nuevamente. Volvió a mirar a la luna plateada y comenzó a cantar...
Somewhere out there,
beneath the pale moonlight,
someone's thinking of me,
and loving me tonight.
Ritchie se puso de pie, sin resistir más las ganas de cantar y bailar bajo la luz del cuerpo celeste que iluminaba los cielos. Vick, sacó de entre sus ropas una pequeña flauta de madera qué siempre llevaba consigo, y comenzó a tocarla, para acompañar así a su mejor amigo...
Somewhere out there,
someone's saying a prayer,
that we'll find one another,
in that big somewhere out there.
- ¿Qué están haciendo esos dos?- Comentó alguien desde el interior de la cabaña, haciendo que los demás se acercaran a ver lo que estaba sucediendo.
- Ni idea.- Le contestó otro.
And even though I know
how very far apart we are,
it helps to think we might be
wishing on the same bright star.
Los movimientos de Ritchie se complementaban con los Vick, qué también se alzó del suelo para ponerse a bailar, como si toda la vida eso fuera lo único qué hicieran. La voz y el sonido de la flauta armonizaban, llenando el ambiente con una tranquilidad, qué muy pocas veces lograban disfrutar desde el último gran ataque...
And when the night wind starts
to sing a lonesome lullaby,
it helps to think we're sleeping
underneath the same big sky!
Más de mil pensamientos fugaces pasaron por las mentes de los jóvenes cadetes y de sus superiores; algunos eran sueños que se permitieron soñar, a otros simplemente les robaba una sincera sonrisa, y a los más optimistas les brindaba una pequeña esperanza en el corazón...
Somewhere out there,
if love can see us through,
then we'll be together,
somewhere out there,
out where dreams
come true.
- Qué bonita canción.- Comentó un rubio de ojos verdes, que se encontraba en otra cabaña y veía el espectáculo qué ambos novatos ofrecían al resto, quiénes se hallaban aún despiertos, pese a qué era bastante tarde.
Ritchie y Vick chocaron sus manos en lo que se soltaban a reír, intoxicados por una inexplicable alegría, pese al cansancio que sentían...
- ¡Muy bien, Equipo de Danza Cultural!- El instructor Keith Shadis, qué presenció cada estrofa, movimiento y verso, salió de entre las sombras.- ¡Quiero que den 30 vueltas, ahora!-
Media hora después, por órdenes del instructor, dos cadetes se llevaban arrastrando a Vick, quién ya no pudo dar ni una vuelta más, en lo qué Ritchie seguía corriendo en el campo...
- No logro entenderlo.- Se decía el instructor mientras observaba al muchacho de cabello castaño correr.- Sé que lo recomendaron por tener aguante y resistencia pero, no sé que me irrita más; su propósito tan banal, o esa maldita sonrisa qué tiene en el rostro.-
Y efectivamente, Raúl Ricardo González seguía corriendo sin otra cosa en la mente, que le arrancaba una brillante sonrisa...
- ¡Mañana correré a un lado de Wellington!- Y se sonrojaba cada vez que pensaba en el muchacho de tez blanca como la leche, bajo la luz lunar.- ¡AAAAAAAH, WELLINGTON!-
- Stupid moron!.- Maldecía en silencio, tratando de no matar al primero qué se atreviera siquiera a mencionárselo.
FIN.
