¡Hola!
He aquí el segundo escrito. La verdad esta palabra me dio mucha lata porque al principio leí que era "metiche" en vez de "fetiche" incluso hice un escrito con esa palabra que leí erróneamente y fue muy frustrante descubrir que me había equivoca.
En verdad siento mucho la demora, trataré de tardarme menos con la siguiente palabra. Espero que la lectura sea de su agrado.
...
Fetiche…
FANTASÍAS
¿Cómo había llegado a esa situación? Sinceramente ni él mismo lo sabía. Ni quería saberlo. No cuando esa voz tan conocida y correcta le decía que era un pervertido por pensar las cosas que su mente le dictaba.
Una ola de culpabilidad le recorrió el cuerpo. Se suponía que él únicamente había ido a la habitación que la chica Weasley compartía con Hermione para preguntarle quién sabe qué a esta última. ¿Quién en su sano juicio puede recordar una simple pregunta cuando tiene el objeto de sus deseos entre sus manos?
Nadie. Ni siquiera Harry Potter.
¿La razón? Él era un hombre, y como todo hombre tiene sus instintos, y no precisamente unos puros y castos como cualquiera que lo veía pensaba. Sobretodo tratándose de su mejor amiga, la chica castaña que le robaba el sueño.
Eres un pervertido
Y ahí estaba esa frase por centésima vez en cinco minutos. En verdad que Hermione se había propuesto la meta de hacer de él un hombre de bien. Lastimosamente las cosas no eran como ella quería. ¡Era un sucio pervertido que se aprovechaba de la muchacha!
Una sonrisa picara se poso sobre sus labios. En verdad adoraba todas esas sensaciones y sentimientos que la chica provocaba en él. Pero se sentía sucio. Se volvió hacia su derecha. Ron estaba babeando la almohada. Cinco minutos más y él podría apreciar su tesoro con mayor facilidad e intimidad.
Y su mente lo llevó al preciso instante es que su suerte había dado un giro crucial…
–– Hermione…
La puerta estaba entreabierta. ¿Qué había de malo en que él entrará a la habitación? Al no encontrar respuesta se adentró para esperar a su amiga.
Pronto un aroma delicioso despertó sus sentidos, ¿Siempre olían delicioso las muchachas? Al menos su amiga castaña sí. Pronto una pregunta lo llevo a fantasear con ella, en el olor de su cabello, en como sería su olor al momento de…
Sacudió su cabeza. No quería pensar en Hermione de esa forma, no cuando le debía respeto, a ella más que a cualquier otra mujer.
Se recostó sobre la cama, quizás fue el destino, quizás su mirada curiosa que se posaba sobre cualquier cosa que llamase su atención, pero lo cierto es que cuando vió que del baúl entreabierto de la chica se asomaba una prenda blanca, sus sentidos quedaron atrapados al instante.
Pasaron cinco minutos en que el chico veía con curiosidad el trozo de tela, cinco minutos en que espero a su amiga… el mismo lapso en que estuvo tentado de levantarse de esa cama e ir a ver qué era esa prenda que tanto había llamado su atención.
En el fondo lo sabía.
Los minutos seguían pasando, la curiosidad aumentaba con cada instante. Y como todo ser humano, fue vencido por ella.
El latir de su corazón se aceleró al descubrir la prenda. En un principio se sonrojó al tenerla entre sus manos, pero luego se maravilló al pensar en que ese pedazo de tela tan delicado guardaba el mayor tesoro de sus fantasías…
Y no le importo la voz que le decía que se alejara, que dejara la prenda en su lugar. No le importó nada. Solamente la palpitación que nublaba sus sentidos. Una sonrisa curvó sus labios. Era hora de dar rienda suelta a su imaginación…
Salió de la habitación como alma en pena, ignoro por completo el llamado dulce que la señora Weasley le hacía, olvido lo que le tenía que decir a la muchacha de apellido Granger, escondió en su baúl la prenda que había robado de otro, esperó pacientemente a que cayera la noche.
Y a ella no la veía a la cara.
Los ronquidos de su amigo lo sacaron del trance de sus pensamientos. Había llegado la hora, no había marcha atrás.
Con manos temblorosas sacó la prensa de su escondite. Sintió con remordimiento como comenzaba a reaccionar esa parte de su entrepierna. El sudor comenzaba a hacerse presente.
La prenda era diminuta, no entendía como era posible que Hermione usara eso, pero cuando su mente le recreó la imagen de la chica con la prenda puesta no le quedo más que ahogar un gemido por la creciente excitación.
Un movimiento brusco por parte del pelirrojo lo alerto. Debía de tener cuidado, en cualquier momento el chico podía despertar y de ninguna manera podría borrar la vergüenza. Decidió ahorrarse los gemidos.
Cerró los ojos.
Y volvió a ver de nuevo que la chica traía puesta la prenda. Esta vez el matiz era diferente. Ella sentada sobre él, dirigiéndole una mirada que le ordenaba sumisión absoluta. Y él no se quejaba.
Los ronquidos de Ron lo sacaron del trance. ¡En verdad que le daban ganas meterle en la boca uno de sus calzoncillos de Snape! Talvez de esa manera dejaba de roncar e interrumpir su lado pervertido recién descubierto.
De nuevo cerró los ojos. Y Hermione seguía encima de él. Pero esta vez la chica no se quedo quieta. Con una mirada perversa recorrió su pecho desnudo al tiempo que se inclinaba para lamer un camino sobre su torso. Las sensaciones eran electrizantes, y con voz sensual susurro en su oído…
–– Es solo el comienzo…
Pronto todo se volvió salvaje, ella desnuda sobre él. Llamándolo, incitándolo, robándole su voluntad, haciendo de él su más fiel esclavo…
Y el Harry real, ese que estaba solo con la prenda en la mano, el mismo que se estaba imaginando con la mujer que amaba, comenzaba a desabotonar su pantalón, acariciando su miembro, imaginado que era la mano de "ella", haciéndose creer que era el comienzo de la pasión desatada por ambos…
Hermione era posesiva, arrancando los gemidos del joven, llevándolo al cielo con sus caricias, rozando su intimidad completamente húmeda contra la tela que resguardaba el poderoso miembro que estaba por poseerla.
Los movimientos de la mano del chico sobre su miembro eran cada vez más rápidos, llenos de la urgente necesidad de llegar al final, de estar con ella, de hacer su fantasía real.
El ardor que ambos sintieron al momento en que él entro en ella fue devastador, intenso, lleno de sentimientos encontrados. Ella arriba. Él abajo. Ella llevando el ritmo de las embestidas, el siguiendo el ritmo, maravillado de tenerla encima, de ver como su miembro iba y venia de la entrada de ella, maravillado por el sudor que corría entre el valle de sus senos.
La visión era excitante. Él completamente desnudo y solo en la cama, con una mano llevándose a la gloria, con la otra mano con la prenda de ella que comenzaba a frotar por su pecho desnudo, llamándola sin control, ahogado en el mar de sus fantasías.
Y entonces explotó.
Creyendo que era en el interior de ella cuando en realidad el líquido viscoso comenzaba a correr por su mano, llamándola entre gemidos cuando que ella se encontraba dormida, muy lejos de él, amándola en silencio mientras ella soñaba que él la amaba en silencio.
...
¡Muchas gracias por haber llegado hasta aquí! Mil gracias por sus hermosas palabras y por tomarse el tiempo de leer estos humildes escritos. Al final, cuando termine con los escritos contestaré a sus hermosas palabras.
Saludos,
Jane
