Por Claudia Medina

CAPITULO 2

Tomó un sorbo de agua y se volvió a acomodar el cabello con la mariposa y sonrió nuevamente con la ocurrencia de su amigo Albert en la pantalla de la pc.

-Estas loco- escribió en mayúsculas – no creo que seas como Cuasimodo, si …algo extraño…no sé… tal vez tengas una verruga en medio de la nariz jajajajajaaa…para no querer mandarme una foto si quiera.

-¡Oye, dijiste que no tenías cámara Web!- escribió Albert.

-No sé tal vez, algún día la compre… con conocerte así creo que no necesito tu físico.- Escribió Candy rápido.

-Yo menos, pero estoy seguro que eres hermosa físicamente tanto como lo es tu alma.

-Gracias- añadió una carita sonrojada- espero que cuando nos conozcamos no te desilusiones.

-Estoy seguro que no-aparecieron las letras en el Messenger- Ahora me acaba de llegar trabajo, seguiré conectado…

-Está bien… pero me despido ya tengo sueño bye.

La palabra bye y besos mi princesa aparecieron en recuadro azul. Candy se disponía acerrar las ventanas cuando relampagueó un cuadrito naranja, Einstein estaba hablándole.

-Hola Miss Candy!

-Hola , pero, dígame Candy.

-Cuando me hable de "tú" y me diga Stear.

-OK

-¿A que horas es el partido?

-A las 5:00, le toca a Jana Johnson la mamá de Ari llevarlos y traerlos

-¿Dónde vive?

-Es mi vecina… la de las rosas

-Ah, OK, entonces paso como a las ocho, ¿habrá cena de adultos?

-Que raro se ve eso..jajajajajaja

-Perdón con todo respeto…

-No se disculpe, yo misma la llamo así…perdón disculpesssss.

-Yo decía porque tengo una mejor idea… podríamos ir a cenar.

-Ah parece buena idea, pero… las mamás harán una bbq precisamente con Jana y George, los niños aprovecharan la alberca… si nos quieres acompañar.

-Si me aceptan…

-¡Claro!, las mamás del equipo te quieren conocer, solo eres el carro que recoge a Tony.

-jajajjajaja…. Ahí estaré… ¿tengo que llevar algo?

-Bueno, Mucho entusiasmo si ganaron y mucha comprensión si perdieron… y si puedes, algunas botanas, ya después aclaras con María la mamá de Diego que es la que reparte las cosas.

-OK. Nos vemos. Y muchas gracias por todo, Tony es otro.

-Gracias a él, Richard está feliz con su amistad. Dice que si algún día podremos adoptar también a Tony… jajajaja

-Créeme que no estaría mal la idea… jajajaa. Bye.

-Bye.

Cerró las ventanas de la PC, se cercioró que todo estuviera en orden, fue la cuarto de Richard y lo arropó con la colcha, el minisplit estaba muy frío y le dio un beso en la frente, fue al cuarto de Camila y repitió la acción; puso lag alarma y se dirigió al baño, fue un día agotador pero esos minutos chateando con Albert no se los perdía por nada, su amistad fue por casualidad, un "error" del internet o un acierto del destino, pero él siempre tenía palabras de aliento y empezó a conocerla como si tuviera una bola de cristal. Fue justo después de la muerte de Terry, entró a un grupo donde los miembros habían tenido perdidas, se equivocó al teclear un mail y dio con él. Después de algunos meses se dieron cuenta del error pero de todas formas fueron de mutua ayuda, ya que él había perdido a un sobrino muy querido del cual no se reponía en su totalidad y otro de sus sobrinos había enviudado recientemente y en ese entonces se hundía en una terrible depresión. Candy recibía sus palabras de aliento y ella de alguna forma le daba su punto de vista para que entendiera a su sobrino.

Terminó de bañarse, se puso su bata de satín fuscia, esa que volvía loco a Terry, se recostó y esta vez no acarició su lugar, suspiró hondo y recordó la palabra adopción…

-Tarzán, era la trabajadora social- dijo Terry abriendo como platos sus ojos azules al colgar el teléfono- Ya la tienen, es una niña-agregó con un tono de incertidumbre y emoción- tiene casi un año de edad .

-Justo ahora que tenemos el primer eco del bebé… ¡estoy feliz mi amor! ¿Tendremos a los dos, verdad? – dijo dubitativa a los ojos de su esposo.

-Si tu lo quieres y puedes, recuerda que es un embarazo de alto riesgo- dijo al tocarle su estómago algo abultado ya.- y yo salgo a las locaciones en una semana.

-Claro que si, tomaré, te lo prometo, las medidas necesarias. Háblale, háblale dile que mañana vamos por Camila.

-¿Camila?

-¿No te gusta? Es que así se llamaban siempre mis muñecas-al menos que la llamemos Giselle o Coppelia…

-No gracias, Camila está bien.- Dijo al abrazarla y darle un beso en la boca mezcla de ternura y dulzura. Candy sintió algo de culpa en ese beso y pensó que su esposo no estaba totalmente convencido de la adopción-Recuerda que ambos crecimos prácticamente solos, si en nuestras manos está ayudar a un angelito que iluminará nuestras vidas… hagámoslo.

-Claro un angelito-repitió sus palabras como asimilándolo.

-No te arrepentirás- dijo Candy al dirigirse a las escaleras.

Sonrió y la curiosidad volvió a su mente, ¿Cómo sería Albert? Y fue entonces cuando algo inexplicable le sucedió, le gustaría que fuera como Stear, su perfume lo sintió de nuevo en sus fosas nasales y su calidez también, si, esa que sintió cuando se acercó a él para acomodarle la corbata o cuando se toparon en el escritorio de la computadora cuando vino un sábado a ponerle sabrá Dios cuantos programas para actualizarla, o cuando le pidió que le sostuviera el tubo del desagüe del fregadero cuando se ofreció a repararlo porque la vio en problemas con la cocina inundada. Sacudió la cabeza y se dijo a si misma "Estas loca Candice Grandchester"

La casa estaba iluminada y se escuchaba el ruido de la música hasta afuera, Stear se bajo del carro ya habían pasado cuatro semanas y de nuevo a Candy le tocó recoger a los niños. Ese día fue especial porque Ronnie pidió el día libre así que como era siempre su vida, sin asistente no valía ni un penny. Tuvo que grabar de nuevo todos los archivos de la investigación, los apuntes de él todavía pasaban pero los del Doc, era como si fuera necesario estudiar antropología y descifrado de jeroglíficos egipcios para entender su letra. Para variar ya iba una hora tarde por Tony, aunque se previno y compró un vino rosado y una rosa rosa, esta vez si la compro especialmente para acompañar la cena de Candy. Se le hizo raro el ruido y se sintió un poco mal de interrumpir. Tocó la puerta.

-Papá ya llegaste- gritó Tony- Mira estamos terminando el pastel- dijo al casi arrastrarlo a la cocina y mostrarle como Candy ponía el nombre de Tony y Richard en el pastel con forma de balón de basket. Una imagen que nunca había visto desde su infancia cuando su madre les hacía pasteles a él y a su hermano Archie. Su regresión al pasado se interrumpió cuando se topó con la mirada verde y acusadora de Candy, recriminándole haber olvidado el cumpleaños de su propio hijo.

-Hola Mr. Cronwell, ¿puede ayudarme, con algunas cosas del auto?

-claro.

Salieron y en cualquier momento esperaba la recriminación, Candy se dirigió a la cajuela de su carro en donde había tres regalos uno para Richard y dos para Tony, uno de parte de ella y otro de parte de ¿su Papá?

-Tome, usted me pidió comprarlo ¿de acuerdo?-dijo al cerrar la puertezuela con cierto golpe que mostraba su inconformidad y avanzar decidida hacia la casa.

-Ya sé soy un idiota-dijo con culpa al seguirla.- ¿Cómo pude olvidar el cumpleaños de mi propio hijo? Te debo una, gracias.-dijo al detenerla. – ¿estas molesta? ¿Por qué me hablas de usted?

Ella suspiró y movió los ojos buscando paciencia antes de hablar y fijar su mirada en esos grandes ojos negros cubiertos de espesas pestañas que esperaban resignados el regaño-Los niños hicieron unas invitaciones, haces tres días, cuando descubrieron que compartían cumpleaños y Tony la dejó en tu buró y al ver que no la leíste la mandamos por internet.

-Hoy estuve muy ocupado. Perdóname.

-Las disculpas son para él –contestó seria con un dejo de indignación evadiendo esa mirada de venadito a medio morir, porque por alguna razón le daban ganas de darle un besillo tierno de perdón.

-Y para ti y Richard también, gracias por todo.- dijo agachando la cabeza hacia ella, demostrando en lenguaje mudo lo bicho que se sentía mientras ella a pesar de ser al menos 30 cm mas pequeña que él y de figura delgada.

Un auto modelo reciente se estacionó frente a la casa. Un hombre alto de cabello castaño y vestido a la ultima moda se bajó junto con una chica que vestía de igual manera pero que parecía en esencia humilde.

-¿aquí es la gran fiesta de Tony Cronwell y Richard Grandchester?

-Archie? Annie? – pregun´tó asombreado Stear.

-Bueno recibimosunainviatción muy formal- dijo la chica mi¡ostrando una invitació n coloreada con plumines mistreas sostenía dos cajas encveuielta para regalo.

-Bienvenidos, soy Mrs Grandchester, Candy, la meastrea d eTony

-si ya hemos escuchado de us..ti- dijo la chica- soy Annie Cronwell yel es mi esposo Archie, estamos recién casados.

-Ah pues pasen, no es nada de otro mundo, essolo una reunipion del equipo de basket. Pasen… están en su casa.

-¿GRandcehster?- pregntó Archie, s¿Son algo d eterry grandhcester, el actor?

-Si el era mi esposo- asintió Candy los guiaba al jarñin donde estaban los invitdos.

Archei recordó en ese momento las palabras de Patricia su cuñada

Si, si Terry Granchester es mi amante y tu no le dirás nada a tu hermanito mayor poruqe no querras romperle el corazón verdad?- tragó saliva y sintió el pecho helado, si veía a ese idiota se las vería con él, pero se detuvo, escuchó la palabara "era". Mejor no pregutnaría más, su sobrino merecía unbuen cumple pensó al verlo jugando alegremente con los demás niños.

-Ellos son Jana y George Johnson, papás de Ari, ellos son María y Raúl Rodriguez papás de Diego, Laisha y Rob Applestone, papás de Megan y ella es mi hija Camila y yo soy la mamá de Richard- dijo Candy sonriendo, ellos son los tíos de Tony, ah miren el del grill es mi hermano Tom y el que está colgando la piñata es Mr. Leegan el entrenador.

Ya estaban en la cena, las hamburguesas estaban en su punto ytodos estaban platicando a la vez. Los niños empezaron levanatarse para seguir jugando cuando de pronto se escuchó el timbre y Camila y corrió para abrir.

-Mamá ahí está un señor que dice que es tío de Tony pero como no lo conozco no le abrí ve tu…- le dijo al oído.

Candy fue a abrir y un hombre rubio de muy buen parecer estaba esperando a que le abrienran.

-Buenas noches, soy William Andley, tío de tony, aquí traga la inviatción formal a una superfiesta.

Asombrada Candy ante la personalidad de ese hombre,pensó por un momento- Ah el tío Will..si claro me ha hablado de ud… sígame por favor.

-Sin tanta formalidad,….

… bueno… Candy- dijo con una sonrisa sincera pero algo tímida.

-¿Candy?- dijo el hombre rubio al verla detenidamente..

-¿Le parece extraño?- dijo al dirigirlo al patio.

-No solo algo raro…mejor dicho…muy dulce…

-Suelen decírmelo—dijo al pasar a la mesa.

Tony corrió con los brazos abiertos para recibirlo, mientras William lo abrazo fuerte, lo que demostró que tenían una buena relación. Justo cuando lo bajo le entregó una caja pequeña envuelta para regalo

8