Hola! A los pocos que siguen esta historia, xDD Pues que les puedo decir, eh terminado el cap en la universidad, y es un poquito corto, pero espero que les gusten. He decidido cambiarlo de M a T, por que no creo que contenga mas Lemmon por el momento, luego pues ya vere si lo cambio, xDD Pues antes que nada, les agradezco a los que leyeron el fic y dejaron un Review, me han hecho muy feliz^^

Es por eso que este capitulo va dedicado a:

•MomoKurosaki- Tus revews siempre me alegran la tarde-dia y noche. Es por eso que en este Fic tienes un regalito muy especial, específicamente en la parte de Apuestas y yo creo que te va a gustar^^

•Mina - Tu larguísimo review me alegro la tarde^^ y compartimos muchas ideas, aunque tengo la ligera sospecha que perdonaras a Ichi, xDD

y a Anon por corregirme, muchas gracias^^

Bueno y como siempre, vayamos con el Disclaimer, mi parte favorita, buahahahaha:

Disclaimer: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo-sama. Si fuera mi propiedad, me hubiera violado a :

•Ichigo

•Urahara

•Hitsugaya

•Byakuya

•Ulquiorra

•Aizen - ¿a que no es el malo mas violable de la historia?

•Grimmjow

¿Y por que no? también al Ichigo Hollow! xDD


CAP II: Sonrisas, Lamentos, Apuestas & Regresos

3 Horas Después De La Huida

El rostro juvenil de Aizen se encontraba relajado, casi despreocupado, mientras que el resto de sus súbditos se encontraban algo confundidos. ¿Cómo demonios se encontraba tan despreocupado cuando su rehén había escapado? ¡Y en su palacio! El parecía no importarle en lo más mínimo, o al menos eso era lo que daba entender. Rara vez se veía a un enojado Aizen, pero cuando solicito la presencia de los espadas, estos pensaron que el hombre iba a estar muy molesto. Gran sorpresa, estaba sonriente.

De los espadas, el más frustrado sin duda alguna era Ulquiorra. Había dejado por unos momentos a la mujer para cumplir con su deber de ir a la tierra y ver que todo estuviera en orden, y ella escapaba. Lo peor era que Grimmjow la había ayudado a escapar. Ese maldito idiota las iba a apagar, porque aunque él y Ulquiorra fueran "un poco más cercanos" el espada no tenía derecho de desobedecer a la cuarta en una orden: mantenerse alejado de la mujer. Su rostro no mostraba ninguna expresión, pero para todo aquel que conociera a Ulquiorra, como Aizen, sabía que sus ojos verde esmeraldas denotaban furia y frustración.

Por su parte Nnoitra se mantenía en silencio. El no era precisamente la espada más respetuosa o más tranquila, todo lo contrario era la más burlona y descortés de todas, pero por alguna extraña razón se encontraba en silencio, con su fría mirada colocada en la mesa. En su mente solo iba y venía un solo nombre: Neliel. El reitsu de la ex espada aun se percibía en todo el palacio, ella había ayudado en el escape de la mascota, junto a Grimmjow. Sus puños se cerraron con enojo, se había burlado de él.

El resto de los espadas esperaban las órdenes de Aizen-sama para salir en la búsqueda de la prisionera. Stark, como de costumbre, mantenía su cabeza baja, mientras que el resto se mantenían sumergidos en sus propios pensamientos. Szayel Aporro estaba enojado y no precisamente porque le importara la humana. Le importaba algo por que aun deseaba experimentar con ella, ver como reaccionaba el cuerpo de la humana con poderes de dioses ante distintos líquidos, pero no moriría por no experimentar, total era casi seguro que Aizen no lo dejaría colocarle un dedo encima. Él estaba enojado por que por culpa de la desaparición de la chica, o mejor dicho el escape, él tenia que perder su preciado tiempo, dejando sus experimentos para sentarse en esa maldita mesa a esperar las ordenes de Aizen.

—Aizen-sama, en mi opinión, Inoue Orihime debe estar en la Sociedad de Almas. Es casi seguro que sus amigos la deben tener escondida allí. — comentó Tousen rompiendo el silencio que ya llevaba tiempo en el lugar. Gin mantenía su usual sonrisa, observando a cada uno de los presentes, y posando su mirada en el lugar vacio de la sexta espada. Los arrancar esperaban que Aizen los enviara a la Sociedad de Almas, allí podrían cargarse a unos cuantos shinigamis y de paso traerle la mujer a Aizen.

—Te equivocas. Ella no está ahí— sentencio pausadamente Aizen, mientras recargaba su rostro en su mano, una de sus usuales poses. —Ella está en Hueco Mundo, específicamente en el Bosque de los Menos. — culmino tranquilamente. Gin ahogo una risa, él ya sabía de eso, porque antes de que todos se reunieran, Aizen se lo había informado.

Los espadas miraron con recelo a su líder. ¿De qué demonios hablaba? ¿Cómo podía ser tan estúpida la mujer para ir a Hueco Mundo? ¡A Hueco Mundo! ¡Y al Bosque de los Menos!

—Esa mascota es un total desastre. ¿Hueco Mundo? Ja, es una perra muy estúpida. — se burlo Nnoitra, saliendo de su estado pensativo. El resto de los espadas cuchicheaba entre sí. Si estaba en Hueco Mundo era mucho más sencillo el encontrarla.

— ¿Cuándo iremos por ella, Aizen-sama?— pregunto Ulquiorra, con su típico tono de voz, monótono y sin emoción alguna. El resto de los espadas callaron, para voltear a ver a su líder, que aun con su misma pose negó la cabeza.

—No, nadie ira por ella, Ulquiorra. Dejaremos que se divierta un rato. Al final no tendrá opción de volver a nosotros. — razono Aizen. Los espadas enmudecieron, ¿desde cuándo su líder era tan considerado? Ulquiorra podría apostar su casco hollow a que el hombre planeaba algo, y no era nada bueno, al menos no para la mujer.

—Si es que sobrevive a los menos— se burlo Gin, con una sonrisa en su rostro de zorro. No era algo nuevo, ya que el peliblanco siempre estaba sonriendo, aun cuando estaba perdiendo una batalla, sonreía.

Ante esa respuesta de su líder de dejar a la chica libre por un tiempo, los espadas se retiraron en cuanto el hombre dio la orden. El más perplejo era Ulquiorra, aunque no lo aparentara. Nnoitra se dijo a si mismo que no deseaba estar en el lugar de Grimmjow o el de Nel y mucho menos en el de la mascota. Con esas ideas, cada espada tomo un camino diferente por el enorme palacio, caminando a sus aposentos.

En el salón del trono, Aizen y Gin estaban solos. El peliblanco aun mantenía su sonrisa, entre todos era el más cercano a Aizen, conocía a este, como este lo conocía a él.

—Se te ha escapado "la princesita" una verdadera lástima, aunque de cualquier manera, hay muchas más libres por ahí— bufó Gin, con su característica sonrisa. Aizen lo ignoro, conocía a Gin para saber que el hombre siempre buscaba molestarlo, por lo que le pagaría con la misma moneda.

— ¿Cómo Matsumoto Rangiku?— la sonrisa de Gin desapareció por un instante. Aizen sonrió triunfal, conocía el "aprecio sospechoso" de este hacia la teniente de Hitsugaya. —Para tu suerte, las mujeres como Matsumoto no me gustan— bufo Aizen, Gin embozo una mueca de disgusto ante las palabras de Aizen, para luego sonreír.

—Pero si es que Inoue Orihime es parecida a Rangiku. ¿Acaso no le has encontrado parecido?— cuestiono con burla. Aizen cambio su pose, para recostarse de su trono, con una pose despreocupada, algo nunca visto por los espadas, solo por Gin.

—No compares a Inoue Orihime con Matsumoto. Sabes muy bien que Orihime es especial— dijo aun recostado Aizen. Gin enarqueo una ceja, para luego reír.

—Ah claro, te refieres a sus poderes casi divinos, que no eran tan divinos nada. La chica solo es hija de un capitán de la antigua división cero. No es nada del otro mundo. —razono el hombre, aun de pie, cruzándose de brazos. Aizen chasqueo la lengua. — ¿Oh te refieres a que es especial porque la has seleccionado para ser tu princesita consorte? Es muy afortunada la chiquilla— comento Gin. Aizen sonrió.

—Creo que me sería muy conveniente darle una visita a Matsumoto, una visita de viejos amigos— Gin chasqueo la lengua y Aizen sonrió triunfal. —Dejemos nuestros gustos de mujeres a un lado, solo consigues que te moleste mas. — si algún espada escuchara la conversación de ambos hombres no lo hubiera podido creer. El nuevo Rey Espiritual hablando de temas tan corrientes con su súbdito de más confianza.

—Bien, entonces la última pregunta. ¿Qué te hace estar tan seguro de que Inoue Orihime volverá? ¿A caso no ha escapado por que no desea regresar?— observo Gin. Todo lo que decía era lógica, y era lo que pensaban todos los espadas, pero por lo visto Aizen continuaba pensando que no.

—Solo estoy seguro, Gin. No será ahora, tampoco en un año, pero volverá y tengo la ligera sospecha que será un poco mas fuerte— Gin enarqueo nuevamente su ceja. —No me preocupa en lo mínimo, debido a que yo la tengo en la palma de mi mano. Inoue Orihime volverá porque sino sus padres morirán. — sentencio el hombre. —Al menos sus verdaderos padres, junto a Kurosaki Ichigo, y sabes que ese es su punto débil, sobre todo Kurosaki— culmino el hombre.

— ¿Entonces planeas volver a chantajearla, ahora con sus padres y con el shinigami? No es algo nuevo, pero tienes las de ganar. — dijo seriamente el peliblanco. —Pero yo me sentiría celoso de que Kurosaki siempre esté presente en la vida de la chica— dijo ahora sonriente. —Al final lo dejaras con vida, la chica vendrá nuevamente hacia ti, y sus pensamientos siempre estarán con él por que estará vivo. — culmino Gin. Aizen sonrió nuevamente.

— ¿Y quién te asegura que yo dejare nuevamente vivo a Kurosaki?— dijo sonriente. Gin rio por lo bajo, para luego ladear la cabeza.

—Es usted muy malo, Aizen-sama. —culmino Gin. En ese día, otra persona más deseo no ser Orihime, por que Gin estaba casi seguro que al final, la chica desearía no haber nacido.


4 Meses Luego La Huida ○○ ○○ 7 Meses De La Derrota

Un chico de cabellos naranjas miraba con aburrimiento a sus amigos entrenar. Desde que habían perdido ante Aizen, Ichigo y su familia tuvieron que "mudarse" a la Sociedad de Almas, el único lugar seguro- hasta el momento- junto a él, un molesto Ishida fue enviado por su padre. Detestaban a los shinigamis, pero si querían sobrevivir los últimos dos Quincy, tenían que cooperar. Incluso Urahara fue reclutado nuevamente al ejercito shinigami, junto a Yoruichi.

El seretei esperaba recuperar las fuerzas necesarias para vencer a Aizen. Contaban con la presencia de varios capitanes del ejército cero, y algunos shinigamis de la guardia real. Ichigo se entero de que su padre había sido capitán en la guardia shinigami, algo que le sorprendió –molesto – y al final lleno de orgullo. Karin había sido casi obligada a convertirse en shinigami, debido a su buen potencial espiritual. Ichigo e Isshin estaban en desacuerdo, pero la niña se ofreció de voluntaria, seguida por su gemela Yuzu. Ambas se convertirían en shinigamis y ayudarían en todo lo que pudieran. El encargado de vigilar a Karin seria Hitsugaya, con el que tenía una extraña y muy sospechosa amistad – al menos desde el punto de vista de Ichigo como hermano sobre protector- mientras que la capitana Soi Fong tendría en sus filas a la pequeña Yuzu.

Se podría decir que aun en la adversidad, todos buscaban el lado positivo, ellos estaban casi seguros de que podrían vencer a Aizen si entrenaban más, y eso era lo que estaban haciendo.

Rukia practicaba a diario junto a Renji, este estaba ayudándola para que pudiera desarrollar su Bankai, algo que se le estaba siendo casi imposible a Rukia. Ichigo entrenaba con Sado, y con el Quincy. Urahara ayudaba a que Isshin volviera a tener su antigua condición, algo que no fue realmente difícil. Yoruichi y Soi Fong entrenaban a diario a la pequeña Yuzu, que mentalmente estaba agradecida que le hubiera tocado ambas mujeres, ya que la trataban muy bien, e incluso la consentían. Karin por su parte no se podía quejar, Hitsugaya era muy paciente, incluso amistoso con la morena. Esto no era pasado por alto por Matsumoto, que molestaba a su capitán con la chica.

—Ichigo— llamo Rukia, mientras corría a sentarse junto al pelinaranja. El chico tardo un minuto en responder con un simple "hmm". Rukia estuvo tentada de darle una patada, pero se controlo y solo se sentó junto a él. Ella había desaparecido una vez la lluvia en la vida del chico, pero ahora no sabía cómo hacer para que el volviera a ser como antes. Porque por más que lo intentaba, Ichigo continuaba en ese estado de depresión interna por la supuesta traición de Orihime. Y eso le dolía inmensamente.

Rukia amaba a Ichigo, pero no como amor de pareja, porque ese era totalmente distinto y lo distinguía muy bien porque era lo que sentía por Renji, sino que amaba a Ichigo de la misma forma en que ama a Byakuya y en la que aun ama a su fallecida hermana. Para ella Ichigo no era solo un amigo despistado al que tiene que cuidar, sino un hermano, y le dolía inmensamente verlo tan destrozado. Ella podría jurar, incluso apostar su vida y su zankaputo en que Orihime no era culpable de lo que se le acusaba. Ella era inocente. Ella tenía que serlo.

Aun en silencio, cada uno se sentía cómodo. Ichigo no podía dejar de pensar en Inoue. Aun con tres meses desde que había ocurrido todo, tenía muy presente la imagen de la chica, diciéndole que se fuera, que ella le servía a Aizen. Soñaba con ello todas las noches, y sentía como si le hicieran un agujero en el pecho, como si se formara un agujero hollow parecido al de Ulquiorra.

—Ella es inocente— dijo Rukia, con su mirada colocada en el atardecer ficticio de la Sociedad de Almas. En ese lugar había hablado miles de veces con Kaien, allí fue donde le dijo que no muriera sola. Allí le había prometido mentalmente que no lo haría, que no moriría sola, y por eso pudo vencerle a Aeroniero.

— ¿Cómo puedes estar tan segura? No estabas allí. — pregunto Ichigo, con su mirada colocada en el atardecer, igual que Rukia. La morena solo suspiro, para luego sonreír. No era una sonrisa radiante, sino una triste, muy pocas veces vista en ella.

—Por que es Orihime, ella tiene una naturaleza bondadosa, llena de amor y amistad. Puedo apostar mi alma a que ella lo hizo por protegernos, por protegerte. — dijo lentamente. Ichigo continúo en silencio, con sus ojos puestos en el ambiente. —Solo te pido, que de la misma manera en que confiaste en mi cuando fui juzgada, confíes en ella. — Ichigo se volteo hacia ella, sorprendido. —Con solo conocerme durante poco más de dos o tres meses, tú arriesgaste tu vida para salvarme…—

—Yo te lo debía, tú me ayudaste a salvar a mi familia— dijo Ichigo. Rukia sonrió, esta vez de manera tierna.

—Ella también lo está haciendo. Y creo que su sacrificio es mucho más difícil que el mío. — Ichigo dudo un momento, no sabía qué hacer.

—Yo no sé qué creer— admitió, bajando su vista a la hierba. Rukia tomo las manos del chico y las encamino hasta el corazón de Ichigo. El chico la miro confundido.

—Solo hazle caso al corazón, Ichigo. Se vale tener miedo, se vale estar confundido, pero no se vale no escucharle a él. ¿Qué te dice?— pregunto pausadamente la chica, en voz suave. Ichigo cerró un instante los ojos, la imagen de Orihime llorando, y diciéndole que se fueran, que ella era culpable. ¿Cómo no se había dado cuenta? Ella lloraba, ella… ella era inocente. Sus ojos grises se lo afirmaban, en busca de que él le creyera y el solo le dio la espalda, la dejo en las manos de un monstruo. No había cumplido su promesa de protegerla, porque a la primera dudo de ella. Ella se había sacrificado para salvarlo a él, para que Ulquiorra no lo asesinara, para darle tiempo de que pudiera entrenar para así tener una victoria. Y él la había abandonado… la había dejado a su suerte.

Abrió sus ojos de golpe, si cuando dormía sentía que su pecho era destrozado, ahora estaba casi seguro de que debía tener un agujero. Respiro casi entrecortadamente, se sentía como cuando su madre había muerto, una vez más fallo a su promesa.

—Yo… yo… le falle— dijo con voz ahogada. Rukia solo se acerco y lo abrazo. Se sentía triste por Ichigo, pero a la vez feliz, porque había logrado que el cambiara su imagen mental de la chica. —Entrenare tan duro como mi cuerpo y alma aguante. Yo rescatare a Inoue, ella volverá con nosotros. — dijo el chico, alejándose de Rukia, colocándose de pie. Sus ojos denotaban la decisión. Rukia sonrió alegre, mientras lo observaba alejarse. Definitivamente las palabras de Kaien siempre funcionaban en su vida.


1 Año Y 6 Meses De La Huida ○○○ ○○○ 2 Años Y 1 Mes De La Derrota

Una morena de cabello corto caminaba por la calle, con sus vestimentas de shinigami y con su mirada puesta en su espada. Era la primera práctica como shinigami, y estaba nerviosa. Yuzu estaba en la otra calle, junto a otros dos chicos shinigami. Karin estaba junto a Hitsugaya y Matsumoto. El capitán parecía mostrar emoción alguna. Ya había hecho esto tantas veces, que era algo aburrido. Este "simulador" era siempre lo mismo. Estaba seguro que un hollow salía ahora delante de Karin.

Efectivamente, un hollow de nivel mediano salió delante de la chica. Esta retrocedió dos pasos, para luego dar un salto y cortarle una de sus seis manos. Hitsugaya se quedo atrás, evaluando. Estaba haciéndolo bastante bien, aunque debía hacerlo más rápido. El hollow le pego con una de sus tantas manos, lanzando a la chica a una pared. Hitsugaya dio un paso adelante, desvainando su zankaputo. Matsumoto coloco una mano sobre el hombro de su taicho.

—De le un momento, taicho. Le apuesto a que la chica se pondrá de pie y lo desaparecerá. — dijo la mujer. El hollow volvió a pegarle a Karin, haciendo que esta sangrara por la boca. —Apostemos— rio divertida Matsumoto. Hitsugaya la miro con el ceño fruncido. ¿Acaso su teniente era tan incompetente como para no percatarse que perdería una apuesta? Karin estaba siendo golpeada, pronto se rendiría como la gran mayoría de los novatos. Era algo común.

—Puedes estar seguro que perderías— dijo cortante. Matsumoto sonrió, había logrado obtener la atención de su capitán.

— ¿Acaso tiene miedo, taicho?— el capitán de cabello blanco la observo ofendido. ¿Le estaba diciendo miedoso? ¡Si la que iba a perder era ella! Karin recibió otro golpe, ahora fue lanzada contra otra pared. Solo faltaban minutos para que la chica se rindiera. —Apostemos una ronda de sake— Hitsugaya puso los ojos en blanco. Pero como estaba seguro de que Karin perdería, le dio la mano a Matsumoto cerrando el trato. No era propio de él hacerle caso a Matsumoto, pero no tenía nada que perder. La mujer sonrió triunfalmente, dejando a Hitsugaya algo confundido. — ¡Listo, Karin-chan!— grito efusiva. El capitán frunció su ceño, para luego ver como la morena novata se colocaba de pie, y en menos de un minuto terminaba con el hollow. — ¡Le gane, le gane, le gane, taicho!— gritaba emocionada la teniente.

—Imposible… me… me— el capitán peliblanco no podía creer que hubiera sido engañado por dos mujeres, específicamente por la novata. Él pensó que tenía que salvarla de una muerte segura, y ella se paraba tan campante y vencía al hollow por que estaba aliada a Matsumoto. — ¡IMPOSIBLE!—grito humillado y molesto. Karin se acerco, limpiando con sus mangas el rastro de sangre de su boca. Le sonrió a Hitsugaya, para luego llevar sus manos al cabello del peliblanco, revolcándolo. Y como cada vez que ella hacia eso, el chico se quedaba congelado, incapaz de sacar las manos de la chica.

—Ah que estuvo increíble, Toushiro— dijo la chica, para luego sonreírle a Matsumoto. La novata morena dejo de revolcarle el cabello al capitán para caer desmayada, antes de caer al suelo el capitán Hitsugaya la tenia cargada en brazos. La chica recostó su cabeza en el pecho del capitán, y Matsumoto sonrió de manera maternal, para luego estallar en risas.

— ¿De qué te ríes?— pregunto furioso Toushiro. La rubia continuo riendo, para luego negar la cabeza.

—Le acabo de ganar una apuesta, pero tengo la ligera sospecha de que no le importa mucho— comento la mujer, para comenzar a caminar al lado del capitán. Este chasqueo la lengua, pero no le mostro importancia, camino hasta volver a la Sociedad de Almas, donde tendría que llevar a Karin a la cuarta división. Estaba así, por haberse unido a Matsumoto, todo por hacerlo perder la apuesta. Debería dejarla allí para que aprendiera a no jugarle bromas. Poso sus fríos ojos en el rostro angelical de Karin, y de forma inconsciente sonrió. Después de todo no era tan malo perder una apuesta.


4 Años De La Huida ○○○ ○○○ 4 Años Y 3 Meses De La Derrota

Un Menos era destruido con un rayo amarillo. Antes de que el rayo volviera a su origen, venció otro Menos que se encaminaba hacia la causante de dicho rayo. Orihime tenía sus manos hacia el frente, con sus ojos centrados en el objetivo. Ashido y Nel observaban desde lejos la escena, cuatro años de muchísimo entrenamiento valieron la pena, porque Orihime podía incluso utilizar su reatsiu para hacer bala algo que le había enseñado Nel y Grimmjow, porque de eso no sabía Ashido. El chico la había ayudado a controlar su reatsiu y a que despertara del todo su poder de ataque, el que era lo bastante poderoso como para eliminar un Menos en segundos.

—Cuidado, Hime-chan— grito Nel al ver como un hollow se acercaba por la espalda de la pelinaranja. La chica no iba a tener tiempo de aparecer su escudo. En menos de un minuto la chica estaba al lado de Nel, Ashido había utilizado shumpo para llegar hasta Orihime y traerla de vuelta.

—Arigato, Ashido-kun— dijo la chica sonriente. El shinigami de cabello rojo solo asintió.

—Aquí terminamos. Es tarde para que continúes entrenando. Regresemos— culmino Ashido, mientras era seguido por Neliel y por Orihime. Durante todo ese tiempo, la chica peliverde se había ganado la confianza y el afecto de Orihime. Era completamente falso que todos los hollows fueran malos, Neliel era la prueba de ello, y también Grimmjow.

Aunque lo negara hasta morir, y se hiciera el desentendido, el ex espada apreciaba a Orihime y también a Nel. Desde que habían llegado a Hueco Mundo, hacían cuatro años, él nunca volvió a decir algo pervertido hacia las chicas, por el contrario, de manera disimulada verificaba que todo estuviera en orden y que nada les ocurriera.

De la misma manera Ashido. El chico era bastante serio, como Kurosaki, pero tenía un gran corazón y se sentía bastante feliz de tener compañía, dado a que cientos de años atrás, sus amigos habían fallecido. El shinigami veía a Orihime como una pequeña hermana, torpe y algo tonta por momentos, pero aun así valiente y decidida.

Orihime por su parte, estaba sumamente feliz, ahora no era una carga para nadie. Ella podía defenderse sola, y muy bien. Tsubaki estaba más fuerte que nunca, y eso hacía que el pequeño hada estuviera de buen humor. Era el primero al que llamaba Orihime y ahora que había sacado esa parte de luchadora, el hada no titubeaba en destruir y cortar por la misma mitad a todo el que se metiera en su camino.

Durante esos cuatro años, Orihime había cambiado lo suficiente para parecer una mujer mucho más madura y hermosa. Su cabello naranja lo mantenía largo, y en las puntas estaba rizado, de forma natural. Su rostro porcelana se veía mucho más delicado, mientras que sus ojos se veían mucho más grandes y hermosos. Su cuerpo mantenía su forma atlética, y cada vez más sus curvas eran más visibles. Y era más que obvio, ya que no tenía 16 años, sino 19 recién cumplidos.

Dado a que nadie había ido a Hueco Mundo en su búsqueda, Grimmjow, Ashido y las fracciones de Nel fueron a el Palacio de Las Noches, donde "tomaron prestado" –como quería pensar Orihime- muchísimos artefactos y cosas que les servirían para vivir algo más cómodos. Entre esos objetos había ropa arrancar, que ambas chicas –a regañadientes- tuvieron que utilizar. Orihime, haciendo uso de sus enseñanzas en el club de costura, pudo arreglar las ropas, ya que las que estaban en el palacio no eran las de mujeres, sino las de hombre, específicamente las de Grimmjow. Gracias a Dios que no todas estaban destrozadas en la parte frontal, como la que portaba el arrancar. Había par de piezas que estaban en su forma original. Pudo arreglarlas, para Nel y para ella. Obviamente le quedaba ajustada y cortas, al menos la camisa, por su delanteras tan prominentes. Los pantalones les quedaban sumamente grandes, así que se las arreglaron para que les quedaran bien, cortándolos. Orihime utilizo sus técnicas, Nel su ingenio y al final tenían una ropa no tan elegante, pero si cómoda.

Los tres chicos llegaron a la cueva que servía como su "fortaleza". Nel se lanzo en uno de los muebles que anteriormente pertenecían a la habitación de Stark. Ashido se fue a la parte que aparentaba ser su habitación y Orihime se sentó a un lado de Nel. Estaba demasiado cansada, no opuso resistencia al sueño, que comenzó a ganarle. Cerró sus ojos grises, acomodándose a un lado de Nel. Suspiro cansada, cayendo en los brazos de Morfeo.

Una presión espiritual la hizo colocarse de pie, junto a Nel. Ashido y Grimmjow aparecieron casi al instante, junto a las fracciones de Nel. Esas presiones espirituales eran conocidas por todos.

— ¡No puede ser!— dijo Nel.

—Imposible— comento Ashido

—Al fin llego la hora de volvernos a ver— dijo Grimmjow sonriendo.

—¡Kurosaki-kun!— grito Orihime.


Y bien, ¿que les parecio?

Espero que les haya gustado tal y como me gusto a mi escribirlo.

Y ahora a continuar con los otros fics^^

Nos leemos luego^^