I

—¡Accio! ¡Expelliarmus!

¡Estúpida, estúpida, estúpida! ¿Cómo se le fue a olvidar quitarle el flash a la cámara? Hermione creyó que todo le había salido como esperaba, pero no fue así. El sonido que se produjo al ella tomar la foto, la delató. Ahora estaba allí totalmente pasmada y descubierta frente a la persona que más la odiaba, el cual había sido más rápido que ella lanzándole ésos dos conjuros, el primero para asirse con la cámara y el segundo para desarmarla cuando sacó su varita, la que fue a parar al otro lado de la habitación, lejos de ella...

—¿Qué mierdas estás haciendo?

Hermione tragó grueso al escuchar esa voz aterciopelada que ella tan bien conocía. Se puso de pie, todavía podía salir ilesa de esa situación.

—Yo —carraspeó—... Yo sólo quería tomarte una foto. —¡Brillante Hermione! ¡Tan inteligente que eres y no se te pudo ocurrir una respuesta mejor! la castaña se reprendió mentalmente de manera sarcástica.

—Eso ya lo sé, imbécil. A lo que me refiero es ¿por qué coño me estás tomando una foto? Además con está porquería muggle.

Hermione temblaba mientras retorcia las manos sin decir ninguna palabra. Tenía que pensar algo bueno, porque él no se creería cualquier cosa.

»Goyle te hice una pregunta —Draco continuó, apretando los dientes. Lo menos que le importaba era la mierda muggle que tenía en las manos, lo quería saber era por qué su compañero le tomó una foto, en paños menores y, además, se comportaba de una manera un tanto extraña, cómo si no fuera él mismo: Esa manera de retorcer sus manos, de morderse labio y ese gesto de... ¿llevarse un mechón de cabello detrás de su oreja? ¡Pero si Goyle no tenía melena!— Granger... —susurró al ver el color castaño del enmarañado cabello que comenzaba a dibujarse en la cabeza de quien él había creído era su compañero.

Hermione sintió que el piso empezaba a moverse debajo de sus pies, sin saber que en realidad era el efecto que le producía la oleada de terror que la embargó en ese instante. ¡No, no, no! se repitió con temor en su cabeza al darse cuenta que la poción multijugos estaba perdiendo efecto, dejándola expuesta frente su anemigo.

Draco sonrió maliciosamente: tenía a Granger en su nido y totalmente desarmada, lo que significaba que podía hacer todo lo que le viniera en gana con ella. Ab-so-lu-ta-men-te to-do...

A Hermione se le cortó la respiración al ver a Malfoy lanzar un hechizo a la puerta para que nadie pudiera abrirla, y uno más para silenciar la habitación. Luego, lo vio caminar hacia donde estaba su varita para agarrarla, y se le heló la sangre al verlo avanzar hacia ella, aún con su sonrisa maquiavélica, pero notaba en sus ojos un brillo extraño. Él no la miraba del modo despectivo con el que ella estaba acostumbrada a que la mirase.

Hermione volvió a tragar grueso cuando Draco se puso delante de ella, justo en el momento que el efecto de la poción multijugos desaparecía por completo. Y, cuando pensó que la situación no podía ponerse peor, el ruido sordo de una tela al deslizarse sobre su piel para luego caer amontonada en sus pies, le hizo saber que sí, la situación sí se podía poner peor.

Draco gruño en su interior: El pantalón que llevaba puesto Hermione, unas tallas más de la que ella tenía, fue víctima de la gravedad, y él estaba complacido viendo la desnudes de sus piernas. Se inclinó más hacia ella, hasta que su boca pudo sentir el calor que desprendía su mejilla.

—Tienes unas piernas exquisitas —le dijo—, pero me gusta más ver cómo se marca tu coño en esa tela diminuta que apenas lo cubre.

Hermione abrió la boca descolocada. ¿En verdad Malfoy, su peor enemigo, le había dicho eso? No, seguro que la poción multijugos estaba vencida y la alucinación era un efecto colateral. Sí, debía ser eso, porque tampoco se explicaba cómo en vez de ella sentirse humillada por las palabras del rubio, se sintió... ¿acalorada?

»No pongas esa cara. Te estoy diciendo la verdad. En el exterior tengo que guardar la apariencias, pero aquí nadie me escucha, excepto tú —Draco le dijo al oído, causando que ella cerrara los ojos con fuerzas, pensando que a lo mejor era que estaba soñando, pero al abrir los ojos de nuevo y encontrarse con los orbes grises, casi negros de él, se dio cuenta que no era un sueño.

Draco le sostuvo la mirada. Ahora que estaba sólo con ella, podía verla cómo realmente la veía: con hambre, con deseo, con ganas de saciar su sed.

Hermione casi gime ante la mirada del rubio y tuvo que volver a cerrar los ojos para no sentir que él la desnudaba, más de lo que ya estaba. Pero los abrió luego cuando sintió que algo se deslizó por su muslo derecho, de manera ascendente, hasta posarse encima de su intimidad.

—¿Qué... haces! —la castaña no pudo evitar que su pregunta terminara en jadeo, al sentir algo corrientoso que le propinó su... ¿varita? ¿La varita estaba vibrando?

—Grabándome el sonido de tu voz en algo más placentero que un insulto —el rubio contestó a su pregunta con voz ronca, a la vez que metía la varita por debajo de la tela, buscando el punto de placer en su intimidad para torturarlo con la punta de la varita que seguía vibrando. Hermione gimió irremediablemente y Draco sonrió satisfecho.

—Sí, gime todo lo que quieras... —le decía en susurros mientras seguía frotando de arriba abajo.

—¡Aaaah! Hermione gimió más alto al llegar al orgasmo cuando Draco detuvo la varita en la parte superior de su clitoris, haciendo que ésta vibrara con más intensidad.

El slytherin se relamió los labios, al ver la cara de éxtasis de Hermione.

—Gimes delicioso, pero ahora quiero probar tu jugoso coño y hacer que sea mi nombre el que gimas cuando te corras en mi boca... —le susurró al oído, para luego dejarse caer de rodillas, quedando su rostro a la altura del sexo de Hermione. Colocó la varita en uno de los brazos del mueble y se dispuso a despojar a la castaña de su prenda íntima, pero...

En medio del estado de duermevela que le había causado el orgasmo, Hermione escuchó lo que le dijo Draco, y reaccionó cuando él había descuidado la varita, tomándola y lanzándole un hechizo aturdidor al slytherin, el que cayó de espalda algo mareado frente a ella.

Hermione se subió los pantalones rápidamente y salió de la torre slytherin lo más aprisa que le permitieron sus piernas, que se encontraban en ese momento como gelatina. En el camino de regreso no pudo evitar que todo lo que le había hecho Malfoy, se presentara en su cabeza. Todavía no podía creer que su peor enemigo la hubiera... ¿tocado? bueno, con su varita, pero la había tocado, y de qué manera. Hermione sintió su centro arder cuando también recordó que de no ser por el hechizo aturdidor, él la hubiera tocado... allí, con su lengua...

Llegó a la entrada de su torre, diciendo la clave -Travesura- la gorda se despertó a regañadientes, era ya la cuarta vez que la despertaban en esa noche, y se hizo a un lado dejando entrar a la castaña.

— ¡Al fin! —exclamó una aliviada Pavarti cuando la vio entrar en la sala común —... Creí que el Slytherin te había hecho algo.

Y vaya que si hizo algo.

—No, no me hizo nada —Hermione dijo de manera lacónica.

—¿Estás bien? —le preguntó Ginny, pero Pavarti no la dejó responder, y lo agradeció, porque no, no estaba bien.

—Bueno, ya que estamos todas, subamos y veamos quién ha sido la ganadora de ésta "Cacería de Tesoros"...

Las cuatros chicas subieron, Hermione con algo de dificultad, porque aún no se recuperaba de lo que le había hecho el rubio. Una vez en el cuarto se dispusieron a contar los Tesoros. Pavarti sólo pudo conseguir la poción de Snape, Lavender, muy sorprendentemente había conseguido el libro de la Sección Prohibida y también la poción. Ginny consiguió absolutamente todo y Hermione hubiera empatado con ella de no ser porque, en medio del apuro por salir del nido de las serpientes, se le olvidó la cámara en el cuarto de Draco.

—Es que Diggory está para comérselo completo —Pavarti dijo con lascivia mientras miraba la foto Cedric.

—¿Cómo fue que pudiste conseguirla? —Preguntó Lavender en referencia a la foto, esperando que la pelirroja le respondiera, pero ésta no le respondió, ni siquiera había escuchado la pregunta, sólo observaba a Hermione, que estaba con la mirada pérdida, como recordando algo, y, a juzgar por como sonreía y luego se sonrojaba, debía de ser un recuerdo muy bueno. Ya tendría la oportunidad de interrogarla para que le dijera que era lo que la hacía sonreír tan pícaramente.

—¡Ginny! —gritó Lavender haciendo que la aludida se sobresaltara.

—¡¿Qué?! —gritó a su vez la pelirroja.

—¿Qué cómo conseguiste la foto?

—Ah, eso. Bueno, fue fácil, muy convenientemente me encontré con Cedric. Le conté sobre lo de la cacería y que necesitaba una foto de él en ropa interior. Al principio se opuso, pero luego de prometerle que la foto sólo la veríamos nosotras y que... Y que saldría con él en una cita, aceptó. —Ginny explicó y en la última línea no pudo evitar ponerse tan roja como su cabello.

—Qué envidia. Creo que debí haber elegido a Cedric para mí —dijo Pavarti con un puchero —. Bueno, ya sabemos quién es la ganadora y sabemos quienes somos las esclavas, así que deberíamos irnos a dormir. No les importa que durmamos aquí, ¿cierto? —Concluyó Dirigiéndose a Ginny y a Hermione. Ambas dijeron que no les importaba.

A la mañana siguiente...

—¡Hermione!

La castaña se levantó de golpe de la cama al escuchar el grito.

—¿Qué? ¿qué pasó? —preguntó preocupada al ver a sus tres amigas, paradas al pie de la ventana. Pavarti tenía en sus manos...

—¡Mi cámara! —exclamó al tiempo que se ponía de pie y se lanzaba hacia Pavarti para arrebatársela, pero la morena fue más rápida y la esquivó.

—¿Que, qué pasó? Dímelo tú. Anoche nos dijiste que no habías conseguido la foto, y sí la conseguiste. ¡Y vaya qué foto! Está mejor que la que tomó Ginny.

—Es que... Yo no...

—Es verdad, sólo con "tan grande tesoro" que lograste conseguir, creo que te cedo el triunfo de ésta cacería.

—Pero, ¿de qué hablan?

—Yo estoy de acuerdo —concedió Lavender , pero tienes que decirnos cómo le hiciste para convencerlo.

—¡Yo no convencí a nadie! Soltó exasperada la castaña, al no entender de qué Diablos hablaban sus amigas. Porque ella sí le tomó la foto a Malfoy, pero no era tan buena como la que Ginny le había tomado a Cedric.

—Pues algo bueno tuviste que haber hecho para que Malfoy te dejara tomarle una foto así. —dijo Pavarti, haciendo énfasis en la palabra "Bueno" a la vez que dejaba que la castaña viera la foto en la pantalla de la camara.

Hermione se la quedó viendo con ojos desorbitados y pudo entender el porqué del alboroto de sus amigas: la foto no era la que ella había tomado, sino una nueva en donde Draco estaba completamente desnudo.

—Y hay más. —soltó Pavalti.

—¿Qué... más? —Hermione preguntó, nerviosa.

—La cámara la trajo una lechuza y con ella vino una nota.

—Una nota... —repitió la castaña a la vez que palidecía. ¿Y sí en la nota Malfoy mencionaba algo de lo de anoche?

—Sí, toma. Nosotras ya la leímos, pero no entendimos muy bien lo último. ¿Podríashacer el favor de explicarnos?

Hermione estiró la mano agarrando el pedazo de pergamino y leyó:

Se te olvidó la cámara. Pensé que te gustaría tenerla de vuelta.

P.D.: La próxima vez usaré mi varita.

—Estamos esperando Hermione. —dijo Pavarti.

Hermione sonrió.

—Ginny, dijiste que me cedes el puesto de ganadora, ¿cierto?

—S...sí.. —la pelirroja respondió dibutativa.

—Pues, como mis esclavas, les prohíbo que hagan alguna pregunta sobre esto —Y al ver que Pavarti abría la boca para protestar, añadió—: Después de su semana de esclavitud pueden preguntar lo que quieran... Pero no prometo decirles lo que en realidad pasó. y con esto último, salió corriendo hacia el baño para encerrarse en él, escuchando tras de la puerta los gritos de protestas de sus amigas.

Hermione volvió a leer el postdata de la nota: "La próxima vez, usaré mi varita." y no supo por qué, pero algo le decía que Malfoy se refería a la varita que ella pudo ver claramente en la foto que él se tomó. La castaña reprimió un gemido ante ese pensamiento y no estaba muy segura que la próxima vez ella utilizaría un hechizo aturdidor para escapar de Malfoy.

Fin.

Espero que les haya gustado, gracias por leer.